{"id":768,"date":"2017-01-14T11:24:21","date_gmt":"2017-01-14T10:24:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=768"},"modified":"2017-01-14T11:24:21","modified_gmt":"2017-01-14T10:24:21","slug":"un-sirio-con-la-tiara-de-pedro-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2017\/01\/14\/un-sirio-con-la-tiara-de-pedro-3\/","title":{"rendered":"UN SIRIO CON LA TIARA  DE PEDRO"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El sentido de la oportunidad que Jes\u00fas S\u00e1nchez Adalid (Villanueva, 1962) viene demostrando, resulta evidente y, sin duda, encomiable. La historia de la literatura demuestra como los grandes autores gustaron llevar a sus libros temas que inquietaban a sus coet\u00e1neos, desde la Guerra de Troya (la <em>Iliada <\/em>de Homero) al \u201cbulling\u201d mediante internet (<em>Cicatriz, <\/em>de la prometedora Sara Mesa. Anagrama, 2016). El escritor extreme\u00f1o abord\u00f3 en sus dos obras \u00faltimas, <em>De repente, Teresa<\/em> \u00a0(2015) y <em>La mediadora <\/em>(2015) asuntos\u00a0 de actualidad: la biograf\u00eda de\u00a0 la recia mujer, cuyo centenario se conmemoraba, y la inteligente gesti\u00f3n de los divorcios. Lo mismo hace\u00a0 <em>El tiempo del Papa sirio<\/em>, donde aborda uno de los fen\u00f3menos sociopol\u00edticos m\u00e1s relevantes en los tiempos recientes: las oleadas de personas que huyen de Siria para refugiarse en los pa\u00edses occidentales. Y lo hace con un esp\u00edritu de insoslayable generosidad con tantas personas forzadas al exilio. La misma mostrada, a comienzos del s. VIII, por el papa Constantino I cuando acogi\u00f3 en Roma a los godos hispanos huidos ante la invasi\u00f3n agarena. El pont\u00edfice no pod\u00eda cerrarles las murallas de la ciudad: tambi\u00e9n \u00e9l, nacido y criado en Siria, tuvo que\u00a0 escaparse un d\u00eda para eludir los horrores de la \u00a0\u201cyihad\u201d. El convencimiento de que s\u00f3lo\u00a0 el emperador cristiano de Oriente pod\u00eda frenar los alfanjes de la media luna, le indujo a visitar Bizancio. All\u00ed permaneci\u00f3 durante diez meses, no sin mantener\u00a0 relaciones con numerosos compatriotas tambi\u00e9n acogidos a los muros protectores de Constantinopla.<\/p>\n<p>Y all\u00ed lo habr\u00eda conocido el personaje central de la novela: Efr\u00e9n, culto \u00a0joven nacido en Damasco, donde foment\u00f3 una fracasada insurrecci\u00f3n contra el Califa con la complicidad de cristianos, maronitas, marda\u00edtas\u00a0 y otras comunidades no isl\u00e1micas, pese al apoyo (leve) de mercenarios griegos. Tras la previsible derrota, aquel reto\u00f1o de sangre patricia enraizada con Alejandro Magno, fiel al evangelio pese servir al Islam (al menos, hasta la sublevaci\u00f3n), consigue evadirse y, unido al s\u00e9quito de Papa visitante, refugiarse en la Ciudad Eterna. Junto al Aventino compondr\u00e1 esta cr\u00f3nica, redactada en primera persona, alternando la narraci\u00f3n de lo que ocurre con los visigodos exiliados\u00a0 y cuanto \u00e9l\u00a0 hubo de vivir en Siria. Pero no ser\u00e1 un simple cronista. A ejemplo de S. Agust\u00edn \u00a0ante la ca\u00edda del Imperio Romano (<em>La ciudad de Dios), <\/em>fil\u00f3sofo de la historia, se interroga c\u00f3mo explicar los fulminantes triunfos de la religi\u00f3n musulmana, extendida en pocos decenios hasta el <em>Finis terrae <\/em>de Iberia. Los lugares m\u00e1s antiguos de la Cristiandad \u00a0son el epicentro desde donde parten las columnas musulmanas m\u00e1s aguerridas para ocupar, en oleaje al parecer incontenible, todos los territorios conocidos.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez Adalid acumula multitud ingente de materiales para documentar su narraci\u00f3n, que por fuerza se resiente de tama\u00f1os apoyos. En pocas ocasiones se permite traslucir su innegable vena l\u00edrica, describiendo la brillantez la noche entre los cedros del L\u00edbano; el marem\u00e1gnum de los zocos orientales o la espiritualidad que rezuman muros junto a los cuales cabalg\u00f3\u00a0 el impetuoso Saulo para perseguir a los \u201cseguidores del Camino\u201d. Tiene, no obstante, el reciente miembro de la R. Academia de Extremadura virtud sobrada para interesar al lector, sobrecogerlo incluso, present\u00e1ndole el presumible desarrollo de espect\u00e1culos medievales cuyo revival contempor\u00e1neo nos inquieta.<\/p>\n<p>El novelista ha proclamado numerosas veces que considera la literatura herramienta para hacernos mejores. A esa intencionalidad did\u00e1ctica somete a menudo\u00a0 parte de sus textos, que as\u00ed pueden \u00edrseles a las casi 400 p\u00e1ginas de este libro. Por lo dem\u00e1s, su mensaje (\u00e9l lo busca) coincide bien con las declaraciones que \u00a0colgaba en la red la \u00a0Plataforma \u201cPro Refugiados Extremadura\u201d (19 mayo 2016):<\/p>\n<p><em>La mayor\u00eda de las veces el sentimiento que est\u00e1 detr\u00e1s es el miedo a lo desconocido, pero\u00a0ese temor se<strong> <\/strong>cura con informaci\u00f3n veraz: el 40% de los refugiados sirios son ni\u00f1os;\u00a0 dos de cada tres adultos tienen nivel de Secundaria y\u00a0uno de cada tres, estudios universitarios. Es falso que la mayor\u00eda est\u00e9 bajo el umbral de la pobreza: una plaza en una patera cuesta entre 1.000 y 3.000 euros. Las personas realmente pobres siguen muriendo en Siria. Es falso que sean terroristas : huyen del ISIS, de lo mismo que aterra a los pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Jes\u00fas S\u00e1nchez Adalid, <em>En tiempos del Papa sirio. <\/em>Barcelona, Ediciones B, 2016<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El sentido de la oportunidad que Jes\u00fas S\u00e1nchez Adalid (Villanueva, 1962) viene demostrando, resulta evidente y, sin duda, encomiable. 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