{"id":1893,"date":"2024-07-06T09:51:57","date_gmt":"2024-07-06T08:51:57","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1893"},"modified":"2024-07-06T09:51:57","modified_gmt":"2024-07-06T08:51:57","slug":"la-casa-metafora-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2024\/07\/06\/la-casa-metafora-de-la-vida\/","title":{"rendered":"LA CASA, MET\u00c1FORA DE LA VIDA"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jes\u00fas Carrasco (Olivenza, 1972) irrumpi\u00f3 en el panorama de las letras con una obra deslumbrante, <em>Intemperie<\/em> (2013), pronto reconocida como ejemplo de lo que ha dado en llamarse \u201cnovela rural\u201d. Algo semejante hab\u00eda ocurrido con Luis Landero (Alburquerque, 1948) y su <em>Juegos de la edad tard\u00eda <\/em>(1989), que, entre otros galardones, obtuvo el Premio de la Cr\u00edtica de narrativa castellana. Decepcion\u00f3 bastante la segunda entrega del oliventino, <em>La tierra que pisamos <\/em>(2016), aunque tambi\u00e9n recibi\u00f3 distinciones valiosas, tal el Premio de Literatura de la Uni\u00f3n Europea. Su entrega siguiente, <em>Ll\u00e9vame a casa <\/em>(2021) levant\u00f3 el vuelo, llev\u00e1ndose, entre otros, el Premio Dulce Chac\u00f3n. Durante estos dos lustros de creatividad, fue gest\u00e1ndose, seg\u00fan del propio texto se deduce, este <em>Elogio de las manos, <\/em>al que un jurado donde figuraba Pere Gimferrer otorg\u00f3 pronto el Premio Biblioteca Breve 2024.<\/p>\n<p>Si en primates superiores encuentran los antrop\u00f3logos capacidad para servirse de palitos, piedras o alg\u00fan otro instrumento rudimentario, la especie humana es la \u00fanica que posee un cerebro (desarrollado a la vez en feed-back) capaz de darle el dominio de miles de elementos, naturales unos, creados los m\u00e1s en una carrera perfeccionista sin fin. Otras partes del cuerpo tambi\u00e9n le son \u00fatiles (Zarra rematando de cabeza o el espa\u00f1ol obtuso, embistiendo; pintores mancos, etc.). Pero, sin duda, son las manos el principal \u00f3rgano para la manipulaci\u00f3n f\u00edsica del medio, alabadas as\u00ed por numerosos autores (no pocos citados en esta obra). \u201cIgual que en la religi\u00f3n el hombre es dominado por el producto de su propia cabeza, en la producci\u00f3n capitalista lo es por el producto de su propia mano\u201d, escribe Marx, a la vez que critica el estado de alienaci\u00f3n o despojo que el obrero sufre en aquel sistema.<\/p>\n<p>Guillermo Rovirosa, fundador de la HOAC, publicaba en el Bolet\u00edn de dicha organizaci\u00f3n, a la que tuve el orgullo de pertenecer, lo que sigue: \u00abAs\u00ed como el sujeto de la visi\u00f3n no es el ojo, sino el hombre, por medio de sus ojos; as\u00ed tampoco la libertad no est\u00e1 en las manos, sino en el hombre a trav\u00e9s de sus manos. Las manos, pues, son el \u00f3rgano de la libertad, adem\u00e1s de ser el \u00f3rgano de la inteligencia; como los ojos son el \u00f3rgano de la visi\u00f3n. Parece indispensable que el desarrollo de la inteligencia sea paralelo y simult\u00e1neo al desarrollo y a la educaci\u00f3n de las manos si se quiere conseguir hombres libres\u00bb.\u00a0( n\u00ba 182, 1956).<\/p>\n<p>Creo que Carrasco suscribir\u00eda gustosamente esta proclama. Liberadas de la ancestral condena al trabajo por cuenta ajena, las manos del protagonista (el propio escritor, seg\u00fan el car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico del texto), hacen s\u00f3lo lo que a su due\u00f1o le apetece. Si las tareas resultan fatigosas, como exige reconstruir una casa semiderruida, para poderla habitar durante las vacaciones, con amigos y allegados, se har\u00e1n con gusto. Ninguna cr\u00edtica a las relaciones alienadoras entre propietarios de los medios de producci\u00f3n (las herramientas, en este caso) y el obrero, pues aqu\u00ed se conjugan ambas partes. Orgullo, eso s\u00ed, de la obra hecha merced al esfuerzo propio, si al menos el producto resulta eficaz para subvenir determinadas necesidades.<\/p>\n<p>En un pueblecito del sur, entre playa y monta\u00f1a, donde el levante castiga y los alcornoques erigen sus troncos protegidos contra el fuego, han proyectado la urbanizaci\u00f3n t\u00edpica. En tanto llegan las excavadoras (tardar\u00e1n diez a\u00f1os), el due\u00f1o permite que los amigos, residentes en Sevilla, ocupen para sus vacaciones una a\u00f1osa vivienda. As\u00ed lo hacen, si bien requiere continuas faenas de alba\u00f1iler\u00eda, que los improvisados trabajadores realizar\u00e1n, con ayudas de amigos y vecinos solidarios. El autor nos narra en primera persona las vicisitudes de esta sencilla, c\u00e1lida historia, interrumpida por estancias en el extranjero (Edimburgo) y adornada con evocaciones m\u00faltiples de sus vivencias infantiles en la Raya de Olivenza. Nunca dej\u00f3 de ser una morada humilde, pobre, aunque acogedora, que se ca\u00eda a pedazos si no se la socorr\u00eda continuamente:\u00a0 es preciso, una y otra vez, soldar tubos, serrar maderos, poner tornillos con sus tacos, meter la radial, el barbiqu\u00ed, la desbrozadora. El martillo, que el padre (maestro, encuadernador amateur) quiz\u00e1s recibi\u00f3 del abuelo (<em>baldosinero <\/em>en Badajoz) y le ense\u00f1\u00f3 a manejar, dej\u00e1ndoselo como herencia cuasi sacra, resulta hegem\u00f3nico.<\/p>\n<p>La prosa pulcra, exacta, de ritmo pausado, sin alardes, con gran dominio del lenguaje rural y riqueza l\u00e9xica para describir la rica florifauna del entorno, cuadra bien con el tema nuclear (componer apa\u00f1os, no chapuzas). \u00a0Sobresalen las minuciosas descripciones de determinadas faenas (sacar el corcho; aparejar la burra o\u201ccalzar\u201d el caballo de Bones con toda la detallada liturgia de cascos, herraduras, limas, clavos, etc.).<\/p>\n<p>A menudo, aparecen, quiz\u00e1s sin mucha justificaci\u00f3n, poetas y novelistas admirados, de quienes se toman pensamientos e incluso citas literales (Miguel Hern\u00e1ndez, Tabuchi, Galeano, N. Ginzburg, A. de Mello, P. S\u00fcskind, Manoel de Barros, Rodari\u00a0 y su \u201cbinomio fant\u00e1stico\u201d); pel\u00edculas (<em>Los espigadores y la espigadora,<\/em> de Agn\u00e8s Varda) o creaciones art\u00edsticas \u201cmanuales\u201d (Chillida, \u00darculo, Enzo Mari).<\/p>\n<p>De gran inter\u00e9s son personajes si se quiere secundarios, que acompa\u00f1an al narrador: la mujer e hijas; Juanlo, el cu\u00f1ad\u00edsimo; Mayoyi, una suegra encantadora; Bones, antiguo descorchador, hoy caballero impenitente; Rafael y Manuel, vecinos ancianos, l\u00facidos, generosos; los compa\u00f1eros de \u201cEnreasa\u201d, fraternidad obrera\u2026 Las manos de todo sirven para levantar paredes, encalar muros o soldar hierros. Y tambi\u00e9n voltear un cuerpo enfermo; hervir el caf\u00e9 o cocinar sabrosos platos. Desde luego, para acariciar a la mujer, los ni\u00f1os e incluso los animales pr\u00f3ximos. Y, claro est\u00e1, para escribir. Son muy justamente loables y elogiadas.<\/p>\n<p>Tras el COVID, llegaron las excavadoras y hubo que poner fin a la experiencia. Quedar\u00e1 para siempre memoria de la misma merced a la pluma o el ordenador\u2026 manejados por dedos habilidosos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jes\u00fas Carrasco, <em>Elogio de las manos. <\/em>Barcelona, Seix Barral (Planeta), 2024<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Jes\u00fas Carrasco (Olivenza, 1972) irrumpi\u00f3 en el panorama de las letras con una obra deslumbrante, Intemperie (2013), pronto reconocida como ejemplo de lo que ha dado en llamarse \u201cnovela rural\u201d. 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