{"id":1691,"date":"2022-12-03T11:21:17","date_gmt":"2022-12-03T10:21:17","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1691"},"modified":"2022-12-03T11:21:17","modified_gmt":"2022-12-03T10:21:17","slug":"humano-demasiado-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2022\/12\/03\/humano-demasiado-humano\/","title":{"rendered":"HUMANO, DEMASIADO HUMANO"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gious\u00e9 Calaciura (Palermo, 1960) nos daba a conocer en <em>Los ni\u00f1os del Borgo Vecchio <\/em>(2019, Premio Paolo Volponi) su conmovedora sensibilidad para describir ambientes marginados. Poco despu\u00e9s, con <em>El tranv\u00eda de Navidad <\/em>(2020) nos llevaba de nuevo a esos mundos l\u00fagubres e inclementes, donde los gestos bondadosos solo surgen casi por milagro. Ahora, el novelista italiano ejecuta una pirueta de veinte siglos para fijarse en la personalidad que m\u00e1s ha marcado ese periodo hist\u00f3rico, Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>Seg\u00fan se sabe, los Evangelios apenas dicen nada sobre la infancia, adolescencia y juventud de Jesucristo, hasta que dio comienzo su vida p\u00fablica. Esos \u201ca\u00f1os oscuros\u201d del Nazareno constituyen el entramado de la novela un ejercicio de pura fantas\u00eda. Calaciura decide que el propio personaje, a punto ya ser bautizado por Juan y emprender la predicaci\u00f3n de la Buena Nueva, vaya reconstruyendo en primera persona su atormentada biograf\u00eda: <em>Yo soy Jes\u00fas<\/em>, evocaci\u00f3n del famoso <em>Yo soy el que soy <\/em>veterotestamentario.<\/p>\n<p>El ya inminente Mes\u00edas se reconoce, ante todo, como el hijo de una muchacha hebrea que, con apenas catorces a\u00f1os, fue violada, quiz\u00e1s por un tal Gabriel. Los familiares, con el fin de ahorrarse las verg\u00fcenzas del embarazo injustificable, consiguen darla en matrimonio a un carpintero ya en la senectud. Jos\u00e9 cuidar\u00e1 celosamente de Mar\u00eda y el ni\u00f1o, cuyo nacimiento es fama que estuvo rodeado de se\u00f1ales misteriosas. \u00c9l le ense\u00f1ar\u00e1 el oficio a aquel muchacho taciturno, violento en ocasiones, lector de la <em>Tor\u00e1, <\/em>asustadizo, solidario, melanc\u00f3lico e hipersensible, que se ganar\u00e1 la vida merced a la garlopa. El hombre abandona pronto el hogar, tal vez abrumado por las inc\u00f3gnitas que rodean aquellas relaciones, y el adolescente Jes\u00fas decide salir en busca de su padre. Vive curiosas experiencias, antes de volver al hogar sin haber logrado su prop\u00f3sito. Aunque s\u00ed descubre las debilidades humanas, el amor a las mujeres, las mordidas del hambre, el miedo a los poderosos (Roma y los caciques jud\u00edos). Y a tocar la flauta, habilidad que ha de serle extraordinariamente \u00fatil.<\/p>\n<p>Vuelto a Nazaret, es un joven agn\u00f3stico, incluso ateo, poco comunicativo, que apenas se entiende con su madre. Mar\u00eda intuye para el hijo, por se\u00f1ales no desveladas aqu\u00ed, otro futuro m\u00e1s relevante que la de un simple trabajador de la madera. Tal vez si se decidiese a hacerse disc\u00edpulo de Juan, el de la prima Isabel y el viejo Zacar\u00edas\u2026 Pero a Jes\u00fas le asusta el car\u00e1cter impetuoso y las propuestas radicales del Bautista. \u00c9l prefiere el amor de Ana y dedicarse a reparar la aldea de Nazaret, incendiada por facinerosos y v\u00edctima de las hambrunas que provoca la sequ\u00eda. \u00a0All\u00ed seguir\u00e1, hasta que tambi\u00e9n estos planes dom\u00e9sticos se frustren y asuma que est\u00e1 llamado a otros destinos. Antes, habr\u00e1 superado un intento de suicidio merced a la ayuda f\u00edsica de Judas, que le desata el nudo fatal. (Jes\u00fas le hab\u00eda salvado antes la vida). La aparici\u00f3n maravillosa de un bosque de cedros o la inexplicable sobreabundancia de vino en un banquete (se emborrach\u00f3) podr\u00edan ser presagios.<\/p>\n<p>Obvia decir que Calaciura no pretende sentar plaza de historiador, escriturista b\u00edblico, crist\u00f3logo o te\u00f3logo. Pero no desconoce el terreno que pisa y, sobre todo, es un magn\u00edfico escritor, con su prosa repleta de im\u00e1genes, habilidad para describir ambientes y paisajes, m\u00e1s el tino a la hora de componer caracteres. Escenas como la batalla contra los perros salvajes, los trapicheos en los aleda\u00f1os del templo de Jerusal\u00e9n o la tempestad de arena son espectaculares. De entre las figuras que van apareciendo junto a Jes\u00fas, las hay plenamente imaginarias, mientras otras son recreaciones de personajes cuyos nombres han llegado hasta nosotros. De \u00e9stos sobresalen Juan Bautista, L\u00e1zaro, Marta y Mar\u00eda, y, por encima de todos, Barrab\u00e1s, aut\u00e9ntico l\u00edder, mala persona, a cuyas \u00f3rdenes el mismo Jes\u00fas, <em>humano, demasiado humano,<\/em> estuvo alg\u00fan tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Giosu\u00e9 Calaciura, <em>Yo soy Jes\u00fas. <\/em>C\u00e1ceres, Perif\u00e9rica, 2022.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Gious\u00e9 Calaciura (Palermo, 1960) nos daba a conocer en Los ni\u00f1os del Borgo Vecchio (2019, Premio Paolo Volponi) su conmovedora sensibilidad para describir ambientes marginados. Poco despu\u00e9s, con El tranv\u00eda de Navidad (2020) nos llevaba de nuevo a esos mundos l\u00fagubres e inclementes, donde los gestos bondadosos solo surgen casi por milagro. 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