{"id":955,"date":"2018-01-13T12:19:33","date_gmt":"2018-01-13T11:19:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/?p=955"},"modified":"2018-01-13T12:19:33","modified_gmt":"2018-01-13T11:19:33","slug":"amor-y-metapoesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/libreconlibros\/2018\/01\/13\/amor-y-metapoesia\/","title":{"rendered":"AMOR Y METAPOES\u00cdA"},"content":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez naci\u00f3 (1961) en Navalvillar de Pela, territorio rayano entre la Serena y la Siberia, comarcas de enorme reciedumbre paisaj\u00edstica, con Guadalupe al fondo. All\u00ed fue forjando su personalidad; conoci\u00f3 amigos y amores, penas y alegr\u00edas, antes de venirse a Badajoz, donde su presencia es casi infalible en cualquier actividad relacionada con la literatura.<br \/>\nSeg\u00fan ella ha manifestado tantas veces, su formaci\u00f3n enra\u00edza en las ense\u00f1anzas de Luis Arroyo, cuyo magisterio reconoce y a quien ha querido rendir homenaje con esta obra, tal vez desde el t\u00edtulo mismo: el agua que fluye y fecunda, s\u00edmbolo de la inspiraci\u00f3n po\u00e9tica. Emana caudalosa de su esp\u00edritu sensible, seg\u00fan demuestra en la abundante producci\u00f3n que ha ido dando a luz desde que se animase a escribir. Adem\u00e1s de numerosas colaboraciones en otras colectivas, Mar\u00eda Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez ha ido dando a luz una buena colecci\u00f3n de t\u00edtulos:<em> Para\u00edso<\/em> (1999), <em>Retazos de infancia<\/em> (2004), <em>El descuido de la rosa<\/em> (2005, 2013), <em>La gruta de las palabras<\/em> (2007), <em>La creaci\u00f3n<\/em> (2010), <em>Retazos de infancia II<\/em> (22017)012), <em>Dualidad<\/em> (2014) y <em>Pi\u00e9lagos del alma<\/em> (2017), sin olvidar dos cuentos infantiles, <em>La bella golondrina y el viento<\/em> (2009) \u00a0y La cochinilla maravillosa (2015) . Buena parte de ellos han sido publicados por Carisma, editorial con la que se siente especialmente vinculada.<br \/>\nCuantos la conocen la consideran un paradigma de animal l\u00edrico, ese raro esp\u00e9cimen que todo lo ve \u201csub specie esth\u00e9tica\u201d, inmerso permanentemente en la \u201cobnubilaci\u00f3n l\u00edrica\u201d (p\u00e1g. 43), con sensibilidad infatigable para recrear el mundo (poieo), tras percibir facetas insospechadas por el com\u00fan de los mortales incluso entre las realidades m\u00e1s frecuentes. Tras esa captaci\u00f3n privilegiada, luchan con denuedo por expresarlas en un lenguaje depurado, de alta intensidad l\u00edrica, no sin tentaciones de rendirse ante los limitaciones de la palabra y refugiarse en un silencio definitivo. Adoran el \u201caura\u201d que Benjam\u00edn exalt\u00f3 y se entusiasman con el Cernuda de iluminaciones como la expresada en <em>Ocnos<\/em> : \u201c\u2026Entrev\u00ed entonces la existencia de una realidad diferente de la percibida a diario, y ya oscuramente sent\u00eda c\u00f3mo no bastaba a esa otra realidad el ser diferente, sino que algo alado y divino deb\u00eda acompa\u00f1arla y aureolarla, tal es el nimbo tr\u00e9mulo que rodea un punto luminoso\u201d (Sevilla, Ayuntamientoto y otros, 2002, pp. 13-14).<br \/>\nPor suerte para los dem\u00e1s, aunque se dejen jirones del esp\u00edritu, la voz va abri\u00e9ndose paso y cuaja en poemas que a todos emocionan. Los aqu\u00ed reunidos se distribuyen en dos partes reconocibles merced a la diferente graf\u00eda: se reproducen unos en caja baja, mientras otros recurren a las cursivas, altern\u00e1ndose a lo largo del libro. Los primeros son de car\u00e1cter metaliterario y nos dicen la pugna de la autora, aunque ella misma desconf\u00ede de lograrlo, por alcanzar ese monumento tan inmarchitable como el bronce, con el que Horacio ya so\u00f1\u00f3. Los segundos no ocultan su car\u00e1cter er\u00f3tico y veladamente autobiogr\u00e1fico. El juvenil Pablo Neruda es un referente expl\u00edcito. No en balde la entradilla con que se abre la entrega son unas palabras del tan grande como contradictorio escritor chileno, a quien adem\u00e1s se ofrece uno de los m\u00e1s emotivos poemas, par\u00e1frasis l\u00edrica de la famosa \u201ccanci\u00f3n desesperada\u201d. Un hombre de tan rotunda sensualidad parece la ant\u00edtesis f\u00edsica de nuestra escritora, que en algunos versos tambi\u00e9n se introduce en terrenos er\u00f3ticos, incluso de manera rotunda (v.c., con repetidas alusiones al \u201cfalo m\u00f3rbido\u201d).<br \/>\nProloga Carlos Lamas, director del <em>Semanario Vegas Altas y La Serena<\/em>, publicaci\u00f3n con la que Mar\u00eda Jos\u00e9 colabora habitualmente. El prologuista concluye as\u00ed su conciso texto: \u201cTampoco soy buen juez, al ser amigo, pero soy sincero al decirles que me gusta como lo hace, como suena y qu\u00e9 cosas despierta y moviliza, mientras perge\u00f1a en su burbuja po\u00e9tica trozos de papel pintados con sue\u00f1os\u201d.<br \/>\nSon todos los del libro poemas de amplio aliento, con versos blancos y libres (salvo alg\u00fan caso de suaves asonancias e incluso rimas interiores), m\u00e1s el original soneto, eje de la obra, escrito en acr\u00f3sticos, junto a otros juegos gr\u00e1ficos, para componer el nombre de Luis Arroyo. Se han eliminado los signos de puntuaci\u00f3n, lo que exige la complicidad de los lectores, requeridos a implicarse en el proceso creativo, forzados a imponer ritmos y pausas, a veces con alcance sem\u00e1ntico. .<br \/>\nPese a lo dicho m\u00e1s arriba, y sin desconocer el innegable tono \u201cprofano\u201d (fuera del templo) que estos poemas rezuman, en ellos tambi\u00e9n se percibe a menudo un aire trascendente, un toque de m\u00edstica laica. A m\u00ed me lo sugiere ya el propio t\u00edtulo, que conduce inevitablemente al San Juan de la Cruz que, con el trasfondo del <em>Cantar de los Cantares,<\/em> nos conmueve record\u00e1ndonos<br \/>\n<em>Que bien s\u00e9 yo la fonte que mana y corre<\/em><br \/>\n<em>aunque es de noche.<\/em><br \/>\n<em> Aquella eterna fonte est\u00e1 ascondida,<\/em><br \/>\n<em>que bien s\u00e9 yo do tiene su manida,<\/em><br \/>\n<em>aunque es de noche.<\/em><br \/>\n<em>Su origen no lo s\u00e9, pues no le tiene,<\/em><br \/>\n<em>mas s\u00e9 que todo origen della viene,<\/em><br \/>\n<em>aunque es de noche.<\/em><br \/>\nNotemos tambi\u00e9n los frecuentes los frecuentes neologismos (algunos introducen originales anfibolog\u00edas) y resultan muy numerosas las sorpresas gr\u00e1ficas, de las que Mar\u00eda Jos\u00e9 tanto gusta:<br \/>\n-Alteraci\u00f3n de las cajas en una misma palabra, v.c. en \u201cserpenteando\u201d (p\u00e1g. 22), para asimilar el curso de un r\u00edo a los quiebros del reptil.<br \/>\n-Rupturas lineales, con espacios blancos sorpresivos, que suspenden el discurso lector.<br \/>\nY especialmente los ingeniosos caligramas (hasta quince se localizan). Sin duda el m\u00e1s llamativo es el que cierra la obra, un poema dedicado a Piedad Gonz\u00e1lez-Castell, amiga com\u00fan.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez, <em>De la soledad que emana<\/em>. Editorial SELEER, 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez naci\u00f3 (1961) en Navalvillar de Pela, territorio rayano entre la Serena y la Siberia, comarcas de enorme reciedumbre paisaj\u00edstica, con Guadalupe al fondo. 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