<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Libre con Librospecellin &#8211; Libre con Libros</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/libreconlibros/tag/pecellin/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros</link>
	<description>Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín</description>
	<lastBuildDate>Sat, 06 Jun 2026 08:14:06 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>La Guerra del Peloponeso</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/06/13/la-guerra-del-peloponeso/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/06/13/la-guerra-del-peloponeso/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 13 Jun 2011 08:57:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>redaccion-hoy</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<post_tag><![CDATA[manuel]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pecellin]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tucidides]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=174</guid>
		<description><![CDATA[Que la sombra de los Griegos lleva proyectándose sobre Europa durante más de veinticinco siglos, pocos datos los confirmarán mejor que la permanente presencia de Tucídides en la cultural occidental (sin excluir su proyección americana). Desde que publicase su Historia de la Guerra del Peloponeso, el largo conflicto (431-404) que puso fin a la hegemonía [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Que la sombra de los Griegos lleva proyectándose sobre Europa durante más de veinticinco siglos, pocos datos los confirmarán mejor que la permanente presencia de Tucídides en la cultural occidental (sin excluir su proyección americana). Desde que publicase su Historia de la Guerra del Peloponeso, el largo conflicto (431-404) que puso fin a la hegemonía de Atenas, dicha obra se constituyó en una referencia casi inevitable para  historiadores, retóricos, políticos y filósofos. Enfrentados a fenómenos sociales como el de los enfrentamientos civiles, abusos del poder, excesos de los sistemas democráticos, dictaduras, sublevaciones populares, ostracismos, cambios revolucionarios, etc., muchos buscarían inspiración en el relato que Tucídides dejase  del tremendo conflicto, donde también tomó parte tan genial historiador. </p>
<p>Juan Carlos Iglesias-Zoilo, profesor titular de Filosofía Griega en la Universidad de Extremadura, ha rastreado minuciosamente las huellas del clásico, ofreciéndolas en un muy documentado volumen que edita el Centro de Estudios Clásicos de la Universidad de Coimbra con apoyo de la FCT (Fundaçao para a Ciencia e a Tecnologia). Publicado en castellano, hace el número diez de la Colección Humanitas, donde también han aparecido estudios sobre Plutarco, Ovidio, Suetonio y otros grandes de la cultura grecolatina.</p>
<p>Como reconoce el investigador extremeño, la enorme influencia de Tucídides – desde el Nuevo Testamento a Obama, pasando por Valla,  Maquiavelo, Hobbes,   Pedro de Valencia,  Hume, Nietzsche, Ranke, Unamuno o Hanna Arendt, entre centenares &#8211; no deja de resultar paradójica:  su novedosa metodología,  la profundidad de los análisis ideológicos, estilo austero y en tantas ocasiones arcaizante,  sintaxis no siempre feliz, realismo descarnado, espíritu elitista  y la innegable oscuridad del lenguaje tucidídeo, lo hicieron muy difícil de entender incluso para los mismos helenos. Más aún en épocas cuando el dominio de la lengua griega se había ya perdido, como durante el periodo medieval. De ahí la importancia de las versiones a lenguas vernáculas, entre las cuales fue pionera la que en la corte de Aviñón encargase se hiciera al aragonés-castellano  de finales del siglo XIV el Gran Maestre D. Juan Fernández de Heredia.</p>
<p>En realidad, sólo se tradujo, según ocurriría tantas veces,  la parte que más éxito ha tenido de aquella Historia, los discursos (fúnebres, deliberativos, judiciales, apologéticos, militares) que  Tucídides pone en boca de los protagonistas más conocidos de aquella guerra, como Pericles. Muchos quedarán como modelos de oratoria y sigue abierto el debate sobre la literalidad de los mismos. ¿Son palabras de los respectivos autores, o recreaciones más o menos fieles del escritor?  “En cuanto a los hechos que tuvieron lugar en la guerra, no estimé oportuno escribirlos enterándome por cualquier ni según me parecía, sino que relaté hechos en los que yo mismo estuve presente o sobre los que interrogué a otros con toda la exactitud posible. La verdad fue hallada con esfuerzo, porque los testigos de cada hecho no decían lo mismo acerca de las mismas cosas, sino de acuerdo con las simpatías o la memoria de cada uno”. Así avisaba alguien con  conciencia de autor tan escrupulosa que aspiraba a componer su obra como “una posesión para siempre” (ktéma es aiéi) y no sin indudable aspiración pragmática : alcanzar el tópico de “historia, vitae magistra”.  Lo consiguió, al menos en determinadas épocas y merced a los pasajes más felices, no sin algún decaimiento, como pudo ocurrir en el periodo de la Revolución Francesa, cosa fácil de entender : sus implacables dirigentes se veían increpados por el griego.</p>
<p>Iglesias-Zoilo nos ilustra con rigor, pulcritud y amenidad , contextualizándola sabiamente, sobre cómo fue produciéndose la recepción de Tucídides desde la Antigüedad hasta hoy.  Un trabajo formidable, al que enriquecen la abundante bibliografía, el apéndice selectivo y el índice onomástico.</p>
<p><strong>EL LIBRO:</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> El legado de Tucidides</p>
<p><strong>Autor: </strong>Juan Carlos Iglesias-Zoido</p>
<p><strong>Editorial: </strong>Coimbra, Centro de Estudos  Clássicos da Universidade, 2011.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/06/13/la-guerra-del-peloponeso/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>174</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>DON ALFONSO DE BORBÓN Y BATTENBERG</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/05/30/don-alfonso-borbon-y-battenberg/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/05/30/don-alfonso-borbon-y-battenberg/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 30 May 2011 18:04:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>redaccion-hoy</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[extremadura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pecellin]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=172</guid>
		<description><![CDATA[Seguramente el más novelesco, de los Borbones contemporáneos fue el primogénito de Alfonso XIII. Ninguno como él para protagonizar un relato donde la historia y la fantasía del autor se combinan para producir una obra de indudable interés. La escribió Reynaldo Lugo y ha sido coeditada por una firma extremeña. Según la nota que difunde [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Seguramente el más novelesco, de los Borbones contemporáneos fue el primogénito de Alfonso XIII. Ninguno como él para protagonizar un relato donde la historia y la fantasía del autor se combinan para producir una obra de indudable interés. La escribió Reynaldo Lugo y ha sido coeditada por una firma extremeña. Según la nota que difunde el otro sello, la bejarana If ediciones, El Príncipe que leía el Tarot y soñaba con mujeres, el autor cubano, residente en Béjar,  llevó primero su obra a Mondadori, donde tiene publicados Palmeras de sangre,  ambientada en la Cuba prerrevolucionaria de Fulgencio Batista y sus oscuras relaciones con la mafia  de Bugsy Siegel, Lucky Luciano y Meyer Lansky. La importante firma habría retenido largo tiempo la segunda  obra, sin decidirse a darla al público “por el temor a que el contenido de la misma hiriese la sensibilidad de la Casa Real española”. Ignoro si esto fue así, aunque estoy seguro que la novela no agradará en absoluto a los partidarios de la Monarquía española, y muchos menos a sus titulares. Y no tanto por lo que el escritor haya podido inventar para su personaje, sino porque quizá muchos prefieran mantener el velo histórico alzado sobre el Conde de Covadonga, según fue conocido D. Alfonso tras dejar de ser, entre voluntario y obligado, Príncipe de Asturias.<br />
Efectivamente,  D. Alfonso de Borbón lo fue, como heredero de la Corona de España, hasta que presentó su renuncia, aunque más tarde pudiera haberse arrepentido del trascendental paso. Con una pésima salud, signado por la hemofilia, al parecer nunca se sintió bien aceptado por la poderosa figura de un padre poco sensible, más atento a los avatares políticos, que forzarán a toda la familia real a exiliarse. Ya fuera del país, el príncipe contrae (1933) matrimonio morganático con una cubana, lo que forzará la dimisión. Su existencia no hará sino ir dando tumbos crecientes,  divorcio  y nueva boda, con aventuras extramatrimoniales incluidas, entre La Habana y Miami, donde sufre  junto a una amiga el accidente de coche que lo llevará  tan joven a la tumba (1938).<br />
Por entonces, la guerra civil española parecía ya decantada a favor de las fuerzas de Franco, cuyos designios para el futuro de la Casa Real eran inescrutables. En todo caso, un hipotético restablecimiento de los Borbones en el trono recaería en el tercer hijo de Alfonso XIII, D. Juan,  dadas las limitaciones físicas también del segundo, D. Jaime. A no ser que, y aquí empieza a imponerse la ficción de Reynaldo Lugo, alcanzase éxito la trama que Juan Ramón Jiménez y  Ramón Nicolau, el hombre del partido comunista cubano, agente de la todopoderosa NKVD, habrían urdido en La Habana. Se trataba, nada menos, que de convencer a Don Alfonso para que aceptase ser introducido clandestinamente en España, vía Perpiñán,  y convencer a los dos bandos enfrentados para que firmasen la paz   y recibiesen como rey constitucional “al menos Borbón de los Borbones. Si fracasan es porque  ni Franco, sabiéndose ya vencedor se encuentra  oportunamente alertado por la Falange; ni Azaña, que cree ya la guerra perdida; ni los rusos, están por la labor. Sí se mostraba crecientemente ilusionado a Don Alfonso, pese a que la afición por el alcohol, la morfina y los cuerpos de las dulces mulatas lo distraen de tantas frustraciones y dolores acumulados. Para éste anti-héroe, antítesis de Maquiavelo, era más fácil soñar con mujeres que interpretar y resolver el complejo Tarot de su convulso país.<br />
Escrita en una prosa bien cuidada, con excelente recreación de la Cuba de la época (magníficas sus referencias a los cultos yorubes, los músicos afrocubanos, los ambientes habaneros…), Lugo ha compuesto otra excelente novela.</p>
<p>Reynaldo Lugo, El Príncipe que leía el Tarot y soñaba con las mujeres.  Mérida, De la luna libros/ Béjar, If Ediciones, 2011.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/05/30/don-alfonso-borbon-y-battenberg/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>172</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Carolina Coronado</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/05/22/carolina-coronado/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/05/22/carolina-coronado/#respond</comments>
		<pubDate>Sun, 22 May 2011 19:53:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>redaccion-hoy</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<post_tag><![CDATA[carolina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[coronado]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[manuel]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pecellin]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=171</guid>
		<description><![CDATA[Sobre la figura y obra de Carolina Coronado (1820-1911) ha ido labrándose una compleja trama de inexactitudes en cuyos hilos resulta fácil dejarse prender. Mujer longeva (siempre se quitaba años), de fogosa imaginación y de complicada personalidad (&#8220;trastorno histriónico&#8221;), ella misma dio pábulo en muchas ocasiones, consciente e inconscientemente, a los errores que sus biógrafos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sobre la figura y obra de Carolina Coronado (1820-1911) ha ido labrándose una compleja trama de inexactitudes en cuyos  hilos resulta fácil dejarse prender.  Mujer  longeva (siempre se quitaba años), de fogosa imaginación y de complicada personalidad (&#8220;trastorno histriónico&#8221;), ella misma dio pábulo en muchas ocasiones, consciente e inconscientemente, a los errores que sus biógrafos habrían de sufrir.    Devota a  la vez de Safo y Santa Teresa, se dejó conducir muy a menudo por &#8220;la loca de la casa&#8221;. &#8220;Te perdono  &#8211; dice uno de los personajes en su novela Sigea – porque eres una poetisa, y los poetas están obligados a mentir siempre&#8221;.  Antes que el fingidor de Pessoa, y en  una costumbre que puede rastrearse hasta Platón, la extremeña supo ejercitarse con habilidad.</p>
<p>Por eso resulta tan reconfortante la lectura de este extraordinario trabajo, con  más de seiscientas páginas,  que viene a restablecer la veracidad de tantas noticias erróneas, dudosas o incompletas, no pocas propaladas por la misma escritora de Almendralejo.  Ha sido otra paisana suya quien ha asumido esta labor, tarea que le ha supuesto un lustro de impagables pesquisas por archivos, bibliotecas, hemerotecas de media España. Y eso que su estudio no se extiende más que a los primeros años de la gran romántica, los  de  infancia y juventud, vividos en Extremadura  (1852).</p>
<p>Nadie mejor que Carmen Fernández-Daza para dirimir los datos discrepantes entre el &#8220;yo real&#8221; de Carolina y el &#8220;yo literario&#8221;  que nuestra gran romántica se supo forjar. Doctora en Filología hispánica, presidenta de la Unión de Bibliófilos Extremeños y directora del Centro Universitario de Santa Ana (donde radica la Biblioteca IX Marqués de la Encomienda, con tan riquísimos materiales),  tiene dados sobrados testimonio de su capacidad en ediciones críticas, ediciones de clásicos grecolatinos  y trabajos de investigación, sin que olvidemos sus textos de creación. Por lo demás, se muestra especialmente  interesada  por las plumas femeninas (no pocas de las cuales son  objetos de atención también en este libro, al lado de la destinataria principal).<br />
Tal vez la urdimbre más fantasiosa es la que tejiese Carolina sobre su propios familiares y que tan documentadamente deshecha resulta aquí.  Los datos ahora recogidos sobre el abuelo paterno  rebajan de modo rotundo la figura del  liberal noble, generoso, mártir sacrificado por la causa, expuesto a persecuciones continuas con que la nieta gustó presentarlo.  Ella misma, criada en una de las familias más ricas de Extremadura (el abuelo materno), tuvo  niñez  y juventud mucho más felices  de lo que su espíritu romántico prefirió reconocer, habiendo recibido una formación intelectual bastante más sólidas que las mujeres de su época.   Tampoco parece responder al mundo de la realidad, sino al de la pura ficción, amores como el que habría mantenido con el misterioso Alberto. Ni le faltaron desde pronta edad apoyos salir en público con sus trabajos líricos.</p>
<p>En lo que nunca declinó fue en sus tempranas  y pioneras reivindicaciones  feministas, con constantes denuncias del machismo medioambiental, según era sabido y en la obra se refuerza. Las pesquisas de la investigadora le han permitido allegar numerosos materiales, hasta hoy prácticamente desconocidos,  en torno a ésta y otras muchas cuestiones (políticas, sociales y literarias).<br />
Si, como cabe esperar,  prosigue sus estudios sobre la madurez y ancianidad de la que ya en 1845 un reportero calificase como “la reina de las poetisas españolas” (en El Fandango, nº 8, julio), estaremos en condiciones de conocer adecuadamente, sin  patrañas ni adherencias falaces,  la extraordinaria personalidad que sin duda fue la de Almendralejo.</p>
<p>La obra se publica con un magnífico prólogo del historiador Francisco Zarandieta Arenas. </p>
<p><strong>EL LIBRO:</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> Carolina Coronado</p>
<p><strong>Autor: </strong>Carmen Fernández-Daza Álvarez</p>
<p><strong>Editorial:</strong> Almendralejo, Ayuntamiento, 2011.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/05/22/carolina-coronado/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>171</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>La memoria del chapapote</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/05/08/muy-pronto-se-cumplir/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/05/08/muy-pronto-se-cumplir/#respond</comments>
		<pubDate>Sun, 08 May 2011 20:07:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>redaccion-hoy</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<post_tag><![CDATA[chapapote]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[extremadura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[manuel]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pecellin]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=169</guid>
		<description><![CDATA[Muy pronto se cumplirán diez años de la catástrofe ecológica que hizo aún más veraz la denominación “Costa da Morta” para aquel hermoso rincón gallego. El terrible desastre tuvo también extraordinarias repercusiones sociopolíticas en todo el país y para la historia de España quedó acuñado aquel “nunca mais”, que no pocos agitarían en provecho propio. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Muy pronto se cumplirán diez años de la catástrofe ecológica que hizo aún más veraz la denominación “Costa da Morta” para aquel hermoso rincón gallego. El terrible desastre tuvo  también extraordinarias repercusiones  sociopolíticas  en todo el país y para la historia de España quedó acuñado aquel “nunca mais”, que no pocos agitarían en provecho propio.  Probablemente única víctima humana de aquel desastre fue Mandfred Gnadinger, un hombre de 63 años conocido como “ el alemán de Camelle”, que murió de pena al ver la ruina ocasionada en su paraíso. Llevaba treinta años viviendo en este pueblecito costero, en una chabola que él se había levantado, junto a un curioso museo de su propia creación.</p>
<p>A Manfred Gnädinger está dedicada  La mancha negra,  que, presentada como “El vuelo del Cormorán”,  resultase ganadora del XIV Premio de Novela ciudad de Badajoz tras prolongadas deliberaciones. El  autor había decidido urdir su ágil relato sobre la trama del desastre del Prestige, con singular protagonismo para el pintoresco alemán, adobándolo con otras invenciones de su propia cosecha que le darán el aire de relato policíaco.</p>
<p>Manuel Sánchez Dalama nació en  Cuba (1951) hijo de emigrantes españoles. Se licenció en Economía y Periodismo, profesiones que combina con la creación literaria. Cuba y España, la utopía revolucionaria y la emigración, la enfermedad y la lucha por la subsistencia, el íntimo contacto con la naturaleza y una abierta búsqueda de la espiritualidad han marcado su vida y también su literatura. Así se percibe en sus novelas anteriores, que hemos tenido la fortuna de leer estos últimos meses :“Peces rojos en la lluvia” (2004) y “Hasta el fin del mundo” (2009)”.  Escritor independiente, su obra constituye un irónico retrato del mundo en que le ha tocado vivir y una atenta mirada al interior de la naturaleza humana. Por su sangre corren genes heredados de ancestros de O Courel que se mudaron a Cuba y rebrotaron en Santa Clara, la ciudad donde el destino de Cuba también mudó en tres días de batalla cuando un puñado de 18 hombres cambiaron la historia liderados por Ernesto Che Guevara cuyos hijos tuvo en brazos más de una vez Manuel Sánchez Dalama. El  escritor, al que  en Galicia  llaman cubano y en Cuba, gallego, recalaba  hace ocho años en Vigo, donde reside y combina su faceta literaria con los trabajos que le van surgiendo. Si interés por el terruño de adopción queda patente el  La mancha negra.</p>
<p>El personaje principal de la obra es Ángel Bravo.  Joven policía de origen gallego,  trabaja en Madrid contra  el narcotráfico, mientras procura salvar un matrimonio que se le va a pique, no sin culpa de este adicto al vodka y al Jhonny Walker. Atrás quedan sus años de infancia y juventud,  con felices vacaciones en las playas de Camelle, donde habría tratado al alemán del museo y a una atractiva mujer, Uxía. De todo ello se harán rápidas evocaciones, mientras se desarrolla el relato de sus actuales peripecias, que lo conducirán de nuevo a la Costa de la Muerta, justo cuando está produciéndose la gran catástrofe. Mal informado por uno de sus confidentes – el poco verosímil Thomas -, tratando de detener a un narcotraficante, termina disparándole mortalmente.  El poderoso padre, un capo de la droga, buscarán pronta venganza. Ángel, suspendido de empleo y sueldo, apenas cuenta con más ayuda que la de un colega ciego. Decide ocultarse en su Galicia natal, donde va a ser testigo de la catástrofe. Hasta allí lo buscan las pistolas, alertadas por la estupidez del confidente. Consigue adelantarse y dar muerte a los narcos,   pero no eludirá la cárcel, donde va a ser (y son ya muchas coincidencias) roomate de Mangouras, capitán del Prestige. Entre ambos hombres, tan distintos, surge una amistad que facilita las confidencias. Con  el relato de las mismas termina la obra.</p>
<p>Importa decir que si, desde el punto de vista temático, la narración podría ser ubicada en el amplio espectro del realismo – la narración como espejo de la sociedad, fórmula consagrada por Zola, todavía no periclitada -, desde el punto de vista formal se diferencia de los clásicos del género por la construcción del discurso narrativo. Se aleja éste de la fórmula lineal, alternando secuencias espaciotemporales de diferentes época y lugar, referidas unas  &#8211; las más &#8211; en primera persona (según quien las evoque), contadas otras por un  “narrador omnisciente”, aunque todo va confluyendo  y encajando con habilidad.  Tanto en uno como en el otro nivel expresivo abundan los diálogos, que contribuyen a incrementar los ritmos del texto. La prosa es limpia, bien cuidada, con algún leve matiz matiz cubano ( ese “coño, tremenda fusta tienes en la mano”, pág. 200, para designar un Magnum del 38, o el uso transitivo del verbo en “les regresan a la celda”, de  la pág. 238), amén de los recursos al habla vulgar en personajes de baja catadura. Por lo demás, el autor  se mantiene al margen de las apreciaciones éticas, políticas o didácticas a que los hechos contados parecerían inducir, esforzándose sólo por elaborar de la forma más verosímil posible el carácter y la conducta de sus personajes.</p>
<p><strong>EL LIBRO:</strong></p>
<p><strong> Título:</strong> &#8216;La mancha negra&#8217;</p>
<p><strong>Autor:</strong> Manuel Sánchez Dalama.</p>
<p><strong> Editorial:</strong> Algaida. Sevilla,  2011.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/05/08/muy-pronto-se-cumplir/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>169</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>De etnografía, negocios y crímenes</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/25/etnografia-negocios-y-crimenes/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/25/etnografia-negocios-y-crimenes/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 25 Apr 2011 11:33:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>redaccion-hoy</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<post_tag><![CDATA[manuel]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pecellin]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=167</guid>
		<description><![CDATA[George M. Crhistopher se presenta como el heterónimo de Jorge Sedeño. Nacido en Cáceres (1969), exdeportista de élite, graduado en la Wake Ford University (USA) y director durante varios lustros de un holding de empresas de servicios, colaborador de varios masters universitarios en España, hace su primer ensayo en el terreno narrativo con esta atractiva [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>George M. Crhistopher se presenta como el heterónimo de Jorge Sedeño. Nacido en Cáceres (1969), exdeportista de élite, graduado en la Wake Ford University (USA) y director durante varios lustros de un holding de empresas de servicios, colaborador de varios masters universitarios en España, hace su primer ensayo en el terreno narrativo con esta atractiva novela, inspirada en el implacable mundo de los negocios internacionales. Puede decirse que, bajo las libérrimas fórmulas de la creación literaria, El protector  es un alegato contra los grandes tiburones  del comercio mundial, capaces de destruir bosques, contaminar ríos y mares, establecer un turismo sexual  aberrante  o asolar regiones enteras con tal de conseguir con costos casi ridículos petróleo, maderas, metales, joyas o cualquier materia prima demandada en el primer mundo. Sólo muy ocasionalmente se topan con algún dirigente tercermundista dispuesto a todo, crímenes incluidos, para defender los derechos de los suyos.  Si surgen impregnados de prejuicios ancestrales o fanatismo religioso  monoteísta (¡el dios Kamarkan!), pueden llevar más peligro que los clásicos explotadores.</p>
<p>Así ocurre con el personaje principal de la novela, el implacable Manlikan,  &#8220;el protector”. Nacido en la tribu Dyarik,  cuyas costumbres neolíticas perviven merced al aislamiento de la jungla indonésica, este sacerdote-guerrero se erige en el vengador de las agresiones que  los suyos sufren  por parte de las firmas internacionales  que operan en Borneo.  Merced a una metamorfosis  tan rápida como poco verosímil, el  primitivo salvaje pasa a ser un hábil negociante, extraordinariamente rico e influyente, capaz de urdir una  terrible trama de alcance internacional.  Su larga mano se extenderá al corazón del capitalismo, los Estados Unidos, merced al apoyo de los “Juramentados”.  A cada uno de ellos se los formó desde la infancia en los valores  tradicionales,  hasta el punto de que  van a proceder al asesinato ritual de determinados personajes en cuanto el jefe supremo se lo indique.</p>
<p>Así actúa Komar, un descendiente de la tribu  sudasiática educado por su padre  en USA.  El autor, extendiéndose en consideraciones etnográficas plenas de imaginación,  describe con todo detalle la liturgia que este asesino desarrolla  para cometer sus crímenes, bajo la batuta de Manlikán, lejano, pero omnipresente gracias a sus recursos informáticos. La minuciosa descripción de  las sangrientas actuaciones nada  tiene que envidiar a los más tópicos pasajes del &#8220;realismo sucio&#8221;. </p>
<p>La trágica urdimbre comienza a desmoronarse cuando Shilak,  hermano del primero, se niega en el último instante a cometer el crimen dispuesto. Rehúsa, como  el  anarquista de Camus, al sentirse frente a los ojos de un niño inocente. Incluso llegará a enfrentarse a su feroz gemelo y  pasarse al servicio del  FBI. Un agente especial,  el valeroso A. Smithson, que conduce las investigaciones apoyado por la bella jay Lee An, especialista en culturas asiáticas, será la clave para poner fin in situ  a la sangrienta  mafia borneana, terremoto incluido. La tribu, que  Matt Jonasson, un empecinado antropólogo yanqui llegó a descubrir,  perdiendo la vida en el intento, continúa ilocalizable en mitad de las selvas pantanosas,  desaparecido el diario donde aquél había ido recogiendo sus aventuras  geográficas y  etnográficas.</p>
<p>La segunda edición, ya anunciada,  de este  extenso (382 páginas) ambicioso y sorprendente relato , compuesto con una técnica próxima a los guiones televisivos,  permitirá corregir las numerosas erratas que en la primera han podido deslizarse, algunas en verdad enojosas, y tal vez repeticiones prescindibles.</p>
<p><strong>EL LIBRO:</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> El protector</p>
<p><strong>Autor:</strong> George M. Chistopher</p>
<p><strong>Editorial:</strong>  SIAL. Madrid, 2010.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/25/etnografia-negocios-y-crimenes/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>167</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Petimetres versus majos</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/15/petimetres-versus-majos/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/15/petimetres-versus-majos/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 15 Apr 2011 12:46:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>redaccion-hoy</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<post_tag><![CDATA[manuel]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pecellin]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=166</guid>
		<description><![CDATA[La centuria del XVIII es conocida fundamentalmente como el siglo de la Ilustración, de las luces, de la razón, de la Enciclopedia, del progreso, de la revolución industrial o el de la Revolución francesa (1789). Con él concluye lo que en historia se denomina “época moderna” y se abre la contemporánea. Francia, Inglaterra, Alemania y, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La centuria del XVIII es conocida  fundamentalmente como  el siglo de la Ilustración, de las luces, de la razón, de la Enciclopedia,  del progreso, de la revolución industrial o el de la  Revolución francesa (1789). Con él concluye lo que en historia se denomina “época moderna”  y se abre la contemporánea. Francia, Inglaterra, Alemania y, en menor medida, Italia son los países donde  con más fuerzas se desarrollan los ideales ilustrados. De España se ha dicho habitualmente que permaneció anclada en las concepciones sociopolíticas tradicionales, las que conforman el “Antiguo Régimen”, aunque a estas alturas nadie puede negar que también aquí  encontraron eco las tesis de Locke, Hume, Voltaire, Montesquieu,  Diderot o Rousseau , pese a las condenas sistemáticamente lanzadas contra sus libros y a la vigilancia de la Inquisición.</p>
<p>Que las nuevas ideas – con su traducción al arte,  la escritura, el vestido, la educación, la ciencia,  la gastronomía,  etc. –  encontraron su reflejo incluso en la vida cotidiana lo viene a demostrar esta  obra de Juana Vázquez Marín ( n. Salvaleón, 1951). La catedrática pacense, que también es autora de poesía y novela, recoge en este libro el fruto de sus tenaces investigaciones sobre el Madrid dieciochesco, asunto   en torno al cual tiene publicadas obras como El Madrid de Carlos III  o  El costumbrismo español del siglo XVIII, sí como numerosos  artículos en trabajos  en obras colectivos, de las que podríamos destacar Historia literaria en el siglo XVIII.</p>
<p>Aunque ella  juzga un ensayo la presente entrega (y así se incluye en la colección de Endymion), es  ante todo un trabajo de investigación, si bien  nutrido  con abundantes y comprometidas consideraciones.  Para más asimilarse al modelo ensayístico, se publica sin notas y los textos citados &#8211;  muy abundantes, poco conocidos  y de gran valor – no se acompañan con las oportunas citas bibliográficas, algo que tal vez hubiese sido preferible.</p>
<p>Proceden éstos de los ricos fondos documentadas rastreados por  Juana Vázquez en archivos,  hemerotecas y bibliotecas de Madrid, con   sigularl atención a publicaciones como “ bandos , carteles, edictos, pragmáticas, sermones, libros de viajeros, morales, políticos,  críticas, sátiras, poesías, etc.” (pág. 18), sin olvidar  a escritores de costumbristas clásicos. Va conformándose así un cuadro extraordinariamente vívido de aquel Madrid que se escinde en dos escenarios antagónicos :  el de los innovadores, que procuran copiar  las  ideas, modas,  expresiones, usos y costumbres procedentes de Europa, más aún si llevan sello francés, y la de los tradicionalistas, obstinados en la defensa de las tradiciones patrias, tal como ellos las interpretan.  El prototipo máximo de los primeros es el “petimetre” (término de raíz gala: petit maître, peyorativamente connotado); del segundo, el “majo”, ambos con sus  versiones femeninas.  Si bien no falta la excepción en uno y otro, aquél abunda entre  los grupos sociales económicamente mejor asentados (nobles, banqueros, comerciantes, intelectuales, clérigos cultos).  Los majos son sobre todo gente humilde. Por eso cabe intuir un auténtico conflicto de clases bajo sus enfrentamientos, con todas las matizaciones precisas.</p>
<p>A medida que avanza el siglo, se acentúan las diferencias, que terminarán explicando las posturas adoptadas a raíz de la invasión napoleónica.  Para entonces, pese al aliento recibido de las medidas de Carlos III y sus ilustrados ministros, los partidarios de la renovación parecen en  innegable retroceso. Se multiplican las puyas contras los &#8220;eruditos a la violeta&#8221;,  “afrancesados”, “currutacos”, “extranjerizantes”  (ocasionalmente, también zaheridos como maricas, andrómacos, afeminados, bobos narcisos y otras lindezas), improperios que ellos mismos se encargan de fomentar con comportamientos evidentemente provocadores.<br />
La obra nos hace asistir, de una mano u otra, a los espectáculos, ferias, fiestas, recepciones privadas y públicas, mercados , iglesias, teatros,  plazas y calles de aquel Madrid cuyo trasiego callejero nos asombra, cuajado de pretendientes a oficios públicos, paletos ocasionales,  mendigos,  frailes, abates engreídos, lumias,  damiselas , señoronas, artesanos, políticos,  militares fachendosos, periodistas, libreros…  casi  todos a la búsqueda de ver y ser vistos, aparentando ser lo que nunca serán,  pretendiendo en definitiva  sobrevivir en  una ciudad  plena de energías.</p>
<p><strong>EL LIBRO</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> &#8216;El Madrid cotidiano del siglo XVIII&#8217;</p>
<p><strong>Autor:</strong> Juana Vázquez Marín</p>
<p><strong>Editorial:</strong> Endymion.  Madrid, 2011 </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/15/petimetres-versus-majos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>166</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Badajoz visto desde Elvas</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/13/badajoz-visto-desde-elvas/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/13/badajoz-visto-desde-elvas/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 13 Apr 2011 10:25:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>redaccion-hoy</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<post_tag><![CDATA[badajoz]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[extremadura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[manuel]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pecellin]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=165</guid>
		<description><![CDATA[Hace justamente dos siglos, durante el invierno y la primavera de 1811, Badajoz se convertiría en una de las claves de la terrible lucha que en toda la Península se libraba contra los ejércitos napoleónicos. Asediada por los casi invencibles franceses, la heroica defensa dirigida por Menacho terminó cuando un obús le arrebató la vida. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace justamente dos siglos, durante el invierno y la primavera de 1811, Badajoz se convertiría en una de las claves de la terrible lucha que en toda la Península se libraba contra los ejércitos napoleónicos. Asediada por los casi invencibles franceses, la heroica defensa dirigida  por Menacho terminó cuando un obús  le arrebató la vida. Lo que no tuvo fin fue la tragedia de la población  que, ya en poder galo tras la capitulación de Ímaz, vuelve a sufrir otro dramático asedio. Las tropas portuguesas, españolas e inglesas  no lograrían liberarla, ni siquiera tras la cruentísima batalla de La Albuera.</p>
<p>Aunque existen abundantes publicaciones al respecto, con Badajoz y Elvas en 1811 se nos proporcionan, si no informaciones novedosas, sí  puntos de vista diferentes sobre lo ya conocido. Son los que proporcionan las cartas remitidas desde Elvas  por un casi testigo, muy bien documentado, de cuanto ocurre a su amiga de Lisboa. Aunque existen referencias a este interesantísimo corpus,  permanecía hasta ahora inédito en Biblioteca Nacional lusa (un códice de 216 folios, sig. 526).</p>
<p>Se publica ahora este epistolario, compuesto por 62 piezas de mediana extensión ( faltan otras),  con el  texto original transcrito por Servando Rodríguez Franco y la versión al castellano &#8211; muy libre, según él reconoce &#8211; de Luis Alfonso Limpo, que lo supo localizar y convencer al Ayuntamiento de Badajoz para que lo editase, adjuntándole un excelente estudio introductorio. Natural de Olivenza (n. 1958), Limpo es autor de numerosos  títulos relacionados con la Raya y promotor de actividades tendentes a la unidad entre los dos países, como los “Encuentros de Ajuda”, el Centro de Estudios Agostinho da Silva, la revista  Encuentros , el Fondo Bibliográfico Portugués o el Fondo de Estudios Ibéricos.</p>
<p>Académico correspondiente de la Real de Extremadura, nadie más indicado que él  para dar a conocer y comentar estas cartas. Las compuso en Elvas, entre las inquietudes que la amenazadora proximidad de los dragones galos le producían, Francisco Xavier do Rego Aranha, un culto alentejano (n. Arronches, 1761), ya cincuentón, con excelentes relaciones entre los políticos y militares asentados en su ciudad, desde cuyos murallas distingue con el catalejo lo que ocurre en torno al Guadiana. Se las dirige a su amiga (algo más, acaso), residente en Lisboa y muy interesada por los avatares de la guerra, María Luisa de Valleré. Por desgracia, no se conservan las  contestaciones de  la ilustrada señora,  única de un general  francés al servicio de la Corona lusa.  Aranha sufre con la disyuntiva que padecieron los aquí llamados “afrancesados”: por una parte, le atraen los ideales de la Ilustración (v.c., cita con admiración a Voltaire); por otra, como espíritu indefectiblemente portugués (continúa reivindicando Olivenza), no duda en manifestarse contra los voraces y crueles  invasores de su Patria, hacia quienes no ahorra improperios,  junto con elogios hacia sus  indudables virtudes.</p>
<p>Compuestas al modo periodístico de “crónicas de guerra”,  basadas en documentación de primera mano, las epístolas constituyen un testimonio  de penalidades y horrores innúmeros:  acuartelamientos de tropas en viviendas vecinales, asaltos y muertes por doquier, hambrunas,  inclemencias  de lluvias y calores, miedos y  fatigas valientemente soportados. Badajoz sobre todo, pero también las poblaciones vecinas, a uno u otro lado: Elvas, Campo Maior, Estremoz,  Juromenha , Portalegre, Olivenza, Montijo, Barcarrota o La Albuera (conmovedora la descripción de la batalla) aparecen una y otra vez en los textos, que incluso incluyen referencias oportunas a lugares lejanos, como  Zafra o Llerena, por no decir Sevilla, Chiclana, Conil o Cádiz. Pero el redactor no se limita a dar cuenta de los acontecimientos, sino que muy a menudo se detiene en analizarlos estratégicamente, distinguiéndose entonces por sus radicales críticas contra los ineptos dirigentes delos ejércitos españoles. </p>
<p>El volumen, que lleva prólogos del alcalde de Badajoz y de Alberto González Rodríguez, incluye también otros complementos para su más adecuada lectura: bibliografía, glosario de términos militares, mapas, planos , cuadros e incluso fotografías de los lugares y personas referidos.</p>
<p><strong> EL LIBRO:</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> &#8216;Badajoz y Elvas en 1811&#8217;</p>
<p><strong>Autor:</strong> Luis Alfonso Limpo Píriz</p>
<p><strong>Editorial:</strong>  Ayuntamiento. Badajoz, 2011</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/13/badajoz-visto-desde-elvas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>165</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>La revolución de los claveles</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/04/la-revolucion-los-claveles/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/04/la-revolucion-los-claveles/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 04 Apr 2011 10:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>redaccion-hoy</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<post_tag><![CDATA[extremadura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[manuel]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pecellin]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[portugal]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=164</guid>
		<description><![CDATA[Manuel Moya, que gusta presentarse como profesor de técnicas narrativas, narrador, traductor y articulista, es también poeta reconocido, con presencias en antologías publicadas en España, Francia, Estados Unidos, México y Portugal. Ese culto a la belleza del lenguaje, la voluntad de estilo, el uso metafórico de las palabras, la búsqueda de imágenes expresivas que se [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Manuel  Moya, que gusta presentarse como profesor de técnicas narrativas, narrador, traductor y articulista, es también poeta  reconocido, con presencias en antologías publicadas en España, Francia, Estados Unidos, México y Portugal.  Ese culto a la belleza del lenguaje, la voluntad de estilo, el uso metafórico de las palabras, la búsqueda de imágenes expresivas que se presuponen a todo creador de poemas, son también perceptibles en este extenso relato (498 páginas), cuyo  título,  Las cenizas de abril, hacen referencia a la “Revolución de los claveles” (1974), finalmente no consumada. Por lo demás, el autor, onubense de nacimiento, ha declarado  en repetidas ocasiones su interés por país vecino, como habitante próximo a la “Raya”.</p>
<p>En torno a los acontecimientos ocurridos en Portugal aquel inolvidable 25 de abril se nuclea la obra, que obtuvo el XII Premio Fernando Quiñones 2010. No se trata sin embargo de una novela histórica,  aunque se conduzca por determinados contextos (actividades de los grupos antisistema; lucha  de los guerrilleros anticolonialistas; inesperada sublevación de los capitanes;  euforias y declive  del periodo  constituyente postinsurrecional).   Lo que prima en esta apasionante narración no son las ineludibles alusiones al acontecer real,  sino el juego de unos personas  imaginados, envueltos de forma bien distinta en las peripecias revolucionarias.  Claro que todos ellos, perfectamente verosímiles, se constituyes en otras tantas representaciones de los grupos sociales comprometidos en aquel la sorprendente convulsión sociopolítica.</p>
<p>Lo más valioso de la novela es seguir cómo se desenvuelve y reacciona cada ante situaciones con las que unos habían soñado, a favor de las cuales trabajaban en la clandestinidad; el modo en que procuran detenerlas los comprometidos con el régimen  salazar-caetanista;  la forma en que van implicándose  o no) quienes no estaban al tanto de las agitaciones y la metamorfosis que todos experimentarán según vayan desarrollándose las etapas de una convulsión repleta de luces y sombras .</p>
<p>Por eso es sobre todo una novela de personajes, cuyos protagonistas son:  un obrero que, destinado a hacer la mili en las colonias africanas, opta por desertar y afincarse en París;  el policía de la PIDE, cruel y cínico, aunque con inesperado toques de ternura;   el líder estudiantil, a las postre también convertido en cenizas, como su novia, Sophia, amiga del primero,  la universitaria que va paulatinamente concienciándose y comprometiéndose , bien que esté signada por una contradicción familiar insufrible (su propio padre fue uno de los máximos dirigentes de las fuerzas represivas coloniales).  La maleta que dejó al suicidarse se constituye en el recurso narrativo clave de en esta obra de amores, odios , soledades y otras frustraciones.</p>
<p>Aunque secundarias, figuras como las de anarquista húngaro, expertísimo falsificador de documentos; la del camarero parisino cómplice de los emigrantes  o la del anciano negro capaz de  resistir a los represores,  añaden un plus de interés.   No faltarán leves apariciones de  apariciones de hombres famosos, como  Lezama Lima u Otelo Saraiva. Lisboa, Luanda y París son los escenarios por donde se conduce la narración, que rompe una y otra vez las secuencias espaciotemporales  mediante saltos retrospectivos hasta urdir una trama de notable complejidad.    Ocasionalmente, encontraremos la ciudad de Badajoz, donde hallan el primer refugio los desertores (p. 74);  se hacen visitas médicas  p. (120); se organizan excursiones (p. 342)  o residen  personas de izquierdas  relacionadas con los revolucionarios lusos (p. 357). Desde luego, hay quien sigue demandando una “Olivenza portuguesa” (p. 252) y no se olvida la muerte alevosa de Humberto Delgado en las proximidades de la ciudad (p. 257).</p>
<p><strong>EL LIBRO</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> Las cenizas de abril</p>
<p><strong>Autor:</strong> Manuel Moya</p>
<p><strong>Editorial:  </strong>Alianza, 2011. Madrid</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/04/04/la-revolucion-los-claveles/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>164</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Elogio de la prosa chica</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/03/21/elogio-la-prosa-chica/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/03/21/elogio-la-prosa-chica/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 21 Mar 2011 11:34:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>redaccion-hoy</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[pecellin]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=162</guid>
		<description><![CDATA[El éxito creciente de las narraciones compuestas en pocas líneas es constatable a nivel de críticos y lectores. Desígnense como microrrelatos, relatos hiperbreves, cuentos cortos, mini o microcuentos, arte pigmeo, minificción, prosa concentrada, cuentos en miniatura o con cualquier otro sintagma de mayor o menor fortuna, constituyen un subgénero que pocos escritores dejan de frecuentar. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El éxito creciente de las narraciones compuestas en pocas líneas es constatable a nivel de críticos y lectores.  Desígnense como microrrelatos,  relatos hiperbreves, cuentos cortos, mini o microcuentos, arte pigmeo,  minificción, prosa concentrada,  cuentos en miniatura o con cualquier otro sintagma de mayor o menor fortuna, constituyen un subgénero que pocos escritores dejan de frecuentar.  El fenómeno, no obstante, no es nuevo. Sus estudiosos suelen recordar a  Juan Ramón Jiménez, que escribe,  no sin  ineludible dosis de ironía : ” ¡Cuentos largos! ¡Tan largos! ¡De una pájina! ¡Ay, el día en que los hombres sepamos todos agrandar una chispa hasta el sol que un hombre les dé concentrado en una chispa; el día en que nos demos cuenta que nada tiene tamaño, y que, por lo tanto, basta lo suficiente; el día en que comprendamos que nada vale por sus dimensiones –y así acaba el ridículo que vio Micro megas y que yo veo cada día-; y que un libro puede reducirse a la mano de una hormiga porque puede amplificarlo la idea y hacerlo el universo! “( Cuentos largos y otras prosas narrativas breves. Palencia, Menoscuarto Ediciones, 2008).<br />
 Cultivado con preferencia por los hispanoamericanos, resulta fácil  señalarle antecedentes en  la literatura oral clásica, las fábulas o apotegmas medievales, el haikú japonés, los cuentos breves de Kafka,  las greguerías de Gómez de la Serna o los miniensayos de la escritura aforística. Monterroso continúa siendo un paradigma, con el ya mítico “&#8221;Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí&#8221; y otros hallazgos similares  (&#8220;Hoy me siento bien, un Balzac: estoy terminando esta línea&#8221;).<br />
Es la fórmula que Rosa María Zamoro ha elegido para su primera obra, bien que ya había dado a luz algunas de estas creaciones en revistas y antologías. Natural de Los Santos  (1964), aunque residente en Almendralejo, aquí ha ido forjándose como escritora junto a José Antonio Zambrano, cuyo magisterio reconoce. La desnudez expresiva del gran poeta, el implacable  rigor formal,  su laconismo sin concesiones superfluas vienen como anillo al dedo para los cultivadores de estas miniaturas narrativas.<br />
Más de medio centenar son las que  recoge Zamoro en otras tantas páginas (a las que se añaden el prólogo de Francisco Javier Martín Camacho, el oportuno índice y el capítulo de gratitudes). La primera mitad resultan, a nuestro entender, las mejores. A las siguientes, cada vez  más extensas,  tal vez les ocurre lo que Pascal decía de la séptima de sus famosas Cartas Provinciales: “Ésta me ha salido demasiado larga por falta de tiempo”.  En todas, sin embargo, luce idéntica característica : la capacidad de la autor para proponer  a los lectores un desenlace rápido y sorpresivo. Por otro lado, las hay de diversa factura. No pocas aguantan perfectamente la calificación de cuento, según los parámetros establecidos. Sus protagonistas son a menudo animales ( gallinas, perros) o incluso seres inanimados (muñeco de nueve, el móvil), capaces de comportarse como personas. Otras rehacen ingeniosamente textos famosos (v.c., Caperucita Roja);  narran  con humor anécdotas reales o posibles; las hay próximas al relato surrealista y no faltan  las que denuncian la violencia de género o la afrentosa levedad de pateras y cayucos, siempre en una prosa bien cuidada. Aunque predomine la tercera persona narrativa, más fácil para la distancia, no faltan los textos contados por un yo real o ficticio, si bien se mantiene en todo momento una buscada lejanía emocional, que no oculta los sentimientos de la autora.<br />
 El gusto por la elipsis, la vena humorística, la facilidad para parodiar textos o contextos familiares son otras virtudes  perceptibles en  Zamoro, quien sin duda nos dará pronto nuevas  y afortunadas entregas.</p>
<p>Zamoro Tejada, Rosa María,  Cuentos en miniatura.  Almendralejo, Ayuntamiento, 2010.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/03/21/elogio-la-prosa-chica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>162</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El despertador</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/02/28/el-despertador/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/02/28/el-despertador/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 28 Feb 2011 16:57:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>redaccion-hoy</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<post_tag><![CDATA[cabezas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[despertador]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[manuel]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pecellin]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ramón]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=159</guid>
		<description><![CDATA[Pertenece el autor a una familia en la que no faltan los escritores. Conozco obras de al menos de tres de sus hermanos (María Dolores, Valeriano y Ricardo Cabezas de Herrera) . A ellos ha querido sumarse Ramón, que dirige en Madrid una clínica oftalmológica.Y lo ha hecho con una novela de carácter autobiográfico, cuyas [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pertenece  el autor a una familia en la que no faltan los escritores.  Conozco obras de al menos  de tres de sus hermanos (María Dolores, Valeriano y Ricardo Cabezas de Herrera) . A ellos ha querido sumarse Ramón,  que dirige en Madrid una clínica oftalmológica.Y lo ha hecho con una novela de carácter autobiográfico, cuyas páginas se nutren con sus   vivencias en aquel Madrid  convulso de 1964.Hasta allí se fue desde su pueblo  (Campanario, 1946), encontrándose una Universidad  enfebrecida por las protestas que fomentaban los estudiantes más comprometidos, entre los cuales pronto se alineará el joven extremeño, pronto decepcionado. El despertador  no es un  trabajo de historia, aunque puede enseñar mucho sobre aquel Madrid del tardofranquismo. Desde el punto de vista literario, su peso  lo soporta el personaje principal, que  narra en primera persona sus aventuras durante aquel curso 1964-65, esfumado entre huelgas, por virtud del movimiento estudiantil&#8230; y de la propia dejadez de los profesores, aquí casi todos vapuleados. Ahora bien, al novelista primerizo se le ocurre un recurso de experto, que le permite  enriquecer la narración: se inventa un “alter ego”, doble del protagonista, a quien interpela una y otra, como abogado del diablo, forzándole a graciosas explicaciones, de carácter metalingüístico casi todas. Es como si la conciencia de autor, encarnándose en una imaginativa esquizofrenia, forzase al novelista a depurar permanentemente el discurso merced a  diálogos no carentes de humor.<br />
El joven extremeño ( hay muchas apelaciones a usos, expresiones, refranes “de mi tierra”) se educó en un internado, junto a otros colegas que también han llegado a la capital de España para hacer Medicina (excepto alguno).Con ellos se verá continuamente a lo largo de aquel curso. Ramón reside en un Colegio Mayor,mixto, donde la rígida “campana” frailuna es sustituida por el absoluto “libre albedrío”. El relato de las novatadas, en las que el recién llegado asume pronto papel principal, alterna con el descubrimiento del Madrid aún bajo los imperativos de la dictadura franquista y el “nacionalcatolicismo”, ambos ya en evidente decadencia.  La Universidad  ejerce como “despertador” del estudiante. Idéntico papel  se le asigna  a Arcadio,  otro futuro galeno, tan comprometido en las luchas universitarias como en el trabajo social por las necesidades del Pozo del Tío Raimundo, territorio del Padre Llanos hacia donde también conduce al extremeño. Éste recuerda a menudo su viejo reloj despertador , capaz de poner en pie a media vecindad.<br />
Pronto conoce las  artimañas que para sobrevivir   y divertirse, eran usuales entre los universitarios sin recursos : repartidor de correos; venta de la sangre ; la “claque”, con el compromiso de aplaudir a los teatreros cuando el jefe de butacas lo indique;  la compraventa de huesos o  las visitas interesadas a patronas generosas, como la madre de la bella  Laura (lástima que la   joven termine prostituyéndose). Merced a las dotes narrativas  y el desenfado de la madura mujer se introducen en el texto los pasajes de mayor voltaje literario, con ecos del Decamerón  o del Quijote.<br />
Pero este narrador omnisciente, que a veces se sobrepasa en décallages imprevisibles, alejándose a épocas muy posteriores, se ocupa sobre todo en referirnos la mecánica de las huelgas, asamblea y  manifestaciones universitarias, cargando la pluma o el microchip contra la policía franquista, los “grises” y “secretas”, de los que no escapará, aunque a la postre salga mejor parado que otros muchos detenidos. Tal vez fue por las influencias del “funcionario”, misterioso personaje que aparece como en difumine, tan bien relacionado con la extrema derecha y los jerarcas franquistas.<br />
Este Ramón enamoradizo, buen estudiante, generoso y lúcido, juerguista y rebelde,  fiel a sus laísmos de infancia (supongo que se deslizan tan abundantes como rasgo de estilo), ingenuo también, es la memoria, más o menos cumplida, recuperada ahora por virtud de la literatura, de aquellos que soñamos con cambiar el mundo sin desatender aulas y bibliotecas. Por eso “ El Despertador”  nos despierta tantas emociones y resulta tan difícil de dejar una vez se abre. </p>
<p>Ramón Cabezas de Herrera,  El Despertador.  Ávila, 2010.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2011/02/28/el-despertador/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>159</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
