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	<title>Libre con LibrosManuel Pecellín &#8211; Libre con Libros</title>
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	<description>Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín</description>
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		<title>LOS ILUMINADOS DE LLERENA</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Jul 2026 07:53:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[-Fernández Prieto, Lorenzo, Un legado inesperado. Dexados. Mérida, ERE, 2026 &#160; Capital de la Campiña Sur, en las estribaciones metalíferas de Sierra Morena, que los Romanos minasen y administraban metódicamente desde la asombrosa Regina, Llerena cuenta con un patrimonio arqueológico, arquitectónico e histórico inigualable. Conquistada a los moros por Pelai Pérez Correa, el gran guerrero [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>-Fernández Prieto, Lorenzo, <em>Un legado inesperado. Dexados. </em>Mérida, ERE, 2026</p>
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<p>Capital de la Campiña Sur, en las estribaciones metalíferas de Sierra Morena, que los Romanos minasen y administraban metódicamente desde la asombrosa Regina, Llerena cuenta con un patrimonio arqueológico, arquitectónico e histórico inigualable. Conquistada a los moros por Pelai Pérez Correa, el gran guerrero cuyo sepulcro enriquece el cercano monasterio de Tentudía, pasó a ser residencia habitual para los poderosos Maestres de la Orden de Santiago. Próxima a la Vía de la Plata, con una fuerte aljama judía, bien relacionada ante los comerciantes de la cercana Sevilla, llegó a ser una de las ciudades más pobladas e influyentes de Extremadura. Allí se instalaría (actuaba ya en 1488, me informa L. Garraín) el Tribunal de la Inquisición (el cuarto de España con jurisdicción más extensa); pondrán sede los Fugger, ricos banqueros alemanes; vivirán los miembros de la influyente familia Zapata, así como el pintor Zurbarán, y será la cuna de importantes escritores (narradores, poetas, juristas, cronistas de Indias, maestras, teólogos).</p>
<p>De todo ello contamos hoy con notables estudios, gracias especialmente a la Sociedad Extremeña de Historia, cuyas Jornadas anuales y publicaciones periódicas, que alientan desde hace dos largos decenios los profesores de la zona, coordinados por el infatigable Dr. Felipe Lorenzana, constituyen un fondo bibliográfico preciosísimo. Repercusiones extraordinarias han tenido algunos acontecimientos relacionados con Llerena, como el célebre proceso inquisitorial contra los Iluminados (s. XVI) o la aparición contemporánea de centenares de cadáveres, en parte momificados, bajo una de las bóvedas de la hermosísima torre parroquial que preside la deslumbrante plaza mayor. Como tantas poblaciones, conserva también una riqueza etnográfica singular.</p>
<p>Son quizás demasiados mimbres para un solo cesto. Se ha atrevido a combinarlos todos en su ambiciosa entrega Lorenzo Fernández Prieto y no nos cabe sino elogiar el libro, texto a caballo entre la novela histórica, el ensayo sociocultural y el género negro. Adolece, a nuestro entender, de excesiva amplitud temática, con detrimento del rigor científico y de falta de lima que le evitase las abundantes erratas y fallos estilísticos. No obstante, su lectura nos ha resultado instructiva y amena.</p>
<p>La narración está estructurada a dos niveles. La parte principal la asume el joven plumilla del <em>ABC</em>, que llega desde Madrid para componer un reportaje periodístico sobre los cadáveres de la torre y el tratamiento de la Inquisición a los “dexados” (así se conoce también a los iluminados o alumbrados) de Llerena, ciudad donde el periodista, ahora residente en Madrid, nació y vivió sus primeros años. Resulta que con el mismo nombre de “dexados” se reconoce un grupo de los clásicos caciques, ahora reconvertidos en narcotraficantes y mafiosos, miembros algunos de una ancestral progenie, los Guzmán, a la que también pertenece el protagonista. Este irá refiriendo en primera persona las múltiples peripecias que habrá de sufrir, a la vez que recupera sensaciones infantiles. Personajes secundarios le ayudarán a superarlas. Entre ellos, sobresalen Beatriz, mujer libérrima en el avispero local, cicerone privilegiada; el joven párroco, D. Néstor, también retratado con los mayores elogios, o África, la peculiar compañera fotógrafa.</p>
<p>Alternativamente, el autor nos retrotrae al siglo XVII para presentar a otra dómina llerenense ilustre, Catalina Clara Ramírez de Guzmán (1618-1684).  Desde los estudios pioneros de Joaquín Entrambasaguas a los recientes de  Karl McLughlin (ERE, 2010), el interés por la escritora surextremeña no ha hecho sino aumentar. Elogiada por sus poemas (se reproducen varios), no ha podido encontrarse <em>El Extremeño</em>, obra que compuso en defensa de un familiar tan célebre como polémico, Alonso Ramírez de Prado (1549-1608). Lorenzo Fernández hace que el protagonista localice el manuscrito inédito de aquella obra en el casoplón llerenense heredados de sus mayores. No será el único hallazgo de este género. Rizando el rizo, localizará oculto en una gárgola erótica de la iglesia de Montemolín, no sin riesgo físico, la papeleta donde Reginaldus Montano (Casiodoro de Reina, el traductor de la <em>Biblia del Oso</em>) advierte con lenguaje críptico cómo hallar libros y un icono herético prohibidos por la Inquisición.</p>
<p>Agustín Romero Barroso (Llerena, 1955-2018), quizás el escritor extremeño más iconoclasta, dio a luz la obra <em>Quaderno de dexados, </em>con que el periódico <em>Extremadura </em>obsequiase a los lectores (1986).  Quizás sea la ocasión de complementar con su lectura la novela de F. Prieto. Y convendría entender que las comunidades “alumbradas” del XVI, actuantes en numerosas poblaciones surextremeñas,  no eran  simples grupos de personas disolutas, sino que constituyen un movimiento espiritual con profundos planteamientos filosóficos, teológicos y socioculturales, próximos a las ideas difundidas por la Reforma protestante.</p>
<p>-Fernández Prieto, Lorenzo, <i>Un legado inesperado. Dexados. </i>Mérida, ERE, 2026</p>
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		<title>NEILA: LA “BREVERDAD” DEL AFORISMO.</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Jul 2026 14:15:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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<p>Nacido en Hervás (1950), M. Neila vivió infancia y juventud en Asturias, donde estudió Filología Románica.  Otro cacereño, José Luis García Martín (Aldeanueva del Camino, 1950), lo proyectaría  incluyéndolo en la mítica antología <em>Las voces y los ecos </em>(1980) junto a creadores hoy tan consagrados como J. Jorge Padrón, Luis Antonio de Villena, Migue d´Ors, Sánchez Rosillo, Sánchez Robayna o el también extremeño J.A. Ramírez Lozano (Nogales, 1950).</p>
<p>Neila ha desarrollado una fecunda carrera literaria como poeta, novelista, traductor, crítico, ensayista y editor, con numerosos títulos fáciles de localizar en la red. Pero seguramente sus preferencias se conducen a través del género aforístico, ese discurso fragmentario que parece florecer tan intensamente en nuestro país durante los lustros últimos. Director de colecciones dedicadas a los relampagueantes textos (Editorial Renacimiento), el antiguo profesor ha dado a luz numerosas entregas originales, a la vez que publicaba no pocos análisis sobre dicha fórmula expresiva. En ocasiones, decidió alternar en la misma obra aforismos propios con notas metalingüísticas sobre este género, según ocurre en la que ahora presentamos. <em>La vida por dentro </em>incluye también dos declaraciones del autor en forma de entrevistas anónimas y un extenso e iluminador estudio preliminar que suscribe Javier Retas (Madrid, 1961), quien hace poco repasó en un monumental estudio, <em>La vida en un trazo. El aforismo español… </em>los apuntes aforísticos de casi 70 ilustres españoles, entre ellos A. Machado, J. Ramón Jiménez, J. Bergamín y C. Edmundo de Ory.</p>
<p>Neila, motivado siempre por una decidida voluntad de estilo y profundas inclinaciones filosóficas, sabe impregnar los suyos, dentro de la concisión, con un aura poética extraordinariamente atractiva, sin detrimento del mensaje, explícito o sugerido, que cada tesela propone. Estas expresiones fulgen como chispazos; apenan más a la intuición que al raciocinio; antidogmáticas casi por definición, no ocultan convicciones hondas (sociopolíticas, religiosas, antropológicas) y apelan a variados recursos (metáforas, alegorías, paradojas, oxímoros, transliteraciones, neologismos), siempre con una tonalidad de humor irónico y melancolía. Para la época de postmodernidad que nos toca vivir, estas “breverdades” se antojan relámpagos, rachas de luces, píldoras, esquirlas de sentimiento, sumamente idóneas, aptas para afrontar las vicisitudes y sorpresas de cada día.</p>
<p>Son muchos los grandes creadores de aforismos cuyas influencias Neila reconoce y con los que se inspira. En primer lugar, F. Nietzsche, el gran maesro. Después, A. Machado (“aumentar en el mundo el humano tesoro de la conciencia vigilante”), R. Gómez de la Serna (greguerías) Kafka,  Lichtenberg, Cioran, Beckett … toda una pléyade de grandes estilistas. Junto a ellos, las advertencias sobre el lenguaje de Witgenstein (hay entradas del <em>Tractatus</em>citadas literalmente, sin comentario añadido) y las múltiples apelaciones a los refranes, dichos, tópicos o locuciones populares, a menudo referidas con ingeniosos retruécanos.</p>
<p>“<em>Aforismo. </em>Brizna de pensamiento, esquirla de sentimiento, pisada de paloma, tesela de sentido, enunciado para aprender de corazón” (p. 59), escribe Neila para calificar los suyos. O también “como de nieve que provoca un alud, línea de fuga, ráfaga de aire puro contra la idiotez maloliente, punto de convergencia” (p. 71). No nos resulta inadecuado que lo asimile a la poética del “haikú”, basada en la brevedad y el asombro.</p>
<p>Mientras nos deleitábamos con este libro, nos llegaba otra colección de aforismos, lamentablemente póstuma, de Ángel Guinda (Zaragoza, 1948- Madrid, 2022). Queremos recordarlo aquí no sólo por la calidad de su escritura, sino porque el libro lleva un amplio prólogo del mismo Manuel Neila (Sevilla, Renacimiento, 2026), claramente identificado con la escritura del poeta aragonés.</p>
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<p>Manuel Neila, <em>La vida por dentro. </em>Sevilla, Cypress Cultura, 2026.</p>
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		<title>EL DULCE LAMENTAR DE DOS PASTORES</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Jul 2026 10:33:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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<p>Natural de Mérida (1943), aunque afincado orgullosamente en Montijo, a Francisco Rangel, los versos le nacen y se le enraciman con la fecundidad que se cuajan de flores los almendros o brotan en manojos los espárragos de sus huertos próximos. La extraordinaria fiereza de ímpetu creador no obvia temas, fórmulas expresivas, ni oportunidades para dar a luz sus libros. Más de cien tiene editados, casi todos a su costa o impresos por él, tan hábil en el manejo del aparataje gráfico como dotado para la escritura.</p>
<p>Rangel es devoto predilecto de Calíope, “la de bella voz”, musa que inspira a los poetas. No obstante, no se rinde sólo a los encantos de la hija de Zeus y Mnemósine, pues también ha ofrecido homenajes a otras congéneres con ensayos históricos (el vino en Grecia y Roma), biobibliográficos (Miguel Hernández, Neruda, Alberti), incluso teológicos (mística sufí) o de difícil clasificación. Consciente de que “quien mucho abarca, poco aprieta”, busca aconsejarse con maestros en los respectivos campos y, sin duda, sus textos mejoran según las imprescindibles labores de lima se hacen sentir.</p>
<p>Al doctor Francisco López-Arza, cuya sapiencia en Filología y Literatura todos reconocemos, está dedicada la obra última (seguro que ya no lo es cuando esto se publique) del escritor montijano. El título, <em>Dos pastores</em>, ofrece suficiente advertencia. Autoeditada e impresa con el gusto que distingue al autor, se trata de un conjunto de églogas, con entradilla del gran Garcilaso. Aquí, las cuitas amorosas de Salicio y Nemoroso las asumen otros dos protagonistas de raigambre popular: Luis, curtido en las labores pastoriles, y un compañero de infeliz nombre y gran cordura, El Chinche. Ocasionalmente, median personajes mitológicos, como Pan o Eros. Acaso se perciben ecos de alguna leyenda local (el humilde ganadero, enamorado de la hija del terrateniente).</p>
<p>Los respectivos diálogos (mejor, multimonólogos) se distribuyen en estrofas con catorce versos de once o siete sílabas cada una, que riman en consonante. El autor ha considerado oportuno adelantar un extenso preámbulo donde explica los orígenes, modelos y caracteres de la poesía bucólica y más en concreto de las églogas clásicas, a las que se ha esforzado por mantenerse fiel. Por su parte, José Antonio Alonso, etnólogo, enriquece la lectura del poemario con apuntes sobre el duro  oficio pastoril, cuyos rasgos manifiesta conocer por experiencias personales.</p>
<p>Rangel, que en otros libros ha demostrado manejarse con soltura en el versolibrismo, el haikú e incluso la prosa poética , ha preferido volver aquí a la métrica tradicional. Lo hace muy dignamente, con algunas caídas achacables quizás a las premuras de la composición. Recordemos que el epílogo señala como esta égloga dual es la primera de una serie de diez bucólicas, que, seguramente ya escritas, saldrán pronto a luz pública.</p>
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<p>La ha visto otro trabajo que también lleva su impronta, aunque no en exclusiva. Lo coordinó junto con Moisés Cayetano y supone un cálido homenaje al amigo común, <em>Rufino Félix Morillón. La suave elegancia hecha poesía </em>(Badajoz, Fundación CB, 2026). El que muchos teníamos como el gran patriarca de las letras extremeñas (Mérida, 1929-2025) nos legó una obra inolvidable. La larga veintena de colaboradores concitados en este volumen, no pocos antiguos miembros de la tertulia emeritense “Gallos quiebran albores”, analizan las entregas principales, así como la personalidad del escritor desaparecido. Lo cierra Isaac Álvarez Félix con “Mi padre, mi abuelo”, testimonio de la valoración y fidelidad a la herencia poética recibida. Y pues las sagas familiares se repiten, recordaré la de los profesores Francisco López Arza, padre e hijo, que aquí suscriben dos excelentes estudios.</p>
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<p>Francisco Rangel Rodríguez, <em>Dos pastores. </em>Montijo, autoedición, 2026</p>
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		<title>         GLADIADORES: HONOR Y SANGRE EN LA ARENA</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Jul 2026 08:00:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; ¿Quién no se emociona cuando escucha al gladiador victorioso revelar su identidad en la arena del coliseo ante un público entusiasta? «Me llamo Máximo Décimo Meridio, comandante de los Ejércitos del Norte…”, hace decir Ridley Scott a Russell Crosse, el luchador de origen hispano, zaherido por la mala suerte y las ignominias del emperador [&#8230;]]]></description>
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<p>¿Quién no se emociona cuando escucha al gladiador victorioso revelar su identidad en la arena del coliseo ante un público entusiasta? «Me llamo Máximo Décimo Meridio, comandante de los Ejércitos del Norte…”, hace decir Ridley Scott a Russell Crosse, el luchador de origen hispano, zaherido por la mala suerte y las ignominias del emperador Cómodo, contra quien busca y consigue vengarse. Si el prototipo encarnado por el actor neozelandés no responde a ningún personaje histórico, el film original y sus siguientes versiones reflejan de modo aproximado la vida de aquellos luchadores que <em>pro pane lucrando </em>(y algo más: dinero, honor, fama) la arriesgaban sistemáticamente (muchos cientos de miles, cuya su edad media no alcanzaba los treinta años) ante colegas a veces amigos) para divertir al pueblo según las disposiciones de la alta política imperial (<em>panem et circenses</em>).</p>
<p>Quien busque ilustración sobre aquel fenómeno de masas, que durante siglos floreció en todos los rincones del mundo latino, la encontrará en la obra reseñada, excelente combinación de rigurosidad científica y calidad literaria (nada nuevo en los estudios y novelas de su autor).</p>
<p>Nacido en Herrera del Duque (1959), Desidero Vaquerizo es catedrático de Arqueología en la Universidad de Córdoba. Para componer este estudio, ha contado con la rica base bibliográfica que recoge el oportuno apéndice (se ha enriquecido sustancialmente durante las décadas últimos, fruto del interés que el tema provoca) y los resultados de sus propias excavaciones. Estos son de máxima relevancia en la parte segunda del libro, dedicada a los gladiadores de la <em>Colonia Patricia </em>cordubense, (Recordemos que también ha publicado (2003) una voluminosa <em>Guía arqueológica de Córdoba</em> (d2003) y  <em>Córdoba romana,  La ciudad oculta </em>(2024).</p>
<p>Las doscientas páginas primeras de ésta establecen los rasgos fundamentales de los juegos gladiatorios, desde su aparición en tiempos  de la República, hasta su decaimiento a partir del s. III (por influencia del cristianismo, las crisis económicas, el abandono de las ciudades hacia el campo, la decadencia del poder imperial …). De máximo interés figuran los datos y análisis sobre el origen social de los gladiadores (esclavos, exsoldados, hombres libres), quizás con presencia femenina algunas veces y grupos homosexuales; los orígenes en el modelo militar; la vida, entrenamientos y cuidados  en los “ludi” específicos; el extraordinario soporte económico de los diferentes espectáculos, que podían durar muchas jornadas consecutivas; el desarrollo de los mismos, según las <em>armaturas </em>manejadas y las condiciones de la lucha (no siempre con desenlace fatal);  en fin, la proyección sociopolítica y cultural de aquel extraordinario medio para entretener y sosegar a los pueblos, expandiendo la romanización a los territorios conquistados por las legiones.</p>
<p>La parte segunda, también adornada con generosas ilustraciones, sitúa al lector en torno al anfiteatro cordobés, cuya pésima conservación se denuncia, tan esplendoroso un día; convertido en cantera más tarde; solares después; hoy “puro criadero de jaramagos” (pág.298. Merced sobre todo a los descubrimientos epigráficos e imágenes sobre lápidas, lucernas, armas, bronces y otros objetos localizados, Vaquerizo identifica y da a conocer una larga veintena de gladiadores allí atrapados por la muerte, algunos tras amplio curriculum. Lo hace sin omitir el contexto histórico y las circunstancias más influyentes. Señalemos que aquellos espectáculos movilizaban no solamente a sus protagonistas principales (“infames”, por recibir dinero y, no obstante, auténticos ídolos para quienes reconocían el valor, la fuerza, las habiiidades y otras virtudes que derrochaban en los enfrentamientos).</p>
<p>Tan magnos certámenes, donde durante días, muchos a veces se concentraban multitudes que divertir y alimentar, movilizaron conjuntamente a organizadores (oficiales o “evergetes”), lanistas, entrenadores, armeros, médicos, músicos, árbitros, vigilantes, limpiadores…, muchos millares de personas (entre las que podían coexisistir mujeres e hijos de los “morituri”).</p>
<p>Un libro que ilustra como un tratado científico y se lee con el gusto de las mejores novelas históricas.</p>
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<p>Desiderio Vaquerizo Gil, <em>Gladiadores. Los soldados de la arena. Colonia Patricia Corduba. </em>Córdoba, Almuzara, 2026.</p>
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		<title>                                                SINFONÍA FILIAL DE G. CASTELL</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Jun 2026 19:02:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Amplia es la nómina de escritores que se han ocupado de la figura paterna, de forma crítica a veces (la mayoría, recordemos las famosas cartas de Kafka), o elogiosa (al modo de Abad Facioline en El olvido que seremos, inspiradora de un film homónimo dirigido por F. Trueba). El extraordinario cariño que Piedad González-Castell [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Amplia es la nómina de escritores que se han ocupado de la figura paterna, de forma crítica a veces (la mayoría, recordemos las famosas cartas de Kafka), o elogiosa (al modo de Abad Facioline en <em>El olvido que seremos,</em> inspiradora de un film homónimo dirigido por F. Trueba).</p>
<p>El extraordinario cariño que Piedad González-Castell (Badajoz, 1941) tuvo desde pequeña a su padre inspira cada página de esta obra, más que biografía estricta, un canto a las virtudes que ella supo ver siempre en tan polifacético personaje. Abogado, periodista, poeta, novelista, dramaturgo, caricaturista, pintor, guionista y secretario de distintos Ayuntamientos, la vida de Rafael González Castell ofrece un rico caleidoscopio de las Españas que le tocó vivir. Nacido (1885) en una familia de la alta burguesía madrileña, experimentará hondamente los atractivos de la bohemia capitalina (como “el papá de las bellezas” lo designaría alguien que, sin duda lo conocía bien y había leído a Felipe Trigo). Católico confeso, pero próximo al lerrouxismo republicano, los alcaldes de los municipios cuyas secretarías sirvió tras las oportunas oposiciones (Mocejón, Baños de Montemayor, Mogente, Ciempozuelos…), casi todos de izquierda, reconocen la pulcritud de su administración, aunque a menudo le achacan que “huele a cera” demasiado. Rehúsa formar parte de algún partido, pero se opone a cualquier actuación que imlique desprecio o altanería hacia los más débiles, sobre todo si son del género femenino.</p>
<p>Montijo, a donde llega en 1933, le ofrecerá ocasiones múltiples para mantenerse en su línea de hombre honesto, riguroso cumplidor de las obligaciones que el cargo requería (sin dejar de escribir para la prensa regional y nacional, a la vez que continuaba labrando una obra literaria notable). El momento álgido le llegará el 13 de agosto de 1936. Yagüe se aproxima con su sangrienta columna a la población, que los políticos locales han abandonado. Es el humilde secretario quien negocia con el  duro militar la entrega pacífica del pueblo. Curiosamente, ya en 1939, lo llevarán a juicio acusado como “culpable de rebelión”, lo que le supuso una condena de 12 años de cárcel.  D. Rafael sólo cumplirá 18 meses, en la instalada en el palacio pacense de Godoy, gracias a las numerosas influencias y testimonios que su admirable esposa supo gestionas por medio país. Superando el desconcertante proceso de rehabilitación, volverá (1947) a la secretaria del Ayuntamiento de Montijo, donde fallece (1965) herido por el Alzheimer. El ayuntamiento puso (1980) el nombre del escritor a la calle donde tuvo domicilio, casa que los herederos pretenden hoy convertir en centro cultural. La Diputación publicó (1997) el libro de Castell <em>Fábulas de los Amigos de Colín, </em>con diseño e ilustraciones de su hijo Rafael.</p>
<p>No son pocas las dudas que persisten tras leer el libro de Piedad, también poeta y pintora. Es claro que ella no pretende establecer la biobibliografía estricta de su progenitor. Alguien recopilará (ardua tarea) sus colaboraciones en periódicos y revistas; analizará los libros que dio a luz, debidamente contextualizados; pondrá en claro cuáles fueron sus ideales sociopolíticos; dará a conocer otras vicisitudes existenciales (v.c., cómo vivió las tribulaciones de los tres años de la guerra civil) y facilitaré el mejor entendimiento de por qué este hombre, amigo de algunos miembros  de la Generación del 98  (Blasco Ibáñez, ante todo), merece calificarse como “revolucionario pacífico”. Las memorias que dejó inéditas, hilo conductor de la obra que aquí reseñamos, reproducidos muchos de sus pasajes, dan cuenta de la calidad literaria y la bonhomía de un madrileño calurosamente reconvertido en montijano. El Ayuntamiento al que sirvió, bien haría restaurando el Certamen de Narraciones Cortas que desde 1997 mantuvo el nombre de González Castell y a tantos escritores importantes ha distinguido.</p>
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<p>Piedad González-Castell Zoydo, <em>Rafael González Castell. </em>Badajoz, Fundación Caja Badajoz, 2025.</p>
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<p>SINFONÍA FILIAL DE G. CASTELL</p>
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<p>Amplia es la nómina de escritores que se han ocupado de la figura paterna, de forma crítica a veces (la mayoría, recordemos las famosas cartas de Kafka), o elogiosa (al modo de Abad Facioline en <em>El olvido que seremos,</em> inspiradora de un film homónimo dirigido por F. Trueba).</p>
<p>El extraordinario cariño que Piedad González-Castell (Badajoz, 1941) tuvo desde pequeña a su padre inspira cada página de esta obra, más que biografía estricta, un canto a las virtudes que ella supo ver siempre en tan polifacético personaje. Abogado, periodista, poeta, novelista, dramaturgo, caricaturista, pintor, guionista y secretario de distintos Ayuntamientos, la vida de Rafael González Castell ofrece un rico caleidoscopio de las Españas que le tocó vivir. Nacido (1885) en una familia de la alta burguesía madrileña, experimentará hondamente los atractivos de la bohemia capitalina (como “el papá de las bellezas” lo designaría alguien que, sin duda lo conocía bien y había leído a Felipe Trigo). Católico confeso, pero próximo al lerrouxismo republicano, los alcaldes de los municipios cuyas secretarías sirvió tras las oportunas oposiciones (Mocejón, Baños de Montemayor, Mogente, Ciempozuelos…), casi todos de izquierda, reconocen la pulcritud de su administración, aunque a menudo le achacan que “huele a cera” demasiado. Rehúsa formar parte de algún partido, pero se opone a cualquier actuación que imlique desprecio o altanería hacia los más débiles, sobre todo si son del género femenino.</p>
<p>Montijo, a donde llega en 1933, le ofrecerá ocasiones múltiples para mantenerse en su línea de hombre honesto, riguroso cumplidor de las obligaciones que el cargo requería (sin dejar de escribir para la prensa regional y nacional, a la vez que continuaba labrando una obra literaria notable). El momento álgido le llegará el 13 de agosto de 1936. Yagüe se aproxima con su sangrienta columna a la población, que los políticos locales han abandonado. Es el humilde secretario quien negocia con el  duro militar la entrega pacífica del pueblo. Curiosamente, ya en 1939, lo llevarán a juicio acusado como “culpable de rebelión”, lo que le supuso una condena de 12 años de cárcel.  D. Rafael sólo cumplirá 18 meses, en la instalada en el palacio pacense de Godoy, gracias a las numerosas influencias y testimonios que su admirable esposa supo gestionas por medio país. Superando el desconcertante proceso de rehabilitación, volverá (1947) a la secretaria del Ayuntamiento de Montijo, donde fallece (1965) herido por el Alzheimer. El ayuntamiento puso (1980) el nombre del escritor a la calle donde tuvo domicilio, casa que los herederos pretenden hoy convertir en centro cultural. La Diputación publicó (1997) el libro de Castell <em>Fábulas de los Amigos de Colín, </em>con diseño e ilustraciones de su hijo Rafael.</p>
<p>No son pocas las dudas que persisten tras leer el libro de Piedad, también poeta y pintora. Es claro que ella no pretende establecer la biobibliografía estricta de su progenitor. Alguien recopilará (ardua tarea) sus colaboraciones en periódicos y revistas; analizará los libros que dio a luz, debidamente contextualizados; pondrá en claro cuáles fueron sus ideales sociopolíticos; dará a conocer otras vicisitudes existenciales (v.c., cómo vivió las tribulaciones de los tres años de la guerra civil) y facilitaré el mejor entendimiento de por qué este hombre, amigo de algunos miembros  de la Generación del 98  (Blasco Ibáñez, ante todo), merece calificarse como “revolucionario pacífico”. Las memorias que dejó inéditas, hilo conductor de la obra que aquí reseñamos, reproducidos muchos de sus pasajes, dan cuenta de la calidad literaria y la bonhomía de un madrileño calurosamente reconvertido en montijano. El Ayuntamiento al que sirvió, bien haría restaurando el Certamen de Narraciones Cortas que desde 1997 mantuvo el nombre de González Castell y a tantos escritores importantes ha distinguido.</p>
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<p>Piedad González-Castell Zoydo, <em>Rafael González Castell. </em>Badajoz, Fundación Caja Badajoz, 2025.</p>
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		<title>LA COMUNIDAD  (HEIMAT) SURTIROLESA</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Jun 2026 08:54:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Melandri (Roma, 1964) irrumpió en el panorama literario europeo con una obra que produjo auténtica sensación entre lectores, críticos y estudiosos: Eva dorme (2010). La novela obtendría reconocimientos tan notables como el Premio Internazionale Cesare de Lollis (2010), el Premio speciale della giuria Il Molinello (2011), el Prix des lecteurs (2013) o el Prix [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Melandri (Roma, 1964) irrumpió en el panorama literario europeo con una obra que produjo auténtica sensación entre lectores, críticos y estudiosos: <em>Eva dorme</em> (2010). La novela obtendría reconocimientos tan notables como el Premio Internazionale Cesare de Lollis (2010), el Premio speciale della giuria Il Molinello (2011), el Prix des lecteurs (2013) o el Prix Bouchon de cultures (2012). Documentalista, guionista de cine y TV, la escritora prosiguió su carrera de éxitos con obras como <em>Più alto del mare</em>(2012), <em>Sangue giusto</em>(2017) O es <em>Piedi freddi</em> (2024), también señaladamente galardonadas.</p>
<p>Aunque traducida a los más importantes idiomas de nuestro Continente, Melandri no había sido editada en castellano hasta que Periférica lo ha asumido, encargando al muy experto Miguel Ros González la versión de la <em>opera prima, </em>esta deslumbrante <em>Eva está dormida</em>, que reseñamos.</p>
<p>El relato se enmarca en un territorio tan bello como de problemática historia, hoy limítrofe entre Austria e Italia, cuyos idiomas, tradiciones, usos y costumbres allí se confrontan. El Tirol del Sur o Alto Adigio, a la sombra de los Alpes, originariamente de lengua y cultura alemana, que la mayoría de sus habitantes siguen hablando (dialectalmente) pasaría a ser la provincia autónoma de Bolzano, dependiente de Roma, no sin enfrentamientos múltiples (guerrilla incluida) a lo largo del siglo XX.</p>
<p>Es la historia que nutre esta novela, estructurada a dos niveles narrativos, voces que van alternándose de principio a fin en bien perceptibles implicaciones. Aunque puede hablarse de un texto coral, ambas tienen como protagonistas a dos maravillosas mujeres, Gerda y Eva, madre e hija. El narrador omnisciente va refiriendo las vicisitudes que la primera hubo de sufrir para sostener su dignidad ante dificultades innúmeras: trabajadora (hostelería), madre soltera, padre autoritario (nazi), amantes infieles, aquel imposible amor sureño y todo un cúmulo de desgracias, que irá afrontando hasta los últimos días.</p>
<p>Supo criar a una hija tan hermosa como ella, que tomará alternativamente la palabra para referir el viaje en tren desde el Adigio a Reggio Calabria, donde está agonizando Vito Anaia, el pulcro carabinieri que las dos amaron como posible esposo y padre, aunque las circunstancias sociopolíticas hiciesen imposible el entroncamiento familiar. Según va deslizándose de norte a sur de la península, Eva evocará los acontecimientos más importantes que les tocó vivir. Ninguno tan conmovedor como las luchas de su primo Ulli tras “salir del armario”, resueltas trágicamente en suicidio. Peter, el padre terrorista del muchacho, fallece al manipular explosivos.</p>
<p>Algunos personajes públicos harán su aparición, justificada: Hitler, Mussolini, Andreotti, Fanfani, Aldo Moro y, con mucho peso, el líder de la autonomía regional, Silvius Magnano, personaje realmente atractivo.</p>
<p>Dos rasgos sobresalen también en la obra. Por una parte, las magníficas descripciones de los paisajes de la alta montaña, tan vívidamente resueltos que nos parece reconocer sus picos, glaciares, bosques, ríos y pequeñas aldeas, paulatinamente inundados por la invasión turística. Por otra, la riqueza etnográfica tradicional de un territorio que lucha por conservar sus raíces teutónicas, aunque por fuerza haya de acomodarse a las latinas e incluso a las globalizadoras. Para presentar con mayor viveza festividades, costumbres domésticas, trajes, ceremonias laicas o religiosas, canciones, gastronomía (Gerda será una excelente cocinera, bien instruida por Herr Neumann, chef generoso y comprensivo), la autora multiplicará las expresiones en el dialecto surtirolés, aunque casi siempre adjunte la versión italiana. Todo contribuye a comprender la defensa del <em>Heimat </em>(el hogar o país natal) que mueve de un modo y otro a tantos personajes.</p>
<p>Eva pudo “estar dormida”, desde la niñez a la edad adulta, en momentos cumbres del relato. Pero conserva la lucidez suficiente para captar, comprender y referir la esencia de los acontecimientos.</p>
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<p>Francesca Melandri, <em>Eva está dormida. </em>Cáceres, Periférica, 2026.</p>
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		<title>                   ENTRE EL ROMANTICISMO Y LA BIOLOGÍA</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Jun 2026 16:21:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[                  ENTRE EL ROMANTICISMO Y LA BIOLOGÍA &#160; &#160; Conociendo la melomanía del autor (formó parte del grupo Mario Tenia y os Solitarios, conocido durante la “movida madrileña” de los ochenta), no extraña que recurra a una expresión del campo musical para dar título a su nueva obra. Según los expertos, la “escala menor” se [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>                  </strong></p>
<p>ENTRE EL ROMANTICISMO Y LA BIOLOGÍA</p>
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<p>Conociendo la melomanía del autor (formó parte del grupo Mario Tenia y os Solitarios, conocido durante la “movida madrileña” de los ochenta), no extraña que recurra a una expresión del campo musical para dar título a su nueva obra. Según los expertos, la “escala menor” se distingue entre las estructuras más utilizadas tanto en creaciones clásica, como en las de rock o jazz (a las que a menudo se hacen referencias explícitas en esta novela), impregnándolas de sonidos profundos, tensos y melancólicos. Precisamente, los dos personajes que nuclean el relato son pianistas, maestro ya retirado, uno (Joaquín) y un discípulo respetuoso (Fermín).</p>
<p>En otro sentido, se utiliza la expresión para sugerir el tratamiento de un sistema con parámetros más simples que los habituales, reduciéndolo a escalas elementales.</p>
<p>Es lo que hacen los dos protagonistas citados, bajo la conducción del primero, cuando abordan el asunto central del libro: el amor entre parejas (aquí, siempre heterosexuales). Rebajándole las altas consideraciones con las que el romanticismo lo suele adornar, Joaquín se empeña en reducirlo a una cuestión de simples hormonas y circunstancias propicias. En defensa de su tesis, desata una y otra vez baterías de argumentos que va tomando de antropólogos, fisiólogos, filósofos e intelectuales de diferentes áreas. Fermín no se atreve a contradecirlo, aunque intuye que no todo es tan seguro como propugna su maestro, con quien ha establecido honda amistad. Al final, el alumno descubre el secreto que afecta a tan gran hombre y cuya clave no revelaremos aquí.</p>
<p>La novela, dividida en dos partes, luce una estructura ingeniosa, siempre con el recurso discursivo del soliloquio o monólogo interior, esa segunda persona con que se expresa cada personaje. “Ellas” se denomina el primer apartado, donde van autopresentándose de modo sucinto hasta siete mujeres, cuyas relaciones con los dos músicos descubriremos, en la parte segunda, bastante más amplia. Adela es el prototipo de la esposa clásica (de Fermín), más bien fría y distante; Rita, llegada del suburbio madrileño, de desbordante sexualidad; Marula, maga del tarot, defensora del “carpe diem”; Elia, viuda uncida a sus recuerdos, aunque abierta a otras experiencias; Sara, herida por un cáncer terminal, y Selene, típica joven de la Generación Z.</p>
<p>El gran acierto de M.A. Ayala (Badajoz, 1960), licenciado en Economía y Derecho, con amplia carrera en el mundo de los negocios (también ha ejercido la docencia como profesor de Contabilidad y Auditoría en la Universidad de Alcalá) es hacer que todas se expresen con el código lingüístico propio del grupo sociológico en el que se incluyen. Sin duda, el más llamativo es el muy desgarrado de la última.</p>
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<p>Joaquín decidió poner término a su exitosa carrera internacional y encerrase con su Stanway en un pueblo de Extremadura, el mismo donde Fermín, abogado, trabaja como oficial de la notaría. Allí se perciben aún ecos de la guerra civil. Ambos gustan pasear por la dehesa, hermosamente descrita, y debatir, entre clase y clase, sobre la cuestión que más les interesa: las relaciones amorosas. Según crece la intimidad entre ambos hombres, irán comunicándose vivencias pasadas y situaciones de tiempos últimos, a saber, el deterioro matrimonial que al segundo va desgarrando y, por contra, el sorprendente enamoramiento de quien gustaba exponer su profundo escepticismo ante esa posibilidad.</p>
<p>Al reseñar su anterior entrega, <em>El lamento de las grullas (</em>Córdoba, Almuzara, 2024), destaqué una virtud que también aquí se percibe: la capacidad para recrear personajes y ambientes cuyos rasgos conoce a la perfección. De otra anterior, <em>Chao,</em> publicada (2021) por la misma editorial, el sabio y poco condescendiente Luis Landero ya elogió la habilidad de su técnica narrativa y el vigor del relato. Vale repetirlo para esta <em>Escala menor, </em>tan lúcida en los análisis de la condición humana, como sugestiva en las propuestas, nunca dogmáticas, de sus posibles interpretaciones. El gusto por el oxímoron, las frases paradójicas, los retruécanos y polisemias, que tanto abundan, ponen énfasis a la pluralidad de los juicios cuando se refieren a las relaciones sentimentales, la consistencia del amor, el sexo o la amistad, según edades, situaciones, experiencias anteriores o perspectivas de cada persona.</p>
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<p>Mario Alonso Ayala, <em>Escala humana. </em>Córdoba, Almuzara, 2026.</p>
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<p>ENTRE EL ROMANTICISMO Y LA BIOLOGÍA</p>
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<p>Conociendo la melomanía del autor (formó parte del grupo Mario Tenia y os Solitarios, conocido durante la “movida madrileña” de los ochenta), no extraña que recurra a una expresión del campo musical para dar título a su nueva obra. Según los expertos, la “escala menor” se distingue entre las estructuras más utilizadas tanto en creaciones clásica, como en las de rock o jazz (a las que a menudo se hacen referencias explícitas en esta novela), impregnándolas de sonidos profundos, tensos y melancólicos. Precisamente, los dos personajes que nuclean el relato son pianistas, maestro ya retirado, uno (Joaquín) y un discípulo respetuoso (Fermín).</p>
<p>En otro sentido, se utiliza la expresión para sugerir el tratamiento de un sistema con parámetros más simples que los habituales, reduciéndolo a escalas elementales.</p>
<p>Es lo que hacen los dos protagonistas citados, bajo la conducción del primero, cuando abordan el asunto central del libro: el amor entre parejas (aquí, siempre heterosexuales). Rebajándole las altas consideraciones con las que el romanticismo lo suele adornar, Joaquín se empeña en reducirlo a una cuestión de simples hormonas y circunstancias propicias. En defensa de su tesis, desata una y otra vez baterías de argumentos que va tomando de antropólogos, fisiólogos, filósofos e intelectuales de diferentes áreas. Fermín no se atreve a contradecirlo, aunque intuye que no todo es tan seguro como propugna su maestro, con quien ha establecido honda amistad. Al final, el alumno descubre el secreto que afecta a tan gran hombre y cuya clave no revelaremos aquí.</p>
<p>La novela, dividida en dos partes, luce una estructura ingeniosa, siempre con el recurso discursivo del soliloquio o monólogo interior, esa segunda persona con que se expresa cada personaje. “Ellas” se denomina el primer apartado, donde van autopresentándose de modo sucinto hasta siete mujeres, cuyas relaciones con los dos músicos descubriremos, en la parte segunda, bastante más amplia. Adela es el prototipo de la esposa clásica (de Fermín), más bien fría y distante; Rita, llegada del suburbio madrileño, de desbordante sexualidad; Marula, maga del tarot, defensora del “carpe diem”; Elia, viuda uncida a sus recuerdos, aunque abierta a otras experiencias; Sara, herida por un cáncer terminal, y Selene, típica joven de la Generación Z.</p>
<p>El gran acierto de M.A. Ayala (Badajoz, 1960), licenciado en Economía y Derecho, con amplia carrera en el mundo de los negocios (también ha ejercido la docencia como profesor de Contabilidad y Auditoría en la Universidad de Alcalá) es hacer que todas se expresen con el código lingüístico propio del grupo sociológico en el que se incluyen. Sin duda, el más llamativo es el muy desgarrado de la última.</p>
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<p>Joaquín decidió poner término a su exitosa carrera internacional y encerrase con su Stanway en un pueblo de Extremadura, el mismo donde Fermín, abogado, trabaja como oficial de la notaría. Allí se perciben aún ecos de la guerra civil. Ambos gustan pasear por la dehesa, hermosamente descrita, y debatir, entre clase y clase, sobre la cuestión que más les interesa: las relaciones amorosas. Según crece la intimidad entre ambos hombres, irán comunicándose vivencias pasadas y situaciones de tiempos últimos, a saber, el deterioro matrimonial que al segundo va desgarrando y, por contra, el sorprendente enamoramiento de quien gustaba exponer su profundo escepticismo ante esa posibilidad.</p>
<p>Al reseñar su anterior entrega, <em>El lamento de las grullas (</em>Córdoba, Almuzara, 2024), destaqué una virtud que también aquí se percibe: la capacidad para recrear personajes y ambientes cuyos rasgos conoce a la perfección. De otra anterior, <em>Chao,</em> publicada (2021) por la misma editorial, el sabio y poco condescendiente Luis Landero ya elogió la habilidad de su técnica narrativa y el vigor del relato. Vale repetirlo para esta <em>Escala menor, </em>tan lúcida en los análisis de la condición humana, como sugestiva en las propuestas, nunca dogmáticas, de sus posibles interpretaciones. El gusto por el oxímoron, las frases paradójicas, los retruécanos y polisemias, que tanto abundan, ponen énfasis a la pluralidad de los juicios cuando se refieren a las relaciones sentimentales, la consistencia del amor, el sexo o la amistad, según edades, situaciones, experiencias anteriores o perspectivas de cada persona.</p>
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<p>Mario Alonso Ayala, <em>Escala humana. </em>Córdoba, Almuzara, 2026.</p>
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		<title>FRANCISCO DE ALDANA Y EL REY DON SEBASTIÁN</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jun 2026 08:14:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; &#160; &#160; El eximio poeta renacentista y “el Deseado” rey portugués han quedado indefectiblemente unidos en la historia peninsular, los dos abrazados por la Parca en las ardorosas arenas de Alcazarquivir aquel trágico 4 de agosto de 1578. El monarca luso sólo tenía 24 años; el militar, poeta y diplomático español vivía la plenitud [&#8230;]]]></description>
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<p>El eximio poeta renacentista y “el Deseado” rey portugués han quedado indefectiblemente unidos en la historia peninsular, los dos abrazados por la Parca en las ardorosas arenas de Alcazarquivir aquel trágico 4 de agosto de 1578. El monarca luso sólo tenía 24 años; el militar, poeta y diplomático español vivía la plenitud de su “acmé” (40) cuando las tropas marroquíes, mucho más habituadas al terreno, la sed y las apreturas del estío, pondrían fin a los sueños imperiales de los invasores.</p>
<p>El joven e iluso Don Sebastiâo y Francisco de Aldana son los protagonistas de esta excelente novela histórica, en la que también figuran personajes secundarios atractivos, a los que más adelante aludo. Ambos próceres se encuentran primero en Lisboa, uno casi recién coronado; el otro, con la misión (a la postre fallida) de convencerlo en nombre de Felipe II para que no caiga en la locura de invadir, poniéndose él mismo al frente de la “empresa africana”, territorios imposibles de conquistar con tan escasa logística como la que los peninsulares podían disponer. Meses más tarde del primer encuentro, Aldana, consciente de la ineludible tragedia, llegará con apenas 500 mílites a la costa marroquí, donde ya se le había adelantado el ejército portugués. El drama no tardaría en consumarse.</p>
<p>Entre el saludo primero y el final transcurre el <em>tempus </em>de este relato, en el que tan hábilmente se entrelaza el rigor documental con la imaginación creadora.  J.M. Martínez Torrejón domina bien la época, lo que le permite el derroche de saberes que estas páginas transfieren sobre acontecimientos, geografía, personalidades, publicaciones, usos y costumbres de los dos países hispanos. Profesor en la City University de Nueva York, entre sus últimas obras cabe recordar la edición que ha hecho de la <em>Miscelánea Sebástica de Ajuda </em>(Biblioteca Nacional de Portugal, 2021), conjunto de poemas y textos copiados hacia 1595, cuya pieza básica es precisamente <a href="http://livrariaonline.bnportugal.gov.pt/Issue.aspx?i=322229" rel="external nofollow"><em>La lamentable pérdida del rey don Sebastián y del reino de Portugal</em></a>, extenso poema narrativo hasta entonces inédito. Actualmente, prepara la biografía de este singular sobrino de Felipe II (que le heredará).</p>
<p>Este lúcido hijo de Carlos V, receloso de la empresa africana, decidió que uno de sus mejores capitanes, valeroso y políglota, se disfrazara de comerciante judío y espiase para él las fortalezas magrebíes, también ansiadas por los turcos, y hacer llegar los informes oportunos a su obstinado primo. Aldana cumple debidamente e irá relatando en primera persona las vicisitudes desde Madrid a Lisboa, que hace por la ruta de Alcántara, donde están sus raíces familiares. Pero es la rica ciudad de la luz, con bullicioso puerto, el marco relevante de la novela. Palacios, iglesias, calles, plazas, jardines, prostíbulos y mercados lisboetas, repletos de un gentío plurinacional, son presentados minuciosamente, en descripciones plenas de metáforas. Allí maquina, sueña y prepara don Sebastián su desmesurada empresa. En vano intentarán disuadirlo su abuela doña Catalina (qué magnífico retrato el suyo); el lúcido embajador español, Juan de Silva, o el mismísimo Aldana, aunque el rey portugués (se deslizan las sospechas sobre su condición homosexual) lo admira y escucha.. sin hacerle caso. Entre entrevistas regias, el ítalo-extremeño tiene ocasión de tratar a Alzira, sabia y hermosa prostituta (terminará muriendo también en África) o a poetas palaciegos como Diogo Bernardes, vate aúlico, con quien gusta debatir sobre la <em>Os Lusiadas </em>de Camöes y otros grandes de la literatura de ambas orillas. Martín, por su parte, encarna al criado clásico, crítico y corrupto. En ocasiones, toma la palabra un narrador omnisciente, que va puntuando los momentos álgidos y, ya a los finales, se recurre al tono epistolar. Entre las misivas que supuestamente suscribirá Aldana, sobresalen las que dirige a Cosme, el hermano que editará, póstumas, sus creaciones, o al amigo Arias Montano, a quien dedicó una célebre y bien conocida composición mística. Por supuesto, se reproducen poemas del protagonista, tal “Cómo es la causa, mi Damón estando&#8212;“, uno de los sonetos eróticos más elogiados de la literatura hispana.</p>
<p>José Miguel Martínez Torrejón, <em>Maravilla fatal. </em>Mérida, ERE, 2026</p>
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<p><em> </em>y trabaja actualmente la monografía <em>Don Sebastián vivo y muerto.</em></p>
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		<title>                        ARQUEOLOGÍA EXTREMEÑA</title>
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		<pubDate>Sat, 30 May 2026 08:30:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Se dice que <em>El ideal de la Humanidad </em>fue la “obra de cabecera” entre los intelectuales españoles durante el tercio último del XIX, tanta difusión obtuvo entre nosotros el ensayo de Ch. F. Krause (1781-1832). Lo tradujo (más bien, lo adaptó al castellano) Julián Sanz del Río, a quien se le debe la difusión inicial por nuestros lares del “racionalismo armónico”, según se conoce el pensamiento de aquel filósofo alemán. Clave del éxito la tuvo el reconocido krausista F. Giner de los Rios (1839-1915) a través de sus propios textos y de la inconmensurable labor pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza, que el maestro andaluz fundase (Madrid, 1876). Según recoge el célebre <em>Boletín </em>de la ILE, hasta una veintena de extremeños figuran con nombre y apellido entre los cien primeros accionistas que aportaron su óbolo a la creación de dicha entidad.</p>
<p>Tomás Romero de Castilla (Olivenza, 1833-Badajoz, 1910) asumió defender y difundir las tesis krausistas desde su cátedra de Lógica, Ética y Psicología en el Instituto provincial, más las permanentes colaboraciones para los periódicos regionales, sobre todos el <em>Diario de Badajoz, </em>que dirigía su colega y buen amigo el historiador Anselmo Arenas, figura relevante de la logia pacense “Pax Augusta”. D. Tomás, que impregnó sus manuales docentes con la nueva filosofía, publicó también dos volúmenes, objetos de extraordinarias polémicas, defendiendo en uno que se podía ser partidario de Santo Tomás y de Krause y, más aún, la posibilidad de pertenecer a la masonería sin dejar de sostener la fe católica.</p>
<p>A dicho pensador le dediqué mi tesis doctoral, <em>Tomás Romero de Castilla: el krausismo en Badajoz </em>(Cáceres, UEX, 1987), que tuvo a bien dirigirme y prologarme José Luis Abellán, catedrático de la Complutense.</p>
<p>A Pablo Ortiz le debemos este magnífico estudio sobre otra faceta del pensador krausista: sus infatigables, lúcidas y generosas labores en pro de la arqueología en la Baja Extremadura. Las   desarrolló nuestro krausista-católico a largo de medio siglo a través de dos instituciones con las que se mantuvo estrechamente vinculado, esforzándose para que mantenerlas en una línea rigurosa, al margen de los vaivenes políticos: la Comisión de Monumentos de Badajoz y el Museo Arqueológico Provincial, que el catedrático oliventino tuvo el acierto de fundar y dirigir largas décadas.</p>
<p>En esta área, fue la suya época de tránsito, dese el amateurismo a la constitución de la Arqueología como saber científico. Florecieron durante el XIX  los aficionados con más o menos luces, coleccionistas, traficantes y multitud de falsificadores. La desamortización a partir de Mendizábal y el número creciente de excavaciones – simples expolios tantas veces &#8211; sacaban a la venta tesoros que menudo entraban en el mercado sin la debida contextualización y, por consiguientes, con mínimos resultados para los estudios históricos. A menudo, salían fuera del país (aunque al mito del “extranjero comprador” haya que ponerle sordina). Resultaba imprescindible establecer orden en aquella barahúnda y conseguir que las piezas más valiosas permaneciesen, bien catalogadas, próximas a sus lugares de origen.</p>
<p>En el doctor Pablo Ortiz (Castuera,1960), con tantas publicaciones ya sobre sus espaldas, ha encontrado Romero de Castilla el estudioso ideal para mostrarnos cuán acertada y fructíferamente supo implicarse este sabio, formado en otras zonas del saber, siempre con medios materiales mínimos, para poner a salvo buena parte de nuestro patrimonio. En cuanto alcanzaba noticia de algún descubrimiento arqueológico, se esforzó al máximo para conectar con los afortunados;  darlo a conocer en los medios y ponerlo a salgo de posibles desventuras. Si no siempre alcanzó sus objetivos, nunca desistió de la tarea.</p>
<p>Ortiz ofrece cuenta detallada (por lo que su libro es un auténtica historia de la Arqueología pacense) sobre las actuaciones de Castilla. Tal vez la más destacada fue la que hizo posible adquirir para el Museo badajocense la lápida funeraria de Sabur, tan importante para establecer el origen de nuestra ciudad, pese a las interferencias de N. Díaz y Pérez y los trapicheos del “propietario”, el pintor local E. Garcia Florindo. Lamentablemente, no fue el caso del magnífico bronce tartéisico hallado en Valencia del Ventoso, que terminó en el British Museum como el “guerrero de Medina de las Torres” (aunque más parece sacerdote que mílite).</p>
<p>Muy ilustrativos son también los apuntes sobre la moneda (falsificada) de Arsa (sierra de los Argallanes); las armas del buhonero Tomás Vargas ; el expolio del monasterio de Tentudía por falsos ermitaños o el robo de las monedas en el  Museo Arquelógico (similar al allí padecido hace pocas semanas).  Y no menos recomendable nos parece el capítulo dedicado al inefable Marqués de Monsalud,  académico tan afanoso por conseguir y publicar epigrafías antiguas (incluso a sabiendas de que algunas no eran auténticas).</p>
<p>Pablo Ortiz, siempre manejando documentación exhaustiva, sabe combinar el rigor académico con un lenguaje más próximo a la literatura que a la ciencia rígida. Es otro atractivo de su excelente trabajo. Numerosas ilustraciones facilitan la interpretación.</p>
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<p>Pablo Ortiz Romero, <em>Traficantes, falsarios e iluminados en la arqueología antigua extremeña. Tomás Romero de Castilla en la nebulosa de los orígenes. </em>Cáceres, UEX, 2026.</p>
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<p>ARQUEOLOGÍA EXTREMEÑA</p>
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<p>Se dice que <em>El ideal de la Humanidad </em>fue la “obra de cabecera” entre los intelectuales españoles durante el tercio último del XIX, tanta difusión obtuvo entre nosotros el ensayo de Ch. F. Krause (1781-1832). Lo tradujo (más bien, lo adaptó al castellano) Julián Sanz del Río, a quien se le debe la difusión inicial por nuestros lares del “racionalismo armónico”, según se conoce el pensamiento de aquel filósofo alemán. Clave del éxito la tuvo el reconocido krausista F. Giner de los Rios (1839-1915) a través de sus propios textos y de la inconmensurable labor pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza, que el maestro andaluz fundase (Madrid, 1876). Según recoge el célebre <em>Boletín </em>de la ILE, hasta una veintena de extremeños figuran con nombre y apellido entre los cien primeros accionistas que aportaron su óbolo a la creación de dicha entidad.</p>
<p>Tomás Romero de Castilla (Olivenza, 1833-Badajoz, 1910) asumió defender y difundir las tesis krausistas desde su cátedra de Lógica, Ética y Psicología en el Instituto provincial, más las permanentes colaboraciones para los periódicos regionales, sobre todos el <em>Diario de Badajoz, </em>que dirigía su colega y buen amigo el historiador Anselmo Arenas, figura relevante de la logia pacense “Pax Augusta”. D. Tomás, que impregnó sus manuales docentes con la nueva filosofía, publicó también dos volúmenes, objetos de extraordinarias polémicas, defendiendo en uno que se podía ser partidario de Santo Tomás y de Krause y, más aún, la posibilidad de pertenecer a la masonería sin dejar de sostener la fe católica.</p>
<p>A dicho pensador le dediqué mi tesis doctoral, <em>Tomás Romero de Castilla: el krausismo en Badajoz </em>(Cáceres, UEX, 1987), que tuvo a bien dirigirme y prologarme José Luis Abellán, catedrático de la Complutense.</p>
<p>A Pablo Ortiz le debemos este magnífico estudio sobre otra faceta del pensador krausista: sus infatigables, lúcidas y generosas labores en pro de la arqueología en la Baja Extremadura. Las   desarrolló nuestro krausista-católico a largo de medio siglo a través de dos instituciones con las que se mantuvo estrechamente vinculado, esforzándose para que mantenerlas en una línea rigurosa, al margen de los vaivenes políticos: la Comisión de Monumentos de Badajoz y el Museo Arqueológico Provincial, que el catedrático oliventino tuvo el acierto de fundar y dirigir largas décadas.</p>
<p>En esta área, fue la suya época de tránsito, dese el amateurismo a la constitución de la Arqueología como saber científico. Florecieron durante el XIX  los aficionados con más o menos luces, coleccionistas, traficantes y multitud de falsificadores. La desamortización a partir de Mendizábal y el número creciente de excavaciones – simples expolios tantas veces &#8211; sacaban a la venta tesoros que menudo entraban en el mercado sin la debida contextualización y, por consiguientes, con mínimos resultados para los estudios históricos. A menudo, salían fuera del país (aunque al mito del “extranjero comprador” haya que ponerle sordina). Resultaba imprescindible establecer orden en aquella barahúnda y conseguir que las piezas más valiosas permaneciesen, bien catalogadas, próximas a sus lugares de origen.</p>
<p>En el doctor Pablo Ortiz (Castuera,1960), con tantas publicaciones ya sobre sus espaldas, ha encontrado Romero de Castilla el estudioso ideal para mostrarnos cuán acertada y fructíferamente supo implicarse este sabio, formado en otras zonas del saber, siempre con medios materiales mínimos, para poner a salvo buena parte de nuestro patrimonio. En cuanto alcanzaba noticia de algún descubrimiento arqueológico, se esforzó al máximo para conectar con los afortunados;  darlo a conocer en los medios y ponerlo a salgo de posibles desventuras. Si no siempre alcanzó sus objetivos, nunca desistió de la tarea.</p>
<p>Ortiz ofrece cuenta detallada (por lo que su libro es un auténtica historia de la Arqueología pacense) sobre las actuaciones de Castilla. Tal vez la más destacada fue la que hizo posible adquirir para el Museo badajocense la lápida funeraria de Sabur, tan importante para establecer el origen de nuestra ciudad, pese a las interferencias de N. Díaz y Pérez y los trapicheos del “propietario”, el pintor local E. Garcia Florindo. Lamentablemente, no fue el caso del magnífico bronce tartéisico hallado en Valencia del Ventoso, que terminó en el British Museum como el “guerrero de Medina de las Torres” (aunque más parece sacerdote que mílite).</p>
<p>Muy ilustrativos son también los apuntes sobre la moneda (falsificada) de Arsa (sierra de los Argallanes); las armas del buhonero Tomás Vargas ; el expolio del monasterio de Tentudía por falsos ermitaños o el robo de las monedas en el  Museo Arquelógico (similar al allí padecido hace pocas semanas).  Y no menos recomendable nos parece el capítulo dedicado al inefable Marqués de Monsalud,  académico tan afanoso por conseguir y publicar epigrafías antiguas (incluso a sabiendas de que algunas no eran auténticas).</p>
<p>Pablo Ortiz, siempre manejando documentación exhaustiva, sabe combinar el rigor académico con un lenguaje más próximo a la literatura que a la ciencia rígida. Es otro atractivo de su excelente trabajo. Numerosas ilustraciones facilitan la interpretación.</p>
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<p>Pablo Ortiz Romero, <em>Traficantes, falsarios e iluminados en la arqueología antigua extremeña. Tomás Romero de Castilla en la nebulosa de los orígenes. </em>Cáceres, UEX, 2026.</p>
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		<title>    VIAJANDO CON GERMÁN GRAU (Y CARMEN ARAYA)</title>
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		<pubDate>Sat, 23 May 2026 09:10:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[VIAJANDO CON GERMÁN GRAU (Y CARMEN ARAYA) &#160; La Fundación Cultural Caja Badajoz, que ha incrementado sustancialmente sus ediciones durante el lustro último, ponía en marcha en la primavera del 2022 una nueva serie, “Cuadernos de viaje”. Se inició con los compuestos por Germán Grau sobre Túnez e Israel, países que había visitado recientemente. El [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>VIAJANDO CON GERMÁN GRAU (Y CARMEN ARAYA)</p>
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<p>La Fundación Cultural Caja Badajoz, que ha incrementado sustancialmente sus ediciones durante el lustro último, ponía en marcha en la primavera del 2022 una nueva serie, “Cuadernos de viaje”. Se inició con los compuestos por Germán Grau sobre Túnez e Israel, países que había visitado recientemente. El autor marcaba una línea editorial que después han seguido otros muchos en la misma colección, combinando en sus respectivas entregas textos y dibujos sobre los lugares visitados, con evidentes intenciones divulgativas e incluso pedagógicas.</p>
<p>Germán Grau posee cualidades únicas para estas labores. Licenciado en Geografía e Historia, profesor de Enseñanza Secundaria e Historia del Arte en la UNED, ha desarrollado también una fecunda carrera como diseñador y responsable gráfico de numerosas publicaciones. Gran experto en recursos TIC (Tecnología de la Información y las Comunicaciones), presta su apoyo a quienes se lo demandan a la hora de manejar programas y equipos informáticos, especialmente en las áreas que desarrolla la R. Sociedad Económica de Amigos del País de Badajoz. Allí colabora también, con idéntica generosidad, la doctora Carmen Araya, su mujer, junto a la cual realiza los viajes, la relación de cuyas rutas últimas nutre estos Cuadernos.</p>
<p>Como en los anteriores, el que aquí se reseña los condujo por buena parte de Polonia durante junio de 2025, constituyéndose en la más amena guía o vademecum (su sentido del humor es bien conocido) a través de un país tan rico en historia, monumentos, gastronomía, usos y costumbres, de todo lo cual se ofrecen sabrosísimos comentarios y excelentes y graciosos dibujos.</p>
<p>El matrimonio, acompañado por sus inseparables Luis y Mavi, aterriza (vuelo low-cost) en el aeropuerto Modlin, a unos 50 kms. de Varsovia. En la capital polaca les llamarán especialmente la atención el Palacio de la Cultura y la Ciencia, un apabullante regalo de la  entonces URSS (1955), que más bien parecía el sello del imperialismo soviético; la catedral de San Juan Bautista; el antiguo Gueto (con el Museo judío Polín y el monumento a los héroes que se rebelaron contra los nazis) y la galería Farias (restos de un cenobio paleocristiano). Según se repetirá en posteriores entradas, los apuntes históricos, más el boceto de los edificios permiten hacerse una idea de cuanto visitan.</p>
<p>El traslado a Torún los conduce a la casa natal de Copérnico, el genial canónigo (1473-1543) que revolucionó la Astronomía merced a la teoría heliocéntrica. Admiran el centro cultural Jordanski, diseñado por el arquitecto español Fernando Menis.  Poznan, Wroclaw y, sobre todo Cracovia, son ciudades repletas de monumentos, de los que se va dando cumplida relación, no sin detenerse con gusto en las pinturas más relevantes, como <em>Dama del Armiño </em>(Leonardo da Vinci), <em>El buen samaritano </em>(Rembrandt), la <em>Vendedora de naranjas judía </em>(Gierymski) o la <em>Batalla de Grunwald </em>(J. Matejko).</p>
<p>Las páginas dedicadas al campo de concentración Auschwitz-Birkenau (122-133) resultan conmovedoras por sus apuntes históricos y los desnudos dibujos de las cámaras de gas, alambradas eléctricas, pabellones del horror, hornos crematorios y chimeneas con los que forzaron a millones de desgraciados (judíos, pero también comunistas, homosexuales, gitanos, católicos y protestantes antisistema) a beber la <em>negra leche del alba </em>y <em>cavar una tumba en los aires </em>(P. Celan).</p>
<p>El regreso a Cracovia pone alivio a tanta angustia, con paseos por el barrio judío (sinagogas y camposanto) y visitas a la hermosa catedral de San Wenceslao (la del retablo gótico más grande del mundo y la famosa torre  donde el trompetista, émulo de antiguas gestas, toca su melodía cada hora en punto). Y desde allí, al cálido aeropuerto de Badajoz.</p>
<p>Conste que no se ha atendido solamente a lo extraordinario. La fina pluma de Grau sabe gusta presentar así mismo el expreso Martini del Rubino café, el goulash sobre panqueque, las cervezas, helados, galletas de jengibre en algún rincón recoleto o el monótono paisaje de las inmensas llanuras polacas.</p>
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<p>Germán Grau Lobato, <em>Cuadernos de viaje. Polonia. </em>Badajoz, Fundación CB, 2025.</p>
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