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	<title>MÉRIDA | Libre con Libros - Blogs hoy.es</title>
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	<description>Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín</description>
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		<title>MÉRIDA | Libre con Libros - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Nov 2012 13:25:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Escasos hombres consiguen una identificación tan plena entre su misma personalidad y el territorio donde vieron la primera luz como José María Álvarez Martínez. Nacido en Mérida (1947), este doctor en Filología Clásica ha pasado buena parte de su existencia dedicándola al estudio de Emerita Augusta. Sus labores como historiador , arqueólogo y cronista de [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Escasos hombres consiguen una identificación tan plena entre su misma<br>
personalidad y el territorio donde vieron la primera luz como José<br>
María Álvarez Martínez.  Nacido en Mérida (1947), este doctor en<br>
Filología Clásica ha pasado buena parte de su existencia dedicándola<br>
al estudio de Emerita Augusta. Sus labores como historiador ,<br>
arqueólogo y cronista de la capital de Extremadura hallan quizás la<br>
expresión máxima en la dirección que ostenta del maravilloso Museo<br>
Nacional de Arte Romano y las muchas actividades por este centro<br>
desarrolladas. Si existen las moiras griegas o  el fatum de los<br>
latinos, se diría que Chema Álvarez , hijo de un prócer emeritense,<br>
estaba genética y culturalmente vocacionado al estudio de las huellas<br>
de Roma en su principal colonia lusitana, así como a establecer<br>
documentadamente cuanto allí  viene ocurriendo a través de los siglos.<br>
Para comprobarlo, baste recorrer las páginas de los dos primeros<br>
volúmenes (…Y los Reyes se fueron con la niebla. Retazos del tiempo de<br>
Navidad, y Ahora que han florecido los cantuesos) de una tetralogía<br>
proyectada, que culminará con el volumen dedicado al estío. La parte<br>
tercera es la obra aquí presentada.  Según bien se sabe, esta<br>
modulación de la propia escritura acorde con las estaciones del<br>
calendario cuenta con numerosos precedentes (inolvidables son las<br>
Sonatas de Valle Inclán) y entre los autores extremeños la siguió ha<br>
poco José J. Barriga en su formidable Calleja del altozano.<br>
Luces de otoño recoge las evocaciones del autor en acontecimientos por<br>
él vividos durante esa época de las “Autumn Leaves”. Si se exceptúan<br>
los recuerdos de su formación universitaria en Sevilla y los viajes a<br>
Berlín,  por razones de estudio amistad, amén de alguna excursión<br>
juvenil a Elvas, Madrid y Guadalupe, casi todas las páginas del libro<br>
versan sobre Mérida. Seguro que allí ha de encontrar  sus más<br>
numerosos y emocionados lectores.<br>
En efecto, José María Álvarez, nostálgico de épocas pasadas, como buen<br>
aficionado al mundo grecolatino, va dando melancólica relación de los<br>
usos y costumbres, personajes, sucesos, celebraciones, descubrimientos<br>
arqueológicos, fiestas populares profanas y religiosas, gastronomía e<br>
incluso corridas de toro o partidos de fútbol , fenómenos en todos los<br>
cuales este emeritense convicto y confeso participó desde su niñez<br>
con singular entusiasmo. Al referirlos, no pocas veces se deja<br>
arrastrar por su enorme cultura clásica y  lo mismo adjunta un apunte<br>
sobre la historia del puente romano (tema de su tesis doctoral), que<br>
ilumina los orígenes romanos de este festejo o señala los precedentes<br>
culturales de tal  y cual situación. Sin olvidar  oportunas<br>
referencias a otros escritores (Larra,  Laborde, Jesús Delgado<br>
Valhondo, Rafael Rufino Félix) que se ha ocupado también de Mérida.<br>
Merced a su pluma, participaremos literariamente  en el desarrollo de<br>
las excavaciones del Templo de Diana;  la inauguración del gran Museo;<br>
las añoranzas gitanas de la Feria Chica; la dulzura iniciática de las<br>
pitarras; el ágape vegetal de la chaquetía; una recogida de setas por<br>
las dehesas de Cornalvo; las golosinas de los “tosantos” ; las<br>
procesiones de Semana Santa; los alegres escarceos de la tuna, una<br>
visita al mausoleo del gran Juan de Ávalos o los debates culturales<br>
del Liceo.  Y siempre acompañados por  multitud de personas allí<br>
comprometidas (profesores, hortelanos, músicos, políticos,<br>
arqueólogos, cocineros, dulceras, comerciantes, deportistas médicos,<br>
sacerdotes), que el memorialista trae cariñosamente a escena con<br>
nombre y apellidos, rindiéndoles homenaje de amistad y consideración.<br>
Para reforzar  la palabra escrita,  numerosas imágenes vienen a<br>
enriquecer un libro tan  personal como sugerente . Por último, no<br>
conviene perderse el prólogo que, al menos en este caso, contra las<br>
advertencias de Unamuno, es bastante más que una faena de aliño. Lo<br>
suscribe José Luis de la Barrera, compañero del autor en labores<br>
arqueológicas.</p>
<p>José María Álvarez Martínez, Luces de Otoño. Mérida, Gráficas Rejas, 2012.</p>
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