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	<title>Libre con LibrosSearch Results for &#8220;2&#8221; &#8211; Libre con Libros</title>
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	<description>Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín</description>
	<lastBuildDate>Sat, 04 Jul 2026 08:00:33 +0000</lastBuildDate>
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		<title>         GLADIADORES: HONOR Y SANGRE EN LA ARENA</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Jul 2026 08:00:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; ¿Quién no se emociona cuando escucha al gladiador victorioso revelar su identidad en la arena del coliseo ante un público entusiasta? «Me llamo Máximo Décimo Meridio, comandante de los Ejércitos del Norte…”, hace decir Ridley Scott a Russell Crosse, el luchador de origen hispano, zaherido por la mala suerte y las ignominias del emperador [&#8230;]]]></description>
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<p>¿Quién no se emociona cuando escucha al gladiador victorioso revelar su identidad en la arena del coliseo ante un público entusiasta? «Me llamo Máximo Décimo Meridio, comandante de los Ejércitos del Norte…”, hace decir Ridley Scott a Russell Crosse, el luchador de origen hispano, zaherido por la mala suerte y las ignominias del emperador Cómodo, contra quien busca y consigue vengarse. Si el prototipo encarnado por el actor neozelandés no responde a ningún personaje histórico, el film original y sus siguientes versiones reflejan de modo aproximado la vida de aquellos luchadores que <em>pro pane lucrando </em>(y algo más: dinero, honor, fama) la arriesgaban sistemáticamente (muchos cientos de miles, cuya su edad media no alcanzaba los treinta años) ante colegas a veces amigos) para divertir al pueblo según las disposiciones de la alta política imperial (<em>panem et circenses</em>).</p>
<p>Quien busque ilustración sobre aquel fenómeno de masas, que durante siglos floreció en todos los rincones del mundo latino, la encontrará en la obra reseñada, excelente combinación de rigurosidad científica y calidad literaria (nada nuevo en los estudios y novelas de su autor).</p>
<p>Nacido en Herrera del Duque (1959), Desidero Vaquerizo es catedrático de Arqueología en la Universidad de Córdoba. Para componer este estudio, ha contado con la rica base bibliográfica que recoge el oportuno apéndice (se ha enriquecido sustancialmente durante las décadas últimos, fruto del interés que el tema provoca) y los resultados de sus propias excavaciones. Estos son de máxima relevancia en la parte segunda del libro, dedicada a los gladiadores de la <em>Colonia Patricia </em>cordubense, (Recordemos que también ha publicado (2003) una voluminosa <em>Guía arqueológica de Córdoba</em> (d2003) y  <em>Córdoba romana,  La ciudad oculta </em>(2024).</p>
<p>Las doscientas páginas primeras de ésta establecen los rasgos fundamentales de los juegos gladiatorios, desde su aparición en tiempos  de la República, hasta su decaimiento a partir del s. III (por influencia del cristianismo, las crisis económicas, el abandono de las ciudades hacia el campo, la decadencia del poder imperial …). De máximo interés figuran los datos y análisis sobre el origen social de los gladiadores (esclavos, exsoldados, hombres libres), quizás con presencia femenina algunas veces y grupos homosexuales; los orígenes en el modelo militar; la vida, entrenamientos y cuidados  en los “ludi” específicos; el extraordinario soporte económico de los diferentes espectáculos, que podían durar muchas jornadas consecutivas; el desarrollo de los mismos, según las <em>armaturas </em>manejadas y las condiciones de la lucha (no siempre con desenlace fatal);  en fin, la proyección sociopolítica y cultural de aquel extraordinario medio para entretener y sosegar a los pueblos, expandiendo la romanización a los territorios conquistados por las legiones.</p>
<p>La parte segunda, también adornada con generosas ilustraciones, sitúa al lector en torno al anfiteatro cordobés, cuya pésima conservación se denuncia, tan esplendoroso un día; convertido en cantera más tarde; solares después; hoy “puro criadero de jaramagos” (pág.298. Merced sobre todo a los descubrimientos epigráficos e imágenes sobre lápidas, lucernas, armas, bronces y otros objetos localizados, Vaquerizo identifica y da a conocer una larga veintena de gladiadores allí atrapados por la muerte, algunos tras amplio curriculum. Lo hace sin omitir el contexto histórico y las circunstancias más influyentes. Señalemos que aquellos espectáculos movilizaban no solamente a sus protagonistas principales (“infames”, por recibir dinero y, no obstante, auténticos ídolos para quienes reconocían el valor, la fuerza, las habiiidades y otras virtudes que derrochaban en los enfrentamientos).</p>
<p>Tan magnos certámenes, donde durante días, muchos a veces se concentraban multitudes que divertir y alimentar, movilizaron conjuntamente a organizadores (oficiales o “evergetes”), lanistas, entrenadores, armeros, médicos, músicos, árbitros, vigilantes, limpiadores…, muchos millares de personas (entre las que podían coexisistir mujeres e hijos de los “morituri”).</p>
<p>Un libro que ilustra como un tratado científico y se lee con el gusto de las mejores novelas históricas.</p>
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<p>Desiderio Vaquerizo Gil, <em>Gladiadores. Los soldados de la arena. Colonia Patricia Corduba. </em>Córdoba, Almuzara, 2026.</p>
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		<title>                                                SINFONÍA FILIAL DE G. CASTELL</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/06/27/2248/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Jun 2026 19:02:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Amplia es la nómina de escritores que se han ocupado de la figura paterna, de forma crítica a veces (la mayoría, recordemos las famosas cartas de Kafka), o elogiosa (al modo de Abad Facioline en El olvido que seremos, inspiradora de un film homónimo dirigido por F. Trueba). El extraordinario cariño que Piedad González-Castell [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Amplia es la nómina de escritores que se han ocupado de la figura paterna, de forma crítica a veces (la mayoría, recordemos las famosas cartas de Kafka), o elogiosa (al modo de Abad Facioline en <em>El olvido que seremos,</em> inspiradora de un film homónimo dirigido por F. Trueba).</p>
<p>El extraordinario cariño que Piedad González-Castell (Badajoz, 1941) tuvo desde pequeña a su padre inspira cada página de esta obra, más que biografía estricta, un canto a las virtudes que ella supo ver siempre en tan polifacético personaje. Abogado, periodista, poeta, novelista, dramaturgo, caricaturista, pintor, guionista y secretario de distintos Ayuntamientos, la vida de Rafael González Castell ofrece un rico caleidoscopio de las Españas que le tocó vivir. Nacido (1885) en una familia de la alta burguesía madrileña, experimentará hondamente los atractivos de la bohemia capitalina (como “el papá de las bellezas” lo designaría alguien que, sin duda lo conocía bien y había leído a Felipe Trigo). Católico confeso, pero próximo al lerrouxismo republicano, los alcaldes de los municipios cuyas secretarías sirvió tras las oportunas oposiciones (Mocejón, Baños de Montemayor, Mogente, Ciempozuelos…), casi todos de izquierda, reconocen la pulcritud de su administración, aunque a menudo le achacan que “huele a cera” demasiado. Rehúsa formar parte de algún partido, pero se opone a cualquier actuación que imlique desprecio o altanería hacia los más débiles, sobre todo si son del género femenino.</p>
<p>Montijo, a donde llega en 1933, le ofrecerá ocasiones múltiples para mantenerse en su línea de hombre honesto, riguroso cumplidor de las obligaciones que el cargo requería (sin dejar de escribir para la prensa regional y nacional, a la vez que continuaba labrando una obra literaria notable). El momento álgido le llegará el 13 de agosto de 1936. Yagüe se aproxima con su sangrienta columna a la población, que los políticos locales han abandonado. Es el humilde secretario quien negocia con el  duro militar la entrega pacífica del pueblo. Curiosamente, ya en 1939, lo llevarán a juicio acusado como “culpable de rebelión”, lo que le supuso una condena de 12 años de cárcel.  D. Rafael sólo cumplirá 18 meses, en la instalada en el palacio pacense de Godoy, gracias a las numerosas influencias y testimonios que su admirable esposa supo gestionas por medio país. Superando el desconcertante proceso de rehabilitación, volverá (1947) a la secretaria del Ayuntamiento de Montijo, donde fallece (1965) herido por el Alzheimer. El ayuntamiento puso (1980) el nombre del escritor a la calle donde tuvo domicilio, casa que los herederos pretenden hoy convertir en centro cultural. La Diputación publicó (1997) el libro de Castell <em>Fábulas de los Amigos de Colín, </em>con diseño e ilustraciones de su hijo Rafael.</p>
<p>No son pocas las dudas que persisten tras leer el libro de Piedad, también poeta y pintora. Es claro que ella no pretende establecer la biobibliografía estricta de su progenitor. Alguien recopilará (ardua tarea) sus colaboraciones en periódicos y revistas; analizará los libros que dio a luz, debidamente contextualizados; pondrá en claro cuáles fueron sus ideales sociopolíticos; dará a conocer otras vicisitudes existenciales (v.c., cómo vivió las tribulaciones de los tres años de la guerra civil) y facilitaré el mejor entendimiento de por qué este hombre, amigo de algunos miembros  de la Generación del 98  (Blasco Ibáñez, ante todo), merece calificarse como “revolucionario pacífico”. Las memorias que dejó inéditas, hilo conductor de la obra que aquí reseñamos, reproducidos muchos de sus pasajes, dan cuenta de la calidad literaria y la bonhomía de un madrileño calurosamente reconvertido en montijano. El Ayuntamiento al que sirvió, bien haría restaurando el Certamen de Narraciones Cortas que desde 1997 mantuvo el nombre de González Castell y a tantos escritores importantes ha distinguido.</p>
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<p>Piedad González-Castell Zoydo, <em>Rafael González Castell. </em>Badajoz, Fundación Caja Badajoz, 2025.</p>
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<p>SINFONÍA FILIAL DE G. CASTELL</p>
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<p>Amplia es la nómina de escritores que se han ocupado de la figura paterna, de forma crítica a veces (la mayoría, recordemos las famosas cartas de Kafka), o elogiosa (al modo de Abad Facioline en <em>El olvido que seremos,</em> inspiradora de un film homónimo dirigido por F. Trueba).</p>
<p>El extraordinario cariño que Piedad González-Castell (Badajoz, 1941) tuvo desde pequeña a su padre inspira cada página de esta obra, más que biografía estricta, un canto a las virtudes que ella supo ver siempre en tan polifacético personaje. Abogado, periodista, poeta, novelista, dramaturgo, caricaturista, pintor, guionista y secretario de distintos Ayuntamientos, la vida de Rafael González Castell ofrece un rico caleidoscopio de las Españas que le tocó vivir. Nacido (1885) en una familia de la alta burguesía madrileña, experimentará hondamente los atractivos de la bohemia capitalina (como “el papá de las bellezas” lo designaría alguien que, sin duda lo conocía bien y había leído a Felipe Trigo). Católico confeso, pero próximo al lerrouxismo republicano, los alcaldes de los municipios cuyas secretarías sirvió tras las oportunas oposiciones (Mocejón, Baños de Montemayor, Mogente, Ciempozuelos…), casi todos de izquierda, reconocen la pulcritud de su administración, aunque a menudo le achacan que “huele a cera” demasiado. Rehúsa formar parte de algún partido, pero se opone a cualquier actuación que imlique desprecio o altanería hacia los más débiles, sobre todo si son del género femenino.</p>
<p>Montijo, a donde llega en 1933, le ofrecerá ocasiones múltiples para mantenerse en su línea de hombre honesto, riguroso cumplidor de las obligaciones que el cargo requería (sin dejar de escribir para la prensa regional y nacional, a la vez que continuaba labrando una obra literaria notable). El momento álgido le llegará el 13 de agosto de 1936. Yagüe se aproxima con su sangrienta columna a la población, que los políticos locales han abandonado. Es el humilde secretario quien negocia con el  duro militar la entrega pacífica del pueblo. Curiosamente, ya en 1939, lo llevarán a juicio acusado como “culpable de rebelión”, lo que le supuso una condena de 12 años de cárcel.  D. Rafael sólo cumplirá 18 meses, en la instalada en el palacio pacense de Godoy, gracias a las numerosas influencias y testimonios que su admirable esposa supo gestionas por medio país. Superando el desconcertante proceso de rehabilitación, volverá (1947) a la secretaria del Ayuntamiento de Montijo, donde fallece (1965) herido por el Alzheimer. El ayuntamiento puso (1980) el nombre del escritor a la calle donde tuvo domicilio, casa que los herederos pretenden hoy convertir en centro cultural. La Diputación publicó (1997) el libro de Castell <em>Fábulas de los Amigos de Colín, </em>con diseño e ilustraciones de su hijo Rafael.</p>
<p>No son pocas las dudas que persisten tras leer el libro de Piedad, también poeta y pintora. Es claro que ella no pretende establecer la biobibliografía estricta de su progenitor. Alguien recopilará (ardua tarea) sus colaboraciones en periódicos y revistas; analizará los libros que dio a luz, debidamente contextualizados; pondrá en claro cuáles fueron sus ideales sociopolíticos; dará a conocer otras vicisitudes existenciales (v.c., cómo vivió las tribulaciones de los tres años de la guerra civil) y facilitaré el mejor entendimiento de por qué este hombre, amigo de algunos miembros  de la Generación del 98  (Blasco Ibáñez, ante todo), merece calificarse como “revolucionario pacífico”. Las memorias que dejó inéditas, hilo conductor de la obra que aquí reseñamos, reproducidos muchos de sus pasajes, dan cuenta de la calidad literaria y la bonhomía de un madrileño calurosamente reconvertido en montijano. El Ayuntamiento al que sirvió, bien haría restaurando el Certamen de Narraciones Cortas que desde 1997 mantuvo el nombre de González Castell y a tantos escritores importantes ha distinguido.</p>
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<p>Piedad González-Castell Zoydo, <em>Rafael González Castell. </em>Badajoz, Fundación Caja Badajoz, 2025.</p>
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		<title>LA COMUNIDAD  (HEIMAT) SURTIROLESA</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Jun 2026 08:54:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Melandri (Roma, 1964) irrumpió en el panorama literario europeo con una obra que produjo auténtica sensación entre lectores, críticos y estudiosos: Eva dorme (2010). La novela obtendría reconocimientos tan notables como el Premio Internazionale Cesare de Lollis (2010), el Premio speciale della giuria Il Molinello (2011), el Prix des lecteurs (2013) o el Prix [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Melandri (Roma, 1964) irrumpió en el panorama literario europeo con una obra que produjo auténtica sensación entre lectores, críticos y estudiosos: <em>Eva dorme</em> (2010). La novela obtendría reconocimientos tan notables como el Premio Internazionale Cesare de Lollis (2010), el Premio speciale della giuria Il Molinello (2011), el Prix des lecteurs (2013) o el Prix Bouchon de cultures (2012). Documentalista, guionista de cine y TV, la escritora prosiguió su carrera de éxitos con obras como <em>Più alto del mare</em>(2012), <em>Sangue giusto</em>(2017) O es <em>Piedi freddi</em> (2024), también señaladamente galardonadas.</p>
<p>Aunque traducida a los más importantes idiomas de nuestro Continente, Melandri no había sido editada en castellano hasta que Periférica lo ha asumido, encargando al muy experto Miguel Ros González la versión de la <em>opera prima, </em>esta deslumbrante <em>Eva está dormida</em>, que reseñamos.</p>
<p>El relato se enmarca en un territorio tan bello como de problemática historia, hoy limítrofe entre Austria e Italia, cuyos idiomas, tradiciones, usos y costumbres allí se confrontan. El Tirol del Sur o Alto Adigio, a la sombra de los Alpes, originariamente de lengua y cultura alemana, que la mayoría de sus habitantes siguen hablando (dialectalmente) pasaría a ser la provincia autónoma de Bolzano, dependiente de Roma, no sin enfrentamientos múltiples (guerrilla incluida) a lo largo del siglo XX.</p>
<p>Es la historia que nutre esta novela, estructurada a dos niveles narrativos, voces que van alternándose de principio a fin en bien perceptibles implicaciones. Aunque puede hablarse de un texto coral, ambas tienen como protagonistas a dos maravillosas mujeres, Gerda y Eva, madre e hija. El narrador omnisciente va refiriendo las vicisitudes que la primera hubo de sufrir para sostener su dignidad ante dificultades innúmeras: trabajadora (hostelería), madre soltera, padre autoritario (nazi), amantes infieles, aquel imposible amor sureño y todo un cúmulo de desgracias, que irá afrontando hasta los últimos días.</p>
<p>Supo criar a una hija tan hermosa como ella, que tomará alternativamente la palabra para referir el viaje en tren desde el Adigio a Reggio Calabria, donde está agonizando Vito Anaia, el pulcro carabinieri que las dos amaron como posible esposo y padre, aunque las circunstancias sociopolíticas hiciesen imposible el entroncamiento familiar. Según va deslizándose de norte a sur de la península, Eva evocará los acontecimientos más importantes que les tocó vivir. Ninguno tan conmovedor como las luchas de su primo Ulli tras “salir del armario”, resueltas trágicamente en suicidio. Peter, el padre terrorista del muchacho, fallece al manipular explosivos.</p>
<p>Algunos personajes públicos harán su aparición, justificada: Hitler, Mussolini, Andreotti, Fanfani, Aldo Moro y, con mucho peso, el líder de la autonomía regional, Silvius Magnano, personaje realmente atractivo.</p>
<p>Dos rasgos sobresalen también en la obra. Por una parte, las magníficas descripciones de los paisajes de la alta montaña, tan vívidamente resueltos que nos parece reconocer sus picos, glaciares, bosques, ríos y pequeñas aldeas, paulatinamente inundados por la invasión turística. Por otra, la riqueza etnográfica tradicional de un territorio que lucha por conservar sus raíces teutónicas, aunque por fuerza haya de acomodarse a las latinas e incluso a las globalizadoras. Para presentar con mayor viveza festividades, costumbres domésticas, trajes, ceremonias laicas o religiosas, canciones, gastronomía (Gerda será una excelente cocinera, bien instruida por Herr Neumann, chef generoso y comprensivo), la autora multiplicará las expresiones en el dialecto surtirolés, aunque casi siempre adjunte la versión italiana. Todo contribuye a comprender la defensa del <em>Heimat </em>(el hogar o país natal) que mueve de un modo y otro a tantos personajes.</p>
<p>Eva pudo “estar dormida”, desde la niñez a la edad adulta, en momentos cumbres del relato. Pero conserva la lucidez suficiente para captar, comprender y referir la esencia de los acontecimientos.</p>
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<p>Francesca Melandri, <em>Eva está dormida. </em>Cáceres, Periférica, 2026.</p>
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		<title>                   ENTRE EL ROMANTICISMO Y LA BIOLOGÍA</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Jun 2026 16:21:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[                  ENTRE EL ROMANTICISMO Y LA BIOLOGÍA &#160; &#160; Conociendo la melomanía del autor (formó parte del grupo Mario Tenia y os Solitarios, conocido durante la “movida madrileña” de los ochenta), no extraña que recurra a una expresión del campo musical para dar título a su nueva obra. Según los expertos, la “escala menor” se [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>                  </strong></p>
<p>ENTRE EL ROMANTICISMO Y LA BIOLOGÍA</p>
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<p>Conociendo la melomanía del autor (formó parte del grupo Mario Tenia y os Solitarios, conocido durante la “movida madrileña” de los ochenta), no extraña que recurra a una expresión del campo musical para dar título a su nueva obra. Según los expertos, la “escala menor” se distingue entre las estructuras más utilizadas tanto en creaciones clásica, como en las de rock o jazz (a las que a menudo se hacen referencias explícitas en esta novela), impregnándolas de sonidos profundos, tensos y melancólicos. Precisamente, los dos personajes que nuclean el relato son pianistas, maestro ya retirado, uno (Joaquín) y un discípulo respetuoso (Fermín).</p>
<p>En otro sentido, se utiliza la expresión para sugerir el tratamiento de un sistema con parámetros más simples que los habituales, reduciéndolo a escalas elementales.</p>
<p>Es lo que hacen los dos protagonistas citados, bajo la conducción del primero, cuando abordan el asunto central del libro: el amor entre parejas (aquí, siempre heterosexuales). Rebajándole las altas consideraciones con las que el romanticismo lo suele adornar, Joaquín se empeña en reducirlo a una cuestión de simples hormonas y circunstancias propicias. En defensa de su tesis, desata una y otra vez baterías de argumentos que va tomando de antropólogos, fisiólogos, filósofos e intelectuales de diferentes áreas. Fermín no se atreve a contradecirlo, aunque intuye que no todo es tan seguro como propugna su maestro, con quien ha establecido honda amistad. Al final, el alumno descubre el secreto que afecta a tan gran hombre y cuya clave no revelaremos aquí.</p>
<p>La novela, dividida en dos partes, luce una estructura ingeniosa, siempre con el recurso discursivo del soliloquio o monólogo interior, esa segunda persona con que se expresa cada personaje. “Ellas” se denomina el primer apartado, donde van autopresentándose de modo sucinto hasta siete mujeres, cuyas relaciones con los dos músicos descubriremos, en la parte segunda, bastante más amplia. Adela es el prototipo de la esposa clásica (de Fermín), más bien fría y distante; Rita, llegada del suburbio madrileño, de desbordante sexualidad; Marula, maga del tarot, defensora del “carpe diem”; Elia, viuda uncida a sus recuerdos, aunque abierta a otras experiencias; Sara, herida por un cáncer terminal, y Selene, típica joven de la Generación Z.</p>
<p>El gran acierto de M.A. Ayala (Badajoz, 1960), licenciado en Economía y Derecho, con amplia carrera en el mundo de los negocios (también ha ejercido la docencia como profesor de Contabilidad y Auditoría en la Universidad de Alcalá) es hacer que todas se expresen con el código lingüístico propio del grupo sociológico en el que se incluyen. Sin duda, el más llamativo es el muy desgarrado de la última.</p>
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<p>Joaquín decidió poner término a su exitosa carrera internacional y encerrase con su Stanway en un pueblo de Extremadura, el mismo donde Fermín, abogado, trabaja como oficial de la notaría. Allí se perciben aún ecos de la guerra civil. Ambos gustan pasear por la dehesa, hermosamente descrita, y debatir, entre clase y clase, sobre la cuestión que más les interesa: las relaciones amorosas. Según crece la intimidad entre ambos hombres, irán comunicándose vivencias pasadas y situaciones de tiempos últimos, a saber, el deterioro matrimonial que al segundo va desgarrando y, por contra, el sorprendente enamoramiento de quien gustaba exponer su profundo escepticismo ante esa posibilidad.</p>
<p>Al reseñar su anterior entrega, <em>El lamento de las grullas (</em>Córdoba, Almuzara, 2024), destaqué una virtud que también aquí se percibe: la capacidad para recrear personajes y ambientes cuyos rasgos conoce a la perfección. De otra anterior, <em>Chao,</em> publicada (2021) por la misma editorial, el sabio y poco condescendiente Luis Landero ya elogió la habilidad de su técnica narrativa y el vigor del relato. Vale repetirlo para esta <em>Escala menor, </em>tan lúcida en los análisis de la condición humana, como sugestiva en las propuestas, nunca dogmáticas, de sus posibles interpretaciones. El gusto por el oxímoron, las frases paradójicas, los retruécanos y polisemias, que tanto abundan, ponen énfasis a la pluralidad de los juicios cuando se refieren a las relaciones sentimentales, la consistencia del amor, el sexo o la amistad, según edades, situaciones, experiencias anteriores o perspectivas de cada persona.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mario Alonso Ayala, <em>Escala humana. </em>Córdoba, Almuzara, 2026.</p>
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<p>ENTRE EL ROMANTICISMO Y LA BIOLOGÍA</p>
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<p>Conociendo la melomanía del autor (formó parte del grupo Mario Tenia y os Solitarios, conocido durante la “movida madrileña” de los ochenta), no extraña que recurra a una expresión del campo musical para dar título a su nueva obra. Según los expertos, la “escala menor” se distingue entre las estructuras más utilizadas tanto en creaciones clásica, como en las de rock o jazz (a las que a menudo se hacen referencias explícitas en esta novela), impregnándolas de sonidos profundos, tensos y melancólicos. Precisamente, los dos personajes que nuclean el relato son pianistas, maestro ya retirado, uno (Joaquín) y un discípulo respetuoso (Fermín).</p>
<p>En otro sentido, se utiliza la expresión para sugerir el tratamiento de un sistema con parámetros más simples que los habituales, reduciéndolo a escalas elementales.</p>
<p>Es lo que hacen los dos protagonistas citados, bajo la conducción del primero, cuando abordan el asunto central del libro: el amor entre parejas (aquí, siempre heterosexuales). Rebajándole las altas consideraciones con las que el romanticismo lo suele adornar, Joaquín se empeña en reducirlo a una cuestión de simples hormonas y circunstancias propicias. En defensa de su tesis, desata una y otra vez baterías de argumentos que va tomando de antropólogos, fisiólogos, filósofos e intelectuales de diferentes áreas. Fermín no se atreve a contradecirlo, aunque intuye que no todo es tan seguro como propugna su maestro, con quien ha establecido honda amistad. Al final, el alumno descubre el secreto que afecta a tan gran hombre y cuya clave no revelaremos aquí.</p>
<p>La novela, dividida en dos partes, luce una estructura ingeniosa, siempre con el recurso discursivo del soliloquio o monólogo interior, esa segunda persona con que se expresa cada personaje. “Ellas” se denomina el primer apartado, donde van autopresentándose de modo sucinto hasta siete mujeres, cuyas relaciones con los dos músicos descubriremos, en la parte segunda, bastante más amplia. Adela es el prototipo de la esposa clásica (de Fermín), más bien fría y distante; Rita, llegada del suburbio madrileño, de desbordante sexualidad; Marula, maga del tarot, defensora del “carpe diem”; Elia, viuda uncida a sus recuerdos, aunque abierta a otras experiencias; Sara, herida por un cáncer terminal, y Selene, típica joven de la Generación Z.</p>
<p>El gran acierto de M.A. Ayala (Badajoz, 1960), licenciado en Economía y Derecho, con amplia carrera en el mundo de los negocios (también ha ejercido la docencia como profesor de Contabilidad y Auditoría en la Universidad de Alcalá) es hacer que todas se expresen con el código lingüístico propio del grupo sociológico en el que se incluyen. Sin duda, el más llamativo es el muy desgarrado de la última.</p>
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<p>Joaquín decidió poner término a su exitosa carrera internacional y encerrase con su Stanway en un pueblo de Extremadura, el mismo donde Fermín, abogado, trabaja como oficial de la notaría. Allí se perciben aún ecos de la guerra civil. Ambos gustan pasear por la dehesa, hermosamente descrita, y debatir, entre clase y clase, sobre la cuestión que más les interesa: las relaciones amorosas. Según crece la intimidad entre ambos hombres, irán comunicándose vivencias pasadas y situaciones de tiempos últimos, a saber, el deterioro matrimonial que al segundo va desgarrando y, por contra, el sorprendente enamoramiento de quien gustaba exponer su profundo escepticismo ante esa posibilidad.</p>
<p>Al reseñar su anterior entrega, <em>El lamento de las grullas (</em>Córdoba, Almuzara, 2024), destaqué una virtud que también aquí se percibe: la capacidad para recrear personajes y ambientes cuyos rasgos conoce a la perfección. De otra anterior, <em>Chao,</em> publicada (2021) por la misma editorial, el sabio y poco condescendiente Luis Landero ya elogió la habilidad de su técnica narrativa y el vigor del relato. Vale repetirlo para esta <em>Escala menor, </em>tan lúcida en los análisis de la condición humana, como sugestiva en las propuestas, nunca dogmáticas, de sus posibles interpretaciones. El gusto por el oxímoron, las frases paradójicas, los retruécanos y polisemias, que tanto abundan, ponen énfasis a la pluralidad de los juicios cuando se refieren a las relaciones sentimentales, la consistencia del amor, el sexo o la amistad, según edades, situaciones, experiencias anteriores o perspectivas de cada persona.</p>
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<p>Mario Alonso Ayala, <em>Escala humana. </em>Córdoba, Almuzara, 2026.</p>
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		<title>FRANCISCO DE ALDANA Y EL REY DON SEBASTIÁN</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jun 2026 08:14:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; &#160; &#160; El eximio poeta renacentista y “el Deseado” rey portugués han quedado indefectiblemente unidos en la historia peninsular, los dos abrazados por la Parca en las ardorosas arenas de Alcazarquivir aquel trágico 4 de agosto de 1578. El monarca luso sólo tenía 24 años; el militar, poeta y diplomático español vivía la plenitud [&#8230;]]]></description>
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<p>El eximio poeta renacentista y “el Deseado” rey portugués han quedado indefectiblemente unidos en la historia peninsular, los dos abrazados por la Parca en las ardorosas arenas de Alcazarquivir aquel trágico 4 de agosto de 1578. El monarca luso sólo tenía 24 años; el militar, poeta y diplomático español vivía la plenitud de su “acmé” (40) cuando las tropas marroquíes, mucho más habituadas al terreno, la sed y las apreturas del estío, pondrían fin a los sueños imperiales de los invasores.</p>
<p>El joven e iluso Don Sebastiâo y Francisco de Aldana son los protagonistas de esta excelente novela histórica, en la que también figuran personajes secundarios atractivos, a los que más adelante aludo. Ambos próceres se encuentran primero en Lisboa, uno casi recién coronado; el otro, con la misión (a la postre fallida) de convencerlo en nombre de Felipe II para que no caiga en la locura de invadir, poniéndose él mismo al frente de la “empresa africana”, territorios imposibles de conquistar con tan escasa logística como la que los peninsulares podían disponer. Meses más tarde del primer encuentro, Aldana, consciente de la ineludible tragedia, llegará con apenas 500 mílites a la costa marroquí, donde ya se le había adelantado el ejército portugués. El drama no tardaría en consumarse.</p>
<p>Entre el saludo primero y el final transcurre el <em>tempus </em>de este relato, en el que tan hábilmente se entrelaza el rigor documental con la imaginación creadora.  J.M. Martínez Torrejón domina bien la época, lo que le permite el derroche de saberes que estas páginas transfieren sobre acontecimientos, geografía, personalidades, publicaciones, usos y costumbres de los dos países hispanos. Profesor en la City University de Nueva York, entre sus últimas obras cabe recordar la edición que ha hecho de la <em>Miscelánea Sebástica de Ajuda </em>(Biblioteca Nacional de Portugal, 2021), conjunto de poemas y textos copiados hacia 1595, cuya pieza básica es precisamente <a href="http://livrariaonline.bnportugal.gov.pt/Issue.aspx?i=322229" rel="external nofollow"><em>La lamentable pérdida del rey don Sebastián y del reino de Portugal</em></a>, extenso poema narrativo hasta entonces inédito. Actualmente, prepara la biografía de este singular sobrino de Felipe II (que le heredará).</p>
<p>Este lúcido hijo de Carlos V, receloso de la empresa africana, decidió que uno de sus mejores capitanes, valeroso y políglota, se disfrazara de comerciante judío y espiase para él las fortalezas magrebíes, también ansiadas por los turcos, y hacer llegar los informes oportunos a su obstinado primo. Aldana cumple debidamente e irá relatando en primera persona las vicisitudes desde Madrid a Lisboa, que hace por la ruta de Alcántara, donde están sus raíces familiares. Pero es la rica ciudad de la luz, con bullicioso puerto, el marco relevante de la novela. Palacios, iglesias, calles, plazas, jardines, prostíbulos y mercados lisboetas, repletos de un gentío plurinacional, son presentados minuciosamente, en descripciones plenas de metáforas. Allí maquina, sueña y prepara don Sebastián su desmesurada empresa. En vano intentarán disuadirlo su abuela doña Catalina (qué magnífico retrato el suyo); el lúcido embajador español, Juan de Silva, o el mismísimo Aldana, aunque el rey portugués (se deslizan las sospechas sobre su condición homosexual) lo admira y escucha.. sin hacerle caso. Entre entrevistas regias, el ítalo-extremeño tiene ocasión de tratar a Alzira, sabia y hermosa prostituta (terminará muriendo también en África) o a poetas palaciegos como Diogo Bernardes, vate aúlico, con quien gusta debatir sobre la <em>Os Lusiadas </em>de Camöes y otros grandes de la literatura de ambas orillas. Martín, por su parte, encarna al criado clásico, crítico y corrupto. En ocasiones, toma la palabra un narrador omnisciente, que va puntuando los momentos álgidos y, ya a los finales, se recurre al tono epistolar. Entre las misivas que supuestamente suscribirá Aldana, sobresalen las que dirige a Cosme, el hermano que editará, póstumas, sus creaciones, o al amigo Arias Montano, a quien dedicó una célebre y bien conocida composición mística. Por supuesto, se reproducen poemas del protagonista, tal “Cómo es la causa, mi Damón estando&#8212;“, uno de los sonetos eróticos más elogiados de la literatura hispana.</p>
<p>José Miguel Martínez Torrejón, <em>Maravilla fatal. </em>Mérida, ERE, 2026</p>
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<p><em> </em>y trabaja actualmente la monografía <em>Don Sebastián vivo y muerto.</em></p>
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		<title>                        ARQUEOLOGÍA EXTREMEÑA</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/30/arqueologia-extremena/</link>
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		<pubDate>Sat, 30 May 2026 08:30:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Se dice que El ideal de la Humanidad fue la “obra de cabecera” entre los intelectuales españoles durante el tercio último del XIX, tanta difusión obtuvo entre nosotros el ensayo de Ch. F. Krause (1781-1832). Lo tradujo (más bien, lo adaptó al castellano) Julián Sanz del Río, a quien se le debe la difusión [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Se dice que <em>El ideal de la Humanidad </em>fue la “obra de cabecera” entre los intelectuales españoles durante el tercio último del XIX, tanta difusión obtuvo entre nosotros el ensayo de Ch. F. Krause (1781-1832). Lo tradujo (más bien, lo adaptó al castellano) Julián Sanz del Río, a quien se le debe la difusión inicial por nuestros lares del “racionalismo armónico”, según se conoce el pensamiento de aquel filósofo alemán. Clave del éxito la tuvo el reconocido krausista F. Giner de los Rios (1839-1915) a través de sus propios textos y de la inconmensurable labor pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza, que el maestro andaluz fundase (Madrid, 1876). Según recoge el célebre <em>Boletín </em>de la ILE, hasta una veintena de extremeños figuran con nombre y apellido entre los cien primeros accionistas que aportaron su óbolo a la creación de dicha entidad.</p>
<p>Tomás Romero de Castilla (Olivenza, 1833-Badajoz, 1910) asumió defender y difundir las tesis krausistas desde su cátedra de Lógica, Ética y Psicología en el Instituto provincial, más las permanentes colaboraciones para los periódicos regionales, sobre todos el <em>Diario de Badajoz, </em>que dirigía su colega y buen amigo el historiador Anselmo Arenas, figura relevante de la logia pacense “Pax Augusta”. D. Tomás, que impregnó sus manuales docentes con la nueva filosofía, publicó también dos volúmenes, objetos de extraordinarias polémicas, defendiendo en uno que se podía ser partidario de Santo Tomás y de Krause y, más aún, la posibilidad de pertenecer a la masonería sin dejar de sostener la fe católica.</p>
<p>A dicho pensador le dediqué mi tesis doctoral, <em>Tomás Romero de Castilla: el krausismo en Badajoz </em>(Cáceres, UEX, 1987), que tuvo a bien dirigirme y prologarme José Luis Abellán, catedrático de la Complutense.</p>
<p>A Pablo Ortiz le debemos este magnífico estudio sobre otra faceta del pensador krausista: sus infatigables, lúcidas y generosas labores en pro de la arqueología en la Baja Extremadura. Las   desarrolló nuestro krausista-católico a largo de medio siglo a través de dos instituciones con las que se mantuvo estrechamente vinculado, esforzándose para que mantenerlas en una línea rigurosa, al margen de los vaivenes políticos: la Comisión de Monumentos de Badajoz y el Museo Arqueológico Provincial, que el catedrático oliventino tuvo el acierto de fundar y dirigir largas décadas.</p>
<p>En esta área, fue la suya época de tránsito, dese el amateurismo a la constitución de la Arqueología como saber científico. Florecieron durante el XIX  los aficionados con más o menos luces, coleccionistas, traficantes y multitud de falsificadores. La desamortización a partir de Mendizábal y el número creciente de excavaciones – simples expolios tantas veces &#8211; sacaban a la venta tesoros que menudo entraban en el mercado sin la debida contextualización y, por consiguientes, con mínimos resultados para los estudios históricos. A menudo, salían fuera del país (aunque al mito del “extranjero comprador” haya que ponerle sordina). Resultaba imprescindible establecer orden en aquella barahúnda y conseguir que las piezas más valiosas permaneciesen, bien catalogadas, próximas a sus lugares de origen.</p>
<p>En el doctor Pablo Ortiz (Castuera,1960), con tantas publicaciones ya sobre sus espaldas, ha encontrado Romero de Castilla el estudioso ideal para mostrarnos cuán acertada y fructíferamente supo implicarse este sabio, formado en otras zonas del saber, siempre con medios materiales mínimos, para poner a salvo buena parte de nuestro patrimonio. En cuanto alcanzaba noticia de algún descubrimiento arqueológico, se esforzó al máximo para conectar con los afortunados;  darlo a conocer en los medios y ponerlo a salgo de posibles desventuras. Si no siempre alcanzó sus objetivos, nunca desistió de la tarea.</p>
<p>Ortiz ofrece cuenta detallada (por lo que su libro es un auténtica historia de la Arqueología pacense) sobre las actuaciones de Castilla. Tal vez la más destacada fue la que hizo posible adquirir para el Museo badajocense la lápida funeraria de Sabur, tan importante para establecer el origen de nuestra ciudad, pese a las interferencias de N. Díaz y Pérez y los trapicheos del “propietario”, el pintor local E. Garcia Florindo. Lamentablemente, no fue el caso del magnífico bronce tartéisico hallado en Valencia del Ventoso, que terminó en el British Museum como el “guerrero de Medina de las Torres” (aunque más parece sacerdote que mílite).</p>
<p>Muy ilustrativos son también los apuntes sobre la moneda (falsificada) de Arsa (sierra de los Argallanes); las armas del buhonero Tomás Vargas ; el expolio del monasterio de Tentudía por falsos ermitaños o el robo de las monedas en el  Museo Arquelógico (similar al allí padecido hace pocas semanas).  Y no menos recomendable nos parece el capítulo dedicado al inefable Marqués de Monsalud,  académico tan afanoso por conseguir y publicar epigrafías antiguas (incluso a sabiendas de que algunas no eran auténticas).</p>
<p>Pablo Ortiz, siempre manejando documentación exhaustiva, sabe combinar el rigor académico con un lenguaje más próximo a la literatura que a la ciencia rígida. Es otro atractivo de su excelente trabajo. Numerosas ilustraciones facilitan la interpretación.</p>
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<p>Pablo Ortiz Romero, <em>Traficantes, falsarios e iluminados en la arqueología antigua extremeña. Tomás Romero de Castilla en la nebulosa de los orígenes. </em>Cáceres, UEX, 2026.</p>
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<p>ARQUEOLOGÍA EXTREMEÑA</p>
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<p>Se dice que <em>El ideal de la Humanidad </em>fue la “obra de cabecera” entre los intelectuales españoles durante el tercio último del XIX, tanta difusión obtuvo entre nosotros el ensayo de Ch. F. Krause (1781-1832). Lo tradujo (más bien, lo adaptó al castellano) Julián Sanz del Río, a quien se le debe la difusión inicial por nuestros lares del “racionalismo armónico”, según se conoce el pensamiento de aquel filósofo alemán. Clave del éxito la tuvo el reconocido krausista F. Giner de los Rios (1839-1915) a través de sus propios textos y de la inconmensurable labor pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza, que el maestro andaluz fundase (Madrid, 1876). Según recoge el célebre <em>Boletín </em>de la ILE, hasta una veintena de extremeños figuran con nombre y apellido entre los cien primeros accionistas que aportaron su óbolo a la creación de dicha entidad.</p>
<p>Tomás Romero de Castilla (Olivenza, 1833-Badajoz, 1910) asumió defender y difundir las tesis krausistas desde su cátedra de Lógica, Ética y Psicología en el Instituto provincial, más las permanentes colaboraciones para los periódicos regionales, sobre todos el <em>Diario de Badajoz, </em>que dirigía su colega y buen amigo el historiador Anselmo Arenas, figura relevante de la logia pacense “Pax Augusta”. D. Tomás, que impregnó sus manuales docentes con la nueva filosofía, publicó también dos volúmenes, objetos de extraordinarias polémicas, defendiendo en uno que se podía ser partidario de Santo Tomás y de Krause y, más aún, la posibilidad de pertenecer a la masonería sin dejar de sostener la fe católica.</p>
<p>A dicho pensador le dediqué mi tesis doctoral, <em>Tomás Romero de Castilla: el krausismo en Badajoz </em>(Cáceres, UEX, 1987), que tuvo a bien dirigirme y prologarme José Luis Abellán, catedrático de la Complutense.</p>
<p>A Pablo Ortiz le debemos este magnífico estudio sobre otra faceta del pensador krausista: sus infatigables, lúcidas y generosas labores en pro de la arqueología en la Baja Extremadura. Las   desarrolló nuestro krausista-católico a largo de medio siglo a través de dos instituciones con las que se mantuvo estrechamente vinculado, esforzándose para que mantenerlas en una línea rigurosa, al margen de los vaivenes políticos: la Comisión de Monumentos de Badajoz y el Museo Arqueológico Provincial, que el catedrático oliventino tuvo el acierto de fundar y dirigir largas décadas.</p>
<p>En esta área, fue la suya época de tránsito, dese el amateurismo a la constitución de la Arqueología como saber científico. Florecieron durante el XIX  los aficionados con más o menos luces, coleccionistas, traficantes y multitud de falsificadores. La desamortización a partir de Mendizábal y el número creciente de excavaciones – simples expolios tantas veces &#8211; sacaban a la venta tesoros que menudo entraban en el mercado sin la debida contextualización y, por consiguientes, con mínimos resultados para los estudios históricos. A menudo, salían fuera del país (aunque al mito del “extranjero comprador” haya que ponerle sordina). Resultaba imprescindible establecer orden en aquella barahúnda y conseguir que las piezas más valiosas permaneciesen, bien catalogadas, próximas a sus lugares de origen.</p>
<p>En el doctor Pablo Ortiz (Castuera,1960), con tantas publicaciones ya sobre sus espaldas, ha encontrado Romero de Castilla el estudioso ideal para mostrarnos cuán acertada y fructíferamente supo implicarse este sabio, formado en otras zonas del saber, siempre con medios materiales mínimos, para poner a salvo buena parte de nuestro patrimonio. En cuanto alcanzaba noticia de algún descubrimiento arqueológico, se esforzó al máximo para conectar con los afortunados;  darlo a conocer en los medios y ponerlo a salgo de posibles desventuras. Si no siempre alcanzó sus objetivos, nunca desistió de la tarea.</p>
<p>Ortiz ofrece cuenta detallada (por lo que su libro es un auténtica historia de la Arqueología pacense) sobre las actuaciones de Castilla. Tal vez la más destacada fue la que hizo posible adquirir para el Museo badajocense la lápida funeraria de Sabur, tan importante para establecer el origen de nuestra ciudad, pese a las interferencias de N. Díaz y Pérez y los trapicheos del “propietario”, el pintor local E. Garcia Florindo. Lamentablemente, no fue el caso del magnífico bronce tartéisico hallado en Valencia del Ventoso, que terminó en el British Museum como el “guerrero de Medina de las Torres” (aunque más parece sacerdote que mílite).</p>
<p>Muy ilustrativos son también los apuntes sobre la moneda (falsificada) de Arsa (sierra de los Argallanes); las armas del buhonero Tomás Vargas ; el expolio del monasterio de Tentudía por falsos ermitaños o el robo de las monedas en el  Museo Arquelógico (similar al allí padecido hace pocas semanas).  Y no menos recomendable nos parece el capítulo dedicado al inefable Marqués de Monsalud,  académico tan afanoso por conseguir y publicar epigrafías antiguas (incluso a sabiendas de que algunas no eran auténticas).</p>
<p>Pablo Ortiz, siempre manejando documentación exhaustiva, sabe combinar el rigor académico con un lenguaje más próximo a la literatura que a la ciencia rígida. Es otro atractivo de su excelente trabajo. Numerosas ilustraciones facilitan la interpretación.</p>
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<p>Pablo Ortiz Romero, <em>Traficantes, falsarios e iluminados en la arqueología antigua extremeña. Tomás Romero de Castilla en la nebulosa de los orígenes. </em>Cáceres, UEX, 2026.</p>
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		<title>    VIAJANDO CON GERMÁN GRAU (Y CARMEN ARAYA)</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/23/viajando-con-german-grau-y-carmen-araya/</link>
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		<pubDate>Sat, 23 May 2026 09:10:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[VIAJANDO CON GERMÁN GRAU (Y CARMEN ARAYA) &#160; La Fundación Cultural Caja Badajoz, que ha incrementado sustancialmente sus ediciones durante el lustro último, ponía en marcha en la primavera del 2022 una nueva serie, “Cuadernos de viaje”. Se inició con los compuestos por Germán Grau sobre Túnez e Israel, países que había visitado recientemente. El [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>VIAJANDO CON GERMÁN GRAU (Y CARMEN ARAYA)</p>
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<p>La Fundación Cultural Caja Badajoz, que ha incrementado sustancialmente sus ediciones durante el lustro último, ponía en marcha en la primavera del 2022 una nueva serie, “Cuadernos de viaje”. Se inició con los compuestos por Germán Grau sobre Túnez e Israel, países que había visitado recientemente. El autor marcaba una línea editorial que después han seguido otros muchos en la misma colección, combinando en sus respectivas entregas textos y dibujos sobre los lugares visitados, con evidentes intenciones divulgativas e incluso pedagógicas.</p>
<p>Germán Grau posee cualidades únicas para estas labores. Licenciado en Geografía e Historia, profesor de Enseñanza Secundaria e Historia del Arte en la UNED, ha desarrollado también una fecunda carrera como diseñador y responsable gráfico de numerosas publicaciones. Gran experto en recursos TIC (Tecnología de la Información y las Comunicaciones), presta su apoyo a quienes se lo demandan a la hora de manejar programas y equipos informáticos, especialmente en las áreas que desarrolla la R. Sociedad Económica de Amigos del País de Badajoz. Allí colabora también, con idéntica generosidad, la doctora Carmen Araya, su mujer, junto a la cual realiza los viajes, la relación de cuyas rutas últimas nutre estos Cuadernos.</p>
<p>Como en los anteriores, el que aquí se reseña los condujo por buena parte de Polonia durante junio de 2025, constituyéndose en la más amena guía o vademecum (su sentido del humor es bien conocido) a través de un país tan rico en historia, monumentos, gastronomía, usos y costumbres, de todo lo cual se ofrecen sabrosísimos comentarios y excelentes y graciosos dibujos.</p>
<p>El matrimonio, acompañado por sus inseparables Luis y Mavi, aterriza (vuelo low-cost) en el aeropuerto Modlin, a unos 50 kms. de Varsovia. En la capital polaca les llamarán especialmente la atención el Palacio de la Cultura y la Ciencia, un apabullante regalo de la  entonces URSS (1955), que más bien parecía el sello del imperialismo soviético; la catedral de San Juan Bautista; el antiguo Gueto (con el Museo judío Polín y el monumento a los héroes que se rebelaron contra los nazis) y la galería Farias (restos de un cenobio paleocristiano). Según se repetirá en posteriores entradas, los apuntes históricos, más el boceto de los edificios permiten hacerse una idea de cuanto visitan.</p>
<p>El traslado a Torún los conduce a la casa natal de Copérnico, el genial canónigo (1473-1543) que revolucionó la Astronomía merced a la teoría heliocéntrica. Admiran el centro cultural Jordanski, diseñado por el arquitecto español Fernando Menis.  Poznan, Wroclaw y, sobre todo Cracovia, son ciudades repletas de monumentos, de los que se va dando cumplida relación, no sin detenerse con gusto en las pinturas más relevantes, como <em>Dama del Armiño </em>(Leonardo da Vinci), <em>El buen samaritano </em>(Rembrandt), la <em>Vendedora de naranjas judía </em>(Gierymski) o la <em>Batalla de Grunwald </em>(J. Matejko).</p>
<p>Las páginas dedicadas al campo de concentración Auschwitz-Birkenau (122-133) resultan conmovedoras por sus apuntes históricos y los desnudos dibujos de las cámaras de gas, alambradas eléctricas, pabellones del horror, hornos crematorios y chimeneas con los que forzaron a millones de desgraciados (judíos, pero también comunistas, homosexuales, gitanos, católicos y protestantes antisistema) a beber la <em>negra leche del alba </em>y <em>cavar una tumba en los aires </em>(P. Celan).</p>
<p>El regreso a Cracovia pone alivio a tanta angustia, con paseos por el barrio judío (sinagogas y camposanto) y visitas a la hermosa catedral de San Wenceslao (la del retablo gótico más grande del mundo y la famosa torre  donde el trompetista, émulo de antiguas gestas, toca su melodía cada hora en punto). Y desde allí, al cálido aeropuerto de Badajoz.</p>
<p>Conste que no se ha atendido solamente a lo extraordinario. La fina pluma de Grau sabe gusta presentar así mismo el expreso Martini del Rubino café, el goulash sobre panqueque, las cervezas, helados, galletas de jengibre en algún rincón recoleto o el monótono paisaje de las inmensas llanuras polacas.</p>
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<p>Germán Grau Lobato, <em>Cuadernos de viaje. Polonia. </em>Badajoz, Fundación CB, 2025.</p>
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		<title>DESDE SEGOVIA  A SAMARKANDA PARA SERVIR  A CASTILLA</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/16/desde-segovia-a-samarkanda-para-servir-a-castilla/</link>
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		<pubDate>Sat, 16 May 2026 09:12:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=2233</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Apenas iniciado el siglo XV, un nuevo poder emergía para desestabilizar el equilibrio europeo. Tamerlán, el casi desconocido jefe tártaro, derrotaba (1402) al sultán Bayaceto, la gran amenaza del Occidente europeo. Los príncipes cristianos comprendieron pronto la importancia de establecer relaciones con el poderoso kan e inducirlo a imponer una tenaza política contra los [&#8230;]]]></description>
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<p>Apenas iniciado el siglo XV, un nuevo poder emergía para desestabilizar el equilibrio europeo. Tamerlán, el casi desconocido jefe tártaro, derrotaba (1402) al sultán Bayaceto, la gran amenaza del Occidente europeo. Los príncipes cristianos comprendieron pronto la importancia de establecer relaciones con el poderoso kan e inducirlo a imponer una tenaza política contra los turcos.  Así lo comprende el joven rey de Castilla, Enrique III, quien decide enviarle una embajada presidida por Gómez de Sotomayor y Hernán Sánchez de Palazuelos. Responde el dueño de las estepas asiática con otra. Viene al frente su consejero, Mohamad Alcagi (El-Kesh), con ricos regalos, entre otros tres princesas grecohúnagaras que habían pertenecido al harén de Bayaceto. El monarca  castellano decide corresponder y  ordena organizar otra expedición que lleve ricos dones, con cartas de amistad, al dueño de Samarkanda. Al frente del séquito castellano, una docena de hombres, irán como embajadores fray Alfonso Pérez de Santa María, teólogo políglota (en su boca, las enseñanzas evangélicas); el impetuoso guardia Gómez de Salazar; Alcagi, que regresa y sirve como intérprete, más el hábil cortesano Ruy González de Clavijo, camarero real.</p>
<p>Será este quien daría cuenta de las aventuras experimentadas en tan extraordinaria misión. Fue tomando notas durante el viaje y compuso  <em>Vida y hazañas del gran Tamorlan con la descripción de las tierras de su imperio y señorío, escrita por Ruy González de Clavijo, camarero del muy alto y poderoso señor Don Enrique Tercero de este nombre, rey de Castilla y de León, con un itinerario de lo sucedido en la embajada que por dicho señor rey hizo al dicho príncipe, llamado por otro nombre Tamurbec</em><strong><em>.</em></strong></p>
<p><em> </em>Su manuscrito fue impreso en Sevilla (A. Pescioni,1582) y constituye uno de los “libros de viajes” más apreciados de la época tardomedieval. Ha sido reeditado varias veces, la última en Barcelona (Castalia, 2018). Hoy está al alcance de cualquiera en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, donde nosotros la hemos leído.</p>
<p>Sánchez Adalid, que conoce bien el texto y buena parte del largo recorrido realizado por los españoles en su fantástico viaje de ida y vuelta, se ha inspirado en la relación original de dicha aventura para escribir su nueva novela histórica. Ateniéndose estrechamente al texto de Clavijo, incluso con transliteraciones numerosas, compone el suyo a partir de los elementos imaginarios que el escritor extremeño sabe administrar con bien probada maestría.</p>
<p>La narración, en primera persona, corre a cargo del jovencísimo Alvar, tan ingenuo como habilidoso en el arte de la cetrería. Será el encargado de los tres magníficos halcones que destacan entre los regalos para Tamerlán. El adiestramiento, cuido y vicisitudes de las aves constituyen parte nuclear del relato, con el lenguaje que domina quien, como Sánchez Adalid, practicó las artes de la altanería. Ascendido pronto a nivel de embajador, el halconero forma parte de las distintas misiones, lo que le permite ser testigo cualificado. A menudo, le ocurren sucesos imprevistos, que nutren literariamente la obra. Son casi setecientas las páginas precisas para dar tan minuciosa relación (quizás en exceso detallada) de los lugares transitados y los acontecimientos vividos desde Segovia hasta la mítica Samarkanda, donde un Tamerlán ya a finales de sus días tiene la fastuosa corte. Si problemática es la ida, a pie, naves o caballo, con peligros múltiples (tempestades, nieves, bandidos, montañas, desiertos), no menos difícil será el retorno, cuando el orden dictatorial se derrumbe tras el fallecimiento del Kan.</p>
<p>Alvar, bien ilustrado por la sapiencia de fray Alonso y Clavijo, anota con pulcritud las características de los lugares que van transitando, desde Segovia al punto de destino, e incluso la historia de los más relevantes. Los de mayor importancia son Roda y sus caballeros; Constantinopla, a punto de caer en manos turcas; Trebisonda, donde bizantinos y armenios guardan esencias cristianas; Carabaque (Karabakh), retiro veraniego,  y, lógicamente, la capital de la ruta de la seda. No le faltarán encuentros felices, como los vividos con un nieto de Tamerlán, también amante de la cetrería, o la misteriosa tártara de la que el joven se enamora. Paisajes urbanos, montañosos o desérticos; fiestas, banquetes, ceremonias, usos y costumbres típicas se recogen con brillantez. Animales exóticos como jirafas, avestruces o elefantes  deslumbran a los hispanos.</p>
<p>El regreso es referido mucho más rápido, como lo hace Clavijo en su obra, que ni siquiera se detiene a contar cómo fue el encuentro junto a Génova con Benedicto XIII, el “Papa Luna” afincado en Avignon. Antes pasarían por la pequeña Venecia del Tirreno, aquí evocada como la gran urbe del Véneto.  Clavijo retornó a Alcalá, donde estaba el Rey, en Marzo de 1406.  Con él llega, mucho más maduro, nuestro relator, que podrá seguir practicando la altanería con un águila enorme, traída desde montañas remotas.</p>
<p>“Cuando emprendas tu viaje a Ítaca, pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias”, escribirá siglos después y de manera premonitoria Kavafis. Hoy, la ruta de la seda se reduce para los europeos en un vuelo de escasas horas. Recorrerla imaginariamente merced a la pluma de Sánchez Adalid sigue siendo una dedicación placentera y provechosa.</p>
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<p>Jesús Sánchez Adalid, <em>Tres halcones para Tamerlán. </em>Madrid, HarperCollins, 2026</p>
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		<title>            MISCELÁNEA SILVÁTICA</title>
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		<pubDate>Sat, 09 May 2026 08:55:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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<p>Ángel Silva (Badajoz, 1963), doctor en Psicopedagogía y Filología Hispánica, catedrático de Instituto ya jubilado, ha decidido recoger en este volumen antológico (460 páginas) gran parte de lo mucho y bueno que ha venido publicando durante los lustros últimos.</p>
<p>Se reproducen en primer lugar sus colaboraciones periodísticas en <em>HOY</em>, tan sucintas como ingeniosas, donde aborda temas plurales: acontecimientos sociopolíticos, espectáculos teatrales, cine, música, exposiciones, efemérides, reseñas literarias, etc. Entre los numerosos creadores aquí abordados (Azahara Palomeque, Manel Loureiro, Ramírez Lozano, Alfonso Doncel), destaca Javier Cercas, el escritor sobre quien hizo su tesis doctoral. La Editora Regional de Extremadura acaba de publicar este magnífico estudio, con prólogo de José Bernal Salgado, que la dirigió.</p>
<p>Se distinguen después los ensayos aparecidos en <em>Cátedra Nova. </em>Para aquella excelente revista de los catedráticos españoles de secundaria, ya desaparecida, entregó sesudos ensayos donde analizaría obras como las de F. Teixidó en torno a la ciencia española; la compuesta por M. Simón Viola en torno a los narradores extremeños siglos XIX-XXI; la poesía “hipodérmica” de E. Conde Choya, la clásica de L. Alberto de Cuenca o la más novedosa de Irene Sánchez Carrón. Julián Martín Martínez, que con inusual constancia y sapiencia mantuvo tanto tiempo <em>Cátedra Nova, </em>pone el preámbulo a este libro recopilatorio. Evoca por asociación casi inevitable la célebre <em>Silva de varia lección</em>, compuesta (1540) por el andaluz Pedro Mexía, miscelánea humanística de enorme éxito, que también a mí me recuerda la famosa del llerenense Zapata de Chaves. Con ambas ofrece ecos similares la de Ángel. (Por cierto, también al broceño Faustino Díaz Niso se debe otra <em>Silva de varia lección, </em>publicada el 2022).</p>
<p>Colaborador habitual en la edición de <em>El vuelo de la palabra, </em>que el Ayuntamiento pacense convoca para cada Feria del Libro, Silva ha publicado en las respectivas entregas anuales varios cuentos y narraciones cortas, que aquí se reúnen. Sobresale “Los amantes del pasillo”, relato abierto con una cita de García Lorca.</p>
<p>Siguen los poemarios que hasta ahora ha dado a luz el escritor pacense: <em>Hasta luego siglo veinte</em> (2004), <em>Los mensajes perdidos </em>(2015), <em>A medias con el tiempo</em> (2017) y <em>De mundos descatalogados </em>(2024). Prologa este último José Luis Bernal, que resumía así la temática de estos versos: “La infancia y su memoria, el amor, la pareja o la tierra y sus dones esquilmados”. Lo reseñé en las páginas de “Trazos”, donde escribí lo que continúo sosteniendo: Silva hace galas en la entrega de un excelente dominio del lenguaje, profusión de recursos expresivos y variedad de metros. Ateniéndose siempre al versolibrismo, prefiere construir poemas de remarcable amplitud, aunque a veces contrae la voz lírica y la puede reducir a lacónicas composiciones bimembres. Pero no renuncia nunca a la musicalidad, el ritmo y las imágenes espléndidas, reforzándose en algún momento con recursos gráficos.</p>
<p>Cabe extender las mismas apreciaciones para los numerosos poema sueltos e inéditos hasta ahora, tan aptos para comprobar cómo ha ido evolucionando el autor, cada vez con voz más depurada y brillante, siempre serena pero comprometida. Amante de las tradiciones estéticas e ideológicas occidentales, que ha estudiado concienzudamente, a Silva le impulsa el afán de modernizarlas, sin caer en frustrantes nihilismos, concepciones absolutamente relativistas o pesimismos alienadores, planteamiento que viene a conocerse como “transformismo”, según el título ampara.</p>
<p>Irónico a menudo, nunca fanático ni maniqueo, sensible con las humanas debilidades, más próximo a los débiles que a los poderosos y al pueblo llano por encima de las élites, atento siempre a cuanto ocurre por sus alrededores, Ángel Silva es un agudo analista de la realidad sociocultural y un enamorado sin concesión del lenguaje. La lectura de sus textos informa, divierte y espolea el espíritu.</p>
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<p>Ángel Silva, <em>2025: un cuarto de siglo hacia el Transmodernismo. </em>Badajoz, Editamás, 2026</p>
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		<title>         EL LENGUAJE, LA CASA DEL SER</title>
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		<pubDate>Sat, 02 May 2026 09:10:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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<p>Natural de Campanario (1958), la autora de <em>Grietas</em> emigró con su familia a Barcelona siendo una preadolescente, ya troquelada por las imágenes del terruño, según darán fe sus escritos. En la Ciudad Condal estudió Filosofía, materia que ha impartido en varios centros catalanes. De su colaboración con Terapia Gestalt, del Institut Integratio hay evidentes huellas en el libro que aquí reseñamos. Recordemos lo que la página web de esta institución educativa recomienda a sus formadores : “es necesario que nosotros, como acompañantes, exploremos a fondo nuestra propia infancia y adolescencia para poder mirar con buenos ojos nuestro paso por las distintas etapas evolutivas, permitiendo así que podamos acompañar a otros desde un lugar de mayor autoconocimiento; conociendo nuestras heridas y traumas y la repercusión que pudieron tener en el desarrollo, en la vinculación grupal y en la vinculación familiar”.</p>
<p>Este extenso volumen, de compleja estructura, recoge un rico conjunto de historias personales cuyos protagonistas (históricos o imaginados) tuvieron que vivir una infancia y juventud atormentadas por avatares múltiples. La autora prestará voz a los protagonistas para que las refieran en primera persona, asumiéndola en ocasiones la narradora omnisciente. Miembros de familias desestructuradas, víctimas a menudo de violencias insufribles, mujeres en la mayoría de los casos, se esforzarán con mayor o menor fortuna por rehacerse de las agresiones sufridas y lograr ser felices.</p>
<p>Este mosaico de calamidades, cuyas teselas se pueden ponderar de modo individuo, aunque todas tienen el mismo “aire de familia”, conduce al lector por los lugares más alejados: Barcelona, Zaragoza, Florida, Orleans, Uganda, Bolivia, Los Ángeles y, claro está, Campanario son los territorios donde se ubican los dramas, casi siempre con un padre como agresor máximo.</p>
<p>Sin duda, la escritora utiliza materiales autobiográficos para construir, lógicamente literaturizadas, estas impactantes historias. Ya lo hizo con su excelente novela <em>Mi abuelo americano, </em>de cuya publicación me hice eco en “Trazos” (18-XII-2021), aquí evocada en el excelente relato “Otro huracán, otro” (pp. 119-126).</p>
<p>Tal vez para recordar que nada nuevo hay bajo el sol, Juana Gallardo dedica oportunas estampas a personalidades conocidas, de cuyo desarrollo existencial pueden derivarse ejemplos para los seguidores de la escuela Gestalt. (“La terapia gestáltica es un enfoque psicoterapéutico humanista centrado en el &#8220;aquí y ahora&#8221;, el darse cuenta (awareness) y la responsabilidad personal. Busca integrar cuerpo, mente y emociones para lograr un funcionamiento holístico, ayudando a la persona a cerrar &#8220;asuntos inconclusos&#8221; y vivir de manera más auténtica y consciente”, resume la AI). Tales son los apuntes dedicados a M. Levasseur, la esposa de J.J. Rousseau, matrimonio que llevó sus cinco hijos al hospicio; a Santa Mónica, la madre de Agustín de Hipona; Esporo, el dulce esclavo a quien Nerón hizo castrar para desposarlo, o al mismo Stalin, el antiguo seminarista que mejor hiciera en fungir como pope y no como “padre de la patria” rusa.</p>
<p>De todos estos apuntes biográficos sobresale el más extenso, “Fabiana, la casa como sueño” (pp. 173-276). Se trata de una novela corta, que bien podría haberse publicado de forma exenta. Se inspira en las propias declaraciones de Fabiana Quispe, emigrante boliviana en Cataluña, prototipo de mujer valerosa que, pese a sus limitaciones físicas y ambientales, supo sobreponerse a sufrimientos miles hasta conseguir los objetivos soñados, el de mayor precio: tener una casa en propiedad.</p>
<p>Porque ninguno otro hay más importante para las personas, nos explica el lúcido epílogo, siguiendo las enseñanzas del ensayista francés Marc Augé en el <em>Los no-lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad </em>(1992).</p>
<p>Tras las narraciones de la parte primera, tremendamente desgarradoras, donde nos agobia la angustia existencial de tantos “no-casa”, la autora decide pasarse al verso libre. Con <em>Bestiario del deseo </em>(2023) ya demostró sus aptitudes para desempeñarse como poeta. Las vuelve a mostrar aquí, cantando una y otra vez lo que enseñase Gaston Bachelard en <em>Poética del espacio: </em>La casa es el lugar que permite soñar en paz; sin la casa, el hombre resulta un ser disperso. Bien lo saben las personadas migrantes, por quienes Juana Gallardo siente particular empatía. En tiempos como los actuales, con la atención tan fragmentada por el tsunami informativo que nos arrebata (Byung-Chul Han, filósofo surcoreano, lo denuncia), se agradece que la poesía, convirtiéndose en “la casa del ser”, nos facilite la vuelta al silencio, la penumbra acogedora de las antiguas mansiones.</p>
<p>“El lenguaje es la casa del Ser. En su hogar habita el hombre. Los que piensan y los que crean con las palabras son los guardianes de este hogar”, proclamaba ya el polémico Heidegger en su <em>Carta sobre el Humanismo </em>(1947).</p>
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<p>Juana Gallardo Díaz, <em>Grietas. </em>Sabadell, HakaBooks, 2025</p>
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