<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>De subir a la montaña me cansohermana &#8211; De subir a la montaña me canso</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/marcosripalda/tag/hermana/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/marcosripalda</link>
	<description>Responsable de Diseño en el Diario Hoy de Extremadura desde 2012. Escritor de relatos breves donde aplico la máxima de la Escuela Postirónica: &#34;Hablar de unas cosas para decir otras&#34; . Soy consciente de mi ignorancia.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 22 Mar 2023 14:47:26 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Semana Santa</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2017/04/16/semana-santa/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2017/04/16/semana-santa/#respond</comments>
		<pubDate>Sun, 16 Apr 2017 15:19:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Ripalda</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Microrrelatos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[avalancha]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[bulerías]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[catedral]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Cristo Negro]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Dios]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hermana]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[muerto]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[niña]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[niño]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novio]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[periódico]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[titular]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/marcosripalda/?p=1079</guid>
		<description><![CDATA[El niño que no tenía nada que perder le dice a la niña que abunda en razonamientos obtusos, que está perdidamente enamorado de su hermana mayor, a lo que la niña que abunda en razonamientos obtusos le responde que le parece muy bien, pero que su hermana mayor tiene novio formal y que ella, hasta [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2017/04/semanasanta.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-1081" title="semanasanta" src="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2017/04/semanasanta.jpg" alt="" width="624" height="468" /></a>El niño que no tenía nada que perder le dice a la niña que abunda en razonamientos obtusos, que está perdidamente enamorado de su hermana mayor, a lo que la niña que abunda en razonamientos obtusos le responde que le parece muy bien, pero que su hermana mayor tiene novio formal y que ella, hasta el momento presente, tiene una idea poco aproximada de lo que es el amor, si es que el amor existe, y no es una invención del hombre, igual que lo fue en su momento Dios muy probablemente, a tenor de que nunca hace nada, aunque ella no le ha pedido nada ni a Dios ni a sus padres porque tiene un tito que es rico. Por supuesto, el niño que no tenía nada que perder no tiene juicio a este respecto y, en lugar de decirle esto —que no sabe qué decirle—, se encoge de hombros y, aunque es cierto que no tiene nada que perder, prefiere hacer mutis por si la hermana mayor se arrepiente o se cansa del novio formal, y se va sorteando como puede las vallas que el consistorio ha repartido por toda la ciudad para evitar que entre el público asistente salte algún graciosillo por bulerías —siempre hay alguno, no falla— frente al Cristo Negro y el periódico abra mañana con el titular &#8220;Una avalancha humana provoca un muerto y varios contusionados frente a la catedral&#8221;, a lo que la niña que abunda en razonamientos obtusos hubiese puesto reparos como casi siempre, obvio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2017/04/16/semana-santa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1087</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Juventud sin Dios</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2016/03/28/juventud-sin-dios/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2016/03/28/juventud-sin-dios/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 28 Mar 2016 17:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Ripalda</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Microrrelatos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[balón]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[bulevar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[churrero]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[dieta]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[dolor]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hermana]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hombre]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[lote]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[manzana]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[marea]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[masaje]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[minion]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[niño]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[orografía]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[video]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[zumba]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/marcosripalda/?p=968</guid>
		<description><![CDATA[El hombre monta en la bicicleta y se pega un trompazo de manual nada más salir de su jardín. Unos niños que han observado toda la secuencia —y que lo vieron venir, todo hay que decirlo—, se empiezan a descojonar mientras el hombre se convulsiona en el suelo. Como las convulsiones van a menos conforme [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2016/03/JuventudFB.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-1024" title="JuventudFB" src="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2016/03/JuventudFB.jpg" alt="" width="680" height="466" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/18/2016/03/JuventudFB.jpg 680w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/18/2016/03/JuventudFB-300x206.jpg 300w" sizes="(max-width: 680px) 100vw, 680px" /></a></p>
<p>El hombre monta en la bicicleta y se pega un trompazo de manual nada más salir de su jardín.<br />
Unos niños que han observado toda la secuencia —y que lo vieron venir, todo hay que decirlo—, se empiezan a descojonar mientras el hombre se convulsiona en el suelo.<br />
Como las convulsiones van a menos conforme se suceden los segundos, los niños se van desentendiendo del hombre y se ponen a jugar con el balón, que es lo que les apetece y las novedades duran lo que duran.<br />
El hombre no lo sabe, pero le quedan 36 segundos para morirse.<br />
Hubiese bastado un bolígrafo en la tráquea, un estudiante de medicina, una enfermera del montón, un aprendiz de churrero, un oficial de primera.<br />
El duro balón de reglamento lanzado hacia una escuadra imaginaria le da en la cocorota al hombre, que no dice nada porque han pasado ya los 36 segundos.<br />
Uno de los niños —el más flaco, un zagal eléctrico de tez cenicienta— le advierte a otro niño —más entrado en carnes, con los codos rebosantes de arañazos— que darle al vecino no otorga puntos extras.<br />
Por si acaso, el niño seboso le da otro balonazo en el melón al hombre y suena toc.<br />
Un niño despistado aulla gol.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2016/03/28/juventud-sin-dios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>968</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>La tangente</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2016/01/28/la-tangente/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2016/01/28/la-tangente/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 28 Jan 2016 10:58:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Ripalda</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Microrrelatos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[alarma]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[bisturí]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cabeza]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[desazón]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[digestión]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Dios]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[doctor]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[esterilizado]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[estreñimiento]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[familia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[herencia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hermana]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[historial]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hombre]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[infarto]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[madre]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[melón]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mongola]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[nacimiento]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[preocupación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sensible]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tangente]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tarada]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/marcosripalda/?p=998</guid>
		<description><![CDATA[&#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; Al hombre le dice su doctor de toda la vida que le queda media hora de vida, pero que no se preocupe, que con el precario material quirúrgico del que dispone, puede abrirle el cráneo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2015/11/Tangente.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-1009" title="Tangente" src="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2015/11/Tangente.jpg" alt="" width="468" height="665" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/18/2015/11/Tangente.jpg 468w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/18/2015/11/Tangente-211x300.jpg 211w" sizes="(max-width: 468px) 100vw, 468px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al hombre le dice su doctor de toda la vida que le queda media hora de vida, pero que no se preocupe, que con el precario material quirúrgico del que dispone, puede abrirle el cráneo y sacarle los malos pensamientos que lo llevarán a la tumba si no se da prisa, y no pierde la oportunidad para comentarle que ha sido una suerte encontrar la causa de tanta desazón y de tanto estreñimiento últimamente, cuando el hombre  —lo lee en su historial— es más bien de digestiones fáciles.<br />
El hombre, por no llevarle la contraria al doctor, que asistió a su madre en el nacimiento de su hermana, la pequeña —lo que tal vez explique que esté tarada desde su nacimiento, cuando la familia supuso entonces cierta lentitud en el habla porque era una chica <em>sensible</em> (y no una insensible de mucho cuidado)—, le dice que lo disculpe, que le está dando un infarto ahí mismo y que no sabe si lo superará ahora que otras preocupaciones le invaden la cabeza.<br />
El doctor, blandiendo un bisturí que no ha sido esterilizado desde el año de inauguración del centro de salud, quince años atrás, le practica al hombre una incisión en un lateral de la cabeza, aunque no le parece el procedimiento más adecuado, así que decide practicarle la incisión en el otro lateral, que no sabe si es el izquierdo o el derecho —el entendimiento no le da para más en este preciso momento—, pero que no pierde nada por probar, claro, pues la situación, bien lo sabe Dios, lo requiere y hasta lo justifica, y le abre el melón al hombre sin contemplaciones.<br />
El doctor descubre que no hay ningún mal pensamiento que extraer, que su diagnóstico infalible no lo es en absoluto y que el hombre sí que se le está muriendo <em>ahí mismo</em>, aunque se alarma lo justo, conste, pues no es que el mundo vaya a dejar de girar sin su presencia, la de este hombre, y a la hermana mongola, qué duca cabe, le vendrá de perlas que haya menos familiares directos para cuando toque repartir la herencia, que todo llega.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2016/01/28/la-tangente/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>998</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El ansia</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2015/08/28/el-ansia/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2015/08/28/el-ansia/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 28 Aug 2015 10:27:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Ripalda</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Microrrelatos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[a plan]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[agua]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[alacena]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cereales]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cocina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[corn flakes]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[dieta]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[encimera]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[galleta]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hermana]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hermano]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mariposa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[merienda]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[minion]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[niño]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[rodilla]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[vaso]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[zampar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[zumba]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/marcosripalda/?p=972</guid>
		<description><![CDATA[Canturreando como un minion, el niño se percató de que no había merendado a su hora y tuvo la ocurrencia de pedírselo a su hermana, que tampoco había merendado pero que estaba a plan y lo mismo le daba. La hermana le dijo que las cosas de comer estaban en la cocina y el niño [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2015/08/Cereales.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-973" title="Cereales" src="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2015/08/Cereales.jpg" alt="" width="567" height="399" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/18/2015/08/Cereales.jpg 567w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/18/2015/08/Cereales-300x211.jpg 300w" sizes="(max-width: 567px) 100vw, 567px" /></a>Canturreando como un minion, el niño se percató de que no había merendado a su hora y tuvo la ocurrencia de pedírselo a su hermana, que tampoco había merendado pero que estaba a plan y lo mismo le daba.<br />
La hermana le dijo que las cosas de comer estaban en la cocina y el niño le dijo que no llegaba a las alacenas, que colaborase, que lo iban a castigar por no merendar, pero la hermana, que no tenía compasión cuando se trataba del trasto de su hermano, le gritó que no y que no, que te ayude otra, así que el niño se subió a la encimera, se colgó del tirador de la puerta, tiró de ella y a tomar por saco las cajas de cereales, las galletas, una mariposa atolondrada que salió de la bolsa de avena del padre. Luego el niño se puso de rodillas en el suelo y fue metiendo los <em>corn flakes</em> uno a uno en la caja. Cuando terminó, se sentó en el suelo y se fue zampando las galletas que no se habían salvado, que eran la mayoría y, obviamente, se atoró con tanta masa, y le pidió a la hermana un vaso de agua, por favor, pero la hermana estaba un dos un dos en su habitación con los videos de zumba o algo peor y pasó lo que tenía que pasar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2015/08/28/el-ansia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>972</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Cobertura</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2013/06/13/cobertura/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2013/06/13/cobertura/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 13 Jun 2013 11:47:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Ripalda</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Microrrelatos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[aventura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Carrefour]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[chiringuito]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cobertura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[esfuerzo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[experiencia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[familia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hermana]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hombre]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Kilimanjaro]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[malentendido]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[montaña]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pelirroja]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sentimientos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[solo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tostón]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[verborrea]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[viento]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/marcosripalda/?p=575</guid>
		<description><![CDATA[El hombre de prodigiosa verborrea sube los 5.895 metros del Kilimanjaro y en la cima siente la imperiosa necesidad de contárselo a alguien. Contarle, por ejemplo, lo mucho que ha esperado este momento desde que empezó a hacer los preparativos hasta que por fin se decidió; las reticencias de sus amigos y el apoyo incondicional [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px;"><a href="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2013/06/kilimanjaro.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-577" title="kilimanjaro" src="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2013/06/kilimanjaro.jpg" alt="" width="620" height="332" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/18/2013/06/kilimanjaro.jpg 620w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/18/2013/06/kilimanjaro-300x161.jpg 300w" sizes="(max-width: 620px) 100vw, 620px" /></a></p>
<p style="padding-left: 30px;">El hombre de prodigiosa verborrea sube los 5.895 metros del Kilimanjaro y en la cima siente la imperiosa necesidad de contárselo a alguien. Contarle, por ejemplo, lo mucho que ha esperado este momento desde que empezó a hacer los preparativos hasta que por fin se decidió; las reticencias de sus amigos y el apoyo incondicional de su esposa, a pesar de los malentendidos con su familia, que aún hoy se pregunta qué se le ha perdido a él en el extranjero, y tan alto, madre mía. Como la aventura la inició solo, solo sigue y ahora no puede evitar esta imperiosa necesidad de proclamar sus sentimientos, gritarle al mundo su proeza, que tampoco es para tirar cohetes, conste, así que decide narrarse, sin ahondar en detalles, eso cree, la experiencia vivida. Del tostón que se da, aunque al principio estuvo muy pendiente de lo que se contaba a sí mismo, descubriendo, incluso, matices en los que no había reparado hasta ese instante o que había ignorado por parecerle banales, se queda dormido y rueda montaña abajo hasta que una piqueta irregularmente clavada en la roca de una de las tiendas de un campamento base detiene su caída. Cuando la montañera pelirroja sale de su tienda y descubre que no ha sido una ráfaga del puto viento lo que ha desmontado el chiringuitro que tanto esfuerzo le había costado montar, aunque no reconocerá que ha sido facilísimo ni bajo amaneza de tortura, y que sabe que tampoco era para echar las campanas al vuelo, sino un cuerpo humano, un nosequé la conmueve. Habiendo salido un 6 de abril de su casa de Moratalaz con menos de cinco euros en el bolsillo, un bocadillo de mortadela con aceitunas y una bolsa del Carrefour con una camiseta y un jersey que nunca se pondría, con el firme propósito de encontrar al amor de su vida, allí estaba ella un 9 de septiembre, a los pies del Kilimanjaro nada menos, observando a un hombre, ligeramente descoyuntado y con magulladoras serias en las palmas de las manos y el cogote, caído del cielo. La montañera pelirroja está deseando llamar a su hermana para contárselo, a la muy puerca y envidiosa, pero sabe que la cobertura es nula o inexistente.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2013/06/13/cobertura/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>575</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>La culpa</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2012/05/18/la-culpa/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2012/05/18/la-culpa/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 18 May 2012 20:41:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Ripalda</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Microrrelatos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[boda]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[bote]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cabreado]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[comunión]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[culpa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cumpleaños]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[examen]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[gravedad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hermana]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mili]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[párpados]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sordo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tos]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/marcosripalda/?p=234</guid>
		<description><![CDATA[Empecé a toser el día que tuve mi primera erección voluntaria. Luego estuve tosiendo en la comunión de Paquita y hasta el párroco me llamó la atención. Tosí en la boda de Aurelio y cuando tuve mi primera cita con aquella chica tan alta a la que no pareció importarle que su escote se llenara [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px;"><a href="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2012/05/La-culpa.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-243" title="La culpa" src="/marcosripalda/wp-content/uploads/sites/18/2012/05/La-culpa.jpg" alt="" width="620" height="460" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/18/2012/05/La-culpa.jpg 620w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/18/2012/05/La-culpa-300x223.jpg 300w" sizes="(max-width: 620px) 100vw, 620px" /></a></p>
<p style="padding-left: 30px;">Empecé a toser el día que tuve mi primera erección voluntaria. Luego estuve tosiendo en la comunión de Paquita y hasta el párroco me llamó la atención. Tosí en la boda de Aurelio y cuando tuve mi primera cita con aquella chica tan alta a la que no pareció importarle que su escote se llenara de microbios, aunque cuando terminó de referirme sus logros académicos, que eran muchos y distintos, la cosa se enfrió y volví a mis toses y erecciones en solitario. También tosí el día que nos graduamos y en la extremaunción del abuelo Carlos. Tosí en la mili y me pase más guardias entre la vigilia y el sueño de las que puedo recordar. Tosí en los exámenes de Biología y sobre los estampados de Casa Marlu cuando elegimos las cortinas para el ajuar de mi hermana. Tosí en los camerinos de Patricia y en los armarios de Amelia mientras esperaba a que se fuera su marido que, por supuesto, era sordo como una tapia. Tosí el día que presenté el libro “¿Por qué toso? Dímelo tú” y, por supuesto, en su exitosa continuación “Sigo tosiendo, ¿y qué?” Tosí el día que descubrí que tenía un hermano gemelo que estornudaba. Nos hicimos duo cómico pero el asunto no prosperó. Al poco, los estornudos y las toses dejaron de tener tirón y se pusieron de moda los tics nerviosos en los párpados. Tosí el día de mi boda, mientras cortaba el pastel y hasta cuando me disponía a desabrocharle el sostén a Clara, la hermana de mi mujer. Tosí cabreado y tosí contento por los triunfos y decepciones de mi hija Lila. Tosí en la parada del autobús aunque evité finalmente que atropellaran a la vieja que, agradecida y sin apenas aliento, me recomendó guardar cama unos días y tomar no sé que mejunjes con nombres de herbolario maya. Tosí la noche que expulsé mi primera piedra del riñón y en la convención de Enfermedades Raras, Mal Curadas e Inexplicables. Tosí, contra todo pronóstico, cuando no debía toser bajo ningún concepto. Hasta me enviaron a la Luna y tosí de alegría mientras la gravedad me hacía perder el equilibrio y me aflojaba el vientre, así como estaba, bocabajo. Hoy, día de mi 65 cumpleaños, no he tosido en todo el día y me he sentido extraño. He bajado a la farmacia y he pedido 79 botes de jarabe para la tos. El farmacéutico no ha dicho nada y, en confianza, me ha regalado uno.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/marcosripalda/2012/05/18/la-culpa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>234</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
