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	<title>EL ÓRGANO DE GARROVILLAS | Libre con Libros - Blogs hoy.es</title>
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	<description>Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín</description>
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		<title>EL ÓRGANO DE GARROVILLAS | Libre con Libros - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Jun 2017 10:02:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[  Garrovillas conserva el órgano más antiguo de Europa. Según frase de Gerard de Graaf, en su iglesia de Santa María de la Consolación es de los pocos lugares europeos donde aún resulta posible oír tan maravilloso instrumento con la entonación renacentista original. Autoridad tiene para afirmarlo el maestro holandés, que en los años ochenta [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p> </p>
<p>Garrovillas conserva el órgano más antiguo de Europa. Según frase de Gerard de Graaf,</p>
<p>en su iglesia de Santa María de la Consolación es de los pocos lugares europeos donde</p>
<p>aún resulta posible oír tan maravilloso instrumento con la entonación renacentista</p>
<p>original. Autoridad tiene para afirmarlo el maestro holandés, que en los años ochenta</p>
<p>del siglo último lo trabajó a fondo. Lugar estratégico para vadear el siempre difícil Tajo,</p>
<p>si no vio allí su luz primera nuestro autor (Santiago del Campo, 1943), sí lo tiene por su</p>
<p>pueblo. Hasta qué punto lo ama, bien lo ha plasmado en una obra anterior, <em>Calleja del</em></p>
<p><em>Altozano</em> (2012), de la que aquí se localizan numerosos ecos.</p>
<p>De su intensa biografía s recodaré algunos otros datos, cuyas huellas se perciben en <em>El</em></p>
<p><em>maestro organero</em>. Es ante todo periodista, habiendo ejercido la información política</p>
<p>desde 1966. Ha desempeñado cargos de responsabilidad en diferentes medios</p>
<p>nacionales. Fue director de los Servicios Informativos de la Presidencia del Gobierno</p>
<p>con Adolfo Suárez. ¿Cómo extrañar que el protagonista de la novela, un habilidoso</p>
<p>restaurador de órganos (sueña con que le encarguen uno nuevo, según ocurrirá al final</p>
<p>de su vida, ya en el extranjero), se vea forzado a dirigir el periódico el Villamencía</p>
<p>(trasunto aquí de Garrovillas),<em> El Telégrafo</em>, creado por las fuerzas progresistas</p>
<p>locales?</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Barriga, bibliófilo contumaz, ha proclamado no pocas veces cuánto le debe a cierto</p>
<p>profesor del Seminario de Plasencia, sacerdote extraordinariamente culto, tolerante y</p>
<p>bondadoso. Tal vez sea homenaje a aquel presbítero la creación del otro gran</p>
<p>protagonista de la obra, D. Marceliano Villalobos, el arcipreste de Villamencía, digna</p>
<p>encarnación de tantos clérigos extremeños que en el XIX lucharon por modernizar</p>
<p>nuestro país: Muñoz Torrero, José Segundo Flórez, “El cura Mora” y muchos otros.</p>
<p>Hombre formado en universidades europeas, políglota, el ya maduro párroco de la</p>
<p>villa mantiene relaciones epistolares con otras mentes preclaras de varias naciones</p>
<p>para contrarrestar los ímpetus antimodernistas de Roma, triunfantes al fin con el</p>
<p>Vaticano I. Renunció a posibles sinecuras eclesiásticas para refugiarse en aquel</p>
<p>pueblecito cacereño, donde se dedica a aconsejar y enseñar, sin desdeñar las labores</p>
<p>manuales (carpintería, encuadernación, horticultura) y nutrir su magnífica biblioteca.</p>
<p>Es el mantenedor de la tertulia que acoge en la propia casa, donde sobresale su</p>
<p>contrapunto ideológico, el combativo “ Indiano” que le refuta la posible armonía entre</p>
<p>fe y razón, religión y ciencia ¡Qué bien desarrolladas están en estas páginas las</p>
<p>discusiones sobre las tesis de Darwin o documentos como el <em>Syllabus</em>, alucinante</p>
<p>condena firmada por Pío IX en 1864, donde se anatematizan “errores” tan temibles</p>
<p>como la libertad de pensamiento, la separación entre la iglesia y el estado, la</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>independencia de la Filosofía frente al magisterio eclesiástico o la libertad de</p>
<p>pensamiento, culto, imprenta y conciencia!</p>
<p>Otro rasgo de Barriga, latente en las páginas todas, es la pasión por Extremadura,</p>
<p>tierra cuya historia no deja de estudiar; que le duele tanto como la ama y por la que</p>
<p>viene esforzándose desde plataformas múltiples</p>
<p>Escrita en primera persona, <em>El maestro organero</em> se conduce como las memorias</p>
<p>compuestas por el músico singular: retoño último de una familia con raíces</p>
<p>holandesas, de etnia sefardí, afincado junto a Villamencía, va y viene por toda la</p>
<p>provincia – más frecuentes excursiones a los Países Bajos – dedicándose a reparar</p>
<p>instrumentos musicales, órganos especialmente, destrozados a consecuencia de la</p>
<p>incuria e ignorancia, amén de los procesos desamortizadores (que, eso sí, hicieron aún</p>
<p>más rico al Cabildo catedralicio, bajo la batuta de un Arcediano sin escrúpulos). Los</p>
<p>viajes le permiten también servir de correo y “cosario” para introducir o sacar</p>
<p>materiales sensibles (sean libros prohibidos o informes peligrosos).</p>
<p>Sin duda, el núcleo de la narración lo ocupan los acontecimientos que más marcaron la</p>
<p>vida del músico – trasunto en buena medida del propio autor- , sus vivencias junto al</p>
<p>Arcipreste en torno al año 1868, fecha de la Revolución “Gloriosa”. El músico</p>
<p>–hombre pacífico, cordial, nada dogmático, más bien incluible en la “tribu de los</p>
<p>perplejos”- se ve sumergido en la vorágine que convierte la novela en un thriller: la</p>
<p>misteriosa muerte (¿natural?, ¿provocada?) del buen párroco, hombre sin duda</p>
<p>molesto al estamento clerical y a los detentadores del poder sociopolítico, provoca la</p>
<p>detención y enjuiciamiento del organista. Masones y ultramontanos se esfuerzan a fin</p>
<p>de atraerlo a las respectivas causas, intentonas en la que alcanzarán algún</p>
<p>protagonismo las misteriosas mujeres de la Casa Murana, mansión cuyos entresijos no</p>
<p>se desvelan.</p>
<p>El ingenuo “naim” – término que funciona en contraposición a “goyim”: judíos</p>
<p>creyentes versus gentiles – comprende que más le vale recurrir al tiro de sus caballos</p>
<p>frisones y, repitiendo la diáspora sufrida por tanta gente de la tierra “abandonar aquel</p>
<p>territorio de gente áspera e intolerante” (pág. 189), según hicieron sus ancestros</p>
<p>sefarditas. Se refugia en la Grande Chartreuse, junto a Grenoble. Allí, se encuentra</p>
<p>con el arzobispo de Malinas, desposeído por Roma de su sede diocesana por oponerse</p>
<p>a los aires ultramontanos. Descubrimos que entre el prelado belga y el arcipreste</p>
<p>extremeño no sólo hubo amistad, sino numerosas complicidades.</p>
<p>El maestro organero, narración con virtudes para aproximarla al texto histórico, el</p>
<p>relato autobiográfico, el cuadro sociológico e incluso la novela negra, se lee</p>
<p>placenteramente, seducido por la complicidad con el autor.</p>
<p> </p>
<p>José Julián Barriga Bravo, <em>El maestro organero</em>. Madrid, Beturia, 2017</p>
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