{"id":1001,"date":"2016-11-14T16:45:16","date_gmt":"2016-11-14T16:45:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/?p=1001"},"modified":"2016-11-14T16:45:16","modified_gmt":"2016-11-14T16:45:16","slug":"la-esclava","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/2016\/11\/14\/la-esclava\/","title":{"rendered":"La esclava"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/marcosripalda\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2016\/11\/laesclava.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1048\" title=\"laesclava\" src=\"\/marcosripalda\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2016\/11\/laesclava.jpg\" alt=\"\" width=\"454\" height=\"631\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2016\/11\/laesclava.jpg 454w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2016\/11\/laesclava-216x300.jpg 216w\" sizes=\"(max-width: 454px) 100vw, 454px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No me voy a alegrar porque las cosas te hayan ido mal desde que decidiste que las cosas te ir\u00edan mejor. No te voy a reprochar lo injusto que fuiste. Porque t\u00fa pensaste que era lo m\u00e1s justo. A qu\u00e9 enga\u00f1arnos: has tenido raz\u00f3n. Lo que iba ser mejor para ti, no lo fue al final. En absoluto. Ni siquiera voy a alardear de mi buena fortuna. Todo gracias a que te marchaste en lo que te pareci\u00f3 buena hora y fue mala, muy mala para ti.<br \/>\nCuando te marchaste lo pas\u00e9 muy mal. Pensaba que no me recobrar\u00eda y que tu p\u00e9rdida ser\u00eda irremplazable.<br \/>\nYa ves que no ha sido as\u00ed. S\u00f3lo se necesita tiempo. Cualquiera puede recuperarse si pasa el tiempo suficiente.<br \/>\nNo s\u00e9 por qu\u00e9 te hago perder el tiempo leyendo esto, cuando ambos lo sabemos. Porque yo s\u00ed lo s\u00e9. He aprendido. D\u00e9jame, en cualquier caso, decirte algo que no sabes. Quiero que las cosas te sigan yendo mal. M\u00e1s que eso: quiero que te vayan mucho peor. Siempre que sea posible. Tenemos una incre\u00edble tolerancia al dolor, cr\u00e9eme.<br \/>\nYa te he dicho que no me alegro ni te lo reprocho, pero es tanto el odio que siento que a punto estuve, f\u00edjate qu\u00e9 tonta, de no comprarme ese reloj tan caro porque tiene las manecillas doradas. Y es que a ti el dorado siempre te pareci\u00f3 una cosa horrorosa. El \u00fanico lugar donde no desentonaba, no te cansabas de repetirlo, era en la iglesia, y depende de la iglesia.<br \/>\nPues ent\u00e9rate bien: en la iglesia del pueblo encontr\u00e9 consuelo. El cura me ha repetido infinidad de veces que no debo odiarte, aunque no le parece mal que te odie lo justo.<br \/>\nLa biblia dice una cosa y su contraria, me dice.<br \/>\nEl castigo y el perd\u00f3n, me dice.<br \/>\nQue te d\u00e9 urticaria acercarte a una iglesia para recibir consuelo, me ha otorgado esta ventaja. Porque, como ya imaginar\u00e1s, me compr\u00e9 el reloj, s\u00ed, con sus manecillas doradas y su mecanismo oculto de escarabajo mec\u00e1nico que apenas suena, aunque pegues el o\u00eddo bien cerca, como me ense\u00f1aste. El reloj no es nada del otro mundo, la verdad, si lo comparamos con otros relojes de la colecci\u00f3n. Escribo, ya lo habr\u00e1s descubierto, adem\u00e1s de para desear que tu sufrimiento sea largo, para que sepas, por fin, qu\u00e9 fue de tu preciada colecci\u00f3n de relojes, aunque se est\u00e9 haciendo ya tarde en esta casa y haga un poco de fr\u00edo.<br \/>\nLa vieja casa es tan silenciosa sin ti, querido; silenciosa, si exceptuamos el <em>tic tac<\/em> de este peque\u00f1o bastardo con manecillas de oro. Porque aunque no sea capaz de escuchar el lamento de esas manecillas doradas, conf\u00edo en que el tiempo transcurra pesadamente para ti, que te fuiste\u00a0en lo que te pareci\u00f3 buena hora y fue mala, muy mala para ti.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; No me voy a alegrar porque las cosas te hayan ido mal desde que decidiste que las cosas te ir\u00edan mejor. No te voy a reprochar lo injusto que fuiste. Porque t\u00fa pensaste que era lo [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[40,121,270,341,397,400,444,528,622,748,1017,1063,1219,1220,1249],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1001"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1001"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1001\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1001"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1001"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1001"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}