{"id":1331,"date":"2020-03-12T17:56:44","date_gmt":"2020-03-12T16:56:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1331"},"modified":"2020-03-12T17:56:44","modified_gmt":"2020-03-12T16:56:44","slug":"reencuentro-con-rafael-rufino-felix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2020\/03\/12\/reencuentro-con-rafael-rufino-felix\/","title":{"rendered":"REENCUENTRO CON RAFAEL RUFINO F\u00c9LIX"},"content":{"rendered":"<p>Volver a encontrase con R. Rufino F\u00e9lix constituye siempre una experiencia conmovedora. La hemos sentido, una vez m\u00e1s, en su entrega \u00faltima (\u00e9l dice: final, lo que yo ni creo, ni deseo), justamente titulada <em>Reencuentro.<\/em><\/p>\n<p>Hijo predilecto de la ciudad de M\u00e9rida (n. 1929), presenta una doble singularidad. Es un excelente \u201cpoeta tard\u00edo\u201d: su primera obra, <em>Tarde cerrada,<\/em> apareci\u00f3 el a\u00f1o 1989, un largo lustro despu\u00e9s de que yo publicase <em>Literatura en Extremadura. \u00a0<\/em>Y es escritor que con cada poemario ha ido super\u00e1ndose. Todos sabemos que el g\u00e9nero l\u00edrico suele ser producto de juventud. Y que puede agotarse, induciendo a los autores hacia otros campos, si no es al silencio absoluto, o francamente empeorando lo que m\u00e1s joven hiciesen. Por fortuna, no es el caso.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>Pertenece R. Rufino F\u00e9lix a la primera generaci\u00f3n po\u00e9tica de la posguerra, la de los a\u00f1os cincuenta, que tan espl\u00e9ndidos frutos diese en nuestra Regi\u00f3n. Estudiante de bachillerato en M\u00e9rida, recibi\u00f3 las ense\u00f1anzas de Alonso Zamora Vicente, sin duda el m\u00e1s agudo estudioso de las hablas pr\u00f3ximas a la hoy capital y de quien pudo aprender esa pasi\u00f3n por el lenguaje que siempre lo caracterizar\u00e1. Marcha luego a hacer peritaje en Madrid, donde fue asiduo a las tertulias capitalinas m\u00e1s recordadas. Reconoce su temprana inspiraci\u00f3n en Machado, gracias a\u00a0<em>Galer\u00edas, soledades y otros poemas<\/em>, una edici\u00f3n de 1907 que se compr\u00f3 en el Rastro. Al gran D. Antonio sumar\u00e1 despu\u00e9s el fervor por los versos de su hermano Manuel, Ezra Pound, Luis Cernuda, Aleixandre, Neruda y Leopoldo Panero.<\/p>\n<p>Vuelto a M\u00e9rida, forma all\u00ed parte de otras Tertulias, desde la memorable en que se engendr\u00f3 la Revista po\u00e9tica <em>Olalla,<\/em> hasta la bien reciente \u201cGallos quiebran albores\u201d. Combinar\u00e1 sus labores <em>pro pane lucrando<\/em>, anexas al mundo del autom\u00f3vil, con colaboraciones en diferentes medios y, sobre todo, muchas horas de lectura y reflexi\u00f3n, m\u00fasica y cine. \u00a0De ah\u00ed la s\u00f3lida formaci\u00f3n que, tal vez como de pasado deslizada, los lectores perciben en su escritura.<\/p>\n<p>El Ayuntamiento de M\u00e9rida recogi\u00f3 el a\u00f1o 2003 la producci\u00f3n l\u00edrica de nuestro poeta en un volumen que llevaba estudio preliminar y notas explicativas del Dr. L\u00f3pez-Arza. Como Rafael Rufino no ceja en sus labores creadoras, aquellas <em>Obras Completas <\/em>quedaron pronto superadas. Se anuncia ya una nueva edici\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tres campos sem\u00e1nticos se perciben en su poes\u00eda: el mar, el tiempo y el amor. Son recurrentes tambi\u00e9n en <em>Reencuentro. <\/em>\u201cEl tiempo\u201d introduce al agente de la p\u00e9rdida del esplendor, al due\u00f1o de nuestra vida, la sustancia misma del ser, porque \u201cs\u00ed, solo somos tiempo: principio y extinci\u00f3n\u201d. Recrea uno de los temas cl\u00e1sicos, \u201ctempus fugit\u201d, intensificando su amargura existencial: \u201cEl tiempo es nuestro due\u00f1o,\/y nos saca y nos hunde para siempre en la nada. Sombras del para\u00edso\u201d.<\/p>\n<p>Suscribo lo que proclamase el profesor Francisco L\u00f3pez-Arza: \u201cLa poes\u00eda de Rufino F\u00e9lix despende una emoci\u00f3n pocas veces conseguida en la l\u00edrica actual. Su verso brilla a la altura de la mejor poes\u00eda de nuestro tiempo y asegura la permanencia de su autor como uno de los principales poetas de su generaci\u00f3n. Es, indudablemente, un poeta de culto\u201d.<\/p>\n<p>Cabe matizar: culto\u2026pero al alcance de cualquier lector. Porque la enorme altura po\u00e9tica de R.R. no se funda en un lenguaje extra\u00f1o al uso com\u00fan, sino al sapient\u00edsimo y arm\u00f3nico, musical e incluso deslumbrador manejo del lenguaje cotidiano. Y eso tanto si\u00a0 utiliza las formas m\u00e9tricas cl\u00e1sicas \u2013 desde los sonetos a las coplas -, como si liber\u00e1ndose de la rima, se decide, m\u00e1s cada vez, por los versos blancos y libres. De todo lo cual existen o ejemplos en esta obra \u00faltima, entregada como edici\u00f3n no venal. El libro se estructura en dos partes bien diferenciadas. Una primera, nuclear, perfectamente unitaria; la segunda, significativamente intitulada \u201cmiscel\u00e1nea\u201d, con poemas tal vez inconexos entre s\u00ed, pero con varios de los m\u00e1s bellos del libro<\/p>\n<p>Lleva el autor bastante haci\u00e9ndonos creer que escribe con la misma actitud que aquel abril de 1616 daba a entender Cervantes en la dedicatoria de <em>Los trabajos de Persiles y Sigismunda<\/em>, \u00a0versos que S\u00e1nchez Ferlosio confesaba \u00a0le saltaban las l\u00e1grimas:<\/p>\n<p><em><strong>Puesto ya el pie en el estribo\/con las ansias de la muerte,\/gran se\u00f1or; \u00e9sta te escribo.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Por fortuna, aunque \u00e9l insista en hacernos creer, machadianamente, que <em>est\u00e1\u00a0al partir la\u00a0nave que nunca ha de tornar<\/em>, sus numerosas despedidas han ido convirti\u00e9ndose pronto en \u201creencuentros\u201d. Como paradigma de adioses \u00faltimos, nos encontramos el poema \u201cDespedida\u201d (p\u00e1g. 48). En magn\u00edfica prosopopeya, se nos dice que el mar (de C\u00e1diz, claro, s\u00edmbolo de lo que ha querido m\u00e1s) llega a su propio dormitorio para retirarse tras el saludo definitivo-<\/p>\n<p>Sabe, seg\u00fan nos dice po\u00e9ticamente en la entradilla, que \u201cnon omnis moriar\u201d, como cantase un Horacio recreado por Unamuno en famoso soneto. Quienes vengan detr\u00e1s, podr\u00e1n reencontrarse en la escritura con este poeta formidable, emotivo, profundo y autoexigente. Tambi\u00e9n \u00e9l va reencontr\u00e1ndose aqu\u00ed \u2013 v\u00e9anse los poemas a ellos dedicados &#8211; con las figuras del padre, la madre, la M\u00e9rida donde vivi\u00f3 una infancia tan feliz, las salinas y esteros gaditanos, y, sobre todo, la gran mujer junto a la que ha vivido casi desde la ferviente juventud y que a\u00fan le desata los pulsos. La nombrar\u00e9 yo, pues \u00e9l, que le dedica varios poemas conmovedores, silencia su nombre: Pilar, que siempre lo acompa\u00f1\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rafael Rufino F\u00e9lix Morill\u00f3n, <em>Reencuentro. <\/em>M\u00e9rida, edici\u00f3n no venal, 2019<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Volver a encontrase con R. Rufino F\u00e9lix constituye siempre una experiencia conmovedora. La hemos sentido, una vez m\u00e1s, en su entrega \u00faltima (\u00e9l dice: final, lo que yo ni creo, ni deseo), justamente titulada Reencuentro. Hijo predilecto de la ciudad de M\u00e9rida (n. 1929), presenta una doble singularidad. 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