{"id":1359,"date":"2020-05-09T09:50:12","date_gmt":"2020-05-09T08:50:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1359"},"modified":"2020-05-09T09:50:12","modified_gmt":"2020-05-09T08:50:12","slug":"nueces-del-mas-alla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2020\/05\/09\/nueces-del-mas-alla\/","title":{"rendered":"NUECES DEL M\u00c1S ALL\u00c1"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nueces del m\u00e1s all\u00e1 son las que produce un nogal plantado en el cementerio de Monsalud, nombre de la sierra con la que el autor designa el pueblo donde vino al mundo (1950). El \u00e1rbol naci\u00f3 del fruto que como vi\u00e1tico introdujeron en la boca del bisabuelo, un difunto que vive en aquel camposanto. Sus nueces no producen las rugosas carnosidades de costumbre, sino que guardan en el interior papeles escritos con mensajes que el ancestro remite por Tosantos, en hoguera que resulta imposible consumir.<\/p>\n<p>No es la \u00fanica rareza del entorno. Lo habita tambi\u00e9n Nina, la vaca ciega de Cisco, generoso animal que cada ma\u00f1ana pasea sus ubres sobre l\u00e1pidas y nichos para que puedan servirse leche los all\u00ed inhumados, incluso a los que fusilaron en las mismas tapias. El mapa de la pen\u00ednsula impreso en su piel facilita al maestro, que la conduce a la escuela, las clases, a la vez que proporciona calor a los alumnos ateridos. S\u00f3lo tendr\u00e1n que soportar algunas veleidades escatol\u00f3gicas del corn\u00fapeta.<\/p>\n<p>No extra\u00f1e que madame Brun, que un d\u00eda llegase hasta por aqu\u00ed con su esposo, Pierre, comprometido junto a los colaboracionistas de Laval, decidiese comprarse tumba en aquel cementerio, elevado sobe la planicie de la Tierra de Barros. Alguna vez ella misma lleg\u00f3 a compararlo con el hom\u00f3logo marino de S\u00e8te, que tan conmovedoramente cantase Val\u00e8ry.<\/p>\n<p>Consciente asimismo de su singularidad, el alcalde Juan Civantos, cazurro y listo, aprovecha para ofrecerlo a la familia de Franco como \u00f3ptimo mausoleo del caudillo expulsado del suyo en el Valle. Hombre tan serio, el dictador podr\u00eda distraerse merced a las fantasmagor\u00edas desencadenadas cada noche en aquella necr\u00f3polis. Tendr\u00eda la comprensi\u00f3n del p\u00e1rroco, \u201cque guarda un alma nost\u00e1lgica para con su mocedad y absuelve a\u00fan en lat\u00edn, querencioso con el nacionalcatolicismo y las sotanas\u201d (p\u00e1g. 26).<\/p>\n<p>Claro que no le faltar\u00edan vecinos molestos, como Frasco Candela, un forastero a quien fusilaron y metieron en una fosa com\u00fan de Valencia, pero se escap\u00f3 y se vino con su maleta a ocupar el nicho que hab\u00eda heredado de una t\u00eda en Monsalud.<\/p>\n<h3>Este lugar m\u00e1gico funciona para Jos\u00e9 Antonio Ram\u00edrez como el Macondo de Garc\u00eda M\u00e1rquez, la Comala de Pedro P\u00e1ramo, Liliput de Jonathan Swift,\u00a0 o la Tierra Media de\u00a0 Tolkien, por poner algunos ejemplos literarios de lugares donde el escritor de turno desata todas sus fantas\u00edas y se sit\u00faa allende la l\u00f3gica de los imperativos espaciotemporales. A salt\u00e1rselos con absoluta facilidad y gracia lo conducen a nuestro autor sus extraordinarias dotes imaginarias. Nadie como \u00e9l para inventarse animales inexistentes, plantas habladoras y santos, v\u00edrgenes o esp\u00edritus sacados del cacumen. A todos los presenta y trata con absoluta familiaridad, mientras trae a colaci\u00f3n recuerdos de infancia, transform\u00e1ndolos seg\u00fan conveniencia del discurso. Ram\u00edrez Lozano merece puesto relevante entre los cultivadores del realismo m\u00e1gico y la herencia surrealista.<\/h3>\n<h3>Como apoyo a la imposible verosimilitud del relato, en esta novela corta se atiene a las coordenadas geogr\u00e1ficas (la Tierra de Barros) e incluso hace que los personajes utilicen el habla popular, l\u00e9xica y fon\u00e9ticamente, de la comarca. Siempre con ese dominio del lenguaje metaf\u00f3rico que le caracteriza. He aqu\u00ed unos p\u00e1rrafos reveladores:<\/h3>\n<h3><\/h3>\n<h3>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cEsa noche del diecisiete, san Dionisio obispo, Civantos vio bajar la vaca Nina tirando de una vertedera, a la mancera Frasco Candela y tras \u00e9l los otros fusilados. La reja iba abriendo un surco de fuego en el empedrado que iluminaba la calle. A esa misma hora la ni\u00f1a de Silva se levantaba de su cama son\u00e1mbula y acud\u00eda a la del padre hablando en lat\u00edn: <em>Corruptio defunctorum pessima, <\/em>repet\u00eda. <em>Noli me tangere\u201d <\/em>(p\u00e1g. 36).<\/h3>\n<h3><\/h3>\n<h3>Estos y otros muchos latinajos, sostenidos en la memoria del seminarista que Ram\u00edrez Lozano fue y de la licenciatura que en filolog\u00eda italiana obtuviera, aparecen a menudo. Hacen juego con el clima sacrorreligioso ambiental.<\/h3>\n<h3>Tal vez el pulso narrativo decae en las p\u00e1ginas \u00faltimas y el cierre es m\u00e1s flonje de lo deseado.<\/h3>\n<h3>Importa destacar la excelente labor de la editorial emeritense.<\/h3>\n<h3><\/h3>\n<h3>Jos\u00e9 Antonio Ram\u00edrez Lozano, <em>Las nueces del m\u00e1s all\u00e1. <\/em>M\u00e9rida, De la luna libros, 2020.<\/h3>\n<h3><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Nueces del m\u00e1s all\u00e1 son las que produce un nogal plantado en el cementerio de Monsalud, nombre de la sierra con la que el autor designa el pueblo donde vino al mundo (1950). El \u00e1rbol naci\u00f3 del fruto que como vi\u00e1tico introdujeron en la boca del bisabuelo, un difunto que vive en aquel camposanto. 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