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	<title>ENRIQUE FALCÓescuela &#8211; ENRIQUE FALCÓ</title>
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		<title>Pecellín y la escuela de los sueños</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Aug 2011 15:12:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Falcó</dc:creator>
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<p>Por ENRIQUE FALCÓ. Bien Nacido.</p>
<p><span style="color: #000080;">UN año más, la concesión de la medalla de Extremadura, el distintivo más importante de nuestra región, será presa de todo tipo de críticas, casi siempre motivadas por la incuestionable realidad de que no alcanzan medallas para todos los que la merecen. Mi amigo y antiguo profesor, don Manuel Pecellín Lancharro, uno de los cinco agraciados, tendrá sus detractores, como podemos tenerlos cualquiera de nosotros (o igual más, debido a su arrolladora personalidad), que tal vez consideren que no es digno de recibir tan preciado y honorífico galardón. No será el menda quien les aburra para tratar de convencerles que el de Monesterio es un referente de la cultura Extremeña y una de las personalidades más importantes de los últimos 50 años en nuestra región. Ni siquiera trataré de justificar la concesión de su medalla por su impagable trabajo como bibliógrafo extremeño o su extensísima obra literaria. Quien suscribe habría concedido tal distintivo a don Manuel por ser ante todo un gran profesor y un educador en toda regla. Ni más ni menos.</span></p>
<p><a><img src="//cache2-thumb1.pressdisplay.com/pressdisplay/docserver/getimage.aspx?regionguid=1f1d5513-cdf9-45d5-aa92-ec20ceb9b0ad&#038;scale=167&#038;file=22012011082800000000001001&#038;regionKey=C2vGfkJMFn0qH9Rvdx8NXA%3d%3d" alt="" /></a></p>
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<blockquote><p> Lamento que sus detractores<br />
no hayan disfrutado de la inmensa fortuna que significa<br />
haber sido alumno suyo, y si lo fueron y no lo celebran, les compadezco por no haber aprovechado la oportunidad<br />
que les dio el destino para llegar a ser mejores personas<br />
a través de sus enseñanzas</p></blockquote>
<p><span style="color: #000080;">Los maestros y profesores juegan un papel en nuestra vida más importante de lo que creemos. Existen quienes nunca han echado la mirada atrás para reflexionar lo que aprendieron de ellos y valorar su positiva influencia. En mi adolescencia, el paso por el instituto era la época en la que te hacías mayor y te convertías en un hombre. Un momento clave en tu vida. Allí tuve (tuvimos muchos compañeros) la suerte de contar con el bueno de don Manuel Pecellín para aconsejarnos sobre el camino que debíamos seguir. Es cierto que a muchos, al principio, nos chocaba su elocuente personalidad y la sinceridad en sus gestos y en sus palabras; quizás no estábamos acostumbrados a que nos trataran ya como a adultos y a exigirnos un comportamiento digno para demostrar que éramos merecedores de tal trato. Una de las cosas que más me gustaba de Pecellín, además de su envidiable sentido del humor, es que nos mostrara la realidad tal cual, sin ningún tipo de miramientos ni dulcificación alguna. Ningún problema parecía especialmente grave para él. Nos enseñó que nunca había que dejarse dominar por el pánico ni la desesperación ante cualquier problema, pues todo habíamos de afrontarlo con la mayor tranquilidad posible en busca de la mejor solución. Aún recuerdo cuando nos preguntaba cuanto tiempo dedicábamos cada día a estudiar. Entre unos y otros daba como resultado una media de dos horas y él nos decía: «Pues no sé qué hago dando clases a gente tan lista, porque yo tengo que ser un poco torpe, ya que cuando era como vosotros necesitaba al menos 6 o 7 horas de estudio al día». La mayoría de los adolescentes sólo han visto en la ‘tele’ como el típico profesor joven, enrollado y tío bueno, se porta ‘dabuten’ con la peña y se va a tomar litros con la basca además de enrollarse con la más macizona (una menor a la postre) de la clase. Yo he comprobado en la vida real y de primera mano como don Manuel ha ayudado a compañeros que estaban muy desorientados y perdidos en la vida mientras otros profesores los daban por imposibles. Recuerdo con cariño como animaba a todo el que sintiera especial inclinación por cualquier faceta, ya fuera el deporte, la lectura, la música o la naturaleza. Siempre nos alentó a que estudiáramos lo que más nos gustara o que nos dedicáramos a aquello que nos hiciera más felices. En una ocasión, delante de toda la clase, manifestó a un alumno que había suspendido muchas asignaturas, su sorpresa y decepción por el resultado de su evaluación de esta guisa: «Si haces algo tan difícil como tocar tan bien la guitarra, no comprendo que suspendas tantas asignaturas; eso es porque quieres, ya que eres capaz de hacer algo muchísimo más difícil e importante que estudiar un puñado de asignaturas». Mi compañero experimentó un cambio tan radical que al cabo de los meses no parecía el mismo estudiante. Podría dedicarme a contar anécdotas de Manuel Pecellín y me daría para escribir cientos de artículos. Existen maestros y profesores, como él, que no deberían jubilarse nunca, pues muchos jóvenes necesitan de ellos para qué les enseñen que lo más importante en la vida es llegar a ser buena persona y luchar por alcanzar tus sueños. Educadores como Pecellín consiguen que un colegio, un instituto o una universidad se conviertan en la escuela de los sueños y de los buenos propósitos. La medalla de Extremadura para don Manuel Pecellín Lancharro es de las más justas y merecidas que se han concedido en los últimos años, aunque seguro que mi antiguo profesor no esté de acuerdo, amparándose en su modestia. Lamento que sus detractores no hayan disfrutado de la inmensa fortuna que significa haber sido alumno suyo, y si lo fueron y no celebran, como yo, tal reconocimiento, les compadezco por no haber aprovechado en su día la oportunidad que quiso darles el destino para llegar a ser mejores personas a través de sus enseñanzas. ¡Felicidades, don Manuel!</span></p>
<p><span style="color: #000080;">Publicado en Diario HOY el 28/08/2011</span></p>
<p><span style="color: #000080;"><a href="http://www.kioskoymas.com/epaper/showlink.aspx?bookmarkid=TH9JE8ED83M2&#038;preview=magnifier&#038;linkid=0de8f465-a978-45c3-8ecd-9cdf14e59aa4&#038;pdaffid=1NEHCXDv4QZRFanP7KJR9A%3d%3d"><img src="//cache2-thumb1.pressdisplay.com/pressdisplay/docserver/getimage.aspx?file=22012011082800000000001001&#038;page=24&#038;scale=23" alt="" /></a></span></p>
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		<title>Nostalgias Musicales</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Aug 2011 14:51:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Falcó</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" class="alignnone" src="//www.masternewmedia.org/images/free_music_online.jpg" alt="" width="450" height="359" /></p>
<p><span style="color: #000080">Cuando uno va haciéndose mayor los primeros achaques se van notando donde más duele, en el físico. Esos quilos de más, algo menos de pelo, y para colmo las jovencitas empiezan a hablarte de usted. Aun así he de confesarles que existen noches en que todo parece igual que cuando tenía 15 años. Los mismos bares, la misma gente, la misma música. Es como si el resto de la ciudad hubiera decidido a crecer y envejecer a tu lado como muestra de gran camaradería.</span></p>
<p><span style="color: #000080"><img loading="lazy" class="alignnone" src="//1.bp.blogspot.com/_6AQGcKP_vrg/SNlk00T2Q3I/AAAAAAAAAhI/UZGyRsKhj80/s320/zona_de_baile_1___frontal1pl0363.jpg" alt="" width="320" height="240" /></span></p>
<p><span style="color: #000080">El sábado pasado, en la Nueva Sala Aftasí, bebiendo Jack Daniels con hielo a falta de LOCH LOMOND, me emocionaba cuando el DJ  Newman pinchaba los viejos éxitos de “Zona de baile” con Vainila Ice y McHammer entre otros. Recuerdo con cariño ese CD, pues fue el primero que contemplaron mis ojos en dicho formato. Era de mi amigo Ricar (<a href="https://blogs.hoy.es/loch-lomond/2010/12/03/hong-kong-holidays/" target="_blank">Ricardo Larios</a>, guitarrista de <a title="página web de Darksound" href="http://www.darksoundband.com/" target="_blank">Darksound</a>, al que felicito desde estas páginas porque hoy cumple años) y lo escuchábamos en el pedazo de equipo de su padre, <a title="Todas las cosas" href="http://mlvcosas.blogspot.com/" target="_blank">Manuel Larios</a>, bloguero de Todas las cosas y <a title="Todas las músicas" href="http://www.almusics.blogspot.com/" target="_blank">Todas las Músicas</a>. Fue él quien nos enseñó que el sampler que usaba Vainila Ice en su “Ice, Ice Bay” no era sino el comienzo de una de las mejores canciones del grupo Queen, cantada a la postre junto a otro grande, David Bowie.</span></p>
<p><span style="color: #000080"><img loading="lazy" class="alignnone" src="//3.bp.blogspot.com/_NL35BxlAaU0/RyhthYGX_CI/AAAAAAAAALw/Z0zPrIhnXC0/s400/darksound_1.jpg" alt="" width="300" height="400" /><span style="color: #000000"> Ricardo Larios (Darksound)</span></span></p>
<p><span style="color: #000080">Estos recuerdos le hacen sentirse a uno viejo, o quizás nostálgico, aunque si me pongo a pensar hay cosas que no cambiarán nunca. La sensación indescriptible de escuchar como varios instrumentos forman un sonido capaz de envolverte de buenas vibraciones el alma a través del oído es algo que no ha dejado de emocionarme nunca, y cada vez que escucho una nueva canción, que transforma mis sentidos en mágicas melodías, no puedo sino sentirme tan joven como cuando escuché por primera vez <a title="drive my car" href="http://www.youtube.com/watch?v=gzer6f1m_8Q" target="_blank">Drive My Car</a> en el Walkman de mi viejo amigo de la escuela, <a title="Abraham Figueiredo" href="http://www.abrahamfigueiredo.com/" target="_blank">Abraham Figueiredo</a>. Querido Abraham, que favor me hiciste, estaré siempre en deuda contigo por ser el primero que me mostró el camino hacia la magia de <a title="The Beatles. Mitos y leyendas. Por Enrique Falcó" href="http://www.elcoloquiodelosperros.net/numero28/mu28en.html" target="_blank">los cuatro de Liverpool.</a></span></p>
<p><span style="color: #000080"> </span></p>
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