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	<title>Más allá de la noticiaAtenas &#8211; Más allá de la noticia</title>
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	<description>Blog de Filosofía - Comunidad Hoy.es</description>
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		<title>LÍMITES DEL CONOCIMIENTO</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Nov 2014 19:03:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Aforismos]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; &#160; “Yo sólo sé que no sé nada.”. SÓCRATES (-470 a- 399. Filósofo griego.) &#160; &#160; “Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.”. &#160; CONFUCIO (Filósofo chino. –551 a– 478) &#160; COMENTARIO: &#160; La afirmación socrática es probable que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“<em>Yo sólo sé que no sé nada</em>.”.</p>
<p align="right">SÓCRATES (-470 a- 399. Filósofo griego.)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“<em>Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber</em>.”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">CONFUCIO (Filósofo chino. –551 a– 478)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">COMENTARIO</span>:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La afirmación socrática es probable que sea de las más conocidas y repetidas de nuestra cultura occidental, e ilustra la anécdota que se cuenta del amigo de <strong>Sócrates</strong>, <strong>Querefonte</strong>, que fue a consultar al oráculo de <strong>Delfos</strong> para preguntarle cuál era el hombre más sabio de Grecia. El oráculo le contestó, a su manera, que era Sócrates, y cuando Querefonte le comunica la respuesta a su amigo, éste inicia una indagación dialéctica por las calles y plazas de <strong>Atenas</strong>, investigación incómoda para muchos, con la finalidad de comprender el por qué de tal afirmación, y llega a la conclusión, después de dialogar con unos y con otros, de que él es el más sabio porque sabe que no sabe, y los demás no lo saben, no tienen conciencia de su ignorancia.</p>
<p>La afirmación del sabio chino, anterior a Sócrates, es muy parecida a la de éste y abunda sobre lo mismo, sobre los límites del conocimiento. Saber qué se sabe o qué no se sabe es crucial para poder avanzar en el conocimiento de la realidad y de uno mismo, que son objetivos primordiales de la filosofía.</p>
<p>Pero para la construcción de un conocimiento válido no basta la intuición o la mera ocurrencia, aunque puedan ser el detonante del proceso del pensar, sino que se necesita de la disciplina y del rigor, del método.</p>
<p>La búsqueda de las definiciones universales y la dialéctica fueron, en el caso del pensador ateniense, los elementos, según él indispensables, para poder levantar el edificio seguro del saber.</p>
<p>Tanto uno como otro pensador insistieron en las responsabilidades sociales y morales del hombre, quizás convencidos de la necesidad de organizar y estructurar de modo adecuado la convivencia y las relaciones entre los seres humanos en lo que ya se podía intuir que era el futuro: habitar las ciudades, que se iban perfilando como el modelo social idóneo para conseguir seguridad, bienestar, beneficios y conocimientos.</p>
<p>Los límites del saber y de la razón, sin embargo, nacieron con pretensión científica en la modernidad y en Occidente, sobre todo con el empirismo y su manera de entender el conocimiento como un camino que se inicia a través de los sentidos y de la observación, enemiga de todo innatismo y de toda idea que se crea ya presente en el alma humana o en la conciencia y que sea determinante de todo saber. Que nada hay en el entendimiento que no haya pasado antes por la sensibilidad, era la consigna de estos pensadores, que pusieron las bases de un conocimiento racional, científico y riguroso, enemigo de patrañas, falacias y cuentos teológicos y míticos que acompañaban al ser humano desde sus más tenebrosas cavernas de ignorancias y miedos ante lo que era o parecía inexplicable en aquellos momentos de oscuridad.</p>
<p>Tener claro lo que se sabe y lo que no, y aquello de lo que puede alcanzarse algún conocimiento o certeza y lo que es fruto de nuestras creencias, imaginación o fantasía, forma parte de la distinción entre diferentes discursos que forman parte de la creatividad humana. Distinguirlos y separarlos es garantía no sólo de la verdad de nuestras afirmaciones y descubrimientos, de su consolidación y también de su provisionalidad, sino de la claridad necesaria para entenderlos en su devenir y evitar así, en la medida de lo posible, la confusión y la mezcla de discursos, así como la neblina que muchos se empeñan en extender sobre ellos y que es caldo de cultivo de fantasmagorías, imprecisiones, falacias y todo tipo de afirmaciones y fanatismos que tienen que ver más con creencias, fantasías y deseos que con el verdadero conocimiento o con la búsqueda de las verdades verosímiles que dan sentido, o desvelan su sinsentido, al mundo que habitamos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">       Por Joaquín Paredes Solís</p>
<p align="right">2014.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Aristóteles: el pensamiento racional, científico y lógico</title>
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		<comments>https://blogs.hoy.es/masalladelanoticia/2013/02/13/aristoteles-el-pensamiento-racional-cientifico-y-logico/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 13 Feb 2013 11:46:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biografías mínimas]]></category>
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		<description><![CDATA[Dijo Arthur Bertrand Russell que “Aristóteles manifestaba que las mujeres tenían menos dientes que los hombres; aunque se casó dos veces, nunca se le ocurrió comprobar esta afirmación examinando la dentadura de sus esposas”. Este comentario de Russell sobre la concepción de la mujer en Aristóteles confirma que las luces y las sombras son habituales [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dijo<strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bertrand_Russell" target="_blank"> Arthur Bertrand Russell</a></strong> que “<em>Aristóteles manifestaba que las mujeres tenían menos dientes que los hombres; aunque se casó dos veces, nunca se le ocurrió comprobar esta afirmación examinando la dentadura de sus esposas</em>”. Este comentario de Russell sobre la<strong> concepción de la mujer en Aristóteles</strong> confirma que las luces y las sombras son habituales en todo pensador, por muy alta que sea su inteligencia, y que ésta difícilmente puede ir más allá de los límites que le impone su propia cultura y el tiempo que le toca vivir.</p>
<div id="attachment_76" style="width: 214px" class="wp-caption alignright"><a href="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/aristotelesblog.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-76" class="size-medium wp-image-76" title="Busto en mármol del filósofo Aristóteles" src="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/aristotelesblog.jpg" alt="Busto en mármol del filósofo Aristóteles" width="204" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/aristotelesblog.jpg 400w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/aristotelesblog-204x300.jpg 204w" sizes="(max-width: 204px) 100vw, 204px" /></a><p id="caption-attachment-76" class="wp-caption-text">Busto en mármol del filósofo Aristóteles</p></div>
<p><strong>Desde las cumbres de los siglos XX y XXI, que alguna vez serán ladera, es posible justificar, aunque no compartir, algunas afirmaciones que han realizado pensadores de todo tipo y condición a lo largo de la historia, y que hoy no nos parecen nada afortunadas.</strong> El hecho de que Aristóteles dijera también que por naturaleza unos nacen amos y otros esclavos, lo que realmente demuestra es que cada cual es hijo y deudor de su tiempo vital, y que aunque posea probablemente la mente más privilegiada de ese momento, no puede salir totalmente de las coordenadas espaciales y temporales en que transcurren sus vivencias.</p>
<p>Las vivencias de Aristóteles comienzan en el año 384 a. C. en una pequeña localidad macedonia próxima al monte Athos, llamada Estagira, localidad de donde proviene el sobrenombre de este pensador: el <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estagirita" target="_blank">Estagirita</a></strong>.</p>
<p><strong>Su padre Nicómaco era médico de la corte de Amintas III, abuelo de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Magno" target="_blank">Alejandro Magno</a>, y pertenecía a la familia de los Asclepíades</strong>, que se reclamaba descendiente del dios fundador de la medicina y cuyo saber se transmitía de generación en generación, por lo que cabe pensar que Aristóteles fue iniciado en los secretos de esta ciencia y es posible que de ahí le viniera su afición a la investigación experimental y a la ciencia positiva, tan alejadas de la literatura platónica.</p>
<p>A los 17 años  fue enviado a Atenas para estudiar en la <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Academia_de_Plat%C3%B3n" target="_blank">Academia de Platón</a></strong>, en la que estuvo alrededor de 20 años. A la muerte de <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Plat%C3%B3n" target="_blank">Platón</a></strong>, se marchó a la ciudad de Axos en compañía de Xenócrates de Calcedonia y de Teofrasto, discípulo y futuro heredero del legado aristotélico. Allí pasó Aristóteles tres años apacibles y fructíferos, <strong>dedicándose a la enseñanza, a la escritura y a la vida familiar</strong>.</p>
<p>Cuando Hermias fue asesinado, Aristóteles se trasladó a Mitilene, en la isla de Lesbos, dedicándose al estudio de la biología. Dos años más tarde fue contratado por Filipo de Macedonia para que se hiciese cargo de la educación de su hijo Alejandro, que tenía por entonces 13 años.</p>
<p>Parece que en el carácter de Alejandro, con el tiempo Magno, como el coñac, no hicieron mucha huella las enseñanzas del maestro, que predicaba la prudencia y la virtud, que nunca debería ser radical ni extremosa. Pero según  sus contemporáneos, Alejandro era arrogante, bebedor, cruel, vengativo e ignorante, cualidades que, desde luego, se alejaban bastante de las enseñanzas que pudiera haberle transmitido el de Estagira. Parece que a los políticos, poderosos y conquistadores no les hacen mucha mella ni mucha gracia las cuestiones éticas, los valores o la vida virtuosa; tampoco parece que las cosas, tristemente, hayan cambiado demasiado con el tiempo, pues <strong>en la actualidad asistimos al espectáculo deprimente y sombrío que nos muestra esa misma falta de valores en los que, precisamente, por los cargos que ocupan, deberían no sólo tener, sino fomentar</strong>.</p>
<p>En el 334 se traslada a <strong>Atenas</strong>, donde funda, en compañía de Teofrasto, el Liceo, una institución pedagógica que durante años compitió con la <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Academia_plat%C3%B3nica" target="_blank">Academia platónica</a></strong> en la enseñanza de la filosofía.</p>
<p>Los años que median entre su regreso a Atenas y la muerte de Alejandro Magno, en el 323, fueron aprovechados por Aristóteles para llevar a cabo una profunda revisión de una obra que, como dijo <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hegel" target="_blank">Hegel</a></strong>, constituye el fundamento de todas las ciencias, pues <strong>Aristóteles fue un gran sintetizador del saber</strong>, tan atento a las generalizaciones que constituyen la ciencia como a las diferencias que distinguen a los individuos entre sí.</p>
<p>La amplitud y la profundidad de su pensamiento son tales que hubo que esperar dos mil años para que surgiese alguien de talla parecida. Durante todo ese período,<strong> su autoridad llegó a ser tan incuestionable que tanto en filosofía como en ciencia, todo intento de avance intelectual tuvo que empezar con un ataque a cualquiera de los principios de su pensamiento</strong>.</p>
<p>Sin embargo, la senda que han seguido los escritos de Aristóteles hasta alcanzar su actual importancia es tan asombrosa que, aun descontando lo que la leyenda haya podido añadir, tiene todos los ingredientes para un argumento de novela de suspense y aventuras, parecida a la que imagina <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Umberto_Eco" target="_blank"><strong>Umberto Eco</strong></a> en su novela <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_nombre_de_la_rosa" target="_blank">El <em>nombre de la rosa</em></a>, que gira en torno a los crímenes que se cometen en una abadía y que tienen que ver con un libro que mata o por el que matan: el segundo libro de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Po%C3%A9tica_de_Arist%C3%B3teles" target="_blank"><em>Poética</em> de Aristóteles</a>, que habla de la comedia y que, según unos, se perdió en el tiempo y, según otros, nunca fue escrito.</p>
<p>Pues bien, a la muerte de Alejandro, en el 323, se extendió por la ciudad de Atenas <strong>una oleada de nacionalismo antimacedonio, lo que le supuso a Aristóteles enfrentarse a una acusación de impiedad</strong>. Aristóteles, para evitar un segundo crimen contra la filosofía, se exilió a la isla de Calcis, en la isla de Eubea, donde murió en el año 322 a. C.</p>
<p>Según la tradición, Aristóteles le cedió sus obras a Teofrasto, que se las cedió a su vez a Neleo, quien las envió a casa de sus padres en Esquepsis sólidamente embaladas en cajas y con la orden de que las escondiesen en una cueva para evitar que fuesen requisadas con destino a la <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Biblioteca_de_P%C3%A9rgamo" target="_blank">biblioteca de Pérgamo</a></strong>.</p>
<p>Muchos años después, los herederos de Neleo se las vendieron a Apelicón de Teos, un filósofo que se las llevó consigo a Atenas. En el 86 a.C., en plena ocupación romana, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sila" target="_blank"><strong>Sila</strong></a> se enteró de la existencia de esas cajas y las requisó para enviarlas a Roma, donde fueron compradas por Tiranión el Gramático. De mano en mano, esas obras fueron sufriendo sucesivos deterioros hasta que, en el año 60 a.C., fueron adquiridas por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%B3nico_de_Rodas" target="_blank"><strong>Andrónico de Rodas</strong></a>, el último responsable del <strong>Liceo</strong>, quien procedió a su edición definitiva. A él se debe, por ejemplo, <strong>la invención del término «metafísica»</strong>, título bajo el que se agrupan los libros VII, VIII y IX y que significa, sencillamente, que estas obras están colocadas en los estantes a continuación, o más allá, de los libros de física.</p>
<p>Cuando se produce la caída del imperio romano, las obras de Aristóteles, como las del resto de la cultura grecorromana, desaparecieron, y no fue hasta bien entrado el siglo XIII que fueron recuperadas por el árabe <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Averroes" target="_blank">Averroes</a></strong>, quien las conoció a través de las versiones sirias, árabes y judías. <strong>Del total de 170 obras que los catálogos antiguos recogían y atribuían al maestro de Estagira, sólo se han salvado 30, que vienen a ocupar unas 2.000 páginas impresas</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por Joaquín Paredes Solís</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Platón (-428 a -347), el filósofo con anhelos de legislador</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Nov 2012 10:52:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biografías mínimas]]></category>
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		<description><![CDATA[Los antiguos parece que tenían una rara habilidad a la hora de nacer que, con el tiempo, hemos extraviado: la de tener la fortuna de poder elegir más de un lugar para su nacimiento y la de nacer aproximadamente, nunca con exactitud, lo que da una idea de la flexibilidad y la plasticidad que hemos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los antiguos parece que tenían una rara habilidad a la hora de nacer que, con el tiempo, hemos extraviado: la de tener la fortuna de poder elegir más de un lugar para su nacimiento y la de nacer aproximadamente, nunca con exactitud, lo que da una idea de la flexibilidad y la plasticidad que hemos perdido con el transcurso de los años.</p>
<p>Así <strong>Platón, según la mayoría, nació en Atenas, pero también hay quien afirma que nació en Egina, siguiendo a Favorino</strong>. Probablemente fue el año <strong>428 ó 427 a. C.</strong> el que lo vio nacer, aunque no hay seguridad absoluta, lo cual no está nada mal si consideramos que ello supone una pequeña <strong>concesión al misterio</strong> que, cada vez escasea más, y, al tiempo, espolea la curiosidad para que se continúe en la <strong>búsqueda de certezas</strong>, que es uno de los motores de nuestra humana condición.</p>
<div id="attachment_15" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2012/11/Escuela-de-Atenas-obra-de-Rafael-1509-1510NomFichero-La_scuola_di_Atene.jpg-conversación-de-platón-c-izq-y-aristóteles-c-dcha-filósofos-renacimiento-italiano-pintura-fresco-o.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-15" loading="lazy" class="size-medium wp-image-15 " title="Escuela de Atenas, obra de Rafael" src="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2012/11/Escuela-de-Atenas-obra-de-Rafael-1509-1510NomFichero-La_scuola_di_Atene.jpg-conversación-de-platón-c-izq-y-aristóteles-c-dcha-filósofos-renacimiento-italiano-pintura-fresco-o.jpg" alt="Escuela de Atenas, obra de Rafael" width="300" height="213" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2012/11/Escuela-de-Atenas-obra-de-Rafael-1509-1510NomFichero-La_scuola_di_Atene.jpg-conversación-de-platón-c-izq-y-aristóteles-c-dcha-filósofos-renacimiento-italiano-pintura-fresco-o.jpg 3000w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2012/11/Escuela-de-Atenas-obra-de-Rafael-1509-1510NomFichero-La_scuola_di_Atene.jpg-conversación-de-platón-c-izq-y-aristóteles-c-dcha-filósofos-renacimiento-italiano-pintura-fresco-o-300x214.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2012/11/Escuela-de-Atenas-obra-de-Rafael-1509-1510NomFichero-La_scuola_di_Atene.jpg-conversación-de-platón-c-izq-y-aristóteles-c-dcha-filósofos-renacimiento-italiano-pintura-fresco-o-768x547.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2012/11/Escuela-de-Atenas-obra-de-Rafael-1509-1510NomFichero-La_scuola_di_Atene.jpg-conversación-de-platón-c-izq-y-aristóteles-c-dcha-filósofos-renacimiento-italiano-pintura-fresco-o-1024x729.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-15" class="wp-caption-text">Escuela de Atenas, obra de Rafael</p></div>
<p>Este <strong>filósofo con anhelos de legislador</strong>, tan decisivo por su influencia en la historia del pensamiento en <strong>Occidente</strong>, perteneció a una familia de la nobleza ateniense que proclamaba ser descendiente de <strong>Solón</strong> por línea directa.</p>
<p>Esta genealogía y el hecho de que <strong>Sócrates</strong> fuera condenado a muerte cuando el <strong>sistema democrático</strong> regía en la polis ateniense, <strong>predispusieron a Platón a menospreciar este sistema político</strong>, novedoso en esta época.</p>
<p><strong>Su verdadero nombre</strong>, al parecer, no era Platón sino <strong>Aristocles</strong>, y fue la anchura de sus espaldas, según nos cuenta <strong>Diógenes Laercio</strong>, la causante de este apodo con el que ha pasado a la posteridad.</p>
<p>Platón recibió una educación propia de un joven ateniense bien situado, necesaria para dedicarse a la<strong> vida política</strong>, como correspondía a alguien de su posición. La <strong>vocación política</strong> de Platón está constatada por sus propias declaraciones, en la conocida carta VII; pero su realización se vio frustrada por la participación de dos parientes suyos, <strong>Cármides y Crítias</strong>, en la <strong>tiranía impuesta por Esparta</strong> después de la guerra del Peloponeso, conocida como la de los <strong>Treinta Tiranos</strong>, y que ejerció una represión violenta y encarnizada contra los lideres de la democracia. Sin embargo, el interés político no le abandonará nunca, y se verá reflejado en una de sus obras cumbre, <strong>la República</strong>.</p>
<p>Aunque en un principio parece que Platón tenía proyectos y deseos más bien literarios y artísticos, <strong>cuando conoce a Sócrates</strong>, aproximadamente a la edad de 20 años, cambia de rumbo y se interesa sobre todo por la filosofía, quizás deslumbrado por la personalidad y el discurso del que ha sido considerado como <strong>“el tábano ateniense”</strong>, sobre todo en lo referente a cuestiones morales.</p>
<p>A la muerte del maestro, en el 399 a. C., Platón abandona Atenas y se instala en <strong>Megara</strong>, donde residía <strong>Euclides</strong>, que había fundado una escuela socrática en esta ciudad. Posteriormente viajó a <strong>Italia</strong>, donde encontró a Arquitas de Tarento, que dirigía una sociedad pitagórica, y con quien trabó amistad.</p>
<p>Invitado a la corte del tirano de Siracusa, Dionisio I, trabó amistad con Dión, que era cuñado de Dionisio, y con quien concibió <strong>la idea de poner en marcha ciertas ideas políticas sobre el buen gobierno de la polis</strong>, ideas que requerían la <strong>colaboración de Dionisio</strong>.</p>
<p>Al parecer, éste, irritado por la franqueza de Platón, le retuvo prisionero o lo hizo vender como esclavo en Egina, entonces enemiga de Atenas, aunque fue rescatado finalmente por un conciudadano que lo devolvió libre a Atenas.</p>
<p>En Atenas fundó la <strong>Academia</strong>, llamada así por encontrarse cerca del lugar donde estaba el santuario <strong>dedicado al héroe Academos</strong>, y era el lugar donde se enseñaban saberes como la astronomía, la física o las matemáticas, además de otros saberes más específicamente filosóficos. La Academia continuó su actividad a lo largo de varios siglos, pasando por diferentes fases ideológicas, hasta que Justiniano decreta su cierre en el año 529 de nuestra era.</p>
<p>Invitado por Dión a la corte de <strong>Dionisio II</strong>, en el año – 369 emprende Platón un segundo viaje a <strong>Siracusa</strong>, con el objeto de hacerse cargo de su educación, pero los resultados, al parecer, no fueron mejores que con su padre, Dionisio I, y tras algunas dificultades y reveses (al parecer estuvo en situación de semi-prisión), consigue abandonar Siracusa y regresar a la polis ateniense.</p>
<p>Algunos años después, y a petición de Dionisio II, <strong>vuelve a realizar un tercer viaje a Siracusa, aunque fracasa igualmente en su intento de organizar el Estado ideal,</strong> y regresa finalmente a Atenas en el año -360, donde continua sus actividades en la Academia, aunque decepcionado cada vez más por no haber podido llevar a cabo su proyecto, la organización política que él había soñado.</p>
<p>Muere en el -348 ó -347, y aunque puede ser un poco exagerada la afirmación de Alfred N. Whitehead de que “<em>la caracterización general más segura de la tradición filosófica europea es que consiste en una serie de notas al pie de Platón</em>”, de lo que no cabe duda es de que <strong>la influencia de su doctrina político-filosófica, de su idealismo, ha sido enorme en el devenir del pensamiento occidental</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right"><strong>Por Joaquín Paredes Solís</strong></p>
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