{"id":752,"date":"2016-12-22T12:39:06","date_gmt":"2016-12-22T11:39:06","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=752"},"modified":"2016-12-22T12:39:06","modified_gmt":"2016-12-22T11:39:06","slug":"sor-celina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2016\/12\/22\/sor-celina\/","title":{"rendered":"SOR  CELINA"},"content":{"rendered":"<p>Cuentan que cuando Tierno Galv\u00e1n se hallaba en una cl\u00ednica madrile\u00f1a con el pie ya en el estribo, seg\u00fan expresi\u00f3n de Cervantes, acudieron a verlo dos monjas.<br \/>\n-D. Enrique, rezamos mucho por Vd., fue la despedida.<br \/>\n-Se lo agradezco, hermanas, respondi\u00f3 el alcalde de Madrid, agn\u00f3stico convicto y confeso.<br \/>\nEstoy seguro de que ninguna energ\u00eda se pierde en el mundo, concluy\u00f3 el profesor.<br \/>\nEsta suerte de \u201ccuerpo m\u00edstico\u201d laico hubiera agradado sobremanera a personas como Arias Montano, quien enfatiza sobre ese dogma cat\u00f3lico en su impagable Dictatum Christianum (Amberes, Plantino, 1575), obra que tradujo Pedro de Valencia, aunque el disc\u00edpulo dejase in\u00e9dita la versi\u00f3n (publicada dos siglos despu\u00e9s) tal vez precavido contra la censura inquisitorial.<br \/>\nMe he acercado numerosas veces al convento de Sor Celina, casi siempre junto con la Dra. Carmen Araya &#8211; su ayuda a sor Celina ha sido fundamental &#8211;<br \/>\n para llevar ejemplares de obras como la citada antes, que me constaba eran muy  bien recibidas en el cenobio pacense, aut\u00e9ntica joya arquitect\u00f3nica de la ciudad. Nunca sal\u00ed sin haber percibido algo de esa energ\u00eda que Tierno elogiaba.<br \/>\nLa trasmite a raudales Sor Celina,  desde su arquitectura aparentemente fr\u00e1gil, m\u00ednima, nerviosa, una Edit Piaf gregoriana tras las s\u00f3lidas rejas del locutorio, que la religiosa, pr\u00f3xima ya a los noventa a\u00f1os,  traspasa a veces para mejor saludar al visitante. Bien informada de cuanto ocurre en el mundo, estudiosa infatigable, esta mujer de s\u00f3lida formaci\u00f3n, licenciada en Historia del Arte (\u201clo que m\u00e1s me cost\u00f3 al profesar, fue dejar la pintura\u201d), es una ferviente defensora de la casa donde habita con hermanas procedentes de medio mundo, el edificio badajoce\u00f1o del XVI mejor conocido y conservado merced en gran parte a las labores m\u00faltiples de la escritora.  ( Defender\u00e9 la casa de mi padre, cantaba Gabriel Aresti en su emocionante poema \u201cNire aitaren etxea\u201d).<br \/>\nBuena constancia de lo dicho queda patente en los dos vol\u00famenes anteriores a \u00e9ste, cuyo pr\u00f3logo me demanda, aun conociendo de sobra mis limitaciones. \u00bfQu\u00e9 hace un catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda, bibli\u00f3grafo cuasi amateur, aunque apasionado por el estudio de todo lo que dice relaci\u00f3n con Extremadura, suscribiendo el preliminar de un libro de Historia? Pues poco m\u00e1s que dar testimonio p\u00fablico de la admiraci\u00f3n, el respeto, el cari\u00f1o, que esa admirable clarisa me produce desde que la conoc\u00ed, hace ya lustros, y que no han hecho sino aumentar a partir de entonces.<br \/>\nSon muchas las sugerencias que me nacen tras la lectura de esta obra  poli\u00e9drica,  un punto ca\u00f3tica, aut\u00e9ntica miscel\u00e1nea (g\u00e9nero t\u00edpicamente renacentista, con el extreme\u00f1o Luis Zapata como referente m\u00e1ximo), verdadero caleidoscopio donde captar las m\u00faltiples perspectivas que, a trav\u00e9s de los a\u00f1os, una Casa de oraci\u00f3n, contemplaci\u00f3n, estudio y trabajo proporciona. Sin omitir que en el monasterio repercuten indefectiblemente las vicisitudes ciudadanas, por lo que estamos ante una muy valiosa contribuci\u00f3n a la historia del viejo Batali\u00fas.<br \/>\nSeg\u00fan ver\u00e1n los lectores, estas p\u00e1ginas, con indudable peso autobiogr\u00e1fico (\u00bfcu\u00e1les no las tienen, por mucho que pretenda subsumirse el creador?), aunque con la s\u00f3lida b\u00e1sica de las investigaciones en el muy abundoso archivo monacal, matizan y enriquecen cuanto las dos anteriores entregas ofrec\u00edan sobre los quinientos de a\u00f1os que pesan sobre Santa Ana. El af\u00e1n de perfeccionismo de sor Celina la induce a ello. Tambi\u00e9n los nuevos datos que no deja de rebuscar y no duda en confrontarlos numerosas veces con tesis sostenidas por otros historiadores locales. Ella se reconoce tozuda, audaz y constante para mantener las suyas (\u00bfqui\u00e9n no se acordar\u00eda de Teresa de \u00c1vila?), si bien distingue honestamente lo que considera como demostrable, de las meras conjeturas.<br \/>\n Pero este tercer tomo se ci\u00f1e casi por completo a la \u00e9poca contempor\u00e1nea. Cu\u00e1ntas mujeres formidables nos permite conocer, retratadas con absoluto afecto, capacidad psicol\u00f3gica y sus puntos de humor por la autora, que las ha tratado durante lustros. Y, a trav\u00e9s de tan gr\u00e1ciles como bien documentados apuntes, seguir el d\u00eda a d\u00eda la intrahistoria del convento. Si fuera preciso refutar el injusto apotegma de Voltaire sobre las personas consagradas \u2013 \u201cSe juntan sin conocerse, viven sin amarse, mueren sin llorarse \u2013, la pluma de sor Celina se basta y sobra.<br \/>\nPor cierto, la atenci\u00f3n se  le desparrama  a menudo para atender a otras f\u00e9minas con las que se top\u00f3 en sus investigaciones, digamos la primera alcaldesa de Espa\u00f1a (Julia Mayoral M\u00e1rquez, que lo fue del emblem\u00e1tico pueblo de Santa Amalia, durante la II Rep\u00fablica); sucesos claves para nuestro devenir hist\u00f3rico, tal la Guerra de Secesi\u00f3n entre Espa\u00f1a y Portugal; las angustias sufridas por la Fraternidad durante la de la Independencia contra los franceses (1812) y la revoluci\u00f3n de 1868, por no decir las vicisitudes de la contienda fratricida 1936-39. \u00a1Qu\u00e9 estampa la del alba\u00f1il \u201cBocanegra\u201d, el miliciano al frente del pelot\u00f3n ocupante, capaz de jug\u00e1rsela ante los suyos por aliviarles el tr\u00e1nsito a las indefensas monjas! No menos enjundia tienen los pasajes en que se describe la incorporaci\u00f3n de la Comunidad a las exigencias civiles del periodo democr\u00e1tico y los distintos gobiernos a partir de entonces.<br \/>\nBuffon, en su Discurso de ingreso en la Academia Francesa (1752), publicado por Manuel G. Revilla (M\u00e9xico, Tipograf\u00eda Econ\u00f3mica, 1911), viene a decir que  el estilo es el hombre. Y, naturalmente, el de la mujer, pudo a\u00f1adir el gran naturalista galo. Desde luego el de la autora rezuma naturalidad, pulcritud y gracia. Como es sor Celina. No extra\u00f1a que tenga  tantos amigos. Estoy orgulloso de poder contarme entre ellos. \u00bfNo soy muy subjetivo? Responder\u00e9 con Jos\u00e9 Bergam\u00edn ante id\u00e9ntica interrogaci\u00f3n: Sin duda. Si yo fuese un objeto, podr\u00edais exigirme objetividad. Pero soy un sujeto y lo asumo. Lo que en forma alguna implica ligereza gratuita en mis afirmaciones. Creo que Vds. las compartir\u00e1n cuando pasen p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Sor Celina Sosa Monsalve, Historia del R. Monasterio de Santa Ana, Tomo III. Badajoz, Fundaci\u00f3n CB.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentan que cuando Tierno Galv\u00e1n se hallaba en una cl\u00ednica madrile\u00f1a con el pie ya en el estribo, seg\u00fan expresi\u00f3n de Cervantes, acudieron a verlo dos monjas. -D. Enrique, rezamos mucho por Vd., fue la despedida. -Se lo agradezco, hermanas, respondi\u00f3 el alcalde de Madrid, agn\u00f3stico convicto y confeso. 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