{"id":1843,"date":"2024-02-24T10:51:06","date_gmt":"2024-02-24T09:51:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1843"},"modified":"2024-02-24T10:51:06","modified_gmt":"2024-02-24T09:51:06","slug":"1843","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2024\/02\/24\/1843\/","title":{"rendered":"\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 SE\u00d1ORITAS"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para comprobar hasta qu\u00e9 punto han sido radicales las transformaciones experimentadas en nuestra sociedad, y muy especialmente en todo lo relacionado con la mujer espa\u00f1ola, durante este medio siglo \u00faltimo, bastar\u00eda leer <em>Las se\u00f1oritas. <\/em>E. Andr\u00e9s Ruiz (Soria, 1961), que ya nos admir\u00f3 en <em>Los montes antiguos <\/em>(Perif\u00e9rica, 2021) con deslumbrantes evocaciones del paisaje, reconstruye en esta segunda novela, m\u00e1s urbana (aunque no sin visitas al campo), la situaci\u00f3n femenina en los a\u00f1os sesenta. Ha creado personajes que hoy parecen salidos de un \u00e1lbum amarillento, tal vez dif\u00edciles de imaginar para las generaciones j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Vinculadas por motivos de amistad, trabajo, vecindad o de sangre, las protagonistas son numerosas. El n\u00facleo lo constituyen tres hermanas, solteras ya maduras, residentes en una peque\u00f1a ciudad del norte y habitan la vieja casona heredada de padres acomodados. No resulta f\u00e1cil la convivencia. Mercedes, la mayor, nacido en 1926, guarda en su memoria los avatares de la guerra civil; altiva y r\u00edspida, se sabe superior en edad, dignidad y gobierno. Frente a sus pretensiones, se erige una y otra vez Emi, la peque\u00f1a, rebelde y nerviosa, encargada del mantenimiento. Resultan deliciosos sus enfrentamientos dial\u00e9cticos. El tri\u00e1ngulo lo cierra Dedi, sin duda la m\u00e1s equilibrada, humilde y sin pretensiones, que pronto se convertir\u00e1 en el epicentro de la narraci\u00f3n.<\/p>\n<p>A su alrededor surge toda una pl\u00e9yade, cada una de cuyos componentes simboliza determinado grupo social. El relato de sus avatares, no siempre en l\u00ednea con el discurrir cronol\u00f3gico, funciona como pinceladas que retratan la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Avelina, la vieja f\u00e1mula, fiel y sesuda, a quien siempre conviene escuchar. Charo,\u00a0 la generosa \u00a0y audaz amiga, que trabaja en el madrile\u00f1o hospital de La Paz. Dora Pascual, modista que parece poseer un sexto sentido (el de la est\u00e9tica), distinto al de las pobres costureras Patro y Visi. Inge, la beguina de las torcas y otras soledades. Paulatinamente, ir\u00e1n incorpor\u00e1ndose nuevos nombres, seg\u00fan se desarrolla la vida de Dedi, que nunca llega a ser feliz, cada vez m\u00e1s resignada ante el destino. Peor le va a su prima Mila, a quien trae por las calles de la amargura un marido ambicioso y violento. El suyo parece m\u00e1s amable, aunque le da una cu\u00f1ada insufrible, una hija con graves problemas de salud y la previsible amante. Dedi estudi\u00f3 en Madrid y ha pedido la baja\u00a0\u00a0 en el laboratorio local donde ten\u00eda buen trabajo para ocuparse de los asuntos dom\u00e9sticos, tendr\u00e1 que pedir la reincorporaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s desilusionada e insignificante. Su fin ser\u00e1 tan triste como cab\u00eda suponer. S\u00f3lo la solidaridad entre las amigas las ayud\u00f3 a sobrevivir.<\/p>\n<p>Poeta, ensayista y cr\u00edtico, Enrique Andr\u00e9s es un maestro del lenguaje. Maneja con enorme habilidad el tempus del relato; proporciona agudos an\u00e1lisis psicol\u00f3gicos y deslumbra por las descripciones de ambientes y paisajes, tanto agrestes como urbanos o pueblerinos. Pasajes floridos alternan con la desnudez estil\u00edstica de otros, donde las oraciones breves y las elipsis verbales incrementan la agilidad de los relatos. No gusta de facilitar localizaci\u00f3n, sirvi\u00e9ndose de top\u00f3nimos ficticios (si se except\u00faan Madrid, Bilbao o alguna poblaci\u00f3n lejana a los acontecimientos), ni de precisar fechas, que los lectores deben deducir merced a alusiones ocasionales (a figuras como el boxeador Jos\u00e9 Legr\u00e1, el cantante Sammy Davis, el jinete Paco Goyoaga, o a simples instrumentos: tal tipo de coches, el uso del transistor, aquella medicina, curas con sotana, asistencia parroquial, braseros de pic\u00f3n, el jab\u00f3n casero). \u201cSe vive bajo la pausa r\u00edtmica de las campanas\u201d (p\u00e1g. 64)<\/p>\n<p><em>Las se\u00f1oritas <\/em>de Laura Ramos (Google Books, 2021) rayaban en la heroicidad. Las de Andr\u00e9s Ruiz, al menos las m\u00e1s generosas y libres, como la propia Dedi, bastante tienen con no dejarse amilanar y sobrevivir a los golpes desafortunados. De los hombres, salvo en circunstancias excepcionales, poca ayuda iban a obtener. Y, mientras sosten\u00edan sus empe\u00f1os diarios, en la a\u00f1osa <em>piel de toro <\/em>las ciudades crecen; el agro se mecaniza; el capitalismo se desarrolla; las f\u00e1bricas jubilan a los talleres; las virtudes del olvido sanan cicatrices y nuevas hornadas de j\u00f3venes, cada vez m\u00e1s desinhibidos o menos responsables, inundan los espacios ante los ojos asombrados de quienes les antecedieron. Una novela lo puede contar mejor que un libro de historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Enrique Andr\u00e9s Ruiz, <em>Las se\u00f1oritas. <\/em>C\u00e1ceres, Perif\u00e9rica, 2024<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Para comprobar hasta qu\u00e9 punto han sido radicales las transformaciones experimentadas en nuestra sociedad, y muy especialmente en todo lo relacionado con la mujer espa\u00f1ola, durante este medio siglo \u00faltimo, bastar\u00eda leer Las se\u00f1oritas. E. 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