{"id":1781,"date":"2023-09-09T15:22:13","date_gmt":"2023-09-09T14:22:13","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1781"},"modified":"2023-09-09T15:22:13","modified_gmt":"2023-09-09T14:22:13","slug":"1781","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2023\/09\/09\/1781\/","title":{"rendered":"\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 MIENTRAS NOS QUEDE LA PALABRA"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0Sobre lo que no se puede hablar, mejor es callarse (<\/em><em>Wovon man nicht sprechen kann, dar\u00fcber muss man schweigen). <\/em>Con este aforismo, parte s\u00e9ptima y \u00faltima del <em>Tractatus l\u00f3gico-philosophicus, <\/em>cierra el joven Wittgenstein su c\u00e9lebre ensayo, uno de los que m\u00e1s influencia han ejercido sobe el pensamiento occidental del siglo \u00faltimo. Fue el \u00fanico que public\u00f3 en vida, sin duda porque al fil\u00f3sofo vien\u00e9s le resultaron pronto inadmisibles los l\u00edmites, el frustante silencio que aquella m\u00e1xima positivista implicaba. \u00bfPor qu\u00e9 reducirse s\u00f3lo a tratar lo emp\u00edricamente verificable, cuando cuestiones de \u00e9tica, est\u00e9tica, pol\u00edtica, religi\u00f3n y tantas otras al margen del empirismo l\u00f3gico pueden resultar sumamente acuciantes, pues que en las mismas se juega la persona su destino? Para ponderar hasta qu\u00e9 punto le interesaban al Wittgenstein maduro baste leer <em>Investigaciones filos\u00f3ficas, <\/em>seguramente su obra p\u00f3stuma m\u00e1s relevante.<\/p>\n<p>Son las que inspiran esta entrega \u00faltima de Antonio Castro (Villarta de los Montes, 1957), si bien nunca le fueron ajenas a un escritor claramente comprometido.<\/p>\n<p>Porque este hombre, natural de la Siberia; forjado en Zah\u00ednos y residente en Badajoz, antiguo trabajador de GRAFESA, \u00a0maestro ya jubilado, con casa-huerta junto al G\u00e9vora lusoextreme\u00f1o, viejo militante de CC.OO., nunca ocult\u00f3 sus opciones preferenciales por las causas de los m\u00e1s desfavorecidos. Afortunadamente, tampoco cej\u00f3 en la b\u00fasqueda de la palabra justa y bella, del \u201cnombre exacto de las cosas\u201d, sin alharacas ni griter\u00edos. Sus novelas, cuentos y poemarios (<em>Aquella ma\u00f1ana, Primeras canciones, Las aventuras de Umar, La f\u00e1brica, Tierra y destino, Era y reflexiones taci(noc)turnas<\/em>) , nutridos todos en esa luz invencible de la Tisapa adolescente (Camus), constituyen incitaciones a \u201cguardar intactas dentro de uno mismo una frescura, una fuente de alegr\u00eda; amar el d\u00eda que escapa a la injusticia y volver al combate con esa luz conquistada (\u2026)\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed lo repite en <em>Mientras, <\/em>cuya lectura emprend\u00ed tras baj\u00e1rmelo de Amazon por un precio casi simb\u00f3lico. Sus versos, blancos y libres casi siempre, permiten, como el m\u00edtico Ocnos de Cernuda, \u00a0consumir otra vez juncos ya conocidos, pero que el escritor trenza en gavillas tan novedosas como acertadas.<\/p>\n<p>El impulso contra \u201cel infame silencio del olvido\u201d (p. 9); la conciencia de que \u201cen cada l\u00e1grima yace un dios\/con el gesto inacabado del mundo\u201c (p. 20), nutren los \u00e1nimos del escritor. Enemigo de mordazas y anteojeras, radicalmente antirelativista moral, Castro describe, denuncia o filosofa, sin renunciar a la utop\u00eda, con recursos estil\u00edsticos m\u00faltiples, hasta permitirle al lector un reposo final, porque \u201cEl pasado, el presente y el futuro\/no son m\u00e1s que \/una\/gota\/de lluvia tras los p\u00e1rpados\/marinos de los ojos del tiempo\u201d (47).<\/p>\n<p>Estos poemas de amplio alcance, a menudo heridos por el calambur de juegos gr\u00e1ficos, retru\u00e9canos, paradojas y met\u00e1foras, con alg\u00fan decaimiento ocasional y gui\u00f1os perceptibles a Blas de Otero, Celaya, Benedetti, Paul Auster o Juan Gelman, se dirigen en segunda persona a cuantos no est\u00e9n dispuestos a callarse. \u201cNo temas ahogarte\/con las moscas traidoras del enga\u00f1o\/\u2026No te quedes con la boca cerrada\/viendo pasar los trenes cargados con olvido\/\u2026 Haz de ella tu casa,\/un lugar de acogida\/de todas las palabras\u201d, aconseja el alegato \u00faltimo.<\/p>\n<p>Antonio Castro \u2013escrib\u00ed una vez &#8211; es uno de esos hombres que rezuman sabor a tierra. Sabe arar y escardar, poner tomates, coger esp\u00e1rragos y setas silvestres, decir cu\u00e1ndo se doran los robles y casta\u00f1os o c\u00f3mo puede romper los hombros una saca de fertilizantes. Tambi\u00e9n ha le\u00eddo mucho; batallado en numerosos frentes y compuesto un buen n\u00famero de obras literarias. Por fortuna, sigue consciente de que <em>todav\u00eda est\u00e1 todo todav\u00eda <\/em>(M. Pacheco).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antonio Castro, <em>Mientras. <\/em>Amazon, 2023.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MIENTRAS NOS QUEDE LA PALABRA<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0Sobre lo que no se puede hablar, mejor es callarse (<\/em><em>Wovon man nicht sprechen kann, dar\u00fcber muss man schweigen). <\/em>Con este aforismo, parte s\u00e9ptima y \u00faltima del <em>Tractatus l\u00f3gico-philosophicus, <\/em>cierra el joven Wittgenstein su c\u00e9lebre ensayo, uno de los que m\u00e1s influencia han ejercido sobe el pensamiento occidental del siglo \u00faltimo. Fue el \u00fanico que public\u00f3 en vida, sin duda porque al fil\u00f3sofo vien\u00e9s le resultaron pronto inadmisibles los l\u00edmites, el frustante silencio que aquella m\u00e1xima positivista implicaba. \u00bfPor qu\u00e9 reducirse s\u00f3lo a tratar lo emp\u00edricamente verificable, cuando cuestiones de \u00e9tica, est\u00e9tica, pol\u00edtica, religi\u00f3n y tantas otras al margen del empirismo l\u00f3gico pueden resultar sumamente acuciantes, pues que en las mismas se juega la persona su destino? Para ponderar hasta qu\u00e9 punto le interesaban al Wittgenstein maduro baste leer <em>Investigaciones filos\u00f3ficas, <\/em>seguramente su obra p\u00f3stuma m\u00e1s relevante.<\/p>\n<p>Son las que inspiran esta entrega \u00faltima de Antonio Castro (Villarta de los Montes, 1957), si bien nunca le fueron ajenas a un escritor claramente comprometido.<\/p>\n<p>Porque este hombre, natural de la Siberia; forjado en Zah\u00ednos y residente en Badajoz, antiguo trabajador de GRAFESA, \u00a0maestro ya jubilado, con casa-huerta junto al G\u00e9vora lusoextreme\u00f1o, viejo militante de CC.OO., nunca ocult\u00f3 sus opciones preferenciales por las causas de los m\u00e1s desfavorecidos. Afortunadamente, tampoco cej\u00f3 en la b\u00fasqueda de la palabra justa y bella, del \u201cnombre exacto de las cosas\u201d, sin alharacas ni griter\u00edos. Sus novelas, cuentos y poemarios (<em>Aquella ma\u00f1ana, Primeras canciones, Las aventuras de Umar, La f\u00e1brica, Tierra y destino, Era y reflexiones taci(noc)turnas<\/em>) , nutridos todos en esa luz invencible de la Tisapa adolescente (Camus), constituyen incitaciones a \u201cguardar intactas dentro de uno mismo una frescura, una fuente de alegr\u00eda; amar el d\u00eda que escapa a la injusticia y volver al combate con esa luz conquistada (\u2026)\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed lo repite en <em>Mientras, <\/em>cuya lectura emprend\u00ed tras baj\u00e1rmelo de Amazon por un precio casi simb\u00f3lico. Sus versos, blancos y libres casi siempre, permiten, como el m\u00edtico Ocnos de Cernuda, \u00a0consumir otra vez juncos ya conocidos, pero que el escritor trenza en gavillas tan novedosas como acertadas.<\/p>\n<p>El impulso contra \u201cel infame silencio del olvido\u201d (p. 9); la conciencia de que \u201cen cada l\u00e1grima yace un dios\/con el gesto inacabado del mundo\u201c (p. 20), nutren los \u00e1nimos del escritor. Enemigo de mordazas y anteojeras, radicalmente antirelativista moral, Castro describe, denuncia o filosofa, sin renunciar a la utop\u00eda, con recursos estil\u00edsticos m\u00faltiples, hasta permitirle al lector un reposo final, porque \u201cEl pasado, el presente y el futuro\/no son m\u00e1s que \/una\/gota\/de lluvia tras los p\u00e1rpados\/marinos de los ojos del tiempo\u201d (47).<\/p>\n<p>Estos poemas de amplio alcance, a menudo heridos por el calambur de juegos gr\u00e1ficos, retru\u00e9canos, paradojas y met\u00e1foras, con alg\u00fan decaimiento ocasional y gui\u00f1os perceptibles a Blas de Otero, Celaya, Benedetti, Paul Auster o Juan Gelman, se dirigen en segunda persona a cuantos no est\u00e9n dispuestos a callarse. \u201cNo temas ahogarte\/con las moscas traidoras del enga\u00f1o\/\u2026No te quedes con la boca cerrada\/viendo pasar los trenes cargados con olvido\/\u2026 Haz de ella tu casa,\/un lugar de acogida\/de todas las palabras\u201d, aconseja el alegato \u00faltimo.<\/p>\n<p>Antonio Castro \u2013escrib\u00ed una vez &#8211; es uno de esos hombres que rezuman sabor a tierra. Sabe arar y escardar, poner tomates, coger esp\u00e1rragos y setas silvestres, decir cu\u00e1ndo se doran los robles y casta\u00f1os o c\u00f3mo puede romper los hombros una saca de fertilizantes. Tambi\u00e9n ha le\u00eddo mucho; batallado en numerosos frentes y compuesto un buen n\u00famero de obras literarias. Por fortuna, sigue consciente de que <em>todav\u00eda est\u00e1 todo todav\u00eda <\/em>(M. Pacheco).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antonio Castro, <em>Mientras. <\/em>Amazon, 2023.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; \u00a0Sobre lo que no se puede hablar, mejor es callarse (Wovon man nicht sprechen kann, dar\u00fcber muss man schweigen). Con este aforismo, parte s\u00e9ptima y \u00faltima del Tractatus l\u00f3gico-philosophicus, cierra el joven Wittgenstein su c\u00e9lebre ensayo, uno de los que m\u00e1s influencia han ejercido sobe el pensamiento occidental del siglo \u00faltimo. Fue [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1781"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1781"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1781\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1782,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1781\/revisions\/1782"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1781"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1781"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1781"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}