{"id":190,"date":"2011-10-04T21:40:55","date_gmt":"2011-10-04T20:40:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=190"},"modified":"2011-10-04T21:40:55","modified_gmt":"2011-10-04T20:40:55","slug":"ana-blandiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2011\/10\/04\/ana-blandiana\/","title":{"rendered":"ANA BLANDIANA"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan un fen\u00f3meno bien conocido, los creadores m\u00e1s capaces  han logrado muchas veces romper el imperio de la censura de turno, eludiendo directrices oficiales, silencios ominosos o  limitaciones m\u00faltiples merced al lenguaje indirecto, la met\u00e1fora y las alegor\u00edas. Tiranos, inquisidores, genocidas y caudillos se ver\u00e1n impotentes para reprimir tantas obras que les desagradaban y cuyo \u00e9xito radic\u00f3 en las cr\u00edticas  all\u00ed  sutilmente dispersas, imposibles de atajar ni siquiera por los m\u00e1ximos dictadores.<br \/>\nAna Blandiana naci\u00f3 (1942) en Timisoara, la ciudad que iba a hacerse famosa por los levantamientos populares (1989) contra el r\u00e9gimen, entre tr\u00e1gico y rid\u00edculo, de Ceaucescu y su temible polic\u00eda secreta (Securitate). Hoy es una de las escritoras rumanas m\u00e1s c\u00e9lebres, con medio centenar de obras publicadas y traducida a una larga veintena de idiomas. En todas ellas (ensayos,  novelas, poes\u00edas, narraciones cortas) \u201crecurre a la convenci\u00f3n de lo fant\u00e1stico para denunciar, de manera encubierta, la dimensi\u00f3n grotesca de la existencia en un estado totalitario. Nuestra autora explora la capacidad subversiva de lo fant\u00e1stico y  revitaliza mediante esta estrategia literaria la tradici\u00f3n de la literatura rumana\u201d, expone la cotraductora Viorica Patea en el excelente ep\u00edlogo (p\u00e1g. 207).<br \/>\nBlandiana conoce como pocos de qu\u00e9 escribe. Su padre, comandante durante la Segunda Guerra Mundial, se hizo despu\u00e9s sacerdote ortodoxo y profesor, muy cr\u00edtico frente a la dictadura comunista, lo que le supuso varios a\u00f1os de c\u00e1rcel. Ella va a sufrir una vigilancia policial continua, viendo prohibidos muchos de sus escritos. No obstante, consigue publicar (1977) obras como  Las cuatro estaciones, seguramente por el car\u00e1cter mismo de estos relatos aleg\u00f3ricos, donde la \u201cpolisemia, la concentraci\u00f3n, la paradoja, la ambig\u00fcedad, las connotaciones y el juego de las sugerencias latentes\u201d (Patea, p. 206-208) tal vez despistaron al censor.<br \/>\nEl t\u00edtulo remite inevitablemente a Vivaldi, el gran violinista sobre el que se anuncian dos pr\u00f3ximas pel\u00edculas, m\u00fasico tan libre como inclasificable (alguien lo ha llamado \u201cel cura rojo\u201d, por el color de su pelo y su esp\u00edritu cr\u00edtico), sin olvidar las magn\u00edficas cuatro Sonatas  de nuestro Valle-Incl\u00e1n,  pluma iconoclasta donde las haya habido. Es otro acierto de Perif\u00e9rica (que ya public\u00f3 , 2008. de Blandiana Proyectos de pasado) reeditar este magn\u00edfico conjunto de relatos, todos los cuales presentan notas comunes bien perceptibles.<br \/>\nLos abre \u201cLa capilla con mariposas\u201d (el invierno), tal vez el de mayor poso fant\u00e1stico. Compuesto de forma autobiogr\u00e1fica, la autora lo sit\u00faa en un territorio on\u00edrico, donde lo imaginario (el reino de las libertades) se contrapone al mundo supuestamente real, el de la l\u00f3gica y las leyes materialistas, repleto sin embargo de contradicciones inn\u00fameras, \u00e9ticas y est\u00e9ticas. La denuncia de la situaci\u00f3n rumana, si bien bajo los ropajes del discurso sugerido, prosigue en \u201cQueridos espantap\u00e1jaros\u201d (la primavera). Tambi\u00e9n impregnado de auras l\u00edricas, Blandiana lo sembrar\u00e1 de s\u00edmbolos f\u00e1cilmente traducibles (comitivas f\u00fanebres, cabezas de ni\u00f1os, iglesias y cementerios),  por no decir el propio artefacto del t\u00edtulo, imagen rid\u00edcula del represor insensible. \u201cLa ciudad derretida\u201d (el verano) no puede significar sino el inevitable hundimiento \u2013 seg\u00fan habr\u00eda de producirse pronto \u2013 de una sociedad (un cementerio colectivo, se dice, p\u00e1g. 134)  fundada en la mentira y la opresi\u00f3n. Se anuncia un cataclismo tan maravilloso como repugnante (p\u00e1g. 138), representado por la cr\u00eda de delf\u00edn que aparece muerto en la playa. Lo concluye \u201cRecuerdos de infancia\u201d (el oto\u00f1o), donde se nos ofrece como asunto central una inconfundible quema de libros a las afueras de Bucarest, mezclando, nuevamente, el perfume de los viejos tomos con el hedor de las hojas ardidas.<br \/>\nUnamuno , otro rebelde, escribi\u00f3 alguna vez sobre \u201cla cochina l\u00f3gica\u201d. Blandiana sabe que \u201cla fantas\u00eda, aprovechando la fatiga de la l\u00f3gica, habr\u00e1 podido completar apresuradamente estas lagunas con manchas de colores capaces de cambiar el aspecto de todos los acontecimientos\u2026 Lo fant\u00e1stico no se opone a lo real, es s\u00f3lo su representaci\u00f3n m\u00e1s plena de significados\u201d (p\u00e1g. 55). As\u00ed lo demuestran estas narraciones.<\/p>\n<p>Ana Blandiana,  Las cuatro estaciones.  C\u00e1ceres, Perif\u00e9rica, 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan un fen\u00f3meno bien conocido, los creadores m\u00e1s capaces han logrado muchas veces romper el imperio de la censura de turno, eludiendo directrices oficiales, silencios ominosos o limitaciones m\u00faltiples merced al lenguaje indirecto, la met\u00e1fora y las alegor\u00edas. 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