<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>AQUELLOS AÑOS SESENTA | Libre con Libros - Blogs hoy.es</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2012/06/02/aquellos-anos-sesenta/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros</link>
	<description>Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín</description>
	<lastBuildDate>Sat, 02 May 2026 09:10:49 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>AQUELLOS AÑOS SESENTA | Libre con Libros - Blogs hoy.es</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2012/06/02/aquellos-anos-sesenta/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2012/06/02/aquellos-anos-sesenta/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 02 Jun 2012 09:47:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=251</guid>
		<description><![CDATA[A Martina Cole se la estima como uno de los grandes fenómenos literarios de los lustros últimos. Sus éxitos de venta son realmente abrumadores (más de diez millones de ejemplares en todo el mundo, con traducciones a las principales lenguas). De familia irlandesa, nació y se crió en el East End, una de las zonas [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>A Martina Cole se la estima como uno de los grandes fenómenos<br>
literarios de los lustros últimos. Sus éxitos de venta son realmente<br>
abrumadores (más de diez millones de ejemplares en todo el mundo, con<br>
traducciones a las principales lenguas).  De familia irlandesa, nació<br>
y se crió en el East  End, una de las zonas más deprimidas de Londres.<br>
Todas las grandes ciudades tienen lugares homólogos, donde costumbres,<br>
 modas,  valores e incluso lenguaje se conforman de un modo especial,configurando un código de conducta tan específico como absorbente.<br>
Sociólogos, etnógrafos, historiadores y analistas de todas las<br>
especies suelen ocuparse de dichos hábitats, que en no pocas ocasiones<br>
resultan mejor retratados por la literatura. Espejos de aquella<br>
durísima realidad son las novelas de Cole, tales como  Secretos de una<br>
asesina, Más cerca, El jefe  o la conmovedora El asesino de mujeres.<br>
La misma fortuna para introducir al lector en un mundo con caracteres<br>
bien determinados posee  Secretos de una asesina,  obra con medio<br>
millar largo de páginas y  personajes  de  rotunda personalidad.<br>
En aquellos  bajos fondos, donde hampones, proxenetas, usureros,<br>
prostitutas y policías corruptos pululan, conviven o se enfrentan a<br>
muerte, las únicas personas que merecerán un respeto pertenecen al<br>
género femenino. También ellas, troqueladas desde la niñez en normas<br>
estrictas, se impregnan de los valores dominantes en aquel difícil<br>
medio (culto a la violencia, desprecio del estudio, espíritu de<br>
venganza,  narcotráfico, sexo venal), pero sólo entre ellas surgen<br>
personas capaces de romper los estereotipos y promover otra clase de<br>
comportamientos.<br>
Ninguna mejor que la protagonista de este trepidante relato, la<br>
increíblemente generosa, ingenua y también decidida Sue Dalston.<br>
Rechazada por una madre maltratada y un padre que abusaba de ella,<br>
sólo pudo sobrevivir gracias a su sentido de superación y a su pasión<br>
por Barry, el joven que la cautivó y la sacó del infierno familiar.<br>
Pero Barry no es menos violento que el entorno que los rodea y en su<br>
hogar se repetirá lo que vivió en su infancia: maltratos a la menor<br>
contrariedad y una hija amenazada de sufrir el mismo calvario paterno.<br>
Gracias a Sue y a otras capaces de unírsele, en esa increíble<br>
solidaridad que consigue ir generando en su entorno, podrá lograrse<br>
romper esa odiosa cadena, entre genética y cultural, que conduce<br>
lamentablemente a la repetición de las mismas lastimosas conductas<br>
generación tras generación. Los 152 golpes de martillo que su mano<br>
desencadena, tras una serie de humillaciones insufribles, contra un<br>
marido estúpido, desconsiderado y violento, aunque no sin atractivos<br>
físicos, buscan hacer justicia a toda una saga de esposas, hijas,<br>
hermanas y compañeras víctimas de las humillaciones más atroces. Si ya<br>
en el  barrio Sue logró sobrevivir merced a la solidaridad de otras<br>
mujeres, también en la cárcel  el  bondadoso corazón de esta madre<br>
increíblemente entregada a sus cuatro hijos (perdió otro por los<br>
golpes)  le deparará las ayudas precisas para romper los muros. Y todo<br>
ello, aunque no se muestra proclive a colaborar con la abogacía,<br>
obstinándose en mantener secretas las razones  y circunstancia del<br>
crimen que le imputan.<br>
Desarrollada en los años sesenta del pasado siglo, aunque la acción<br>
vaya extendiéndose durante todo el último tercio del XX,  dos cosas<br>
llaman sobre todo la atención de la obra. Por un lado, la extrema<br>
degradación de costumbres a que  ya entonces habían llegado el<br>
suburbio, los hogares  y las cárceles londinenses, en estas páginas<br>
descritos de forma implacable. Por otro, la extraordinaria vivacidad<br>
del habla que utilizan sus moradores, impregnados desde de la infancia<br>
de exabruptos, vulgarismos, imprecaciones truculentas y todo género de<br>
transgresión verbal. Mérito notable del traductor  (F.G. Corugedo) es<br>
haber mantenido ese desgarramiento expresivo, acorde con las<br>
transgresiones conductuales de los personajes. Otra cosa es cuando, en<br>
no pocas ocasiones, la versión proporciona un castellano incorrecto<br>
incluso al narrador omnisciente (tipo “más mayores”, pág. 500, o<br>
“acento fuertísimo”, pág. 512). De cualquier forma, la novela atrapa<br>
desde el comienzo e incluso su final, tal vez demasiado dulce, resulta<br>
un alivio permisible.</p>
<p>Martina Cole,  Secretos de una asesina.  Madrid, Alianza Editorial, 2012.</p>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2012/06/02/aquellos-anos-sesenta/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>251</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
