{"id":1888,"date":"2024-06-29T09:29:45","date_gmt":"2024-06-29T08:29:45","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1888"},"modified":"2024-06-29T09:29:45","modified_gmt":"2024-06-29T08:29:45","slug":"boris-vian-oteaba-a-lejos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2024\/06\/29\/boris-vian-oteaba-a-lejos\/","title":{"rendered":"BORIS VIAN OTEABA A LEJOS"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Profesor de secundaria, abogado, editor (Abismo del Suroeste), cin\u00e9filo, mel\u00f3mano, contertulio (P\u00e1gina 72), S. M\u00e9ndez se aproxima a la figura del <em>polimath\u00f3s <\/em>(<em>el que sabe muchas cosas<\/em>), que tan bien encarnase su admirado Boris Vian (1920-1959). Entre las grandes novelas de este escritor franc\u00e9s, publicadas a menudo bajo pseud\u00f3nimos, sobresale <em>La espuma de los d\u00edas <\/em>(1947), que los cr\u00edticos han calificado como fantas\u00eda cient\u00edfica, c\u00f3mica, rom\u00e1ntica, tr\u00e1gica y surrealista. El fil\u00f3sofo J.P Sartre public\u00f3 extractos de tan sorprendente texto en la m\u00edtica <em>Les Temps Modernes, <\/em>pero la verdad es que la obra apenas tuvo \u00e9xito en vida de Vian. Su personaje central es Chlo\u00e9, joven enferma con enormes cualidades, a la que ha crecido un nen\u00fafar en el pulm\u00f3n.<\/p>\n<p>Justamente uno de los \u201ccuentos\u201d que figuran en la entrega de Santiago M\u00e9ndez se titula \u201cChlo\u00e9\u201d (pp.81-84). No es quiz\u00e1s el m\u00e1s valioso de la colecci\u00f3n aqu\u00ed agavillada, trece composiciones en torno a una axial, \u201cEl plato fr\u00edo\u201d, narraci\u00f3n que le da nombre. Puede decirse que es este un relato corto pr\u00f3ximo al g\u00e9nero negro, thriller construido con precisi\u00f3n de relojer\u00eda, cuyos componentes van engranando paulatinamente merced a la sabia batuta del astuto autor.<\/p>\n<p>Buena parte de los protagonistas de estos relatos son profesores de instituto, hombres y mujeres pr\u00f3ximos a jubilarse, con cicatrices propias de una madurez m\u00e1s o menos osada, que apuran opciones tal vez \u00faltimas para vivir sue\u00f1os a menudo allende los l\u00edmites permisivos. Nos contar\u00e1n sus aventuras en primera persona, dejando tambi\u00e9n el discurso a un narrador omnisciente (pedagogos, polic\u00edas, abogados, m\u00e9dicos, \u201cnegros\u201d y asesores pol\u00edticos, jueces y fiscales) que van desentra\u00f1ando los m\u00f3viles de conductas en principio dif\u00edciles de comprender. El autor, esc\u00e9ptico con la condici\u00f3n humana, exhibe un pesimismo antropol\u00f3gico agudo, que parece impregnar a cuantos personajes discurren por estas p\u00e1ginas sostenidas en una prosa excelente, no exenta de toques po\u00e9ticos.<\/p>\n<p>No todo discurre en espacios pr\u00f3ximos al aula, ni en el mismo entorno (la ciudad pr\u00f3xima a la frontera hispanolusa, con r\u00edo colonizado por ninf\u00e1ceas; un arroyo manso capaz de desbordarse asesinamente; un tren dubitativo y memorias de contrabandistas o caf\u00e9 portugu\u00e9s: Badajoz) donde se ubica <em>En plato fr\u00edo, <\/em>historia de una venganza que, aunque se frag\u00fce en la \u201craya\u201d, transita por Portugal para culminarse en Marsella. Ocasionalmente, tambi\u00e9n cabe conducir al lector hasta Marruecos (\u201cEl anillo\u201d) o la costa atl\u00e1ntica (\u201cIziar y el albatros\u201d), quiz\u00e1s los dos textos con mayor carga l\u00edrica.<\/p>\n<p>Ana Mar\u00eda Matute, reci\u00e9n nombrada Acad\u00e9mica, nos hizo el ya lejano 1998 el honor de venir a Trujillo para presidir la celebraci\u00f3n del D\u00eda del Bibli\u00f3filo. Ante los miembros de la UBEx que la o\u00edamos encandilados, repetir\u00eda una de sus frases predilectas: \u201cSi no hubiese podido participar en el mundo de los cuentos y si no hubiese podido inventarme mis propios mundos, me habr\u00eda muerto\u201d. Son las que M\u00e9ndez sit\u00faa como entradilla de la obra que rese\u00f1amos. Y si cabe discutir que nos proponga exactamente lectura de \u201ccuentos\u201d, seg\u00fan la categor\u00eda m\u00e1s usual de tales composiciones, las aqu\u00ed publicadas, sobresalen por su capacidad para sobrecogernos con tramas fuera de lo com\u00fan y finales sorprendentes. Claro que las realidades cotidianas pueden superar los confines de lo fant\u00e1stico. El genio de la escritura consiste en saberlas descubrir y \u201ccontarlas\u201d (el mismo campo sem\u00e1ntico), present\u00e1ndolas con notas distintivas que las hacen parecer originales. \u00a0Y esa virtud demuestra poseerla en abundancia el escritor de estos relatos, tan distintos entre s\u00ed tem\u00e1tica y formalmente, pero con indiscutibles aires de familia. Cabe imaginar la sonrisa placentera del maestro Boris Vian, exigente, provocativo, audaz y libre, ante creaciones similares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Santiago M\u00e9ndez, <em>En plato fr\u00edo y otros cuentos. <\/em>Badajoz, Kindle Direct Publishing, 2024.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Profesor de secundaria, abogado, editor (Abismo del Suroeste), cin\u00e9filo, mel\u00f3mano, contertulio (P\u00e1gina 72), S. M\u00e9ndez se aproxima a la figura del polimath\u00f3s (el que sabe muchas cosas), que tan bien encarnase su admirado Boris Vian (1920-1959). 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