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		<title>El país de las ultimas cosas</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Sep 2012 18:38:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Falcó</dc:creator>
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<a href="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/09/El-país-de-las-últimas-cosas.jpg"><img loading="lazy" class="size-full wp-image-1161" title="El país de las últimas cosas" src="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/09/El-país-de-las-últimas-cosas.jpg" alt="La imprescindible novela de Paul Auster "El país de las últimas cosas"" width="295" height="455" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/09/El-país-de-las-últimas-cosas.jpg 295w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/09/El-país-de-las-últimas-cosas-195x300.jpg 195w" sizes="(max-width: 295px) 100vw, 295px" /></a>
<p><span style="color: #000000; font-size: medium;">Enrique Falcó. Tacaño a la fuerza</span></p>
<p><span style="color: #000080; font-size: medium;">No sé si a ustedes les ocurrirá lo mismo, pero desde luego quien suscribe ya no disfruta haciendo <a title="la lista de la compra" href="https://blogs.hoy.es/loch-lomond/2011/06/17/la-lista-la-compra/" target="_blank">la compra</a> como antaño, cuando se dejaba arrastrar por los pasillos del súper de turno, embaucado y seducido por sueños comestibles que ya pertenecen a tiempos mejores, llenando el carro hasta las trancas siguiendo la máxima que reza que “más vale que sobre que no que falte”. Se presentan peores tiempos. Ahora toca hacer la cuenta de cabeza, como cantaba Santiago Auserón en la canción de Radio Futura “Veneno en la piel”, y seguir la lista de la compra o la compra de la lista, o de los listos amigos de lo ajeno, que ya no sabe uno qué inventar para estirar el menguante estipendio. Les aseguro que así pierde la mayor parte de su encanto. Poco a poco vamos sacrificando más, y pasamos primero por aquello de salir menos a a tapear, a cenar y a comer fuera de casa, después por comprar más <a title="Del Loch Lomond al Loch Castle" href="https://blogs.hoy.es/loch-lomond/2012/05/06/del-loch-lomond-al-loch-castle/" target="_blank">Loch Castle en vez de Loch Lomond</a>, hasta que llega el momento en que ves que la realidad te muestra lo duro que resulta obtener lo más necesario. Yo, les aseguro, antes no era así, pero de unos meses hasta ahora me estoy volviendo un tacaño insoportable y gruñón, y me parezco cada vez más a esos entrañables vejetes de las películas que cargan continuamente contra la juventud que pisa el césped añorando tiempos pasados, tiempos mejores. Fui consciente de este hecho hace algunas semanas, cuando me indigné más que alarmé al comprobar que los garbanzos que vengo comprando desde hace años casi llegan a los 4 euros. “¡Qué me lleven los demonios!” Me sorprendí a mí mismo maldiciendo a voces. El problema es que el menda sigue siendo joven, y tanto si mira hacia arriba como más abajo el panorama no es menos desolador. Como no hay mal que por bien no venga algunos estamos perdiendo algo de peso, (de fisonomía oronda que diría algún <a title="Félix Barroso" href="https://blogs.hoy.es/loch-lomond/2012/08/29/felix-barroso-y-la-desverguenza-ajena/" target="_blank">desvergonzado ajeno en una ida de olla, o de pingolla</a>) caminando sin ningún tipo de espíritu deportivo en pos de la medalla de oro al ahorro en combustible. Porque esa es otra, echar gasolina decididamente se ha convertido en un lujo del que no todos vamos a poder disponer como hasta ahora. Me vienen a la cabeza aquellas divertidas historietas de Zipi y Zape del maestro Escobar, siempre tan exagerado como tronchante con el precio de la merluza fresca y la gasolina súper. Parece que estoy viendo ahora mismo a don Pantuflo Zapatilla, digno catedrático de Filatelia y Colombofilia, pagar unos litros de gasolina llorando, mientras se despide de los zapatos que pensaba comprarle a sus “nenes” (apelativo con el que el gran padrazo y doña Jaimita se refieren a sus vástagos) y del quilo de patatas al que le había echado al ojo. Mientras, el gasolinero de turno, también con lágrimas en las pupilas, lo anima cariacontecido como buenamente puede para fundirse en un abrazo de melancólica camaradería.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_1162" style="width: 235px" class="wp-caption alignnone"><a href="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/09/Los-pollos-de-Portugal.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1162" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1162" title="Los pollos de Portugal" src="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/09/Los-pollos-de-Portugal.jpg" alt="¡Qué ricos los pollos de Portugal con su salsita picantona!" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/09/Los-pollos-de-Portugal.jpg 1200w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/09/Los-pollos-de-Portugal-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/09/Los-pollos-de-Portugal-768x1024.jpg 768w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><p id="caption-attachment-1162" class="wp-caption-text">¡Qué ricos los pollos de Portugal con su salsita picantona!</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000080; font-size: medium;">En unos meses recordaremos con nostalgia (el menda ya lo hace, como el bueno de don Pantuflo, pero con lágrimas en el estómago) lo que nos gustaba (especialmente a los pacenses) acudir los fines de semana a comer o cenar al país vecino, amparados en sus riquísimas especialidades (marisco, <a title="Los Pollos de Portugal" href="https://blogs.hoy.es/loch-lomond/2011/10/27/los-pollos-de-portugal/" target="_blank">pollos con salsa picantona</a>, bacalao dorado, lulas con bacon, frescos y deliciosos vinos verdes) y sus económicos precios, que a pesar de la subida del IVA en su país han mantenido los hosteleros con esfuerzo baldío, ya que  el  ascenso imparable de la gasolina le resta el escaso atractivo económico que sugería. Los establecimientos destinados a los más jóvenes, siempre con menos recursos, como hamburgueserías o pizzerías se convierten ya en establecimientos para adultos con precios desorbitados. El cine, el teatro, o los acontecimientos deportivos son cada vez más inaccesibles, y en breve asistiremos seguramente a una importante caída en líneas de fibras ópticas, adsls, y lineas de móviles y teléfonos fijos. Todo sube con el IVA mientras baja nuestra calidad de vida. Duchas más cortas, menos aire y calefacción, nada de renovar el vestuario, y a pensárselo dos veces antes de poner la lavadora o el lavavajillas si no están lo suficientemente llenos. Por lo tanto esto es lo que se avecina. Jóvenes, y no tan jóvenes, explotados en el trabajo, ya que hacemos cada vez más horas cobrando menos, sin oferta de ocio, sufriendo calamidades y sin poder cultivar nuestro espíritu. “Panem et circenses” o lo que es lo mismo: Pan y circo, que decía Décimo Junio Juvenal en su sátira. El problema es que a nosotros el Gobierno no nos regala el trigo, y ni mucho menos entradas para el circo. Se nos está acabando la paciencia, y si no el pan, al menos sí la mantequilla con lo que lo untamos. De circo vamos bien sobrados, con el que montan casi a diario políticos, banqueros y chorizos en plan circo del sol, y otros más modestos, en plan payaso alegre y payaso triste (más triste que alegre) como los Sánchez Gordillo, Manuel Cañada, Víctor Casco, Pedro Escobar y los simpatizantes de  estos amigos de lo ajeno. En cualquier caso todos con su riñón bien calentito y sobrados de pan y vino. Nuestro país se parecerá cada vez más a “El país de las últimas cosas” de Paul Auster, un libro que trata sobre la miseria humana, y de lo lamentable que puede convertirse la vida de un hombre cuando su única meta es la de sobrevivir a cualquier precio. Háganse un favor y regálense su recomendable lectura. Les vendrá muy bien para  encajar mejor estos difíciles tiempos. Les enseñará, como a Anna Blume, a mirar con un  renovado respeto las cosas realmente importantes de la vida.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em><span style="font-size: medium;">Publicado en Diario HOY el 02/09/2012</span></em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em><span style="font-size: medium;"><a href="http://hoy.kioskoymas.com/epaper/showlink.aspx?bookmarkid=CKHRWPOMGSE6&#038;preview=magnifier&#038;linkid=86a15832-f838-423a-adda-c012d62240a7&#038;pdaffid=1NEHCXDv4QZRFanP7KJR9A%3d%3d"><img src="//cache2-thumb1.pressdisplay.com/pressdisplay/docserver/getimage.aspx?file=22012012090200000000001001&#038;page=26&#038;scale=23" alt="" /></a></span></em></span></p>
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		<title>Los juegos del hambre</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Aug 2012 16:50:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Falcó</dc:creator>
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<p>Enrique Falcó. Internaúfrago</p>
<p><a href="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/los_juegos_del_hambre_.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-1146" title="los_juegos_del_hambre_" src="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/los_juegos_del_hambre_.jpg" alt="" width="300" height="199" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/los_juegos_del_hambre_.jpg 625w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/los_juegos_del_hambre_-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #000080; font-size: medium;">Mi viejo profesor, gran amigo y Medalla de Extremadura, don <a title="Pecellín y la escuela de los sueños" href="https://blogs.hoy.es/loch-lomond/2011/08/28/pecellin-y-la-escuela-de-los-suenos/" target="_blank">Manuel Pecellín Lancharro</a>, me envió hace pocas semanas un email desde la lejanía de sus merecidas vacaciones en pos de animarme. Quien suscribe acababa de sufrir una desagradable experiencia, narrada en mi blog Don de Loch Lomond, con un afable aparcacoches o &#8220;gorrilla&#8221; en las proximidades de mi trabajo. Este hombre, normalmente amable, que hasta saluda a los empleados y que jamás ha ocasionado molestia alguna, nunca me había pedido dinero, y tampoco lo hizo en esa ocasión: &#8220;Por favor, cómprame un bocadillo&#8221; &#8211; Me imploró una tarde antes de acceder a las dependencias de mi trabajo – &#8220;¡Te juro que no voy a volver a pedírtelo en la vida! ¡Tengo 43 años y esto es muy duro para mí&#8221; ¡<a title="Por favor tengo hambre" href="https://blogs.hoy.es/loch-lomond/2012/07/31/por-favor-tengo-hambre/" target="_blank">Por favor&#8230; tengo hambre</a>!&#8221;. Aun no he olvidado aquella triste mirada y creo que ya no lo haré mientras viva, guardando aquellos ojos teñidos de desesperación para mis peores pesadillas. Don Manuel me contaba en su email que &#8220;Hambre&#8221; es la palabra que más se repite en las obras de los escritores extremeños desde el siglo XV. Señal inequívoca de que siempre fue una tremenda realidad entre nosotros. Y que sin duda, vuelve a estar presente, y no sólo en nuestras tierras.  Aprovechaba también don Manuel para narrarme desagradables episodios vividos recientemente que les trasladaban, cual desagradable regresión, a los difíciles tiempos de su infancia en Monesterio, donde vio pasar tanta hambre y necesidad. No es justo que existan tantos que ni siquiera puedan pagarse el sustento más básico, mas deplorable es quien juega con el hambre del trabajador amparándose en la demagogia más chapucera en pos de un puñado de votos y unos pocos minutos de chupar cámara y tinta en los medios. <a title="Muertos de hambre" href="https://blogs.hoy.es/loch-lomond/2012/02/12/muertos-de-hambre/" target="_blank">El hambre</a> reduce la condición del ser humano a algo más que a miserable, pues de entre todas las muertes posibles, la causada por el hambre ha de ser sin duda la más cruel. No hemos de olvidar que el hambre convierte al más respetable de los hombres en el peor de los ladrones, y que un hombre hambriento se transforma el alguien enojado, desesperado y peligroso. Por eso, el estómago se me revuelve, quitándome irónicamente el hambre y despertándome las del vómito, cuando observo indignado cómo últimamente se utiliza el hambre como arma política para distintas finalidades. </span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #000080; font-size: medium;"><a href="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/thehungrygames22403l.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-1147" title="thehungrygames22403l" src="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/thehungrygames22403l.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/thehungrygames22403l.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/thehungrygames22403l-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #000080; font-size: medium;">En un alarde de cinismo y desvergüenza, los presos etarras se declaran en huelga de hambre con una facilidad y una gracia que resultan realmente ofensivas, especialmente para las víctimas del terrorismo a quien se les llevan los demonios ante tanta caradura. Bien he de reconocer que cuanto menos, al menda se la trae bien floja las consecuencias que pueda tener esta negativa a ingerir alimentos para semejantes asesinos confesos, e incluso reconozco que un poco de sufrimiento no les viene mal para purgar condenas impagables. Además algunos lucen mofletes considerables, por lo que no hay mal que por bien no venga, pero una huelga de hambre es algo muy serio para acometerla y poner punto y final continuamente con la misma facilidad con que otros se dedican a asaltar supermercados para realizar actos &#8220;simbólicos&#8221;. Reconózcanme, mis queridos y desocupados lectores, que ya están un poco hartos de la gracia del <a title="La canción del pollino" href="https://blogs.hoy.es/loch-lomond/2012/08/12/la-cancion-del-pollino/" target="_blank">pollino Gordillo y los chorizos bravucones del SAT</a>, imitada con chabacanería días después por una panda de niñatos en Sevilla, que se dedicaron a robar bebidas de licor para el botellón de turno, y una paletilla de Jamón en pos de salvaguardar el estómago con sustancia contundente que realizara un poquito de cojín, por aquello ya se sabe, de lo mal que sienta beber con el estómago vacío. La reciente expropiación de opereta que han protagonizado el viernes pasado el ex coordinador (no me extraña) de IU Manuel Cañada y el diputado de IU Víctor Casco en el CARREFOUR de Mérida roza el apelativo de cutre, y nos ha procurado de nuevo a los extremeños algo más que vergüenza ajena al revisar las imágenes en los telediarios nacionales. Con todos mis respetos, los añorados &#8220;Martes y 13&#8221;, &#8220;El Gordo y el Flaco&#8221; o los propios &#8220;Hermanos Marx&#8221; habrían sacado mucho más partido y gracia al asunto que la cómica pareja Cañada- Casco, que ni siquiera se han tenido que calzar el traje de payaso o la careta del despropósito para hacernos sonreír, especialmente de tristeza. </span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #000080; font-size: medium;"><a href="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/carrito.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-1148" title="carrito" src="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/carrito.jpg" alt="" width="284" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/carrito.jpg 426w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/carrito-284x300.jpg 284w" sizes="(max-width: 284px) 100vw, 284px" /></a></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #000080; font-size: medium;">El que ya no hace gracia y despierta algo más que lástima no es otro que Ruiz Mateos, quien también recurre al juego de la huelga de hambre para seguir carcajeándose de la justicia, pero no con la agilidad y fuerza de antaño, sino con signos avanzados de extrema edad y duras secuelas físicas, consecuencias de diversas enfermedades que padece. Insisto. Una huelga de hambre es un acontecimiento muy serio para tomárselo a cachondeo. Realizar actos &#8220;Simbólicos&#8221; expropiando alimentos también. Con el hambre no se juega, y mucho menos a hacer política. Qué quieren que les diga. Me repugna. ¿Y saben por qué? Porque tengo amigos, familiares y compañeros que empiezan a pasar necesidad, y se han desentendido primero de caprichos y las cosas menos necesarias, y aunque aún no pasen verdadera hambre su alimentación no es la misma que la de hace algún tiempo, y no es lo mismo comer carne y pescado que lechuga y sopas de sobre. Y no quiero ni imaginarme lo que tiene que ser tragarse el orgullo y la vergüenza como la situación vaya a peor y estas personas tengan que recurrir a la caridad. Desde pequeñitos nos lo afean en la mesa: &#8220;Con la comida no se juega&#8221;, y sin embargo algunos siguen jugando. ¡Por el Cetro de Otokkar! Estos juegos del hambre terminarán necesariamente pasándonos factura. ¡Que el diablo me haga tragar la barba si miento! Y para aquellos, que decepcionados esperaban encontrarse con un artículo sobre la maravillosa trilogía de Suzanne Collins, aquí mi epitafio: ¡Que comiencen los juegos del hambre! Y que la suerte esté siempre de vuestra parte. El mundo estará observando.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><em>Publicado en Diario HOY el 26/08/2012</em></p>
<p align="JUSTIFY"><a href="http://hoy.kioskoymas.com/epaper/showlink.aspx?bookmarkid=SI4BWE61J3R5&#038;preview=magnifier&#038;linkid=983cf3e3-47da-447c-9b27-d113c278a66c&#038;pdaffid=1NEHCXDv4QZRFanP7KJR9A%3d%3d"><img src="//cache2-thumb1.pressdisplay.com/pressdisplay/docserver/getimage.aspx?file=22012012082600000000001001&#038;page=26&#038;scale=23" alt="" /></a></p>
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		<title>La canción del pollino</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Aug 2012 18:10:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Falcó</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Enrique Falcó. Honrado indignado Ustedes ya me conocen mis queridos y desocupados lectores de HOY. No soy amigo de la demagogia, ni del reprobable ejercicio de menospreciar al prójimo, y más en el siempre engorroso y complejo mundo de la política, tan cruel, implacable y desagradecido como el sabor áspero y cruel del cemento [&#8230;]]]></description>
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<p>Enrique Falcó. Honrado indignado</p>
<p><a href="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/sanchez-gordillo.png"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-1129" title="sanchez gordillo" src="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/sanchez-gordillo.png" alt="" width="456" height="620" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/sanchez-gordillo.png 456w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/sanchez-gordillo-221x300.png 221w" sizes="(max-width: 456px) 100vw, 456px" /></a></p>
<p><span style="color: #000080; font-size: medium;">Ustedes ya me conocen mis queridos y desocupados lectores de HOY. No soy amigo de la demagogia, ni del reprobable ejercicio de menospreciar al prójimo, y más en el siempre engorroso y complejo mundo de la política, tan cruel, implacable y desagradecido como el sabor áspero y cruel del cemento de un viejo anden, tras una aparatosa caída en pos de subir a un tren en marcha que se escapa ante tus ojos en el último instante. Habitualmente prefiero regalarles los sentidos por el camino más humorístico, agradable, cotidiano o cercano, verídico o aventurero, en ocasiones quizás reivindicativo y casi siempre con un sano tono amable rebosante de buenas intenciones y algo de originalidad. Lamentablemente esta semana me resulta imposible, y se encontrarán en este Tribuna de opinión ante las reflexiones cargadas de impotencia de un ciudadano que ejerce el por otra parte siempre recomendable ejercicio del pataleo, cual tertuliano de pacotilla de cualquier canal de Intereconomía, La Sexta o más concretamente el despropósito Gran Debate con el que Jordi González nos tortura cada noche de sábado cuando no tenemos planes o peculio para evadirnos en los locales de ocio de la jungla de asfalto. Siempre he manifestado cierta simpatía por la ignorancia, ya que todos somos ignorantes, el problema es que no todos ignoramos las mismas cosas, por lo que debemos de luchar contra ella para no rebajarnos ante la vulgaridad, el atrevimiento y el peligro que implica su proximidad a la estupidez, para la que no existe en la realidad pócima o cura alguna conocida. Mi menda intenta ser lo más tolerante que puede, y en especial paciente con aquellos que llevados por la ignorancia promulgan aberración tras aberración por tragaderas que deberían ser selladas a perpetuidad. No obstante, y ya lo he reflejado públicamente, no soporto las &#8220;jodiuras&#8221;, y ni mucho menos las que llevan explícitas grandes dosis de mala leche y violencia gratuita. Tratar según que temas sin recurrir a la demagogia o al populismo más bochornoso es harto complicado, y más si se trata de justificar lo que verdaderamente es injustificable. Hace unos días, con los Medios Informativos previamente avisados, el diputado por IU Sánchez Gordillo junto a miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores asaltaron un supermercado y robaron varios carros cargados de alimentos básicos. Para ello no renunciaron a intimidar, insultar y golpear a algún que otro empleado de la gran superficie. Su objetivo, aparentemente, obtener comida para entregar a bancos de alimentos, aunque más tarde desenmascararon su intención de hacer ruido mediáticamente en pos de concienciar al personal y generar un debate sobre el problema de no poder garantizar los alimentos a toda la población en una época de crisis. Conste en acta que no estoy criticando la idea, la de concienciar, que no me parece mala, sino excelente, mas inaceptable en su forma. Hasta mi querido Tintín, símbolo de la lucha contra el mal (Corazón Puro lo denominaban los Lamas del Tibet) justifica en una de sus aventuras el robo, con aquella vieja máxima que asegura que quien roba a un ladrón tiene 100 años de perdón, pero nunca se le ocurrió hacer daño a personas inocentes. Nunca se me ocurrirá jamás en la vida reprobar a quien roba para poder comer, o dar de comer a sus hijos, pues aunque la muerte es horrible en todas sus formas, la causada por el hambre ha de ser sin duda la peor. Además el hambre convierte en ladrón a cualquier hombre, pero no puede un político cualquiera, un representante de los ciudadanos, y ni tan siquiera miembros de un sindicato que luchan por los derechos de los trabajadores, mancharse las manos con un robo en pos de hacer ruido o generar un debate. </span></p>
<div id="attachment_1131" style="width: 310px" class="wp-caption alignnone"><span style="font-size: medium;"><a href="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/Empleada-Mercadona-agredida-por-el-SAT.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1131" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1131" title="Empleada Mercadona agredida por el SAT" src="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/Empleada-Mercadona-agredida-por-el-SAT.jpg" alt="¿Cómo el SAT puede presumir de defender los derechos de los trabajadores cuando atentan contra la integridad física de sus personas?" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/Empleada-Mercadona-agredida-por-el-SAT.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/Empleada-Mercadona-agredida-por-el-SAT-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></span><p id="caption-attachment-1131" class="wp-caption-text">¿Cómo el SAT puede presumir de defender los derechos de los trabajadores cuando atentan contra la integridad física de sus personas?</p></div>
<p><span style="color: #000080; font-size: medium;">Se me ocurre preguntarles a los miembros del sindicato que cómo no se les cae la cara de vergüenza cuando atentan contra la integridad de los trabajadores a quienes dicen defender, y para colmo con esa asquerosa prepotencia y actitud chulesca que ofrece la masa de la muchedumbre encolerizada. Es por ello que nunca he visto con buenos ojos los piquetes informativos, que de informativos tienen lo que mi cuerpo serrano de fibroso. Para colmo, al Coordinador General de IU en Extremadura, el señor Pedro Escobar, en un gesto de incuestionable estupidez, no se le ha ocurrido otra cosa que aplaudir la salvajada de Sánchez Gordillo públicamente, y catalogar como de &#8220;éxito&#8221; una acción que cualquier ciudadano honrado y con sus facultades psíquicas en condiciones ha de repudiar categóricamente. Insisto. La idea de transmitir un problema tan grave es buena. Y es óptimo tener buenas ideas, que inevitablemente han de conducirnos hacia las buenas acciones. Pero se hubiera podido conseguir el mismo ruido o la misma atención sin mostrar públicamente el peligro que supone que cada uno nos tomemos las justicia por nuestra mano. Pedro Escobar incluso se inmola en su humildad al lamentar no haber sido él mismo el impulsor de un gesto cargado de &#8220;simbolismo&#8221; y que ha resultado ser un &#8220;éxito&#8221;. </span></p>
<div id="attachment_1130" style="width: 310px" class="wp-caption alignnone"><span style="font-size: medium;"><a href="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/Escobar-y-sánchez-Gordillo.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1130" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1130" title="Escobar y sánchez Gordillo" src="/loch-lomond/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/Escobar-y-sánchez-Gordillo.jpg" alt="Escobar y Sánchez Gordillo siguen con la misma canción. La canción del pollino." width="300" height="264" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/Escobar-y-sánchez-Gordillo.jpg 680w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/10/2012/08/Escobar-y-sánchez-Gordillo-300x265.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></span><p id="caption-attachment-1130" class="wp-caption-text">Escobar y Sánchez Gordillo siguen con la misma canción. La canción del pollino.</p></div>
<p><span style="color: #000080; font-size: medium;">Quien suscribe dista mucho de coincidir con Escobar en el significado de la palabra éxito, cuanto menos en los denominados gestos cargados de &#8220;simbolismo&#8221;. Aprovecho públicamente para echarles a ambos en cara la frase con la que un gran amigo mío se despachaba en Twitter, horrorizado y a la vez avergonzado por tan deleznable acto: &#8220;Con el hambre de los demás no se juega a hacer política. Asaltar supermercados, agredir a cajeras, regodearse de la hazaña y esconderse en el cargo no es propio de la izquierda, es de ser cobarde&#8221;. Desde el lamentable hecho han trascendido voces a favor y en contra de los chorizos del supermercado (no confundir con los deliciosos embutidos) y no faltan los que aseguran que quienes condenan a Gordillo y a los suyos pasan por alto delitos más susceptibles de ser penados, como los cometidos presuntamente por Urdangarín o Rato entre otros. Pero seamos realistas. La mayoría de bien nacidos en un país democrático condena una acción que constituye un delito según nuestro código penal, y a diferencia de los más demagogos todavía no se han escuchado voces aplaudiendo a aquellos otros presuntos ladrones públicamente, al contrario que Pedro Escobar, quien como Sánchez Gordillo sigue con la misma canción. La canción de ambos, que nunca podrá ser comparada con otras ilustres como la Canción del Pirata del extremeño Espronceda, aquel canto inmortal a la libertad, una libertad de las que otros hacen un uso indebido o mal entendido. La canción de quienes se creen por encima de la Ley. La canción del pollino.</span></p>
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<p><em>Publicado en Diario HOY el 12/08/2012</em></p>
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