{"id":2248,"date":"2026-06-27T20:02:38","date_gmt":"2026-06-27T19:02:38","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=2248"},"modified":"2026-06-27T20:02:38","modified_gmt":"2026-06-27T19:02:38","slug":"2248","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2026\/06\/27\/2248\/","title":{"rendered":"\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 SINFON\u00cdA FILIAL DE G. CASTELL"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amplia es la n\u00f3mina de escritores que se han ocupado de la figura paterna, de forma cr\u00edtica a veces (la mayor\u00eda, recordemos las famosas cartas de Kafka), o elogiosa (al modo de Abad Facioline en <em>El olvido que seremos,<\/em> inspiradora de un film hom\u00f3nimo dirigido por F. Trueba).<\/p>\n<p>El extraordinario cari\u00f1o que Piedad Gonz\u00e1lez-Castell (Badajoz, 1941) tuvo desde peque\u00f1a a su padre inspira cada p\u00e1gina de esta obra, m\u00e1s que biograf\u00eda estricta, un canto a las virtudes que ella supo ver siempre en tan polifac\u00e9tico personaje. Abogado, periodista, poeta, novelista, dramaturgo, caricaturista, pintor, guionista y secretario de distintos Ayuntamientos, la vida de Rafael Gonz\u00e1lez Castell ofrece un rico caleidoscopio de las Espa\u00f1as que le toc\u00f3 vivir. Nacido (1885) en una familia de la alta burgues\u00eda madrile\u00f1a, experimentar\u00e1 hondamente los atractivos de la bohemia capitalina (como \u201cel pap\u00e1 de las bellezas\u201d lo designar\u00eda alguien que, sin duda lo conoc\u00eda bien y hab\u00eda le\u00eddo a Felipe Trigo). Cat\u00f3lico confeso, pero pr\u00f3ximo al lerrouxismo republicano, los alcaldes de los municipios cuyas secretar\u00edas sirvi\u00f3 tras las oportunas oposiciones (Mocej\u00f3n, Ba\u00f1os de Montemayor, Mogente, Ciempozuelos\u2026), casi todos de izquierda, reconocen la pulcritud de su administraci\u00f3n, aunque a menudo le achacan que \u201chuele a cera\u201d demasiado. Reh\u00fasa formar parte de alg\u00fan partido, pero se opone a cualquier actuaci\u00f3n que imlique desprecio o altaner\u00eda hacia los m\u00e1s d\u00e9biles, sobre todo si son del g\u00e9nero femenino.<\/p>\n<p>Montijo, a donde llega en 1933, le ofrecer\u00e1 ocasiones m\u00faltiples para mantenerse en su l\u00ednea de hombre honesto, riguroso cumplidor de las obligaciones que el cargo requer\u00eda (sin dejar de escribir para la prensa regional y nacional, a la vez que continuaba labrando una obra literaria notable). El momento \u00e1lgido le llegar\u00e1 el 13 de agosto de 1936. Yag\u00fce se aproxima con su sangrienta columna a la poblaci\u00f3n, que los pol\u00edticos locales han abandonado. Es el humilde secretario quien negocia con el \u00a0duro militar la entrega pac\u00edfica del pueblo. Curiosamente, ya en 1939, lo llevar\u00e1n a juicio acusado como \u201cculpable de rebeli\u00f3n\u201d, lo que le supuso una condena de 12 a\u00f1os de c\u00e1rcel. \u00a0D. Rafael s\u00f3lo cumplir\u00e1 18 meses, en la instalada en el palacio pacense de Godoy, gracias a las numerosas influencias y testimonios que su admirable esposa supo gestionas por medio pa\u00eds. Superando el desconcertante proceso de rehabilitaci\u00f3n, volver\u00e1 (1947) a la secretaria del Ayuntamiento de Montijo, donde fallece (1965) herido por el Alzheimer. El ayuntamiento puso (1980) el nombre del escritor a la calle donde tuvo domicilio, casa que los herederos pretenden hoy convertir en centro cultural. La Diputaci\u00f3n public\u00f3 (1997) el libro de Castell <em>F\u00e1bulas de los Amigos de Col\u00edn, <\/em>con dise\u00f1o e ilustraciones de su hijo Rafael.<\/p>\n<p>No son pocas las dudas que persisten tras leer el libro de Piedad, tambi\u00e9n poeta y pintora. Es claro que ella no pretende establecer la biobibliograf\u00eda estricta de su progenitor. Alguien recopilar\u00e1 (ardua tarea) sus colaboraciones en peri\u00f3dicos y revistas; analizar\u00e1 los libros que dio a luz, debidamente contextualizados; pondr\u00e1 en claro cu\u00e1les fueron sus ideales sociopol\u00edticos; dar\u00e1 a conocer otras vicisitudes existenciales (v.c., c\u00f3mo vivi\u00f3 las tribulaciones de los tres a\u00f1os de la guerra civil) y facilitar\u00e9 el mejor entendimiento de por qu\u00e9 este hombre, amigo de algunos miembros \u00a0de la Generaci\u00f3n del 98 \u00a0(Blasco Ib\u00e1\u00f1ez, ante todo), merece calificarse como \u201crevolucionario pac\u00edfico\u201d. Las memorias que dej\u00f3 in\u00e9ditas, hilo conductor de la obra que aqu\u00ed rese\u00f1amos, reproducidos muchos de sus pasajes, dan cuenta de la calidad literaria y la bonhom\u00eda de un madrile\u00f1o calurosamente reconvertido en montijano. El Ayuntamiento al que sirvi\u00f3, bien har\u00eda restaurando el Certamen de Narraciones Cortas que desde 1997 mantuvo el nombre de Gonz\u00e1lez Castell y a tantos escritores importantes ha distinguido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Piedad Gonz\u00e1lez-Castell Zoydo, <em>Rafael Gonz\u00e1lez Castell. <\/em>Badajoz, Fundaci\u00f3n Caja Badajoz, 2025.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SINFON\u00cdA FILIAL DE G. CASTELL<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amplia es la n\u00f3mina de escritores que se han ocupado de la figura paterna, de forma cr\u00edtica a veces (la mayor\u00eda, recordemos las famosas cartas de Kafka), o elogiosa (al modo de Abad Facioline en <em>El olvido que seremos,<\/em> inspiradora de un film hom\u00f3nimo dirigido por F. Trueba).<\/p>\n<p>El extraordinario cari\u00f1o que Piedad Gonz\u00e1lez-Castell (Badajoz, 1941) tuvo desde peque\u00f1a a su padre inspira cada p\u00e1gina de esta obra, m\u00e1s que biograf\u00eda estricta, un canto a las virtudes que ella supo ver siempre en tan polifac\u00e9tico personaje. Abogado, periodista, poeta, novelista, dramaturgo, caricaturista, pintor, guionista y secretario de distintos Ayuntamientos, la vida de Rafael Gonz\u00e1lez Castell ofrece un rico caleidoscopio de las Espa\u00f1as que le toc\u00f3 vivir. Nacido (1885) en una familia de la alta burgues\u00eda madrile\u00f1a, experimentar\u00e1 hondamente los atractivos de la bohemia capitalina (como \u201cel pap\u00e1 de las bellezas\u201d lo designar\u00eda alguien que, sin duda lo conoc\u00eda bien y hab\u00eda le\u00eddo a Felipe Trigo). Cat\u00f3lico confeso, pero pr\u00f3ximo al lerrouxismo republicano, los alcaldes de los municipios cuyas secretar\u00edas sirvi\u00f3 tras las oportunas oposiciones (Mocej\u00f3n, Ba\u00f1os de Montemayor, Mogente, Ciempozuelos\u2026), casi todos de izquierda, reconocen la pulcritud de su administraci\u00f3n, aunque a menudo le achacan que \u201chuele a cera\u201d demasiado. Reh\u00fasa formar parte de alg\u00fan partido, pero se opone a cualquier actuaci\u00f3n que imlique desprecio o altaner\u00eda hacia los m\u00e1s d\u00e9biles, sobre todo si son del g\u00e9nero femenino.<\/p>\n<p>Montijo, a donde llega en 1933, le ofrecer\u00e1 ocasiones m\u00faltiples para mantenerse en su l\u00ednea de hombre honesto, riguroso cumplidor de las obligaciones que el cargo requer\u00eda (sin dejar de escribir para la prensa regional y nacional, a la vez que continuaba labrando una obra literaria notable). El momento \u00e1lgido le llegar\u00e1 el 13 de agosto de 1936. Yag\u00fce se aproxima con su sangrienta columna a la poblaci\u00f3n, que los pol\u00edticos locales han abandonado. Es el humilde secretario quien negocia con el \u00a0duro militar la entrega pac\u00edfica del pueblo. Curiosamente, ya en 1939, lo llevar\u00e1n a juicio acusado como \u201cculpable de rebeli\u00f3n\u201d, lo que le supuso una condena de 12 a\u00f1os de c\u00e1rcel. \u00a0D. Rafael s\u00f3lo cumplir\u00e1 18 meses, en la instalada en el palacio pacense de Godoy, gracias a las numerosas influencias y testimonios que su admirable esposa supo gestionas por medio pa\u00eds. Superando el desconcertante proceso de rehabilitaci\u00f3n, volver\u00e1 (1947) a la secretaria del Ayuntamiento de Montijo, donde fallece (1965) herido por el Alzheimer. El ayuntamiento puso (1980) el nombre del escritor a la calle donde tuvo domicilio, casa que los herederos pretenden hoy convertir en centro cultural. La Diputaci\u00f3n public\u00f3 (1997) el libro de Castell <em>F\u00e1bulas de los Amigos de Col\u00edn, <\/em>con dise\u00f1o e ilustraciones de su hijo Rafael.<\/p>\n<p>No son pocas las dudas que persisten tras leer el libro de Piedad, tambi\u00e9n poeta y pintora. Es claro que ella no pretende establecer la biobibliograf\u00eda estricta de su progenitor. Alguien recopilar\u00e1 (ardua tarea) sus colaboraciones en peri\u00f3dicos y revistas; analizar\u00e1 los libros que dio a luz, debidamente contextualizados; pondr\u00e1 en claro cu\u00e1les fueron sus ideales sociopol\u00edticos; dar\u00e1 a conocer otras vicisitudes existenciales (v.c., c\u00f3mo vivi\u00f3 las tribulaciones de los tres a\u00f1os de la guerra civil) y facilitar\u00e9 el mejor entendimiento de por qu\u00e9 este hombre, amigo de algunos miembros \u00a0de la Generaci\u00f3n del 98 \u00a0(Blasco Ib\u00e1\u00f1ez, ante todo), merece calificarse como \u201crevolucionario pac\u00edfico\u201d. Las memorias que dej\u00f3 in\u00e9ditas, hilo conductor de la obra que aqu\u00ed rese\u00f1amos, reproducidos muchos de sus pasajes, dan cuenta de la calidad literaria y la bonhom\u00eda de un madrile\u00f1o calurosamente reconvertido en montijano. El Ayuntamiento al que sirvi\u00f3, bien har\u00eda restaurando el Certamen de Narraciones Cortas que desde 1997 mantuvo el nombre de Gonz\u00e1lez Castell y a tantos escritores importantes ha distinguido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Piedad Gonz\u00e1lez-Castell Zoydo, <em>Rafael Gonz\u00e1lez Castell. <\/em>Badajoz, Fundaci\u00f3n Caja Badajoz, 2025.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Amplia es la n\u00f3mina de escritores que se han ocupado de la figura paterna, de forma cr\u00edtica a veces (la mayor\u00eda, recordemos las famosas cartas de Kafka), o elogiosa (al modo de Abad Facioline en El olvido que seremos, inspiradora de un film hom\u00f3nimo dirigido por F. Trueba). 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