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	<title>Más allá de la noticiahonradez &#8211; Más allá de la noticia</title>
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		<title>La honradez, un modo de ser vistos</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Jun 2013 11:40:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160;  La honra, el honor, la honestidad  no son puros sentimientos internos que a uno se le ocurren, o que uno se construye según su parecer o capricho. Como esos que cuentan, sin dar cuenta a nadie, que  &#8216;tienen la conciencia muy tranquila&#8216;. Se trata, más bien, de  la ‘buena’ fama, la basada en aquellas [&#8230;]]]></description>
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<p class="MsoNormal"><strong> La honra, el honor, la honestidad  no son <em style="mso-bidi-font-style: normal;">puros</em> sentimientos internos que a uno se le ocurren, o que uno se construye según su parecer o capricho.</strong> Como esos que cuentan, sin dar cuenta a nadie, que<span style="mso-spacerun: yes;">  </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">&#8216;tienen la conciencia muy tranquila</em>&#8216;.<a href="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/06/blogfilosi.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-139" title="sinnombre" src="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/06/blogfilosi.jpg" alt="" width="250" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/06/blogfilosi.jpg 500w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/06/blogfilosi-250x300.jpg 250w" sizes="(max-width: 250px) 100vw, 250px" /></a></p>
<p class="MsoNormal">Se trata, más bien, de<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>la ‘buena’ fama, la basada en aquellas supuestas razones por las cuales se habla &#8216;bien&#8217; de una persona, porque hace &#8216;bien&#8217; su trabajo, o porque se comporta como le parece &#8216;bien&#8217; a la sociedad a la que pertenece, según las costumbres y las leyes.<strong>  Por tanto, la honradez  viene de &#8216;fuera&#8217;, es la apreciación externa que de alguien tiene la &#8216;gente&#8217;.</strong> Por eso, cuando <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ulpiano" target="_blank">Ulpiano </a>aconsejaba &#8216;<em>honeste vivere</em>&#8216; (‘vivir honestamente)’<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>lo que proponía es que cada persona se<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>comportara de tal modo que la gente hablara bien de ella, porque daría la impresión de tener una ‘buena’ conducta, es decir, que se ajustaría a las reglas de las sociedad<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>a la que pertenece.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Por consiguiente,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>tiene poca lógica afirmar: “¡Soy una persona muy honrada!”.</p>
<p class="MsoNormal">Porque el &#8216;<em>bien</em>&#8216; siempre viene determinado por la costumbre de cada sociedad en el correspondiente momento de la historia. Cuando uno solo (o unos cuantos) impone su idea de bien a los demás, ya se sabe lo que sucede.</p>
<p class="MsoNormal">Sin embargo, <strong>en la sociedad actual, ciertos &#8216;personajes&#8217; se consideran honrados sólo porque ellos lo creen así y exigen que los demás deben pensar como a ellos les parece &#8216;bien&#8217;: “<em style="mso-bidi-font-style: normal;">Yo soy una persona honrada y tengo la conciencia muy tranquila</em>”.</strong> Creen que eso es lo que la gente debe saber y pensar, aunque su conducta merezca muchas sospechas.</p>
<p class="MsoNormal">Hasta hace no mucho tiempo, en nuestro país (España) se consideraba que una mujer que perdía (?) la virginidad, perdía también con ella la ‘honra’, porque había dado motivos para que se hablara ‘mal’ de ella. <strong>Menos mal que ningún valor es eterno, y que el campo del chismorreo se ha ampliado.</strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 14.0pt;">La palabra latina &#8216;<em>hónor</em>&#8216; y la griega ‘<em style="mso-bidi-font-style: normal;">áinos</em>’, de las que provienen <strong>honor y honradez</strong>, se refieren siempre a <strong>la fama, la reputación, la alabanza</strong>. En consecuencia, la honradez es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">un modo de ser vistos</em>, y no sólo un determinado deseo de cómo nos gustaría que nos vieran. <strong>La honradez no es una virtud subjetiva  individual,  de autoaprecio, sino la manifestación y el reconocimiento social de una vida virtuosa, es decir, de una vida que se aproxima a cómo debería ser, según los correspondientes valores <em style="mso-bidi-font-style: normal;">éticos</em> (de carácter general),  al margen los gustos o intereses de ciertas personas o grupos.</strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 14.0pt;">
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 14pt; text-align: right;"><strong>                                                                                            Por  Juan Verde Asorey</strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 14pt; text-align: right;">
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 14pt; text-align: right;">
]]></content:encoded>
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		<title>Ceremonia del descaro</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Feb 2013 12:32:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Reflexión y Crítica]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>La <strong>erosión del sistema democrático</strong> se origina principalmente por la <strong>corrupción</strong> de los que deberían ser, precisamente, los encargados de impedirla y perseguirla. Cuando la vida pública está teñida de un hedor persistente que salpica familias enteras, como los <strong>Pujol</strong>; cuando hay más de 300 políticos implicados en casos de corrupciones o corruptelas; cuando los partidos políticos no saben, no quieren o no pueden salir de ese lodazal que alarga su <strong>sombra de sospecha</strong> hasta el gobierno de la nación; cuando <strong>incluso la familia real</strong> chapotea en ese fango que mancha y amenaza con convertirse en práctica cotidiana, algo está realmente podrido en los tiempos que vivimos y puede infectar, si no lo ha hecho ya, la médula del tejido social y las esperanzas de los ciudadanos.</p>
<div id="attachment_73" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/dineroblog.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-73" loading="lazy" class="size-medium wp-image-73" title="Decir corrupción es decir enfermedad" src="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/dineroblog.jpg" alt="Decir corrupción es decir enfermedad" width="300" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/dineroblog.jpg 580w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/dineroblog-150x150.jpg 150w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/dineroblog-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-73" class="wp-caption-text">Decir corrupción es decir enfermedad</p></div>
<p><strong>Decir corrupción es decir enfermedad</strong>, cáncer que se propaga como un virus que menoscaba la resistencia y la salud de las convicciones democráticas y amenaza sus valores y sus principios, minando la confianza y las expectativas depositadas por los ciudadanos en un sistema que debería velar, sobre todo, por sus derechos y libertades y garantizar la mejora paulatina del mismo a través de una sociedad más igualitaria y más justa en la que nadie pueda ser desposeído de aquello que le pertenece, alterando las reglas de juego que entre todos hemos establecido: <strong>que lo público, al ser de todos, nunca debería transitar hacia manos privadas</strong>, gobierne quien gobierne, porque ese patrimonio constituye el aval necesario para que el sistema perdure y se afiance en los valores que lo constituyen.</p>
<p>No debería haber perdón ni olvido; es decir, <strong>no deberían prescribir los delitos</strong> para aquellos que de manera tan despreocupada y alegre dilapidan un patrimonio social y político que se ha tardado mucho tiempo en consolidar y que ha costado <strong>sudor, sangre y lágrimas</strong> a muchos seres humanos que han puesto su esfuerzo y su vida al servicio de un ideal democrático en el que se pueda habitar con garantías de que en él pervivan y se perfeccionen <strong>valores como la honradez, la solidaridad y la igualdad de derechos y oportunidades para todos</strong>.</p>
<p>No sé si es la tan repetida <strong>crisis</strong> o un mal contagioso de raíz ideológica y especulativa lo que se está expandiendo como la pólvora por una sociedad cada vez más desprotegida y más desencantada, pero el caso es que<strong> es raro el día en que no escuchamos una noticia de despidos o cierre de empresas</strong>, con el consiguiente perjuicio para aquellos que ven desaparecer su fuente de ingresos y, por tanto, su garantía de una vida digna.</p>
<p>En paralelo, sin embargo, asistimos igualmente casi a diario a las noticias que nos informan de la<strong> sangría de dineros públicos que vuelan a bolsillos privados</strong>, en una ceremonia del descaro, la poca vergüenza y la desfachatez de aquellos que se postularon en su día para el servicio de la comunidad y que se han dedicado a servir a sus propios intereses, alterando las leyes de la equidad y de la justicia esenciales para construir sociedades cada vez más habitables e igualitarias.</p>
<p><strong>La corrupción y el paro</strong> constituyen hoy las dos coordenadas en las que se desenvuelve el día a día de la noticia y la cotidianeidad, como un maná que alimenta la decepción y el pesimismo de una sociedad desmantelada en lo público y arruinada en lo moral y que apenas tiene fuerzas para otear el horizonte en busca de un porvenir sin hipotecas ni gravámenes imposibles de sortear y de políticos que defiendan con convicción y con valentía el bien común, en un territorio de la avaricia que hoy por hoy, amenaza con extenderse sin límites, si nadie lo remedia y corta de raíz esta hemorragia de la desvergüenza y de la desfachatez.</p>
<p>Una y otra vez se afirma que con la crisis que nos asola <strong>no hay dinero</strong>, y con esa disculpa, gobernantes y empresarios tienen la coartada perfecta para recortar no solo los sueldos y las ilusiones de los ciudadanos, sino sus derechos y sus libertades, que día a día van mermando tanto como el contenido de sus bolsillos y de sus ahorros, cada vez más magros, mientras contemplan atónitos como se protege o se salva a los especuladores y a los bancos de sus propios abusos y desafueros y, por otra parte, observan atónitos con que facilidad y rapidez se evaporan las perspectivas de futuro de aquellos que solo tienen su trabajo, si no lo han perdido ya, para poder seguir viviendo.</p>
<p><strong>Dicen que <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Jordan" target="_blank">Michael Jordan</a> gana más dinero con la marca Niké que todos los obreros de Niké en Malasia juntos</strong>. Es posible que esta afirmación se acerque bastante a la realidad, y que no sea precisamente una excepción, lo que demuestra una vez más el extraño concepto de humanidad y de justicia que tenemos los que decimos pertenecer a esa especie que hemos definido como animal racional, y que a veces nos parece que tiene más de lo primero que de lo segundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por Joaquín Paredes Solís</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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