{"id":58,"date":"2009-01-12T12:38:47","date_gmt":"2009-01-12T12:38:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=58"},"modified":"2009-01-12T12:38:47","modified_gmt":"2009-01-12T12:38:47","slug":"diario-interiores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2009\/01\/12\/diario-interiores\/","title":{"rendered":"Diario de interiores"},"content":{"rendered":"<p>Catedr\u00e1tica de literatura y periodista, Juana V\u00e1zquez da clases de postgrado en la Universidad de Alcal\u00e1 de Henares. Es autora de numerosos ensayos (\u2018El Madrid de Carlos III\u2019, \u2018El costumbrismo espa\u00f1ol del siglo XVIII\u2019, \u2018Zugazagoitia precursor de la novela social\u2019, \u2018La Literatura del siglo XX\u2019). Ha ejercido la cr\u00edtica literaria en \u2018Babelia\u2019, el cultural de El Pa\u00eds, y a\u00fan recordamos con nostalgia susexcelentes colaboraciones en \u2018Oeste Gallardo\u2019, bolet\u00edn que distribuyera no sin \u00e9xito el peri\u00f3dico HOY.  La escritora pacense, nacida y criada en Salvale\u00f3n, es tambi\u00e9n autora de poemarios como \u2018Signos de sombra\u2019, \u2018En el conf\u00edn del nombre Nos+otros\u2019 y \u2018Gram\u00e1tica de Luna\u2019. No pocos de los caracteres que distinguen \u2018Con olor a naftalina\u2019, su primera novela, remiten a los trabajos de creaci\u00f3n l\u00edrica en que la extreme\u00f1a ha venido ejercit\u00e1ndose de modo preferente. Estoy refiri\u00e9ndome a la estructura misma de la narraci\u00f3n, tipo mosaico; el gusto por las intimidades, el an\u00e1lisis interior y los soliloquios, antes que las historias o las descripciones; el lenguaje utilizado, a menudo repleto de im\u00e1genes literarias, que muchas veces nos acercan a la prosa po\u00e9tica, e incluso la curiosa puntuaci\u00f3n de los textos (comas y tildes, especialmente), m\u00e1s acorde con las libertades de los experimentalismos formales que con la ortodoxia gramatical, por no decir otras sorpresas sint\u00e1cticas capaces de introducir una doble lectura en no pocos pasajes.<\/p>\n<p>Sharba, la protagonista, una adolescente de personalidad compleja, extraordinariamente culta y libre, as\u00ed como Yaiza, su madre, de la que lucha por distinguirse, a tanto llega su parecido casi cl\u00f3nico, son dos personas singulares, opuestas a los valores dominantes en la ciudad provinciana donde residen. Las dos est\u00e1n apasionadas por las flores, cuyo lenguaje metaf\u00f3rico no ignoran. En modo alguna quieren verse impregnadas de ese \u00abolor a naftalina\u00bb, a conservante anticuado, que podr\u00eda encarnar Eugenia, la criada, noble y l\u00facida, narradora fant\u00e1stica en un domicilio a punto siempre de ebullici\u00f3n. Hugo, el hermano peque\u00f1o, no recibe atenciones de su distra\u00edda progenitora. El padre anda a lo suyo, sin enterarse demasiado de cuanto le ocurre a las dos mujeres, que \u00e9l mismo confunde en sospechosos despistes. &#8216;Con olor a naftalina&#8217; tiene mucho de obra freudiana, esos rasgos que el inventor del psicoan\u00e1lisis atribuye a las \u00abnovelas familiares\u00bb f\u00e1cilmente perceptibles aqu\u00ed: Complejos de Edipo-Electra, dial\u00e9ctica Eros-T\u00e1natos, adulterios reales o imaginados, lucha por la liberaci\u00f3n del peso paterno, histerias, crisis de personalidad, incesto, por no decir su dram\u00e1tico desenlace con el suicidio de Yaiza (y no es el \u00fanico de los que aparecen en la obra).<\/p>\n<p>Sin duda, hay otros aspectos dignos de resaltar en esta novela escrita de forma fragmentaria, acorde con el lenguaje impuesto por el cine o la televisi\u00f3n y cuya entrada principal, pero no \u00fanica, es el supuesto diario mantenido por Sharba para referir sus vivencias, anhelos, frustraciones, folias y fibias. Estoy refiri\u00e9ndome, sobre todo, a las numerosas consideraciones metaling\u00fc\u00edstica y metaliterarias que impregnan ese relato \u00edntimo de la joven. \u00abNo hay nada m\u00e1s bonito que las palabras, con diferente indumentaria. Te fascinar\u00e1n. En ellas reside la esencia de las cosas\u00bb (p\u00e1g. 18), proclama la madre, que no desconoce una desconsoladora realidad: \u00abLas palabras, en la mayor\u00eda de las ocasiones, lo \u00fanico que representan es un muro\u00bb (p\u00e1g. 52). La joven comparte ese criterio, aunque sabe igualmente que \u00ablas palabras abren puertas sobre el mar\u00bb (p\u00e1g. 55), especialmente si las manejan los grandes maestros, a los que ella sigue con asiduidad acaso inveros\u00edmil en una estudiante de instituto: Cavafis, Tabucchi, Kant, Amir Hamed, Foucault , Abumalham, Alojz Ihan\u2026 son lecturas habituales de esta alumna, rebelde e iconoclasta, que m\u00e1s de un d\u00eda agitado escribe versos, algunos de los cuales se reproducen. Por otra parte, el chat que mantiene con un amante virtual, Daniel (no revelar\u00e9 qui\u00e9n se esconde tras esta enigm\u00e1tica figura, pero se halla en l\u00ednea con las tesis de Freud), permite autora manifestar que no le son ajenos los recursos estil\u00edsticos de lo digital y las nuevas tecnolog\u00edas.<\/p>\n<p><strong>El Libro:<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8211; T\u00edtulo:<\/strong> \u2018Con olor a naftalina\u2019<\/p>\n<p><strong>&#8211; Autor:<\/strong> Juana V\u00e1zquez<\/p>\n<p><strong>&#8211; Editorial:<\/strong> Huerga y Fierro Editores. Madrid,  2008<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Catedr\u00e1tica de literatura y periodista, Juana V\u00e1zquez da clases de postgrado en la Universidad de Alcal\u00e1 de Henares. Es autora de numerosos ensayos (\u2018El Madrid de Carlos III\u2019, \u2018El costumbrismo espa\u00f1ol del siglo XVIII\u2019, \u2018Zugazagoitia precursor de la novela social\u2019, \u2018La Literatura del siglo XX\u2019). 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