{"id":1798,"date":"2023-10-21T20:58:05","date_gmt":"2023-10-21T19:58:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1798"},"modified":"2023-10-21T20:58:05","modified_gmt":"2023-10-21T19:58:05","slug":"ya-soy-tierra-extremena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2023\/10\/21\/ya-soy-tierra-extremena\/","title":{"rendered":"YA SOY TIERRA EXTREME\u00d1A"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Ya soy tierra extreme\u00f1a <\/em>es la inscripci\u00f3n que Jes\u00fas Delgado Valhondo (1909-1993) dispuso se grabase en la l\u00e1pida de su sepultura. El afecto del escritor emeritense por el terru\u00f1o le hizo comprar una parcela con encinas junto al santuario de Carri\u00f3n, orillas del G\u00e9vora. Al menos \u00e9stas quedar\u00e1n seguras, gustaba repetir, recit\u00e1ndonos a A. Machado (<em>siempre firme, siempre igual\/impasible casta y buena\/\u00a1oh, t\u00fa, robusta y serena\/eterna encina rural\u2026\u201d.<\/em><\/p>\n<p>No pude menos que recordar al maestro andaluz y al querido J.D. Valhondo tras la lectura de <em>Las pertinaces dehesas, <\/em>excelente poemario de un hombre nacido y criado por aquellos lares, a la sombra del castillo de los Luna, aunque ausente desde su juventud. El\u00edas Cort\u00e9s (Alburquerque, 1940), comisario de polic\u00eda, que reside en el Levante espa\u00f1ol, pero siempre con el coraz\u00f3n tendido hacia la Raya, es autor de otro intenso poemario, con resonancias de Miguel Hern\u00e1ndez, <em>Escribir\u00e9 del amor en tus entra\u00f1as <\/em>(2013), si bien lo suyo ha sido la prosa humor\u00edstica. Entre 1965 y 1978 public\u00f3 un largo millar de art\u00edculos en <em>La Codorniz,<\/em>con colaboraciones en otras revistas del g\u00e9nero, como <em>El cocodrilo Leopoldo, Cuadernos de Humor <\/em>o <em>La Golondriz. <\/em>Tambi\u00e9n ha cultivado las narraciones cortas, con premio en numerosos cert\u00e1menes.<\/p>\n<p>Juan Calder\u00f3n, otro creador alburquerque\u00f1o, me puso en la pista de la reciente entrega de su paisano. No se lo agradecer\u00e9 bastante, porque pocas veces se consigue disfrutar con versos tan conmovedores. Reconoci\u00e9ndose con el pie ya en el estribo, pr\u00f3ximo a la barca que nunca ha de tornar, Cort\u00e9s exige para sus cenizas un camino \u00faltimo hacia el oeste. Se justificar\u00e1 as\u00ed el verso \u00faltimo del poemario: \u201c\u00a1Ya soy dehesa!\u201d.<\/p>\n<p>Antes, pleno de melancol\u00eda, va a realizar un retorno al para\u00edso del que tan prontamente se alej\u00f3 por razones laborales, si bien confiesa que nunca lo abandon\u00f3 en esp\u00edritu. Yo no he salido jam\u00e1s de Extremadura, sol\u00eda decir Pedro de Lorenzo, pese a las imposiciones f\u00edsicas de la di\u00e1spora. Troquelados desde la ni\u00f1ez gustos, olores, perspectivas, sensaciones t\u00e1ctiles\u2026 es frecuente que forjen la personalidad hasta l\u00edmites profundos, sobre todo si no se los intenta deshacer por las razones que fueren (los complejos funcionan seg\u00fan c\u00e1nones conocidos). Ya sabemos, el hombre es su infancia.<\/p>\n<p>Cu\u00e1n profundamente mantuvo el autor \u00a0ese patrimonio ps\u00edquico se percibe en todas las composiciones, poemas de amplio alcance, en versos blancos y libres de arte mayor, repletos de met\u00e1foras, alegor\u00edas, sinestesias, an\u00e1foras y tantos otros recursos l\u00edricos. Llaman especialmente la atenci\u00f3n las prosopopeyas, que le facilitan el coloquio con ejemplares de la flora y fauna t\u00edpicas, identificados como s\u00edmbolos. Los t\u00edtulos resultan reveladores: \u201cLa indiscreci\u00f3n de los grillos\u201d, \u201cEspejismo de lagartos\u201d, \u201cAbejarucos en el alma\u201d, \u201cLos buitres confusos\u201d, \u201cUn des\u00e1nimo de mastines\u201d, \u201cBerrea desesperada\u201d, \u201cLa ansiedad de los toros bravos\u201d, \u201cLamento de c\u00e1rabos\u201d o \u201cAbejarucos en el alma\u201d, por no decir el que da nombre a la obra, \u201dLas pertinaces dehesas\u201d.<\/p>\n<p>Identific\u00e1ndose con sentimientos atribuidos a animales o plantas, muchos en peligro de extinci\u00f3n o pr\u00e1cticamente desconocidos para quienes han ido dejando vac\u00edas las poblaciones rurales, los salva merced al lenguaje, preciso, \u00e1gil, c\u00e1lido, sugerente siempre. Tambi\u00e9n reconoce que no todo fue paradis\u00edaco en las majadas del abuelo, donde la escasez impon\u00eda \u00a0las reglas. (Volvemos a encontrar a menudo la que para m\u00ed ha sido la palabra-testigo de la literatura extreme\u00f1a: <em>hambre<\/em>).<\/p>\n<p>Como El\u00edas Cort\u00e9s me ha hecho revivir en todas las p\u00e1ginas y seg\u00fan tengo escrito, tambi\u00e9n yo me percibo portador de una herencia que no lograr\u00e9 transmitir. Morir\u00e1 con nosotros, los \u00faltimos reto\u00f1os de las tribus agroganaderas. Hablo de olores como el vaho de las cabras, el hervor de los altramuces, las eras encendidas o el brillo del alcornocal tras la lluvia. Poseo sobre mi piel el calambre de los grillos reci\u00e9n apresados, la sedosa musculatura de peces sorprendidos en la cueva, las caricias de un pelacho titubeante. \u00bfC\u00f3mo y a qui\u00e9n decirle el murmullo de las colmenas, la zumba de los moscardones, el crepitar de zarzales en llama, el estallido de las pi\u00f1as abiertas por el sol, los rumores miles del encinar? \u00bfQui\u00e9n recoge de mi boca el empuje del calostro, la dulzura de los chupamieles, el amargor de los rabiacanes, el agraz del acer\u00f3n, el encandilamiento de la melcocha o el az\u00facar de los higos rayados por la blanda?<\/p>\n<p>Sin duda, la inmarchitable memoria de alcornoques, melojos, jaras y encinas, con sus hermos\u00edsimos colonos, contribuir\u00e1 a su pervivencia.<\/p>\n<p>La obra lleva pr\u00f3logo de Javier Puig y un ep\u00edlogo del alburquerque\u00f1o Aureliano S\u00e1inz, catedr\u00e1tico de Did\u00e1ctica de la Expresi\u00f3n Pl\u00e1stica en la Universidad de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El\u00edas Cort\u00e9s Fern\u00e1ndez, <em>Las pertinaces dehesas. <\/em>\u00a0Badajoz, Diputaci\u00f3n, 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Ya soy tierra extreme\u00f1a es la inscripci\u00f3n que Jes\u00fas Delgado Valhondo (1909-1993) dispuso se grabase en la l\u00e1pida de su sepultura. 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