{"id":2128,"date":"2025-07-19T09:27:35","date_gmt":"2025-07-19T08:27:35","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=2128"},"modified":"2025-07-19T09:27:35","modified_gmt":"2025-07-19T08:27:35","slug":"pizarro-redivivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2025\/07\/19\/pizarro-redivivo\/","title":{"rendered":"PIZARRO REDIVIVO"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se aproxima la conmemoraci\u00f3n, seguramente m\u00e1s cr\u00edtica que laudatoria, del 500 aniversario de la toma del Tahuantinsuyo, el poderoso imperio Inca, por las magras huestes de Francisco Pizarro (Medell\u00edn, c. 1478)-Lima, 1541), entre ellas sus \u201cTrece de la fama\u201d. Tan infatigable extreme\u00f1o, el <em>apu<\/em> (se\u00f1or) de las cr\u00f3nicas ind\u00edgenas, galardonado m\u00e1s tarde con el t\u00edtulo de \u201cmarqu\u00e9s de la Conquista\u201d, enfrent\u00e1ndose, sometiendo y asesinando a Atahualpa, para caer luego bajo los pu\u00f1ales almagristas, se erige con toda su grandeza y contradicciones como una de las figuras hist\u00f3ricas de mayor atractivo para historiadores, soci\u00f3logos, etn\u00f3grafos, literatos, pintores y cineastas. La biograf\u00eda sobre el personaje es sencillamente inmensa. Crecer\u00e1, sin duda, durante el pr\u00f3ximo lustro, al calor del V centenario de la toma de Cuzco y muerte del emperador inca (1533).<\/p>\n<p>Se adelanta Alonso Carretero (La Morera, 1952), que dedica a aquellos dos personajes un relato donde sobre el rigor hist\u00f3rico se impone la fant\u00e1stica capacidad de un escritor impregnado de lo que ha dado en decirse \u201crealismo m\u00e1gico\u201d. Generosas dosis de imaginaci\u00f3n creadora exhiben novelas anteriores suyas, especialmente las m\u00e1s pr\u00f3ximas, como <em>La Reina de los bucles de ceniza <\/em>(2015), <em>El viejo que se ech\u00f3 al monte <\/em>(2021) o <em>Mi peque\u00f1o Ganges <\/em>(2023).<\/p>\n<p>No obstante, importa recordar que el autor, licenciado en Ciencias Pol\u00edticas y Sociolog\u00eda por la Complutense, ha ejercido una carrera profesional muy variada como Investigador de mercados y tareas import-export para una multinacional yanqui y como periodista free lance en distintos medios. A esa doble vertiente, la del observador riguroso de las realidades cotidianas,\u00a0 cuyos an\u00e1lisis no deben rehuir parcela sociol\u00f3gica alguna (v.c., la emigraci\u00f3n o la \u201cEspa\u00f1a vaciada\u201d), y la del visionario capaz de construir mundos paralelos allende los imperativos sensoriales, adjunta el novelista extreme\u00f1o una permanente conexi\u00f3n con el terru\u00f1o donde viese las primeras luces y vivi\u00f3 los primeros a\u00f1os (por cierto, nada f\u00e1ciles) impregn\u00e1ndose de la cultura rural antes de partir a estudios y labores en centros urbanos.<\/p>\n<p>De ese rico c\u00f3ctel gustar\u00e1 el lector que se sumerja en <em>La enviada de Atahualpa. <\/em>Dos son los protagonistas principales, el Marqu\u00e9s Francisco Mier e In\u00e9s Rada, su joven asistenta, bella peruana reci\u00e9n venida desde los Andes. En torno a ellos gira todo un torbellino de familiares, criados y amistades de la m\u00e1s variopinta \u00edndole.\u00a0 Descendiente del \u00faltimo Virrey del Per\u00fa, entrado ya en la sesentena, con heridas achacables a despendolado vivir, el arist\u00f3crata gusta alternar estancias en la casona solariega y el cortijo trujillano, si no le da por desbordarse hacia extranjero, siempre en compa\u00f1\u00eda del m\u00e1s fiel servidor, Rodrigo, un humilde \u201chermano de leche\u201d. Voluble, antojadizo, mani\u00e1tico, actor fracasado, por encima de cualquier l\u00edmite, aunque no carente de virtudes como el sentido de la justicia o la empat\u00eda hacia los d\u00e9biles, el Marqu\u00e9s sufre <em>in crescendo <\/em>una enajenaci\u00f3n: la de creerse el mism\u00edsimo Francisco Pizarro hist\u00f3rico, con cuya historia personal se esfuerza por identificarse. Incluso mat\u00f3 a un guerrillero de Sendero Luminoso durante cierta excusi\u00f3n por los valles andinos.<\/p>\n<p>En dicha vor\u00e1gine alucinatoria, con ayuda de buenas dosis de ayahuasca, bourbon o el trujillano vino \u201cHabla del Silencio\u201d, introduce a In\u00e9s. La contempla y tratar\u00e1 como a In\u00e9s Huaylas Yupanqui, la princesa incaica junto a la cual Pizarro engendr\u00f3 mestizos. Son numerosas las aventuras urdidas por ambos personajes, entre otras, una visita a la corte de los Grimaldi, supuestos parientes del Marqu\u00e9s, acompa\u00f1ados por la inefable cohorte de amigos madrile\u00f1os. Tras pelearse en duelo a espada con el m\u00e1s corrupto, presunto violador de In\u00e9s, el \u201capu\u201d fallece, doblaje de la tragedia acaecida en el propio domicilio del conquistador aquel terrible\u00a0 26 de junio de 1541. Pero, antes de morir, su trasunto contempor\u00e1neo consigue montar, con ayuda de In\u00e9s, un espolio retrospectivo para devolver al Per\u00fa al menos parte del oro arrebatado en el XVI.<\/p>\n<p>Due\u00f1o de una prosa \u00e1gil y precisa, brillante en numerosos pasajes (preciosas descripciones de la dehesa), Carretero la enriquece con un l\u00e9xico en el que sobresalen los neologismos, las paremias y los t\u00e9rminos castellanos antiguos, tan propios para abordar situaciones o personajes de la \u00e9poca de la Conquista.<\/p>\n<p>Carretero Caballero, Alonso, <em>La enviada de Atahualpa<\/em>. Madrid, Liber Factory, 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Se aproxima la conmemoraci\u00f3n, seguramente m\u00e1s cr\u00edtica que laudatoria, del 500 aniversario de la toma del Tahuantinsuyo, el poderoso imperio Inca, por las magras huestes de Francisco Pizarro (Medell\u00edn, c. 1478)-Lima, 1541), entre ellas sus \u201cTrece de la fama\u201d. 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