{"id":632,"date":"2011-12-31T16:37:36","date_gmt":"2011-12-31T15:37:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/loch-lomond\/?p=632"},"modified":"2011-12-31T16:37:36","modified_gmt":"2011-12-31T15:37:36","slug":"reflexiones-de-un-hombre-infeliz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/loch-lomond\/2011\/12\/31\/reflexiones-de-un-hombre-infeliz\/","title":{"rendered":"Reflexiones de un hombre infeliz"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000080;\">No s\u00e9 si les ocurrir\u00e1 lo mismo, pero estos \u00faltimos d\u00edas del a\u00f1o se me antojan in\u00fatiles, inservibles e interminables, como si su existencia no fuera m\u00e1s que el ins\u00edpido relleno de un pavo cocinado a destiempo y por manos inexpertas, desterrado de todos los platos de los comensales. Es posible que sea por las mismas ganas que siempre ha tenido el ser humano de albergar <a title=\"Cambios (Enrique Falc\u00f3)\" href=\"http:\/\/www.hoy.es\/v\/20101031\/opinion\/cambios-20101031.html\" target=\"_blank\">cambios<\/a> para huir de la melanc\u00f3lica y ap\u00e1tica desaz\u00f3n en la que se convierte su d\u00eda a d\u00eda, con sus penas, sus miserias y alguna que otra peque\u00f1a satisfacci\u00f3n o hilaridad, que confirman la m\u00e1xima de que no hemos venido a este valle de l\u00e1grimas sino para llorar hasta que se sequen las cuencas de nuestros cansados ojos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000080;\"><a><span style=\"color: #000080;\"><img id=\"artObject\" src=\"\/\/cache2-thumb1.pressdisplay.com\/pressdisplay\/docserver\/getimage.aspx?regionguid=a3e0720c-aa4a-4617-8cff-9576086c7735&#038;scale=338&#038;file=22012011123100000000001001&#038;regionKey=51La328Lx5s0G7s7C%2fFirA%3d%3d\" alt=\"\" \/><\/span><\/a><\/span><\/p>\n<div id=\"testArtCol_b\">\n<p><span style=\"color: #000080;\">Tras el paso de la Navidad, y la indigesta e indecente cantidad de calor\u00edas ingeridas, junto a demasiados tragos de caldos que van m\u00e1s all\u00e1 de los del consom\u00e9, nuestra mente se evaporara como el vino blanco de las comidas y viaja infatigablemente hacia el nuevo a\u00f1o con un billete s\u00f3lo de ida y de primera clase. El nuevo a\u00f1o siempre ofrece esas connotaciones de <a title=\"Indulgencia Plenaria (Enrique Falc\u00f3)\" href=\"https:\/\/blogs.hoy.es\/loch-lomond\/2011\/08\/02\/indulgencia-plenaria-3\/\" target=\"_blank\">indulgencia plenaria<\/a>, del borr\u00f3n y cuenta nueva, del comienzo de una nueva vida tras ser purgado de todos los pecados cometidos, y especialmente, de ese prop\u00f3sito de enmienda que nos convertir\u00e1 en seres felices y a la postre en mejores personas. Es una l\u00e1stima que tan ejemplarizante sentimiento se difumine en cuesti\u00f3n de unos pocos de d\u00edas, al igual que ese <a title=\"Sin Blanca Navidad\" href=\"https:\/\/blogs.hoy.es\/loch-lomond\/2011\/12\/11\/sin-blanca-navidad\/\" target=\"_blank\">falso esp\u00edritu de la Navidad<\/a> que tantos tratan de convencernos para ofrecerlo a la concurrencia s\u00f3lo un par de d\u00edas al a\u00f1o. La famosa y odiada cuesta de enero es la primera que ayuda a que los buenos prop\u00f3sitos se vayan al traste, y es que aunque innegable sea aquello de que el dinero no da la felicidad no menos verdad es el otro dicho m\u00e1s pr\u00e1ctico y real de que las penas con pan son menos penas, y el est\u00f3mago vac\u00edo y el hambre, ya sea el hambre del apetito m\u00e1s voraz o el hambre espiritual que comprende todo lo tangible que deseamos, no es buen compa\u00f1ero de viaje en esa hipot\u00e9tica aventura hacia lo mejor de nosotros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000080;\">Quiz\u00e1s sea este el motivo por el que muchos nos encontramos m\u00e1s triste que de costumbre en estas fechas, que otrora siempre fueron d\u00edas de felicidad y buenos deseos. El hecho de ser conscientes de que nada ha cambiado y de que nada va a cambiar, a pesar de las ganas y los buenos prop\u00f3sitos, consiguen sumergir en estado depresivo a muchos que ni siquiera peinan a\u00fan canas, ya que a estos, les preocupa m\u00e1s si cabe, e incluso les aterra, que la situaci\u00f3n torne, pero para peor. Es cierto que aunque portemos un pan debajo del brazo llegamos a este mundo sin un maldito mapa, ni un follet\u00edn de instrucciones, pero es duro que la realidad nos golpe\u00e9 siempre a los mismos en pleno rostro, mostr\u00e1ndonos contundentemente su parte m\u00e1s dura, oblig\u00e1ndonos a aprender a palos, a base de mala leche y peor caf\u00e9. Salpicados con sorna y para m\u00e1s inri con el barro de la injusta y plena felicidad de solo unos pocos, los que menos necesitan, que son quienes se empe\u00f1an en afirmar categ\u00f3ricamente que hay que ser buenos, que hay que trabajar m\u00e1s y mejor por menos dinero, que hay que ahorrar y gastar menos, que no se nos puede prestar m\u00e1s dinero porque este enloquece al que no est\u00e1 acostumbrado a manejarlo como ellos. Es indignante que un a\u00f1o m\u00e1s haya acontecido lo mismo que viene repiti\u00e9ndose desde hace demasiado tiempo. Los m\u00e1s ricos son cada vez m\u00e1s ricos, y los m\u00e1s desafortunados cada vez m\u00e1s pobres sin que nadie se preocupe de equilibrar la desigual e injusta balanza de este cruel desprop\u00f3sito. Denota incluso un tono de guasa y cachondeo comprobar que seguramente un a\u00f1o m\u00e1s todo costar\u00e1 m\u00e1s caro mientras nuestras n\u00f3minas menguan a cantidades irrisorias que otros dan de propina a sus sobrinos peque\u00f1os cuando los visitan por Navidad. Es lamentable, e injusto, pero voy a revelarles un secreto. La vida no es justa, y la felicidad, la felicidad plena no existe, por lo que siempre ser\u00e1 un salto imposible alcanzarla a pesar de contar con la mejor de las p\u00e9rtigas disponibles, est\u00e1 demasiado alta. Ni siquiera con zapatillas especiales adornadas con muelles. El salto ha de ser demasiado largo y es un hecho tan real como que el mundo es mundo que dar\u00e1s con tus miserias en el foso de arena. Comprendo a los que se sienten como yo, a los que por estas fechas asola la miserable sensaci\u00f3n de que el final y el principio de cada a\u00f1o no son m\u00e1s que un espejismo traicionero que nos alimenta con una sobredosis de opio que nunca es suficiente. A m\u00ed me gustar\u00eda ser feliz, pero est\u00e1 claro que es imposible. Que bonito ser\u00eda vivir en el Mar de la tranquilidad, abrigados por la despreocupaci\u00f3n y la alegr\u00eda. Donde solo port\u00e1ramos llaves maestras que abrieran los candados de todas las puertas de la cordura, e inventando nuevos idiomas que solo comprendieran palabras de amor. Quiz\u00e1s ah\u00ed se encuentre la clave del dilema, la felicidad no existe y muchos desfallecen en su intento por encontrarla. Seamos conscientes de que si nos lo proponemos, un a\u00f1o m\u00e1s seremos infelices aprendiendo a aceptar y disfrutar de nuestra realidad, pero al menos tendremos la conciencia tranquila de que no seremos mercenarios de una guerra que ya ha perdido demasiadas batallas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><em>Publicado en Diario HOY el 31\/12\/2011<\/em><\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #000080;\"><a href=\"http:\/\/lector.kioskoymas.com\/epaper\/showlink.aspx?bookmarkid=4BTX8ZQ6MIV5&#038;preview=magnifier&#038;linkid=d95b3b00-2dcb-409b-a9b9-90308856c8c7&#038;pdaffid=1NEHCXDv4QZRFanP7KJR9A%3d%3d\"><img src=\"\/\/cache2-thumb1.pressdisplay.com\/pressdisplay\/docserver\/getimage.aspx?file=22012011123100000000001001&#038;page=30&#038;scale=23\" alt=\"\" \/><\/a><\/span><\/em><\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; No s\u00e9 si les ocurrir\u00e1 lo mismo, pero estos \u00faltimos d\u00edas del a\u00f1o se me antojan in\u00fatiles, inservibles e interminables, como si su existencia no fuera m\u00e1s que el ins\u00edpido relleno de un pavo cocinado a destiempo y por manos inexpertas, desterrado de todos los platos de los comensales. 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