{"id":750,"date":"2016-12-17T22:28:30","date_gmt":"2016-12-17T21:28:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=750"},"modified":"2016-12-17T22:28:30","modified_gmt":"2016-12-17T21:28:30","slug":"inmenso-naufragio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2016\/12\/17\/inmenso-naufragio\/","title":{"rendered":"INMENSO  NAUFRAGIO"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>V\u00edctor Serge (Bruselas, 1890-M\u00e9xico, 1947) fue una personalidad fascinante, prototipo del aut\u00e9ntico revolucionario, m\u00e1s proclive a la pluma que al fusil, capaz de reconocer los errores del proyecto ut\u00f3pico, aunque mantuvo hasta sus d\u00edas \u00faltimos los ideales juveniles, pese a los terribles tropiezos sufridos. Su nombre real era el de V\u00edctor Lvovich Kibalchic, como heredero de una familia rusa refugiada en B\u00e9lgica. All\u00ed naci\u00f3 y se form\u00f3 entre los defensores del anarquismo. Nunca perder\u00eda del todo sus ra\u00edces libertarias (junto al entusiasmo que mostr\u00f3 por la figura de Lenin). Su compromiso con los ideales revolucionarios lo condujo primero a Espa\u00f1a, durante la huelga general de 1917 (Medianoche en el siglo alude numerosas veces a nuestro pa\u00eds) y poco despu\u00e9s a Rusia, donde los bolcheviques hab\u00edan tomado el poder.<br \/>\nSerge se comprometi\u00f3 profundamente con el proceso sovi\u00e9tico y con la Internacional comunista. No obstante, su lucidez y honestidad le descubren pronto, especialmente tras la subida al poder de Stalin, que la cosa p\u00fablica no marcha seg\u00fan lo hab\u00eda so\u00f1ado. M\u00e1s pr\u00f3ximo a las tesis de Trostki, tambi\u00e9n \u00e9l ser\u00e1 v\u00edctima de la represi\u00f3n que est\u00e1 llev\u00e1ndose incluso a los miembros m\u00e1s relevantes del PCUS. Sufre en carne propia las humillaciones concentracionarias del \u201cgulag\u201d, del que escapa en virtud de las presiones internacionales. El a\u00f1o 1936 abandona el presidio y puede salir de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, convertida para entonces en una c\u00e1rcel descomunal, y afincarse en Francia. All\u00ed se decide a escribir la novela que presentamos.<br \/>\n<em>S\u00b4il est minuit dans la nuit<\/em> (1939), seg\u00fan el t\u00edtulo original, denuncia paladinamente la terrible noche que ha ca\u00eddo sobre una tierra, Rusia, donde el triunfo del proletariado permit\u00eda encender las luces de un porvenir glorioso para la humanidad. Adelant\u00e1ndose a Koestler o Soljenitsin <em>(Un d\u00eda en la vida de Iv\u00e1n Den\u00edsovich<\/em>, la admirable obra de este \u00faltimo, se halla aqu\u00ed prefigurada), Serge presenta el r\u00e9gimen estaliniano como una horripilante m\u00e1quina destructora de hombres y mujeres, en muchos casos a los que m\u00e1s debe la propia revoluci\u00f3n, con m\u00e9todos capaces de recordar otra odiosa estructura represiva, la Inquisici\u00f3n (delaciones, torturas, jueces inicuos, c\u00e1rceles, abogados c\u00f3mplices, hambrunas, autoinculpaciones humillantes, etc., est\u00e1n a la orden del d\u00eda).<br \/>\nPero <em>Medianoche en el siglo<\/em> es sobre todo un excelente ejercicio literario, texto en el que se combinan h\u00e1bilmente con discurso narrativo, el mon\u00f3logo interior, los di\u00e1logos sin marca, las canciones populares, las citas de Hegel y Marx, el feedback, la desconstrucci\u00f3n de las jergas pol\u00edticas y carcelarias para describir el tremendo Caos en que millones de personas ignoran por d\u00f3nde les asestar\u00e1n el golpe \u00faltimo.<br \/>\nEnmarcada en Cherno\u00e9, campo de concentraci\u00f3n a orillas del helado r\u00edo Chi\u00f3rnaya, magn\u00edficamente resuelto cada primavera, la obra nos traduce las angustias, ilusiones y sufrimientos de personajes protot\u00edpicos: Kostrov, miembro del partido desde 1917, profesor universitario de \u201cMaterialismo Hist\u00f3rico, que tambi\u00e9n cae en cae en desgracia y no se conducir\u00e1 del modo m\u00e1s honorable; Fedossenko, jefe implacable en el trato con los deportados pol\u00edticos, si bien lo veremos hundirse en el abismo ; el grupo de j\u00f3venes \u201ctrotskistas\u201d (Ryjik, Elkin, Avelii), cada uno representativo de diferentes posturas, que sufren all\u00ed las mayores miserias y entre los cuales destaca Rodion, el \u00fanico capaz de eludir las alambradas, aunque su futuro sigue siendo igual de negro. Si hay alg\u00fan atisbo de solidaridad en aquel gigantesco desbarajuste, en que la \u201cRusia eterna\u201d de los zares no parece haber mejorado un punto, corre a cargo de los m\u00e1s humildes y de las mujeres all\u00ed concentradas (V\u00e1rvara, Galia). Seg\u00fan apunta el escritor, entre Stalin y Hitler se puede establecer un estremecedor paralelismo. Los ideales comunistas eran tan sublimes como desastrosa su plasmaci\u00f3n pr\u00e1ctica.<br \/>\nSerge, ante la llegada de los nazis, consigue huir y refugiarse en M\u00e9xico, donde el coraz\u00f3n le fallar\u00eda. El r\u00e9gimen colaboracionista de Vichy impide que circule su novela, por entender que critica en exceso a un aliado de Alemania, Rusia (tras el pacto Stalin-Hitler). <em>Medianoche en el siglo<\/em> no reaparecer\u00e1 hasta 1979 (Par\u00eds, Livre de Poche). La edici\u00f3n de Alianza, con frecuentes notas a pie de p\u00e1gina puestas por el traductor (Ram\u00f3n Garc\u00eda), que no es la primera en castellano, facilita la lectura de un libro imprescindible.<\/p>\n<p>V\u00edctor Serge, <em>Medianoche en el siglo<\/em>. Madrid, Alianza, 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; V\u00edctor Serge (Bruselas, 1890-M\u00e9xico, 1947) fue una personalidad fascinante, prototipo del aut\u00e9ntico revolucionario, m\u00e1s proclive a la pluma que al fusil, capaz de reconocer los errores del proyecto ut\u00f3pico, aunque mantuvo hasta sus d\u00edas \u00faltimos los ideales juveniles, pese a los terribles tropiezos sufridos. 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