{"id":845,"date":"2014-10-01T11:00:52","date_gmt":"2014-10-01T11:00:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/?p=845"},"modified":"2014-10-01T11:00:52","modified_gmt":"2014-10-01T11:00:52","slug":"lobezno-nunca-sonrie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/2014\/10\/01\/lobezno-nunca-sonrie\/","title":{"rendered":"Lobezno nunca sonr\u00ede"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/marcosripalda\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2014\/09\/Iva\u0301nFB.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-863\" title=\"Iva\u0301nFB\" src=\"\/marcosripalda\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2014\/09\/Iva\u0301nFB.jpg\" alt=\"\" width=\"397\" height=\"779\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2014\/09\/Iva\u0301nFB.jpg 397w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2014\/09\/Iva\u0301nFB-153x300.jpg 153w\" sizes=\"(max-width: 397px) 100vw, 397px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Esta narraci\u00f3n no es un microrrelato, como ver\u00e1 el lector, sino la suma de varios episodios encadenados, cuya suma es igual a un relato breve. Fue escrito hace 15 a\u00f1os y lo recupero con alg\u00fan fragmento podado y ligeras variaciones, pero su esencia se mantiene intacta. Dice lo que dec\u00eda hace 15 a\u00f1os, aunque yo hace 15 a\u00f1os no tuviera ni la menor idea de que iba a ser este que soy. Mi afici\u00f3n por lo c\u00f3mics de superh\u00e9roes ha deca\u00eddo en los \u00faltimos a\u00f1os. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00c9l (I).<\/strong><\/p>\n<p>La<em> Patrulla X<\/em> ha muerto.<br \/>\nIv\u00e1n est\u00e1 destrozado por esta noticia. No sabe que desde que Jim Lee se retir\u00f3 de la serie otros dibujantes han hecho todo lo posible por alcanzar su estela. Pero nada. El tipo es insuperable.<br \/>\nIv\u00e1n camina entre la gente y se pregunta c\u00f3mo pueden estar tan tranquilos. Joder, se trata de la noticia del siglo. Debe existir una conspiraci\u00f3n. El asunto se complica si tenemos en cuenta que Mariposa Mental se ha quedado plantada en el altar. Lobezno fumaba uno de esos purazos de Madripur y se re\u00eda todo el tiempo. \u00a1Calla, enano! J\u00fabilo no puede soportar esa risa brutal.<br \/>\nIv\u00e1n se cansa de andar sin una direcci\u00f3n a la cual ir. Prefiere volver a casa, sumergirse en los<em> Classic X-Men<\/em>. La saga de <em>F\u00e9nix Oscura<\/em> es su preferida, pierde el seso, no lo comenta con nadie.<br \/>\nLa chica le ha seguido todo el tiempo. Por supuesto, Iv\u00e1n lo ha sabido desde el principio. Le recuerda a una diminuta Tormenta.<br \/>\nSe pone a llover. Debe ser obra de la peque\u00f1a diosa mutante.<br \/>\nOlvidaste sacar el perro. Que se aguante, con calma, queda un buen porr\u00f3n hasta casa. Iv\u00e1n no deber\u00edas haber salido con un d\u00eda as\u00ed. \u00bfQu\u00e9 d\u00eda, qu\u00e9 dices? S\u00ed, claro, t\u00fa lo sab\u00edas, madre.<br \/>\nEl perro estar\u00e1 meneando el rabo, hist\u00e9rico, la vejiga a reventar.<br \/>\nIv\u00e1n come despacio la cena, sabe que la chica estar\u00e1 esper\u00e1ndole fuera, que no se mover\u00e1. Ver\u00e1s, ver\u00e1s.<br \/>\nEl profesor Xavier ha metido a Mancha Solar dentro de la Sala de Peligro. Deja el c\u00f3mic y term\u00ednate la ensalada. \u00bfPor qu\u00e9 le habr\u00e1 puesto vinagre si sabe que no me gusta con el at\u00fan?<br \/>\nMancha Solar lo est\u00e1 pasando mal de narices. Qu\u00e9 importa cuando los Centinelas son hologramas. \u00a1Y dale con no terminar las historias! Tendr\u00e1s que esperar hasta el mes que viene.<br \/>\nTe quedas sin natillas. Sabe que es lo \u00fanico que siempre me gusta. No digo nada, que se desahogue, sin m\u00e1s, vaciando o llenando el plato de pap\u00e1.<br \/>\nIv\u00e1n no se olvida de la chica.<br \/>\nFuera hace un rato que unos ojos grises contemplan la posibilidad de que la luz de arriba se encienda.<br \/>\nLa puerta del cuarto se abre: desorden de colegial para diecis\u00e9is a\u00f1os, los de \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>Ella (I).<\/strong><\/p>\n<p>Pufo es sin\u00f3nimo de estafa.<br \/>\nCarmen ha encontrado su palabra del d\u00eda. Hay gente que ofrece una bicicleta hecha con alambres, una pulsera de gomas el\u00e1sticas, una sonrisa. Carmen s\u00f3lo palabras.<br \/>\nTienes una casa repleta de diccionarios de todos los tama\u00f1os. Falta el Espasa Calpe. Lo s\u00e9, hasta ah\u00ed llego, forofa de poemas, calculadora de caligramas.<br \/>\nCarmen cambia escritor por arquitecto, palabra por ladrillo.<br \/>\nEl chico sabe que se han fijado en \u00e9l, por su cara de cansado, andando entre la multitud.<br \/>\nA Carmen le gusta que llueva y saltar sobre los charcos con sus zapatillas de color crema.<br \/>\nMam\u00e1 estar\u00e1 sentada, los pies en una palangana con sal, separando las piedrecitas de las lentejas. Carmen no viene hoy porque qued\u00f3. All\u00e1 no hay nada malo, \u00bfverdad? La voz invisible del hombre es muy breve.<br \/>\nEn la calle pasan unos ni\u00f1os en bicicleta. Le recuerdan a ella. Cuando un d\u00eda tras otro era un d\u00eda tras otro.<br \/>\nCarmen estrecha su cuerpo peque\u00f1o en el abrigo empapado, se muerde las u\u00f1as mordidas, esperando que el chico suba las escaleras y se encierre en su habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00c9l (II).<\/strong><\/p>\n<p>Hay cosas que Iv\u00e1n no sabe. No sabe, por ejemplo, que Lee dibujar\u00e1 y guionizar\u00e1 un personaje oscuro y obsesionado llamado <em>Deathblow<\/em>, que recoge claras influencias de la todopoderosa <em>Sin City<\/em> de Frank Miller; doce episodios que har\u00e1n las delicias de sus seguidores: coreograf\u00edas estilizadas, rostros dibujados con detalle, m\u00fasculos exagerados aunque proporcionados.<br \/>\nMam\u00e1 estar\u00e1 bien cuando Iv\u00e1n se vaya. No sabe, tampoco \u00e9l, que alguien lo arrebatar\u00e1 para siempre.<br \/>\n\u00bfPara qu\u00e9 crear personajes si el escritor es ya uno?, se pregunta Iv\u00e1n.<br \/>\nS\u00ed, apagar\u00e9 el equipo de m\u00fasica, se dormir\u00e1, me dormir\u00e9. Siempre el mismo sue\u00f1o, viene bajando por el sendero, entre las ramas olor a \u00e1ngeles.<br \/>\nDespierto cuando Arc\u00e1ngel vac\u00eda sus alas met\u00e1licas sobre la piel de un mutante negro que se rasga como el papel.<br \/>\nMiro por la ventana: la veo, me ve, as\u00ed demuestra algo. No para m\u00ed. Por mucho que se moje.<\/p>\n<p><strong>Ella (II).<\/strong><\/p>\n<p>Puede que me canse, cansada me siento, la nube ha dejado de empaparme, \u00bfpor qu\u00e9 llorar?, rodeada de agua salada.<br \/>\nCuando Carmen ten\u00eda seis a\u00f1os un anciano se le acerc\u00f3 en el patio del colegio y le regal\u00f3 un poemario de Neruda. Carmen comenz\u00f3 a leerlo en la clase de gimnasia; se sent\u00f3 sobre el potro de ejercicios y nadie salt\u00f3 aquella tarde.<br \/>\n\u201cEs tan corto el amor, y tan largo el olvido\u201d, escribe el poeta. No lo entender\u00eda. O tal vez s\u00ed. Carmen siempre fue precoz, dentro de sus v\u00edsceras se hallaba el mapa de todos los sentimientos, el atlas de todas las percepciones.<br \/>\nHab\u00eda llegado el momento, llamar\u00eda a la puerta y le abrir\u00eda una mujer cansada, bien lo sab\u00eda ella; tras el recibidor, difuminado por los cristales ahumados, el reflejo del padre como una nube min\u00fascula.<br \/>\nS\u00ed, est\u00e1 dormido, puede que despert\u00e1ndole&#8230;<br \/>\nTengo la sensaci\u00f3n de que so\u00f1\u00e9 antes esto, los rostros me observan desconcertados, oyendo sus voces parece que soy alguna clase de enemigo.<br \/>\nLa puerta de arriba ha sido abierta, calzado de ni\u00f1o en pies de hombre van calmados al ruido.<\/p>\n<p><a href=\"\/marcosripalda\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2014\/09\/CarmenFB.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-864\" title=\"CarmenFB\" src=\"\/marcosripalda\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2014\/09\/CarmenFB.jpg\" alt=\"\" width=\"397\" height=\"764\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2014\/09\/CarmenFB.jpg 397w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2014\/09\/CarmenFB-156x300.jpg 156w\" sizes=\"(max-width: 397px) 100vw, 397px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ella y \u00e9l (I).<\/strong><\/p>\n<p>Yo ser\u00e9 tu calambur, le dice \u00e9l. T\u00fa ser\u00e1s el astrolabio de mis emociones y te columpiar\u00e1s dentro de m\u00ed, le dice ella.<br \/>\n\u00bfA qu\u00e9 viniste?, pregunta \u00e9l. Vine a por ti, siempre que me dejes, le contesta ella.<br \/>\nAmbos se recuerdan en un sue\u00f1o rec\u00edproco, bajo los focos de un teatro, las decisiones del p\u00fablico los envuelven como el vilano a la semilla y ambos son transportados a para\u00edsos distintos.<br \/>\nYo ya no quiero irme. Nunca me quise marchar, se apresura Iv\u00e1n.<br \/>\nAl principio Iv\u00e1n era tan t\u00edmido que siempre escond\u00eda sus ojos bajo unas d\u00e9biles gafas de sol. Carmen, sin embargo, no tuvo tiempo de reconocerse en su timidez: Carmen, antes el Kafka real, contemplaba su mundo irracional y trataba de descifrarlo mediante un lenguaje coherente y n\u00edtido. Por eso, nada la cog\u00eda de sorpresa. Las palabras de los otros&#8230; Cualquiera que fuese la combinaci\u00f3n elegida, ella la conoc\u00eda. Hasta que coincidi\u00f3 con Iv\u00e1n.<br \/>\nIv\u00e1n era distinto. Le gustaba bailar la guaracha, poco tiempo, nom\u00e1s para que te r\u00edas. Entonces, ella, la Carmen del pasado, alegraba el rostro.<br \/>\nSiempre me dec\u00edas&#8230; \u00bfqu\u00e9 me dec\u00edas? S\u00ed, era algo as\u00ed como&#8230; Carmen no recuerda. Ni siquiera lo exacto. Tantas palabras, reina de los libros, y no recuerdas, se lamenta Iv\u00e1n.<\/p>\n<p><strong>\u00c9l (III).<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, una edad dif\u00edcil: la de Iv\u00e1n.<br \/>\nIv\u00e1n est\u00e1 en el patio con otros chicos de su misma edad. No les presta atenci\u00f3n. Lee le distrae.<br \/>\nMira, es la chica de quien te habl\u00e9. Iv\u00e1n tarda un poco en percibir que se dirigen a \u00e9l. \u00bfQu\u00e9? Otro chico se lo repite. \u00bfQui\u00e9n?<br \/>\nLos ojos de Iv\u00e1n, redondos y grandes, auscultan a la chica con precisi\u00f3n. Desde la distancia parece una ninfa, al menos como \u00e9l imagina que es una ninfa. Le tocan el hombro. S\u00f3lo le faltan las alas, \u00bfverdad? Desde dentro oyen un s\u00ed, ya lo creo.<br \/>\nIv\u00e1n se acerca a ella y le confiesa que jam\u00e1s hab\u00eda visto a una ninfa fuera de los bosques.<br \/>\nLa chica sonr\u00ede. Su nombre es Carmen.<\/p>\n<p><strong>Ella (III).<\/strong><\/p>\n<p>Otro colegio. Te gustar\u00e1, conf\u00eda en ello. Carmen sabe que no es verdad.<br \/>\nCamino en c\u00edrculos. El patio est\u00e1 atestado de gente que me observa.<br \/>\nLo escribi\u00f3 Ernesto S\u00e1bato y lo habr\u00e1n escrito otros tantos literatos: \u201cSiento verg\u00fcenza porque me observan y eso prueba no s\u00f3lo mi propia existencia sino la existencia de otros seres como yo\u201d.<br \/>\nEl grupo de chicos que hay al final de la pista de baloncesto se ha fijado en ella. Cuando el chico delgado con cara de enfermo se acerca a Carmen, ella agarra su carpeta con fuerza aplastando sus senos peque\u00f1os.<br \/>\nEsos ojos inmensos que la observan recortan a Carmen del fondo. Ahora ella es un recortable tridimensional que se mueve a c\u00e1mara lenta.<br \/>\nMe llamo Carmen.<\/p>\n<p><strong>Ella y \u00e9l (II).<\/strong><\/p>\n<p>S\u00f3lo lo semejante conoce a lo semejante.<br \/>\nHe estado observ\u00e1ndote. \u00bfVes a ese chico de all\u00ed? S\u00ed. Se ha fijado en ti. Y yo le doy las gracias por hallarte, le informa \u00e9l.<br \/>\nAhora que la ha encontrado sabe que no podr\u00e1 separarse de ella. Porque no hay otra manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el instante.<br \/>\nMe gustan las canciones que hablan de sirenas, le dice ella.<br \/>\nUn tipo de la mitolog\u00eda casi la palma si no lo hubieran\u00a0 atado al m\u00e1stil de su barco. Por lo de sus cantos, los de las sirenas, le explica \u00e9l.<br \/>\nEl tipo se llamaba Ulises, sonr\u00ede Carmen.<\/p>\n<p><strong>Ella (IV).<\/strong><\/p>\n<p>Ataraxia: estado de \u00e1nimo imperturbable. Se trata de la segunda palabra del d\u00eda. Hoy toca aprender palabras por partida doble. Carmen estuvo toda su vida acosada por esa palabra que ahora conoce; nada se escapa para siempre, s\u00f3lo se zafa aquello que puede volver al lugar del que parti\u00f3: as\u00ed es Iv\u00e1n.<br \/>\nCarmen podr\u00eda ensayar otros destinos, distintos de los que ella sab\u00eda \u00fanicos posibles, al igual que el escritor capaz de regresar victorioso o no de la locura, pero que finalmente regresa.<\/p>\n<p><strong>Ella y \u00e9l (III).<\/strong><\/p>\n<p>Iv\u00e1n espera paciente hace un rato. No tiene de qu\u00e9 preocuparse. <em>El Vigilante de las Estrellas<\/em> de Moebius acompa\u00f1a su espera.<br \/>\nPor ah\u00ed llega. Est\u00e1 preciosa. Y s\u00f3lo me quiere a m\u00ed.<br \/>\nA Carmen le agrada que \u00e9l se fije en ella de la forma en que lo hace. Al mirarme me demuestras que me amas, susurra para s\u00ed Carmen.<br \/>\nIv\u00e1n no necesitar\u00e1 tocarla esta vez.<\/p>\n<p><strong>Ella (V).<\/strong><\/p>\n<p>Siente la mano de \u00e9l en su hombro. Le molesta esa mano, pero ella sabe que es lo que ha deseado, desde que lo segu\u00eda a pocos metros.<br \/>\nHa dejado de llover y sus zapatos est\u00e1n mojados.<br \/>\nChapote\u00e9 demasiado, piensa.<br \/>\nCarmen conoce el aliento sobre su nuca.<\/p>\n<p><strong>Ella y \u00e9l (IV).<\/strong><\/p>\n<p>Mientras la besa, una silueta de luz enciende apresurada un armario del recuerdo: \u201cLa met\u00e1fora es el \u00fanico modo que tiene el hombre de expresar el mundo subjetivo, pero a los hombres concretos no les sirve este lenguaje\u201d.<br \/>\nHa le\u00eddo esto en alguna parte. S\u00e1bato, tal vez, el escritor favorito de ella.<br \/>\nIv\u00e1n mueve los labios por \u00faltima vez, su figura se desliza sin preocuparse de la sombra que aplasta.<br \/>\nTe quiero desde donde puedo abrazarte, exhala.<br \/>\nUn c\u00f3mic se desliza por el abrigo de \u00e9l. En la portada, Lobezno se r\u00ede o, m\u00e1s bien, se lamenta, est\u00e1 cabreado, no sabe&#8230;<br \/>\nLo cierto es que Carmen nunca entendi\u00f3 mucho de esto.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Esta narraci\u00f3n no es un microrrelato, como ver\u00e1 el lector, sino la suma de varios episodios encadenados, cuya suma es igual a un relato breve. 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