{"id":114,"date":"2010-03-13T19:04:00","date_gmt":"2010-03-13T19:04:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=114"},"modified":"2010-03-13T19:04:00","modified_gmt":"2010-03-13T19:04:00","slug":"medicina-verso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2010\/03\/13\/medicina-verso\/","title":{"rendered":"Medicina en verso"},"content":{"rendered":"<p>Pedro C\u00e1tedra, maestro de bibiofilia y de tantas cosas, deslumbr\u00f3 a los participantes en las Jornadas sobre Humanismo (Real Academia de Extremadura, diciembre 2009) exponiendo las actividades realizadas por el Instituto Biblioteca Hisp\u00e1nica, que \u00e9l dirige en San Mill\u00e1n de la Cogolla. Entre otras publicaciones procedentes de tan prestigio centro, todas magn\u00edficamente impresas, trajo una que a\u00fan rezumaba tinta: &#8216;Las Triacas, de Marcelo de Lebrija&#8217;. El autor de tan admirable reedici\u00f3n apenas se dejaba reconocer entre los asistentes al simposio, tan ilusionados con los conferenciantes como ateridos bajo los muros del Palacio de Lorenzana. A Pedro Mart\u00edn Ba\u00f1os, director del Instituto Carolina Coronado de Almendralejo, se debe esta recuperaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica, que \u00e9l ha sabido enriquecer con los estudios preliminares y las notas adjuntas.<\/p>\n<p>Compuestas en Brozas por D. Marcelo, comendador de la Orden de Alc\u00e1ntara e hijo del gran Antonio de Lebrija o Nebrija, \u00ablas Triacas no han terminado de desligarse del todo de la mitolog\u00eda bibliogr\u00e1fica extreme\u00f1a\u00bb, anota con humor el Dr. Mart\u00edn (p\u00e1g. 11). Razones no faltaron, aunque alguna tradicionalmente esgrimida haya de rechazarse. En efecto, queda demostrado que la \u00abprinceps\u00bb no se compuso en ning\u00fan taller de Guadalupe o M\u00e9rida, seg\u00fan especulase G.J. Gallardo y el propio Rodr\u00edguez-Mo\u00f1ino (no sin reticencias): se imprimi\u00f3 en la imprenta que dos hermanos del fraile alcantarino manten\u00edan en Granada (1542).<\/p>\n<p>Pero \u00e9l se hab\u00eda formado junto a su famoso padre dentro de la Academia de sabios renacentistas que (lamentablemente, a\u00fan no bien estudiada) Z\u00fa\u00f1\u00edga y Pimentel, el \u00faltimo Gran Maestre de Alc\u00e1ntara, mantuvo entre Zalamea y Villanueva de la Serena, con incursiones por toda Extremadura. Aqu\u00ed se afinc\u00f3 y form\u00f3 desde muy joven Marcelo, nacido en Salamanca, hasta su muerte en Brozas (1543), tras una vida m\u00e1s pr\u00f3xima a la cultura que a las armas. Tampoco en otros asuntos constituye un paradigma este hombre. Los votos de castidad y pobreza, obligatorios entonces para los freyles guerreros, eran m\u00e1s f\u00e1cilmente emitidos que guardados: Marcelo tuvo varios hijos (entre ellos un conquistador, Antonio de Nebrija), para los que se esforzaba por conseguir y asegurar hacienda, incluso en pleitos con la propia Orden militar). Eso no impide que se aficionase a componer y aun versificar remedios contra los males del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Que no otra cosa es una \u00abtriaca\u00bb. T\u00e9rmino hoy en desuso, fue muy usual en la farmacopea cl\u00e1sica y, por traslaci\u00f3n, en la literatura did\u00e1ctica \u00abLa triaca o teriaca (del \u00e1rabe tiryaq y del lat\u00edn theriaca) era un preparado polif\u00e1rmaco compuesto por varios ingredientes distintos (en ocasiones m\u00e1s de 70) de origen vegetal, mineral o animal, incluyendo opio y en ocasiones carne de v\u00edbora. Se us\u00f3 desde el siglo III a. C., originalmente como ant\u00eddoto contra venenos, incluyendo los derivados de mordeduras de animales, y posteriormente se utiliz\u00f3 tambi\u00e9n como medicamento contra numerosas enfermedades, siendo considerado una panacea universal\u00bb, ilustra Wikipedia.<\/p>\n<p>Hasta tres propuso Marcelo de Nebrija, recogidas como obra \u00fanica: La Triaca del alma, una alegor\u00eda de las siete virtudes y cuyo posible origen dram\u00e1tico ha hecho que se la incluye en el g\u00e9nero teatral, aunque es irrepresentable; la Triaca de amor, donde se advierte contra la pasi\u00f3n amorosa y los pecados de lujuria (de forma did\u00e1ctica, s\u00ed, pero con pasajes que hacen recordar las iron\u00edas del Libro de buen amor) y la Triaca de tristes, con sus remedios contra la desesperanza. Escritas alternativamente en coplas de arte menor y mayor, las m\u00e1s usuales hasta que se impuso la m\u00e9trica italiana, no demuestran una gran inspiraci\u00f3n l\u00edrica, pero siguen ley\u00e9ndose con inter\u00e9s. Y, aunque manteni\u00e9ndose siempre dentro de la ortodoxia, el poeta no oculta en ocasiones alguna proximidad a las tesis erasmistas (s\u00e1tiras contra la hipocres\u00eda religiosa, cr\u00edticas a la oraci\u00f3n vocal, \u00abmonachatus non es pietas\u00bb, censura de las supersticiones), seg\u00fan expone el editor en el cap\u00edtulo correspondiente. Tantos centenares de estrofas m\u00e1s bien vulgares no impiden localizar peque\u00f1os dijes, por ejemplo aquella en que, por reprender la gula, ofrece todo un recetario para guisar los cabritos. Vale la pena perseguir tales platos, sobre todo si los sirve camarero un tan culto como Pedro Mart\u00edn.<\/p>\n<p><strong>EL LIBRO<\/strong><\/p>\n<p> Las Triacas de Marcelo de Lebrija<\/p>\n<p><strong>AUTOR:<\/strong> Pedro Mart\u00edn Ba\u00f1os<\/p>\n<p><strong>EDITA:<\/strong> Instituto Biblioteca Hisp\u00e1nica del CiLengua, 2009. Serie Mayor<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro C\u00e1tedra, maestro de bibiofilia y de tantas cosas, deslumbr\u00f3 a los participantes en las Jornadas sobre Humanismo (Real Academia de Extremadura, diciembre 2009) exponiendo las actividades realizadas por el Instituto Biblioteca Hisp\u00e1nica, que \u00e9l dirige en San Mill\u00e1n de la Cogolla. 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