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	<title>LAS LUCES DE ANTAÑO | Libre con Libros - Blogs hoy.es</title>
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	<description>Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín</description>
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		<title>LAS LUCES DE ANTAÑO | Libre con Libros - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Oct 2015 06:56:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p> </p>
<p>A estas alturas, nadie creerá a un escritor que, en tanto compone poemas, proclama serán los últimos de su actividad creadora. Ya el Ovidio joven, requerido por su padre para que abandonara la poesía y se dedicase a tareas más fructíferas (por ejemplo, las Leyes o la política), le respondió con aparente seriedad: “<em>Iuro, iuro, pater, nunquam componere uersus</em>”. Sólo que aquí  el doble juramento permitía percibir  pronto la falsedad del mismo: venía formulado en un precioso hexámetro latino.</p>
<p>De obedecer, seguramente Publio Ovidio Nasón se habría ahorrado penalidades múltiples, culminadas con el exilio a las fronteras de Ausonia que el César le impuso.  Pero el mundo habría perdido una maravillosa escritura, iniciada con <em>Amores, </em>plena en <em>Metamorfosis </em>y concluida con los conmovedores <em>Tristia.</em></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>No sé cuánta obra nos perderíamos  nosotros si llegara a hacerse realidad la proclama de nuestro autor en “El sueño de unas rosas”: “Escribo estos versos, ya tal vez los últimos” (pág. 35). Grave sería, tratándose de una voz como la del autor de <em>Si volviera mayo, </em>más exacta en cada una de sus entregas.</p>
<p>Se aproximan ya a la veintena (casi a uno por año) sus libros, desde <em>El arpa cercenada </em>(1985) a <em>Bóveda y estribo </em>(2012), muchos de ellos editados merced a la obtención del premio correspondiente. La antología que le sacase la Diputación  <em>giungerá l´oblio, </em>publicada por el poeta y editor  de Bari, Emilio Coco.</p>
<p><em>Si volviera mayo </em>nos confirma esa línea de creciente calidad en la poética de Rodríguez Búrdalo (Cáceres, 1946). Compuesto ante las asechanzas del crepúsculo (ese “roto ya casi el navío”, de fray Luis, o “con el pie ya en el estribo”, de Machado) el libro propone una regreso a los años de plenitud, incluso de infancia, como antídoto contra la ineludible decadencia. Bien conoce Rodríguez Búrdalo que <em>c´est bien court le temps des ceris</em>es, según cantaban en la Comuna de París. Pero, cuando los años ya han ardido; la noche nos trae los zapatos del óbito y uno se sabe sólo carne cansada hacia la muerte, resulta tan dulce regresar a los viejos encinares; al tiempo cereal de la belleza primigenia;  a los rastrojos amarillos ; las soledumbres de la dehesa o los barbechos abrasados… Siempre a la caza de esa luz , inasible ya, que  otrora tanto nos alumbrase.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Escrito en versos blancos y libres (sólo hay un poema asonantado, “La casa”, evocación del <em>Cáceres pardal de los cuarenta, </em>pág. 57), impresionan  especialmente los que se dedican a la memoria del padre caído a golpes de fusil o al recuerdo de la madre anciana,  recién muerta. Pero todo el texto, si se exceptúa acaso “Ciudad de Monipodio” (pp.49-51), un divertimento que conduce lúdicamente a la Pradera de San Isidro durante los años 70, está transido de las más profundas emociones, tan fáciles de compartir por lectores de similares vivencias.</p>
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<p>Juan Carlos Rodríguez Búrdalo, <em>Si volviera mayo. </em>Madrid, Beturia, 2015</p>
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<p> </p>
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