{"id":1898,"date":"2024-07-20T11:07:59","date_gmt":"2024-07-20T10:07:59","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=1898"},"modified":"2024-07-20T11:07:59","modified_gmt":"2024-07-20T10:07:59","slug":"versos-de-gratitud-y-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2024\/07\/20\/versos-de-gratitud-y-esperanza\/","title":{"rendered":"\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 VERSOS DE GRATITUD Y ESPERANZA"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez (1881-1958) incluy\u00f3 \u201cEl viaje definitivo\u201d en sus <em>Poemas agrestes <\/em>(1910-1911). Autor extraordinariamente riguroso, tanto con los dem\u00e1s como consigo mismo, el de Moguer siempre pareci\u00f3 satisfecho con aquella composici\u00f3n de juventud, al inicio de la etapa modernista, por la recepci\u00f3n que mantuvo en sus \u201cantoloj\u00edas\u201d. Los estudiosos resaltan la carga de soledad y tristeza que, junto con el lenguaje sensorial e intensa carga pict\u00f3rica, rezuman aquellos conmovedores versos:<\/p>\n<p><em>\u00a0Y yo me ir\u00e9. Y se quedar\u00e1n los p\u00e1jaros<\/em><\/p>\n<p><em>cantando;<\/em><\/p>\n<p><em>y se quedar\u00e1 mi huerto, con su verde \u00e1rbol,<\/em><\/p>\n<p><em>y con su pozo blanco\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>Quienes conocen a Antonio Castro (Villarta de los Montes, 1957) no se sorprender\u00e1n de que haya decidido un t\u00edtulo tan rotundamente juanramoniano para su entrega \u00faltima. La prologa Basilio S\u00e1nchez (C\u00e1ceres, 1958), quien se declara prendido por \u201cla marea delicada de sus palabras, sabiendo que no hay nada de superfluo, que todo obedece a una exigencia de lentitud que ellas mismas se imponen para acercarse a las cosas m\u00e1s importantes, que son, precisamente, las m\u00e1s fr\u00e1giles, las m\u00e1s desamparadas\u201d (p. 9). S\u00edmbolos de las mismas pueden ser los peque\u00f1os p\u00e1jaros cantores que anidan en estas p\u00e1ginas, con magn\u00edficas ilustraciones de Mar\u00eda P\u00edrez Carrasco: currucas, ruise\u00f1ores, mirlos, orop\u00e9ndolas, l\u00faganos \u2026inundan con sus trinos el valle rayano, compitiendo con la canci\u00f3n inalterada del G\u00e9vora.<\/p>\n<p>Los poemas est\u00e1n compuestos en un lugar paradis\u00edaco, a orillas del r\u00edo hispanoluso que nace en la sierra de San Mamede, para entregar en Badajoz sus aguas pur\u00edsimas al confuso Guadiana, tras recorrer parajes de ensue\u00f1o. A mitad de su recorrido, junto a la Rabaza fronteriza, tiene casa y huerto el poeta, muy pr\u00f3xima a la que tambi\u00e9n habitase el llorado \u00c1ngel Campos. All\u00ed, con bosquecillos de ribera incre\u00edblemente hermosos y repletos de aves, trabaja, recibe, a sus amigos, medita, lee, escribe, oye m\u00fasica, sue\u00f1a, recoge todo tipo de plantas o frutos silvestres, sufre y goza un hombre de extraordinaria sensibilidad. Si entendemos mejor la descansada vida de fray Luis en su huerto salmantino; las c\u00e1balas de su amigo Arias Montano desde la Pe\u00f1a de Al\u00e1jar, o los filosofemas de Pascal en el convento de Port-Royal<em>, <\/em>este (audio)libro destila lo mejor de s\u00ed ley\u00e9ndolo junto a la Cascada da Cabroeira, alg\u00fan rinc\u00f3n de La Lamparona o la ermita de La Lapa. Y eso que tambi\u00e9n es posible escucharlo en cualquier escenario, si escaneas el QR impreso en su apertura.<\/p>\n<p>La obra se sustenta en cinco pilares fundamentales: el asombro, la reflexi\u00f3n, la denuncia, la gratitud y la esperanza.<\/p>\n<p>El mundo y la vida en s\u00ed misma nos regalan cada d\u00eda cientos de oportunidades con que maravillarnos. S\u00f3lo hay que tener los sentidos abiertos (<em>\u00bfD\u00f3nde ponemos los asombros?, <\/em>titulaba J.D. Valhondo) a<\/p>\n<p>las personas que nos rodean, las palabras que escuchamos, el af\u00e1n incansable e incomprensible del ser humano y, sobre todo, la contemplaci\u00f3n de la naturaleza. Captaremos el cotidiano don que nos ofrece, si nos detenemos a observarla con amor y sin prisas. Nace as\u00ed un canto sin forma, una partitura sin notas, un prodigioso mosaico donde de manera gratuita se nos muestran infinitas teselas solicitando nuestra atenci\u00f3n y su lugar en la tierra. El poeta observa, mira, escucha, siente y percibe, elevando su voz como testimonio. Nos facilita as\u00ed analizar nuestro comportamiento frente a los mensajes que nos env\u00eda el universo y la madre naturaleza (a veces, angustiosos gritos de auxilio).<\/p>\n<p>Imposible ignorar se\u00f1ales que nos llegan y demandan una respuesta y una acci\u00f3n como seres humanos, como especie supuestamente inteligente, impasible, sin embargo, tantas veces ante los desprop\u00f3sitos y las barbaridades de nuestros propios actos.<\/p>\n<p>Como <em>\u201cEl viaje definitivo\u201d <\/em>primigenio<em>, <\/em>los hermosos versos de A. Castro pueden generar un poso de tristeza. La despedida de quien asume su finitud y trasmite la nostalgia futura de las cosas, las personas y el mundo, ajenos ya a su presencia, nos agobia. Pero tambi\u00e9n, un sentimiento de satisfacci\u00f3n y dicha, de gratitud y esperanza. Ayudan a saber, conseguir el convencimiento, de que, a pesar de todo, incluso de nuestros desmanes como especie, la vida romper\u00e1 a trav\u00e9s de las piedras. Y los p\u00e1jaros, con o sin nosotros, seguir\u00e1n cantando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antonio Castro S\u00e1nchez, <em>Y se quedar\u00e1n los p\u00e1jaros cantando. <\/em>Valencia, Ol\u00e9 Libros, 2024<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez (1881-1958) incluy\u00f3 \u201cEl viaje definitivo\u201d en sus Poemas agrestes (1910-1911). Autor extraordinariamente riguroso, tanto con los dem\u00e1s como consigo mismo, el de Moguer siempre pareci\u00f3 satisfecho con aquella composici\u00f3n de juventud, al inicio de la etapa modernista, por la recepci\u00f3n que mantuvo en sus \u201cantoloj\u00edas\u201d. 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