{"id":1860,"date":"2024-04-13T10:44:24","date_gmt":"2024-04-13T09:44:24","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1860"},"modified":"2024-04-13T10:44:24","modified_gmt":"2024-04-13T09:44:24","slug":"el-brazo-de-laocoonte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2024\/04\/13\/el-brazo-de-laocoonte\/","title":{"rendered":"EL BRAZO DE LAOCOONTE"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ludwig Pollak\u00a0(Praga, 1868-Auschwitzm 1943) fue un jud\u00edo austr\u00edaco, de formaci\u00f3n alemana, al estudiar en Viena Arqueolog\u00eda y Arte. Afincado pronto en Roma, la <em>terra benedetta,<\/em> y de origen sefard\u00ed (su abuelo a\u00fan hablaba el castellano del exilio), llegar\u00e1 a ser uno de las m\u00e1ximas autoridades europeas en el dif\u00edcil mundo de la catalogaci\u00f3n de antig\u00fcedades. A su magisterio y libros acud\u00edan sistem\u00e1ticamente muse\u00f3logos, coleccionistas, magnates, catedr\u00e1ticos e historiadores del arte. La fama de Pollak sube de punto cuando, tras un golpe de genial intuici\u00f3n, localiza (1906) el brazo perdido de una de las esculturas cl\u00e1sicas m\u00e1s admirables, <em>Laocoonte y sus hijos, <\/em>en una tienda de la v\u00eda Labicana<em>. <\/em>La estatua original hab\u00eda sido descubierta, manca, justo cuatro siglos antes y su posible reconstrucci\u00f3n dio origen a un debate en el que la propuesta de Miguel \u00c1ngel fue derrotada, ante el imperativo Julio II. El hallazgo de Pollak vino a confirmar la desasistida tesis del genio. No fue su \u00fanico descubrimiento.<\/p>\n<p>De nada le sirvi\u00f3, m\u00e1s bien al contrario, frente a la bestia nazi. Los alemanes decidieron aplicar la \u201csoluci\u00f3n final\u201d a los jud\u00edos romanos. El 18 de octubre de 1943, un largo millar de ellos se hacinaban en el tren que los condujo desde el Collegio Militare hasta Auschwitz. All\u00ed iba Luwdig Pollak con su mujer e hijos, que tambi\u00e9n cavar\u00edan tumba de humo en las nubes de Birkenau. De nada sirvi\u00f3 la diplomacia del Vaticano en el empe\u00f1o por evitarle la <em>shoah <\/em>al amigo que un d\u00eda rescatara y donase al Papa un valios\u00edsimo c\u00e1liz medieval.<\/p>\n<p>Sobre la figura del estudioso hebreo ha centrado Hans von Trotha su bien documentada novela, sirvi\u00e9ndose de un h\u00e1bil recurso. El autor imagina que la Santa Sede, conocedora de la inminente redada de las SS, env\u00eda un emisario, el sr. K., al domicilio de Pollak para convencerlo de que se refugie con los suyos junto al Pont\u00edfice. El relato ante un monse\u00f1or de la curia sobre la fallida gesti\u00f3n, es el tercer elemento del discurso narrativo.<\/p>\n<p>Tan sabio como ingenuo, cansado ya de la existencia, el arque\u00f3logo jud\u00edo prefiere pasar aquellas \u00faltimas horas con K., narr\u00e1ndole la vida, \u201csumergido en el torrente de sus recuerdos (p\u00e1g. 80), hasta que el hombre se marcha sin conseguir el objetivo. Para recomponer la biograf\u00eda del personaje, von Trotha, doctor en Filosof\u00eda, ha acudido a las mejores fuentes, entre otras: la biblioteca y archivo Pollak, conservados en el Museo Barraco de Roma (del que el israelita fue director); los diarios del mismo; el Instituto Arqueol\u00f3gico de Roma, con que estuvo intensamente ligado y el archivo de G\u00f6ethe, dada la indeclinable devoci\u00f3n del protagonista por el gran rom\u00e1ntico alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Con tan ricos materiales se construye un texto que tiene tanto de ficci\u00f3n como de realidades hist\u00f3ricas. De la mano de alguien con un olfato especial para percibir el aura de lo aut\u00e9ntico, sin intereses pol\u00edticos, permite recorrer los recovecos de aquella Roma primisecular donde el arte parec\u00eda emerger por todos los rincones. Con escasa atenci\u00f3n a los futuros l\u00edderes fascistas (Mussolini y Hitler aparecen en algunas p\u00e1ginas; Franco, en ninguna), se recompone una \u00e9poca, dorada primero, tr\u00e1gica despu\u00e9s, a los ojos de un testigo excepcional.<\/p>\n<p>\u201cNo creo que vengan a por m\u00ed\u201d, repite Pollak, como mantra taumat\u00fargico ante las urgencias de K., que, menos culto, pero mucho m\u00e1s realista, le tiene organizada la fuga merced a alg\u00fan c\u00f3mplice alem\u00e1n y el amparo del Papa, \u201cprotector de los jud\u00edos romanos\u201d (p\u00e1g. 102).<\/p>\n<p>Laocoonte, sacerdote de Poseid\u00f3n, se opuso a que en Troya entrasen el caballo \u2013trampa, alance\u00e1ndolo. <em>Timeo Danaos et dona ferentes: Temo a los griegos, m\u00e1s a\u00fan si traen regalos, <\/em>formul\u00f3 su sospecha seg\u00fan Virgilio (<em>Eneida, <\/em>II). Atenea, empecinada en defender a Aquiles y los suyos, se enfad\u00f3 e hizo que serpientes marinas devorasen al cauteloso\u00a0 y sus dos hijos. El grupo escult\u00f3rico de la terrible lucha del sacerdote contra los monstruos ha pasado a la historia como \u201cel icono protot\u00edpico de la agon\u00eda humana\u201d.<\/p>\n<p>&#8220;Estaremos a salvo mientras sigamos leyendo a Goethe. El lenguaje es lo m\u00e1s importante que tenemos, adem\u00e1s del arte&#8221;, propon\u00eda Pollak, tal vez ante la sonrisa sarc\u00e1stica de alg\u00fan SS.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hans von Trotha, <em>El brazo de Pollak. <\/em>C\u00e1ceres, Perif\u00e9rica, 2024.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Ludwig Pollak\u00a0(Praga, 1868-Auschwitzm 1943) fue un jud\u00edo austr\u00edaco, de formaci\u00f3n alemana, al estudiar en Viena Arqueolog\u00eda y Arte. 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