{"id":124,"date":"2010-05-24T11:26:00","date_gmt":"2010-05-24T11:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=124"},"modified":"2010-05-24T11:26:00","modified_gmt":"2010-05-24T11:26:00","slug":"los-moriscos-magacela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2010\/05\/24\/los-moriscos-magacela\/","title":{"rendered":"Los moriscos de Magacela"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/libreconlibros\/files\/moriscos.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\">Hace justamente cuatro siglos, varios centenares de miles de espa\u00f1oles emprend\u00edan las rutas del exilio forzoso.  Unos ocho mil eran extreme\u00f1os. Su culpa principal: permanecer leales a  las costumbres de sus mayores. Inasimilables, escasa y malamente catequizados, tan parecidos a los \u201cturcos\u201d que amenazaban nuestros fronteras,  violentos  m\u00e1s de una vez, como todos los que sufren acosados,   los \u201cmoriscos\u201d  parec\u00edan peligrosos  a muchos de sus conciudadanos. Otros no dejaban de ponderar el valor de una mano de obra casi imprescindible, eficaz y barata. La pol\u00e9mica estaba servida desde decenios anteriores.  Si la  orden de expulsi\u00f3n hab\u00eda sido firmada por Felipe III en 1609, estuvo precedida de largos antecedentes, con debates p\u00fablicos a favor o en contra de tan dura medida. Hombres como  Pedro de Valencia, que en su muy razonable \u201cTratado acerca de los moriscos de Espa\u00f1a\u201d (1606)  se opuso, proponiendo nuevas f\u00f3rmulas para integrarlos en el pa\u00eds, algunas discutibles para nuestra sensibilidad, resultar\u00edan desairados. Seg\u00fan antes ocurriese con los jud\u00edos peninsulares, miles de familias  de origen musulm\u00e1n se ver\u00e1n forzadas a abandonar en circunstancias penosas el hogar de sus ancestros.  Para unos y otros, Espa\u00f1a quedar\u00e1  en la memoria colectiva como el  perdido para\u00edso, junto con el recuerdo de un  enorme agravio. <\/p>\n<p>Aunque la historia de los moriscos cuente con amplia bibliograf\u00eda, incrementada en estas efem\u00e9rides, los autores de la obra juzgan que siguen faltando  estudios locales, tan \u00fatiles para las necesarias matizaciones.  Apoy\u00e1ndose en D. Antonio Dom\u00ednguez Ortiz, los consideran imprescindibles, pues resulta un error hablar de los moriscos como si de una sociedad monol\u00edtica se tratase. Expertos en el tema, amantes los dos de acudir a los fondos que tantos archivos mantienen casi v\u00edrgenes,  Francisco de C\u00f3rdoba y Bartolom\u00e9 Miranda se proponen recomponer la vida cotidiana de aquellos antiguos practicantes del  Islam en una poblaci\u00f3n como Magacela , as\u00ed como las circunstancias y resultados (catastr\u00f3ficos all\u00ed)  de su expulsi\u00f3n. Para mejor comprender el problema, se retrotraen a las ra\u00edces musulmanas del pueblo y a la forma en que  seprodujo la repoblaci\u00f3n del territorio durante el medievo,  sin perder   nunca de vista el  marco nacional del drama.<\/p>\n<p>Situada en el Partido de la Serena, perteneciente a la poderosa Orden de Alc\u00e1ntara (cuyos priores no siempre se mostrar\u00e1n muy afectos a sus mud\u00e9jares,  aunque al fin procuren impedir la expulsi\u00f3n), Magacela tuvo llamativas singularidades.   Peor les ir\u00eda en la segunda mitad del siglo XVI,  bajo la amenaza cada vez m\u00e1s presionante de la a\u00fan joven Inquisici\u00f3n y la actitud intransigente de Felipe  II . Seg\u00fan  tambi\u00e9n ocurr\u00eda en Extremadura con pueblos como Benquerencia y Hornachos (\u00e9ste, muy belicoso), pr\u00e1cticamente todos sus habitantes eran \u201cmoriscos\u201d. S\u00f3lo que all\u00ed hab\u00edan conseguido una coexistencia pac\u00edfica con el escaso n\u00famero de \u201ccristianos viejos\u201d.   Ateni\u00e9ndose a documentaci\u00f3n de primera mano, los autores describen las costumbres  (ling\u00fc\u00edsticas, ceremoniales, gastron\u00f3micas, higi\u00e9nicas,  religiosas) que hasta principios del XVII manten\u00eda aquella poblaci\u00f3n fuertemente islamizada, aunque pac\u00edfica, que quedar\u00e1 pr\u00e1cticamente desierta cuando en 1611 se ven forzados a abandonarla un largo millar de habitantes.  De los 1.500 que deb\u00eda de tener el a\u00f1o 1611, quedaron s\u00f3lo  unos 30.  La mitad de la obra la constituyen los ap\u00e9ndices con tablas y documentos donde se ofrecen el nombre y apellidos de los desterrados,  as\u00ed como su edad, oficios, condici\u00f3n social, propiedades y  condiciones en que fueron rematadas, nuevos adquirentes,  etc.  En definitiva, una perfecta reconstrucci\u00f3n, a nivel local, de aquella Espa\u00f1a barroca, donde la intolerancia , los afanes pol\u00edticos, los miedos ancestrales y los intereses econ\u00f3micos dieron al traste con una pluralidad \u00e9tnica aceptablemente mantenida durante siglos.<\/p>\n<p><strong>EL LIBRO:<\/strong><\/p>\n<p><strong>T\u00edtulo:<\/strong> Los moriscos de Magacela<\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Bartolom\u00e9 Miranda D\u00edaz y Francisco de C\u00f3rdoba Soriano<\/p>\n<p><strong> Editora:<\/strong>  Magacela, Ayuntamiento, 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace justamente cuatro siglos, varios centenares de miles de espa\u00f1oles emprend\u00edan las rutas del exilio forzoso. Unos ocho mil eran extreme\u00f1os. Su culpa principal: permanecer leales a las costumbres de sus mayores. 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