{"id":234,"date":"2012-03-15T18:30:54","date_gmt":"2012-03-15T17:30:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=234"},"modified":"2012-03-15T18:30:54","modified_gmt":"2012-03-15T17:30:54","slug":"almas-atormentadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2012\/03\/15\/almas-atormentadas\/","title":{"rendered":"ALMAS  ATORMENTADAS"},"content":{"rendered":"<p>F. Nietzsche, siempre provocador, sostuvo que Dostoievski era el  \u00fanico psic\u00f3logo del que se pod\u00eda aprender algo.  Por su parte, S. Freud no ocultaba la admiraci\u00f3n por el escritor ruso, a quien rindi\u00f3 homenaje en su obra Dostoievski y el parricidio. En efecto, el  creador de personajes como Raskolnikov  o los hermanos Karamazov  pasa por ser uno de los escritores m\u00e1s  capaces de diseccionar los entresijos del alma humana, con reconocida predilecci\u00f3n por  los esp\u00edritus atormentados.  Las desgracias de su azarosa biograf\u00eda debieron de ayudarle para comprender como pocos  las humanas debilidades, las contradicciones y sufrimientos,  los sue\u00f1os frustrados, el orgullo herido y  la permanente insatisfacci\u00f3n  de cuantos no consiguen combinar adecuadamente el  \u201cprincipio de placer\u201d con el \u201cprincipio de realidad\u201d.<br \/>\nNo extra\u00f1a que la protagonista de esta novela  de Rodr\u00edguez Criado (C\u00e1ceres, 1967) tome al ruso como  el destinatario de las cartas que le escribe durante el bienio final de su al parecer  serena, pero tormentosa vida,  aunque Laura Bauer, antigua profesora de Matem\u00e1ticas de una Universidad romana,  m\u00fasica y lectora voraz, es consciente de que sus misivas nunca van a tener contestaci\u00f3n.  Si las redacta, dirigi\u00e9ndolas al autor con la que tan identificada se reconoce, es por ver de aclararse a s\u00ed misma y, quiz\u00e1s, obtener de la pluma el perd\u00f3n que nunca supo concederse.  Ya con ochenta a\u00f1os sobre sus d\u00e9biles hombros,  atendida de lejos por amigos,  familiares y, sobre todo,  su m\u00e9dico de cabecera,  un jud\u00edo milagrosamente escapado de Auschwitz, ir\u00e1 refiri\u00e9ndole  al inaccesible  Dostoievski  los puntos \u00e1lgidos de su vida, desde la infancia a los momentos \u00faltimos que sabe  le restan a orillas del  T\u00edber.  Le va explicando tambi\u00e9n peque\u00f1as an\u00e9cdotas cotidianas; impresiones de lecturas (casi siempre de novelistas rusos) y  breves encuentros con personas afines. Alguna vez le falla la memoria, como cuando pretende colocarnos un Volkswagen (el coche de Hitler) en los a\u00f1os veinte del pasado siglo.<br \/>\nEste recurso al g\u00e9nero epistolar  produce un texto mucho m\u00e1s \u00e1gil  que la t\u00edpica narraci\u00f3n autobiogr\u00e1fica, real o fingida,  facilitando mantener el hilo conductor a trav\u00e9s  de las espaciadas entregas, que por cierto ganan en intensidad e incluso extensi\u00f3n seg\u00fan avanza la obra.  H\u00e1bilmente construida, con excelente prosa,  los lectores tardan en conocer las claves de la desaz\u00f3n que  ha corro\u00eddo a esta mujer, sensible y  nada ego\u00edsta, de madre espa\u00f1ola y padre alem\u00e1n: su admirado progenitor fue un esp\u00eda nazi, avocado al suicidio tras la ca\u00edda del r\u00e9gimen hitleriano. Ella misma tard\u00f3 en descubrir  la complicidad  de aquel  guapo y atento periodista con el holocausto. Desde entonces, no ha podido vivir en paz,  mordida por la culpa ante  cr\u00edmenes horrendos  de los  que, sin haberlos cometido,  se siente tambi\u00e9n  responsable.  Tal vez por eso, pr\u00f3ximo ya el desenlace final, decide constituir en su heredero al doctor jud\u00edo, con quien nunca supo mantener una relaci\u00f3n  serena. A \u00e9ste se le atribuye la redacci\u00f3n de la \u00faltima carta, tambi\u00e9n dirigida, claro, a Dostoievski.<br \/>\nSi escribir es un acto de supervivencia, tambi\u00e9n ayuda no poco a sobrellevar las horas encontrarse y poder saborear libros como \u00e9ste.<\/p>\n<p>Francisco Rodr\u00edguez Criado, Mi querido Dostoievski.  Madrid, Ediciones de la Discreta, 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>F. Nietzsche, siempre provocador, sostuvo que Dostoievski era el \u00fanico psic\u00f3logo del que se pod\u00eda aprender algo. Por su parte, S. 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