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	<title>Literatura y escatología | Libre con Libros - Blogs hoy.es</title>
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	<description>Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín</description>
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		<title>Literatura y escatología | Libre con Libros - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Mar 2010 10:31:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>redaccion-hoy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay cosas, distintas en cada pueblo, de las que sus habitantes no quieren hablar o eluden referirse directamente a ellas. Según cada cultura, suelen pertenecer al mundo de las enfermedades (el cáncer), la religión (Dios o el diablo), los elementos peligrosos (el rayo, las víboras), el sexo o los excrementos. Las veladuras del eufemismo o [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8">
</head><body><p class="MsoNormal">Hay cosas, distintas<span style="">  </span>en<span style="">  </span>cada pueblo, de las que sus habitantes no quieren hablar o eluden referirse directamente a ellas. <span style=""> </span>Según cada cultura, suelen pertenecer al mundo <span style=""> </span>de las enfermedades (el cáncer), la religión (Dios o el diablo), los elementos peligrosos (el rayo, las víboras), el sexo o los excrementos.<span style="">  </span>Las veladuras del eufemismo <span style=""> </span>o la perífrasis despliegan sus habilidades lingüísticas para nombrarlos, si el discurso lo exige. <span style=""> </span>Claro que también cabe utilizarlos, incluso de forma desgarrada, para el insulto, las provocaciones , el humor o el simple desahogo emocional.<span style="">  </span><span style="">  </span>Constituyen una mina para<span style="">  </span>antropólogos,<span style="">  </span>filólogos, historiadores, sociólogos<span style="">   </span>y psiquiatras (Freud, con <i style="">Totem y Tabú <i style=""><span style=""> </span><span style=""> </span>o sus apuntes sobre el chiste, los sueños, los lapsus, etc. continúa siendo imprescindible). <i style=""><span style=""> </span>Todas las literaturas, incluidas por supuesto sus manifestaciones populares, tienen épocas, géneros o autores que se han distinguido por abordar en sus obras, hasta con carácter preferencial,<span style="">  </span>algunos de los temas arriba señalados.<span style="">  </span>Nombres como los de Catulo, Marcial, <span style=""> </span>Rabelais, Quevedo, Sade, Miller, Joyce, Roth, Jaimito o <personname productid="la Sonrisa Vertical" w:st="on">la Sonrisa  Vertical</personname> acuden prestos, de una posible lista casi interminable.</i></i></i></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p class="MsoNormal">“Con la intención de darle algunas vueltas al asunto y por especiar un poco la insulsa vida universitaria – escribe<span style="">  </span>desenfadadamente el<span style="">  </span>extremeño<span style="">  </span>Luis Gómez Canseco – , convoqué a algunos amiguetes tan sabios como desoficiados, que aceptaron manchar su expediente académico y participar en un curso que se celebró en <personname productid="la Universidad" w:st="on">la  Universidad</personname> de Huelva con el nombre de <i style="">Historia de la mierda”. Doce fueron los sabios profesores y sesudos catedráticos que se pusieron a investigar sobre tan escatológico objetivo.<span style="">  </span>Este volumen es el fruto de sus pesquisas, casi todas bien centradas (aunque ya sabe que nunca faltó quien lo hace fuera del tiesto). </i></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p class="MsoNormal">Lo abre Manuel Alvar Ezquerra con una revisión<span style="">  </span>de los diccionarios. Aunque, según denunciase Dámaso Alonso en el<span style="">  </span>Iº Congreso de Instituciones Hispánicas (1963), por remilgo o pudibundez<span style="">  </span>nunca recogen todas las palabras<span style="">  </span>“malsonantes”, la cosecha no es parva. Le sigue Francisco Córdoba, quien de manera ingeniosa va ilustrando sobre la biología del comer y descomer, no sin las apoyaturas del refranero.<span style="">  </span><span style=""> </span>Jaime<span style="">  </span>Alvar explica que siempre ha habido autores aficionados a describir los hábitos fecales de sus congéneres, pese a los estigmas sociales.<span style="">  </span>Y de cómo manejaban los recursos coprolálicos los poetas latinos, en sus inacabables puyas, lo explica Fernando Navarro (premio nacional de traducción), en el mejor artículo del libro, ilustrándolo con multitud de poemas. Tampoco faltan los escritores islámicos, recuerda Alejandro García, y en los mismos textos religiosos localiza José M. Miura cómo se pasa frecuentemente del pecado a la inmundicia sagrada. <span style=""> </span>Menos claras resultan las consideraciones de Fernando R. de <personname productid="la Flor" w:st="on">la Flor</personname> en torno a la relación entre lo abyecto y lo sublime. Sin duda, Quevedo manejaría como nadie las pullas escatológicas (Valentín Núñez), que tanto abundarán en los cuentos infantiles, incluso en los que se escriben estos días (Alberto M. Ruiz). <span style=""> </span>No faltan motivaciones psicológicas (Rafael Andujar).<span style="">  </span>Pero fue a partir de la transición democrática,<span style="">  </span>cuando las referencias fecales aparecerán más frecuentemente, en muchos casos con clara intencionalidad de sátira político, según puede verse en los que<span style="">  </span>Germán Labrador llama “poetas del <i style="">underground<span style="">  </span>transicional”<span style="">  </span>(Eduardo Haro Ibars, Fernando Merlo, Leopoldo Panero , Aníbal Núñez o el mismo Gimferrer).<span style="">  </span>Aunque las simpatías por el retrete no son exclusivamente españolas, sino universales, demuestra Zenón Luis Martínez argumentándolo con bien traídos fragmentos de otras culturas.<span style="">  </span>Peor es que los excrementos<span style="">  </span>aparezcan por doquier , constituyéndose en<span style="">  </span>“parte del <i style="">panem et circenses <span style=""> </span>con que los nuevos emperadores<span style="">  </span>entontecen a sus masas”, concluye Gómez Canseco.<span style="">  </span></i></i></p>
<p class="MsoNormal">Todo lógico, pues, como este último adelanta <span style=""> </span>en su preliminar, el fuerte vínculo que las heces guardan con la salud explica la fascinación que ha ejercido y ejerce sobre el hombre, más aún si se considera la proximidad fisiológica entre los órganos de la evacuación y la reproducción.</p>
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