{"id":1522,"date":"2021-07-29T20:55:29","date_gmt":"2021-07-29T19:55:29","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1522"},"modified":"2021-07-29T20:55:29","modified_gmt":"2021-07-29T19:55:29","slug":"en-defensa-de-los-viejos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2021\/07\/29\/en-defensa-de-los-viejos\/","title":{"rendered":"EN DEFENSA DE LOS VIEJOS"},"content":{"rendered":"<p>Pocas personas tan preparadas para escribir este ensayo sobre la vejez como Laure Adler, perteneciente ya a esa \u201ctercera edad\u201d temida, denostada y envidiada a la vez, cada a\u00f1o m\u00e1s numerosa. Nacida (1950) en Guinea, donde se crio, pudo conocer c\u00f3mo los pueblos africanos tratan a\u00fan a las personas mayores con mucho m\u00e1s respeto que en Occidente. Hija de un ingeniero agr\u00edcola, vino a Francia (1967), desarrollando hasta hoy labores m\u00faltiples (periodista, productora de programas de radio y televisi\u00f3n, editora, novelista\u2026), tras vivir experiencias apasionantes. Durante los movimientos de mayo del 68, fue delegada de distintos comit\u00e9s; vivi\u00f3 despu\u00e9s alg\u00fan tiempo en un kibutz israelita; se licenci\u00f3 en Filosof\u00eda, doctor\u00e1ndose con una tesis sobre las feministas del XIX; fue asesora cultural de F. Miterrand (1989-1993); dirigi\u00f3 el canal <em>France Culture <\/em>y ha escrito un abundante conjunto de obras (novelas, biograf\u00edas, ensayos). Se ha casado dos veces y tiene varios hijos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan confiesa, viene dedic\u00e1ndose a investigar sobre la vejez desde 2014, hasta culminar en <em>La voyageuse de nuit <\/em>(<em>Viajera en la noche<\/em>). Para escribirla se ha basado en las encuestas realizadas a hombres y mujeres de todas las edades; las visitas a los geri\u00e1tricos (en uno ten\u00eda a su propia madre); conversaciones con\u00a0 m\u00e9dicos, cuidadores y acogidos; experiencias personales y una extensa bibliograf\u00eda, tanto general como especializada. Entre los muchos autores citados, desde los cl\u00e1sicos grecolatinos hasta los contempor\u00e1neos, sin duda a la que m\u00e1s recurre es a su muy admirada Simone de Beauvoir, autora de libros, aparte su m\u00edtico <em>El segundo sexo,<\/em> como <em>La fuerza de la edad, Una muerte muy dulce, La mujer rota <\/em>y, sobre todo, por lo que aqu\u00ed respecta, <em>La vejez<\/em> .<\/p>\n<p>Este ya antiguo inter\u00e9s de L. Adler por el tema de la senectud se ha incrementado con los avatares de la pandemia del CV19, padecidos de modo muy especial entre los mayores (altas cifras de contagios y muertes en las residencias; \u201ctriaje ominoso\u201d en los hospitales, a favor de los j\u00f3venes; lastimosa lejan\u00eda de familiares y conocidos). Aunque Manrique cantase que todos los r\u00edos van a dar a la mar, que es el morir, lo cierto es que no lo hacen de la misma forma. Ni siquiera despu\u00e9s del trance \u00faltimo resulta evidente que <em>all\u00ed los\u00a0<\/em><em>r\u00edos<\/em><em>\u00a0caudales, all\u00ed los otros medianos e m\u00e1s chicos; i llegados, son iguales los que viven por sus manos e los ricos. <\/em>No mueren igual los pobres y los acaudalados; los viejos y los j\u00f3venes; los sanos y los enfermos;\u00a0 los discapacitados o los aut\u00f3nomos; los acogidos en geri\u00e1tricos o en domicilios familiares; ni siquiera las mujeres y los hombres con similares condiciones socioecon\u00f3micas.<\/p>\n<p>Lo que A. Adler pide es respeto y atenci\u00f3n humanitaria para todos los <em>jubilados<\/em> (le encanta ese t\u00e9rmino espa\u00f1ol, por sus connotaciones de alegr\u00eda), sea cual fuere su edad, a la vista de cuanto hoy ocurre. Frente al imperativo de la juventud, con tan exigente escala de valores, ante la cual se pliegan tambi\u00e9n los que la perdieron\u00a0 tiempo ha, la autora reivindica la capacidad para vivir con criterios propios y buenas dosis de satisfacci\u00f3n personal por parte de cuantos se saben ya con el pie en el estribo, o casi. Siguen siendo personas humanas, con sus derechos inalienables, que la sociedad les debe respetar en cualquier momento y circunstancias. Para eso, es preciso que no se les separe de los suyo, ni se les recluya en guetos m\u00e1s o menos lujosos. Preferible ser\u00eda esforzarse por construir geri\u00e1tricos con jardines de infancia, mezclando edades que permitan la trasmisi\u00f3n de conocimientos y experiencias, junto con el roce que genera el cari\u00f1o. La ensayista, que sigue sinti\u00e9ndose culpable de no haber sabido atender a sus padres viejos en el propio domicilio y haberlos hecho ingresar en una residencia, denuncia el negocio creciente en que han ido convirti\u00e9ndose esas instituciones. Aduce multitud de testimonios sobre ancianos felices, creativos y serenos, recordando como grandes artistas han construido obras maestras (m\u00fasica, pintura, literatura) en los a\u00f1os finales de sus vidas, libres ya de cualquier imperativo castrante. \u00a0Picasso y Goya son modelos espa\u00f1oles recordados.<\/p>\n<p>Para los mayores, el consejo de Wittgesntein (fallecido tan prematuramente): Tomad la vida en peque\u00f1as dosis. No mir\u00e9is nunca m\u00e1s all\u00e1 de la comida o la cena. Al fin y al cabo, el <em>carpe diem <\/em>de los epic\u00fareos (que ense\u00f1aban a no temer a la muerte).<\/p>\n<p>Quiero cerrar este apunte evocando la figura de Lina Caballero que me dej\u00f3 el libro, dama\u00a0 hispanofrancesa con 83 a\u00f1os plena de agilidad, alegr\u00eda, ingenio y joie de vivre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Laure Adler, <em>La voyageuse de nuit. <\/em>Par\u00eds, \u00c9ditions Grasset<em>\/<\/em>Fasquelle, 2020.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pocas personas tan preparadas para escribir este ensayo sobre la vejez como Laure Adler, perteneciente ya a esa \u201ctercera edad\u201d temida, denostada y envidiada a la vez, cada a\u00f1o m\u00e1s numerosa. 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