{"id":1194,"date":"2019-05-11T13:16:37","date_gmt":"2019-05-11T12:16:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1194"},"modified":"2019-05-11T13:16:37","modified_gmt":"2019-05-11T12:16:37","slug":"la-costa-azul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2019\/05\/11\/la-costa-azul\/","title":{"rendered":"LA COSTA AZUL"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bien conocida y apreciada desde tiempos remotos, el inter\u00e9s por la \u201cC\u00f4te d\u00b4Azur\u201d, el litoral mediterr\u00e1neo del sudeste franc\u00e9s, fue increment\u00e1ndose durante el tercio \u00faltimo del XIX y el primero del XX, hasta convertirse en referencia obligada del turismo contempor\u00e1neo. Colonias de italianos, ingleses, rusos, norteamericanos, alemanes y, por supuesto, franceses se ir\u00edan asentando en sus cada vez menos rurales orillas, sobre las que fue desat\u00e1ndose una aut\u00e9ntica fiebre de la construcci\u00f3n. Por sus m\u00e1s o menos espl\u00e9ndidas villas, mansiones y hoteles desfilar\u00eda la flor y nata de los artistas occidentales (poetas pintores, cineastas), con sus correspondientes catervas de \u00a0ayudantes, fans, paparazis, sanguijuelas o aprovechados de cualquier g\u00e9nero. Algunos momentos de la historia especialmente cr\u00edticos incrementar\u00e1n la llegada de visitantes, como la Revoluci\u00f3n rusa (1917) o el empuje del nazismo.\u00a0 El c\u00e1lido clima, la lucidez de los cielos, la temperatura del agua, la belleza de los campos, el asombro de sus vinos y los recursos miles de una gastronom\u00eda asombrosa \u2013 todo, por entonces, a precios suaves-, junto con la tolerancia hacia costumbres mal vistas en casi todos los pa\u00edses (alcoholemia, drogas, promiscuidades, homosexualidad, sibaritismo) , impuls\u00f3 aut\u00e9nticas oleadas de hombres y mujeres hacia localidades que hoy est\u00e1n en boca de todos, desde Montecarlo a Niza.<\/p>\n<p>Es el mundo que tan v\u00edvidamente describe Giuseppe Scaraffia (Tur\u00edn, 1950) en <em>La novela de la Costa Azul, <\/em>obra coral por cuyas p\u00e1ginas discurren, a veces de modo reiterado, un largo centenar de personalidades asentadas o visitantes en aquel privilegiado trozo del \u201cMare Nostrum\u201d, especialmente los lustros transcurridos entre la I y II Guerra Mundial. Doctorado en Filosof\u00eda con una tesis sobre Diderot, Scaraffia imparte Literatura francesa en la Universidad de La Sapienza (Roma) y es autor de numerosas publicaciones, bastantes traducidas al castellano, como <em>Los grandes placeres, <\/em>que tambi\u00e9n fue publicada (2015) por Perif\u00e9rica. En ellas ha venido ocup\u00e1ndose, nos dicen sus conocedores, sobre los grandes mitos de la seducci\u00f3n del XIX, la figura de \u201cla mujer fatal\u201d y la paradoja de \u201clo bello tenebroso\u201d. De todo ello hay abundancia en este libro, encarnado por personajes que han marcado la historia contempor\u00e1nea y cuyas entretelas m\u00e1s \u00edntimas se nos exponen sin tapujo, con asombrosa erudici\u00f3n.<\/p>\n<p>Hasta todos los rincones de aquel \u201cjard\u00edn incomparable que comienza en Hi\u00e8res\u00a0 y acaba en Menton\u201d, seg\u00fan lo define Maupassant, uno de sus asiduos, se nos va gr\u00e1cilmente conduciendo seg\u00fan impone la cartograf\u00eda. Scaraffia nos describe el paisaje y paisanaje de cada lugar, apoy\u00e1ndose a menudo en las propias palabras de las grandes figuras que est\u00e1n habitando aquellos \u201cpara\u00edsos artificiales\u201d, donde el opio, la morfina y el \u00e9ter compiten sin limitaciones \u00e9ticas con el alcohol y el sexo, de los que abusan incluso los que all\u00ed acuden para combatir la tuberculosis. La b\u00fasqueda afanosa de una inagotable \u201cjoie de vivre\u201d se impone sobre cualquier c\u00f3digo. \u00a0Los textos asumidos aparecen entrecomillados, aunque no se dan las citas bibliogr\u00e1ficas, sin duda para aliviar el discurso y encarecer el tono narrativo. Habilidad la del autor para convertir en literatura lo que pudo quedarse en historia de las letras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Salvo las alusiones m\u00faltiples a Eugenia de Montijo, Mar\u00eda Casares y Picasso; alguna ocasional a Dal\u00ed (v\u00eda Gala-Paul \u00c9luard) y el tremendo cap\u00edtulo dedicado a las relaciones incestuosas Joaqu\u00edn\/ Ana\u00efs Nin, s\u00f3lo encuentro una a otro espa\u00f1ol, Garc\u00eda Morente, cuyas <em>Lecciones preliminares de filosof\u00eda <\/em>figuraban siempre en el equipaje del polaco W. Gombrowicz (junto con libros de Heidegger y Sartre).<\/p>\n<p>En este fascinante manojo de historias personales, tantas de ellas desgarradoras, me han resultado especialmente atractivas las de J. Cocteau, S. Maugham, Stefan Zweig, Rimbaud, Malraux, Gide, Simenon, Scott Fitzgerald y F. Sagan. Pero aseguro que no son menos apasionantes otros muchos apuntes. Baste recordar lo que escribe Jean Lorrain a principios del XX, un retrato que bien podr\u00eda subrayarse lustros despu\u00e9s: \u00a0\u00abTodos los chalados del mundo se dan cita aqu\u00ed. Vienen de Rusia, de Am\u00e9rica, del \u00c1frica austral. Menudo ramillete de pr\u00edncipes y princesas, marqueses y duques, verdaderos o falsos. Reyes con hambre y exreinas sin un duro. Los matrimonios prohibidos, las examantes de los emperadores, todo el cat\u00e1logo disponible de exfavoritas, de crupieres casados con millonarias americanas. Todos, todos est\u00e1n aqu\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>Y al alcance de nuestra imaginaci\u00f3n, merced a la formidable pluma de Scaraffia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Giuseppe Scaraffia, <em>La novela de la Costa Azul. <\/em>C\u00e1ceres, Perif\u00e9rica, 2019<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Bien conocida y apreciada desde tiempos remotos, el inter\u00e9s por la \u201cC\u00f4te d\u00b4Azur\u201d, el litoral mediterr\u00e1neo del sudeste franc\u00e9s, fue increment\u00e1ndose durante el tercio \u00faltimo del XIX y el primero del XX, hasta convertirse en referencia obligada del turismo contempor\u00e1neo. 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