{"id":616,"date":"2016-02-16T10:17:00","date_gmt":"2016-02-16T09:17:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=616"},"modified":"2016-02-16T10:17:00","modified_gmt":"2016-02-16T09:17:00","slug":"hacerse-nadie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2016\/02\/16\/hacerse-nadie\/","title":{"rendered":"HACERSE  NADIE"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo cuanto \u00a0se refiere (m\u00e1s bien poco) \u00a0en las 285 p\u00e1ginas, distribuidas en teselas (131) de esta dens\u00edsima obra (casi no hay puntos), ocurre en una peque\u00f1a, provinciana ciudad. Nunca se la nombra, pero se recoge que tiene r\u00edo, muralla y casonas; perviven a\u00fan los oficios tradicionales; todo el mundo se conoce \u00a0y en su plaza (anillo) los mozos contin\u00faan la a\u00f1osa costumbre de comer juntos el \u201ccalbote\u201d, suerte de comuni\u00f3n laica, \u00a0como un rito de amistad. El sitio m\u00e1s visitado (de \u201cMurania\u201d, sin duda) es la bodega, donde bajo la imperiosa mirada del mesonero se re\u00fanen cada d\u00eda los personajes secundarios de la novela,\u00a0 tipos populares\u00a0 que pueden simbolizar algunos de los defectos o virtudes caracter\u00edsticas de la especie humana: el herrero, el ermita\u00f1o, el guardi\u00e1n de la casi derruida fortaleza, el carpintero, los dos mellizos, \u00a0el viejo l\u00facido, el borrachucio Fiat, el Papagallo (sic) y otros singulares espec\u00edmenes.<\/p>\n<p>En aquella tertulia et\u00edlica se bebe el vino de cosecha y se habla sobre lo que sucede (insignificancias) por los alrededores. Todo ir\u00e1 transform\u00e1ndose con la llegada de un forastero, cuya conducta desconcierta a la parroquia, muy especialmente por el rasgo m\u00e1s chocante: practica un absoluto silencio, neg\u00e1ndose a hablar por mucho que se le provoque o incite. Carente de nombre, edad, oficio y pasado,\u00a0busca all\u00ed refugio, tras prescindir, no se sabe por qu\u00e9 razones, de cualquier tipo de lenguaje, hablado, escrito e incluso gestual. Resulta imposible establecer con tan extra\u00f1o personaje ning\u00fan g\u00e9nero de comunicaci\u00f3n, ni \u00e9l la busca de los dem\u00e1s, si bien poco a poco va habitu\u00e1ndose a compartir espacios comunes. No obstante,\u00a0este Nemo (en lat\u00edn \u201cnadie) se convertir\u00e1 en el factor clave de las metamorfosis que ir\u00e1n experimentado bastantes vecinos, hasta el punto de que varios de ellos, tan locuaces hasta entonces, se sumar\u00e1n tambi\u00e9n a las \u201ctaciturnidades del labio\u201d. S\u00f3lo la conmoci\u00f3n de Nemo ante una paloma herida o el desconsuelo de su llanto final, impensable en tal hombre, lo asimilan a los otros mortales.<\/p>\n<p>De este singular proceso ir\u00e1 dando cuenta el escribano de la villa. Trasunto sin duda del propio autor, ir\u00e1 refiriendo en primera persona, cual narrador omnisciente, \u00a0hasta los m\u00e1s m\u00ednimos detalles, a la vez que a\u00f1ade referencias a acontecimientos \u00a0anteriores \u00a0similares (tremebundo el del predicador\u00a0 suicida) o, convertido en fil\u00f3sofo, discurre una y otra vez (abundan las reiteraciones) sobre la vida y la muerte, la trascendencia, los factores determinantes de la conducta, la entidad y funcionamiento de las palabras y, c\u00f3mo no,\u00a0 los \u00a0l\u00edmites del lenguaje. Asunto \u00e9ste de antigua raigambre (recu\u00e9rdese al viejo Gorgias afirmando que nada existe;\u00a0 y, si existe, no lo podemos conocer; y, si lo conoci\u00e9ramos, no lo podr\u00edamos decir); fomentado por el spleen rom\u00e1ntico y convertido en tema central de la filosof\u00eda \u00a0y la literatura contempor\u00e1neas, es seguramente el n\u00facleo central de esta novela. Algunos poemitas ocasionales (m\u00e1s bien ripiosos) resumen las \u201csenectas\u201d (otro de los frecuentes neologismos del novelista, versado en latines y cultura b\u00edblica).<\/p>\n<p>Parece in\u00fatil a estas alturas un elogio del escritor, que viene recabando las calificaciones m\u00e1s altas de plumas como Luis Landero, \u00a0S\u00e1nchez Ferlosio, \u00c1ngel Harguindey, J.M. Pozuelos o Rafael Reig. (Por cierto, \u00e9sTe ha escrito que Hidalgo Bayal es el Nabokov extreme\u00f1o\u201d. No obstante, en Nemo (\u201cNim\u00fa\u201d) \u00a0no se percibe la m\u00e1s m\u00ednima alusi\u00f3n al erotismo, resultando todos sus personajes absolutamente asexuados).<\/p>\n<p>Hace casi seis \u00a0lustros, \u00c1ngel Campos me entreg\u00f3 un original que no dud\u00e9 en llevar a imprenta. Fue as\u00ed como saldr\u00eda a luz la primera novela de este autor (n. Higuera de Albalat, 1950), <em>M\u00edsera fue se\u00f1ora la osad\u00eda<\/em>. Cada uno de sus libros posteriores, y son numerosos, no han hecho sino confirmar lo que ya entonces se captaba y Ricardo Senabre consagrase en El Cultural de<em> El Mundo<\/em>: \u201cHora es ya de proclamar la excelencia de un autor que habr\u00eda que situar en la primera l\u00ednea de nuestros narradores actuales. En la l\u00ednea de Julio Cort\u00e1zar, Raymond Queneau, G. Cabrera Infante o Juli\u00e1n R\u00edos\u201d.<em> Magister dixit<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gonzalo Hidalgo Bayal, <em>Nemo<\/em>. Barcelona, Tusquets, 2016.<strong><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Todo cuanto \u00a0se refiere (m\u00e1s bien poco) \u00a0en las 285 p\u00e1ginas, distribuidas en teselas (131) de esta dens\u00edsima obra (casi no hay puntos), ocurre en una peque\u00f1a, provinciana ciudad. 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