{"id":846,"date":"2015-04-24T18:55:14","date_gmt":"2015-04-24T18:55:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/?p=846"},"modified":"2015-04-24T18:55:14","modified_gmt":"2015-04-24T18:55:14","slug":"mi-cadaver-y-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/marcosripalda\/2015\/04\/24\/mi-cadaver-y-yo\/","title":{"rendered":"Mi cad\u00e1ver y yo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/marcosripalda\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/01\/Hopper.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-886\" title=\"Hopper\" src=\"\/marcosripalda\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/01\/Hopper.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"285\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/01\/Hopper.jpg 580w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/01\/Hopper-300x147.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong><em>Excursion Into Philosophy<\/em><\/strong><br \/>\nEdward Hopper, 1959<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>A Milan Kundera<\/em><\/p>\n<p><strong><br \/>\nEL CAD\u00c1VER<\/strong><br \/>\nLlevo un cad\u00e1ver sobre mi espalda, un cad\u00e1ver que es como un alma.<br \/>\nAparece hoy con el rostro mojado por el sudor, a pesar de que el invierno ha llegado para ambos.<br \/>\nMi cad\u00e1ver se muere, tan despacio que me sobrevivir\u00e1 a m\u00ed mismo. Una azotea de granito nos sostiene; abajo, el vac\u00edo es un punto inmenso de luz.<br \/>\nHay cientos de hombres con sus cad\u00e1veres a la espalda, jorobas visibles a las que nadie presta atenci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>EL ESPEJO<\/strong><br \/>\nEstamos reflejados en el espejo del cuarto de ba\u00f1o; los ojos de mi cad\u00e1ver se asoman para observarme detenidamente. Ya lo hab\u00eda hecho antes. Y \u00e9l lo sab\u00eda.<br \/>\nYo era un cad\u00e1ver guapo de verdad. Tan hermoso que las larvas a\u00fan sienten l\u00e1stima cuando se obligan a comerme.<\/p>\n<p><strong>EL ENCUENTRO<\/strong><br \/>\nAs\u00ed empez\u00f3 todo.<br \/>\nCamin\u00e1bamos (entonces yo no sab\u00eda que mi cad\u00e1ver me acompa\u00f1aba) distra\u00eddos con la lentitud de los objetos. No pod\u00eda decirse que fu\u00e9semos pensando en que camin\u00e1bamos distra\u00eddos por la lentitud de los objetos (tal vez mi cad\u00e1ver s\u00ed, pues se comporta como un personaje obsesionado).<br \/>\nLe o\u00edmos decir: Estar\u00e9 all\u00ed a las nueve. Luego, una sonrisa familiar. M\u00e1s a\u00fan: una sonrisa francamente dif\u00edcil de catalogar.<br \/>\n\u2015\u00bfDebo creerte?<br \/>\n\u2015Haz lo que quieras.<br \/>\nEstabas tan distinta que nos cost\u00f3 habituarnos a la nueva t\u00fa. Me refiero a que eras t\u00fa, sin duda, pero sin ti, reinventada.<br \/>\n\u2015Soy m\u00e1s sofisticada.<br \/>\nYo te dije ya lo creo y t\u00fa agitaste la sonrisa incatalogable y supe que mi cad\u00e1ver se iba a resfriar muy pronto.<\/p>\n<p><strong>UN POCO DESPU\u00c9S<\/strong><br \/>\n\u2015\u00bfEres t\u00fa?<br \/>\nDesde la cocina un suave taconeo.<br \/>\nM\u00e1s tarde, en la cama, mi cad\u00e1ver se uni\u00f3 al tuyo. Se sinti\u00f3 decepcionado. No lo culpo. O, al menos, trato de que no se me dibuje el desencanto en el rostro.<br \/>\nTanto tiempo y yo aqu\u00ed. No espero que est\u00e9s cuando despierte.<\/p>\n<p><strong>DESPU\u00c9S<\/strong><br \/>\n\u2015\u00bfTienes alguien que duerma contigo esta noche?<br \/>\nNos dijiste que no hab\u00eda nadie en tu vida que te estuviese follando si es que esa era la pregunta y yo me qued\u00e9 boquiabierto y mi cad\u00e1ver ingres\u00f3 sin remedio en urgencias.<br \/>\nAquella mujer con el pelo corto como el de un marine hablaba de una forma vulgar, inaceptable. En eso coincidimos mi cad\u00e1ver y yo.<br \/>\nTe conocimos en unos grandes almacenes. Preguntaste algo acerca de la secci\u00f3n de ropa femenina.<br \/>\nHoy la pregunta sigue siendo la misma. Obviamente, nuestra respuesta no.<\/p>\n<p><strong>EL CUADRO<\/strong><br \/>\n\u2015Si te r\u00edes no hay dios que pueda acabar esto.<br \/>\nEl cuadro cuelga majestuoso sobre todas las cosas. La habitaci\u00f3n es tan peque\u00f1a que mi cad\u00e1ver toca con los pies la puerta al estirarse en la cama.<br \/>\nNunca fue un cuadro del que mi cad\u00e1ver se sintiera especialmente orgulloso; m\u00e1s bien le produc\u00eda un cierto desagrado que a veces le afectaba incluso f\u00edsicamente, aunque su aspecto de cad\u00e1ver no reflejaba esos cambios.<\/p>\n<p><strong>EL CONFLICTO<\/strong><br \/>\nLa ba\u00f1era era tu sitio preferido; pod\u00edas llevarte horas dentro del agua. Mi cad\u00e1ver te bautizaba delf\u00edn todas las tardes y te rogaba que salieses, tocando tu piel interminable con sus dedos convertidos en pinceles improvisados.<br \/>\nAl despertar de una de tus siestas acu\u00e1ticas, le dijiste a mi cad\u00e1ver (con una mirada plena y hermosa) que alguien te estaba esperando y que ya llegabas tarde.<br \/>\n\u2015Y t\u00fa sabes qui\u00e9n es.<br \/>\nJur\u00f3 que no sab\u00eda de qui\u00e9n le hablabas<\/p>\n<p><strong>LA LECCI\u00d3N DE CINE<\/strong><br \/>\nEstoy tan cansado que no puedo concentrarme en este cad\u00e1ver retorcido sobre mi espalda como un enorme tatuaje. Pretende alargar mi mano para descolgar un tel\u00e9fono que alguien, en otra ciudad, all\u00ed donde comienza el mar, no coger\u00e1 nunca.<br \/>\nLos dibujos de mi cad\u00e1ver representan la microf\u00edsica de tu estrecho espacio interior. Aunque seas incapaz de reconocerte, aunque vivas desde siempre en La Casa de los Espejos. Que t\u00fa seas capaz de relacionar ese reflejo con tu propio cuerpo, no implica que seas capaz de entenderte, claro. Mi cad\u00e1ver lo denomin\u00f3 fallo de<em> raccord<\/em>.<br \/>\nY ocurri\u00f3 como predijo. Tu saliste un d\u00eda de la habitaci\u00f3n por la derecha. Jam\u00e1s volviste a entrar por la izquierda.<\/p>\n<p><strong>LA ENTREGA<\/strong><br \/>\nMi cad\u00e1ver me susurra, incansable, calma calma, pues est\u00e1 terriblemente inquieto.\u00a0Le diste tus palabras y con ellas a ti misma. Mi cad\u00e1ver y yo entendemos que las palabras, si provienen de ti, no pueden despegarse del acto de enunciaci\u00f3n de quien las pronuncia.<br \/>\nUna vez te dijimos: M\u00e9tete como un intruso dentro de mi casa y r\u00f3bame hasta las ventanas para que no pueda tirarme por ellas. Y te re\u00edste con mucha facilidad. Y entendimos que las complicaciones realmente serias estaban al acecho.<br \/>\nMi cad\u00e1ver iba m\u00e1s all\u00e1, quer\u00eda reescribirse en ti, acomodarse en tus v\u00edsceras.<\/p>\n<p><strong>EL PASO DE LOS D\u00cdAS<\/strong><br \/>\nMi cad\u00e1ver asiente se disculpa escupe el sabor insecticida de la resaca pide perd\u00f3n cambia de asiento millones de veces juega con los ni\u00f1os estruja un melocot\u00f3n amargo pasea confuso por las calles de Roma Berl\u00edn Casablanca Madrid atiende al tel\u00e9fono la cuenta en descubierto desde no sabe cu\u00e1ndo se trastabilla al hablar se hace el t\u00edmido es listo se mueve a gran velocidad por la autopista sue\u00f1a con \u00e1ngeles con alas de acero y billetes de un d\u00f3lar se acuesta cansado abre la boca se cubre la cabeza con una gorra desea un helado de vainilla se apunta a clases de tenis nunca aprende a jugar se cansa se masturba se cae de espaldas de boca de costado las rodillas en el suelo se hace sangre y duele.<br \/>\n\u201cLas cosas que no se dicen es como si no fuesen\u201d. Lo hab\u00edas o\u00eddo de labios de Maribel Verd\u00fa en una pel\u00edcula. M\u00e1s tarde te atribuiste ese axioma. Y buscaste, incansable, las huellas de mi cad\u00e1ver sobre los objetos comunes para no dejar pruebas.<\/p>\n<p><strong>EL PREMIO<\/strong><br \/>\nTe desperezas. Mi cad\u00e1ver cuida de la gata en que te conviertes todas las ma\u00f1anas.<br \/>\nLa cara p\u00e1lida y las ojeras apenas visibles que insin\u00faan un leve descuido en los p\u00f3mulos; la boca abierta por la reminiscencia del sue\u00f1o y sus caricias. Apenas abres los ojos para mirar y ya mi cad\u00e1ver te los intuye er\u00f3ticos. Abres las piernas para que mi cad\u00e1ver no tenga dudas.<\/p>\n<p><strong>EL PUNTO DE INFLEXI\u00d3N<\/strong><br \/>\nMi cad\u00e1ver lo supo en febrero. Los encontr\u00f3 abrazados en aquel cuarto.<br \/>\nEl hombre que yac\u00eda a tu lado y que te abrazaba era mi cad\u00e1ver cuando tus dos ojos celestes se abrieron.<br \/>\nDespu\u00e9s de amarte, te amar\u00e9, pens\u00e9, recordando aquella canci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>REPETICIONES<\/strong><br \/>\nSucede que estamos desnudos y hacemos el amor. Mi cad\u00e1ver me retiene en ti y me avisa. No dejamos de admirar lo que te voy haciendo, lo que t\u00fa me vas haciendo y que nos hacemos mutuamente.<\/p>\n<p><strong>EL INSTANTE<\/strong><br \/>\nEl Instante, no un instante cualquiera. \u00c9se. Mi cad\u00e1ver lo conoce bien. Uno, y s\u00f3lo a trav\u00e9s de \u00e9l.<br \/>\nUno t\u00fa y mi cad\u00e1ver; t\u00fa y nosotros, ahora.<br \/>\nBuscamos un autor que te termine definitivamente en esta tarde en la que pretendemos disecarte<\/p>\n<p><em>S\u00f3lo dilo, nom\u00e1s,<\/em><br \/>\n<em> pero te ruego que al decirlo<\/em><br \/>\n<em> tu voz sea un murmullo quedo.<\/em><br \/>\n<em> Dilo, y advierte<\/em><br \/>\n<em> que en tus palabras,<\/em><br \/>\n<em> nacidas de escarcha,<\/em><br \/>\n<em> ya el fr\u00edo no puede quebrarlas<\/em><br \/>\n<em> y a m\u00ed nada pueden hacerme.<\/em><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><strong>EL RECHAZO<\/strong><br \/>\nAbrazarte un poco m\u00e1s. Lo imprescindible. Y no le pidas a este cad\u00e1ver m\u00edo que olvide. Dentro sigue la vida.<br \/>\n\u2015Vete, te lo ruego.<br \/>\nSin embargo, le aconseja que se olvide del mundo unas horas poco despu\u00e9s.<br \/>\n\u2015Seguro que puedes.<br \/>\nEntonces, la noche azulada los derriba. Y mi cad\u00e1ver te escribe:<\/p>\n<p><em>A\u00fan eres m\u00eda,<\/em><br \/>\n<em> porque no te tuve.<\/em><br \/>\n<em> Cu\u00e1nto tardan, sin ti,<\/em><br \/>\n<em> las olas en pasar.<\/em><em><br \/>\n<\/em> <em> Fue a la vera del mar,<\/em><br \/>\n<em> a medianoche.<\/em><br \/>\n<em> Supe que estaba Dios,<\/em><br \/>\n<em> y que la arena y t\u00fa<\/em><br \/>\n<em> y el mar y yo y la luna,<\/em><br \/>\n<em> \u00e9ramos dos. Y te ador\u00e9.<\/em><\/p>\n<p><strong>LAS EXCUSAS<\/strong><br \/>\nCada palabra es una franja, un barrote. Pero no hay ni habr\u00e1 suficientes barrotes para hacer la reja.<br \/>\nPuedo ver dentro de vosotros. Cuando t\u00fa miras mi cad\u00e1ver haces como que no te ve.<br \/>\nEl cad\u00e1ver sobre mis hombros se despereza y me ruega, mimoso, que golpee la puerta. Lo sabe: cuanto m\u00e1s se golpea una puerta m\u00e1s posibilidades hay de que abran. A pesar de que quien est\u00e1 al otro lado no sea el due\u00f1o de la casa.<\/p>\n<p><strong>EL CIRCO<\/strong><br \/>\n\u2015Me gustar\u00eda que vieras el circo de noche. Est\u00e1 repleto de luces. Se ven los carteles desde la avenida.<br \/>\nQuer\u00edas ir con mi cad\u00e1ver al circo porque, seg\u00fan le dijiste, hay personas que no pueden resistir el deseo de meterse en una jaula con fieras y ser despedazados. Seg\u00fan creen, el drama est\u00e1 ocurriendo dentro de la jaula. Piensan que la jaula es el mundo.<br \/>\nMi cad\u00e1ver, por supuesto, no entendi\u00f3 nada de lo que dec\u00edas.<\/p>\n<p><strong>LA VUELTA A CASA<\/strong><br \/>\n\u2015Repite conmigo: el mejor fuego no es el que se enciende m\u00e1s r\u00e1pidamente.<br \/>\nMediod\u00eda en la Tierra. All\u00ed es.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Excursion Into Philosophy Edward Hopper, 1959 &nbsp; A Milan Kundera EL CAD\u00c1VER Llevo un cad\u00e1ver sobre mi espalda, un cad\u00e1ver que es como un alma. Aparece hoy con el rostro mojado por el sudor, a pesar de que el invierno ha llegado para ambos. 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