{"id":189,"date":"2014-02-16T20:16:37","date_gmt":"2014-02-16T19:16:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/lacucharadesanandres\/?p=189"},"modified":"2014-02-16T20:16:37","modified_gmt":"2014-02-16T19:16:37","slug":"elefantes-en-filetes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/lacucharadesanandres\/2014\/02\/16\/elefantes-en-filetes\/","title":{"rendered":"ELEFANTES EN FILETES"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\">\u00a0<a href=\"\/lacucharadesanandres\/wp-content\/uploads\/sites\/73\/2014\/02\/Men\u00fa-Restaurant-Voisin4.png\"><img loading=\"lazy\" style=\"width: 352px;height: 544px\" src=\"\/lacucharadesanandres\/wp-content\/uploads\/sites\/73\/2014\/02\/Men\u00fa-Restaurant-Voisin4.png\" alt=\"\" width=\"401\" height=\"599\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Les hablaba la semana pasada de ratas. Pero la hambruna que acompa\u00f1\u00f3 al asedio de Par\u00eds durante la guerra franco-prusiana tuvo otros suculentos episodios. Pero el paroxismo gourmet vendr\u00eda de la mano del m\u00edtico <strong>Hotel Voisin<\/strong>. Esta es la historia de <strong>C\u00e1stor y P\u00f3lux<\/strong>. No los hijos de Leda. No. C\u00e1stor y P\u00f3lux, elefantes del zoo. <strong>Ajenos a todo tiroteo, muertos en tr\u00e1gico combate.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los sibaritas franceses nunca duermen.<\/strong> Ni siquiera en la ciudad asediada. As\u00ed que se fueron al Jard\u00edn de Plantas. O sea, al zoo. Y les dieron matarile. A los elefantes, claro. A C\u00e1stor primero. P\u00f3lux no vivi\u00f3 para contarlo. Los fusilaron. <strong>\u201cCarne de fantas\u00eda\u201d<\/strong>, anunciaba con verbo rimado un cartel en el escaparate del carnicero. Uno tras otro, les fueron abriendo el pecho a sus vecinos de jaula.<\/p>\n<p><strong>El 25 de diciembre de 1870, Navidad, el Hotel Voisin ofreci\u00f3 uno de los m\u00e1s peripat\u00e9ticos banquetes de los que la Humanidad tiene noticia.<\/strong> En el men\u00fa brillaban platos tan sorprendentes como la cabeza de<strong> asno<\/strong> rellena, el consom\u00e9 de elefante, el<strong> camello<\/strong> asado a la inglesa, el <strong>canguro<\/strong> encebollado, el <strong>ant\u00edlope<\/strong> con trufas, las costillas de <strong>oso<\/strong> asadas, el guiso de <strong>lobo<\/strong> o <em>le chat flanqu\u00e9 de rats<\/em>. Eso s\u00ed, de postre, un modest\u00edsimo, en comparaci\u00f3n con todo lo anterior, queso <em>gruyere<\/em>. Franc\u00e9s, pero modesto. Caf\u00e9, licores y jerez.<\/p>\n<p>La carne de elefante tuvo tal \u00e9xito de cr\u00edtica y comensales que en pocas horas se agot\u00f3. <strong>Monsieur Bellanguer, el mandam\u00e1s del Voisin, tir\u00f3 de la carne de caballo que ten\u00eda a mano para que el chef Choron le metiera salsa sin miramientos.<\/strong> Nadie sospech\u00f3 el enga\u00f1o. Y brindaron con <em>armagnac <\/em>mientras la artiller\u00eda de los boches segu\u00eda batiendo la V<em>ille Lumiere<\/em> a ritmo de vals.<\/p>\n<p><strong>Pero esta historia tiene un lado oscuro.<\/strong> Nadie pag\u00f3 por las carnes del <strong>hipop\u00f3tamo<\/strong>. Alguien dijo que eran venenosas. El carnicero las tuvo que repartir entre muertos de hambre. Nadie baila canc\u00e1n bajo los puentes del Sena\u2026 Los sibaritas son siempre caprichosos. Y cr\u00e9dulos. <strong>Me pregunto qu\u00e9 mal pudo hacer el buen hipop\u00f3tamo para recibir tan cruel desprecio.<\/strong> Tan bello, el hipop\u00f3tamo llor\u00f3 despu\u00e9s de muerto. Mas no fue in\u00fatil su muerte.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 &nbsp; Les hablaba la semana pasada de ratas. Pero la hambruna que acompa\u00f1\u00f3 al asedio de Par\u00eds durante la guerra franco-prusiana tuvo otros suculentos episodios. Pero el paroxismo gourmet vendr\u00eda de la mano del m\u00edtico Hotel Voisin. Esta es la historia de C\u00e1stor y P\u00f3lux. No los hijos de Leda. 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