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	<title>Más allá de la noticiamentira &#8211; Más allá de la noticia</title>
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		<title>LAS CONVICCIONES ESTÁN PARA SER REFUTADAS</title>
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		<pubDate>Tue, 03 May 2016 16:24:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Aforismos]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; “Las convicciones son más peligrosos enemigos de la verdad que las mentiras.”   “Toda convicción es una cárcel.”. &#160; &#160; FRIEDRICH NIETZSCHE  (1.844 – 1.900) &#160; De grandes y profundas convicciones están construidos los radicalismos y sus derivados, y en ellas se fraguan también las creencias, los nacionalismos y los fanatismos más intransigentes, porque [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><em>“Las convicciones son más peligrosos enemigos de la verdad que las mentiras.”</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>“Toda convicción es una cárcel.”.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">FRIEDRICH NIETZSCHE  (1.844 – 1.900)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De grandes y profundas convicciones están construidos los radicalismos y sus derivados, y en ellas se fraguan también las creencias, los nacionalismos y los fanatismos más intransigentes, porque la convicción no admite dudas ni fisuras ni excepciones, como un inmenso desierto sin lugares donde refrescar la vacilación o la duda, la curiosidad, la sospecha o la perplejidad, que generan interrogantes imprescindibles para el progreso, el conocimiento y la salud mental de los seres humanos.</p>
<p>Las convicciones están, por el contrario, para ser refutadas, como cualquier conocimiento que se tenga por verdadero y que base sus afirmaciones y sus juicios en la experiencia. Sólo lo que es intrínsecamente falso, o inexistente, fruto de nuestra fantasía o de nuestra imaginación, o lo que es construido axiomáticamente, deductivamente, definido en sus límites, no puede ser falsado y, por tanto, puede ser considerado inmutable y ajeno a la corrosión del tiempo y a la búsqueda del saber a través de la experiencia, porque es ajeno a ella. Pero está en otro ámbito, en el de lo que no tiene existencia, al menos fuera de nuestra mente pensante.</p>
<p>La mentira, al contrario que el error, es intencionada; es decir, el que miente sabe que se está mintiendo, sabe que está falseando la realidad, salvo que su mente esté enferma o defectuosa, que viene a ser lo mismo. La convicción, sin embargo, no es capaz de separar la verdad, o lo real, de lo que no lo es, tal es la fuerza de su certidumbre o de su confianza en la solidez de sus ideas o de sus credos. Por eso es más peligrosa para el conocimiento, porque impide su avance, convencida de que posee ya la verdad absoluta y definitiva y, por lo tanto, impide y prohíbe la búsqueda, la investigación y la crítica.</p>
<p><a href="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2016/05/Joaquín-Paredes-1997-2-Dibujo-sobre-papel.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-309" title="Joaquín Paredes, 1997 2  Dibujo sobre papel" src="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2016/05/Joaquín-Paredes-1997-2-Dibujo-sobre-papel.jpg" alt="" width="239" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2016/05/Joaquín-Paredes-1997-2-Dibujo-sobre-papel.jpg 1595w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2016/05/Joaquín-Paredes-1997-2-Dibujo-sobre-papel-239x300.jpg 239w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2016/05/Joaquín-Paredes-1997-2-Dibujo-sobre-papel-768x963.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2016/05/Joaquín-Paredes-1997-2-Dibujo-sobre-papel-816x1024.jpg 816w" sizes="(max-width: 239px) 100vw, 239px" /></a><a href="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2016/05/Joaquín-Paredes-1997-2-Dibujo-sobre-papel.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-310" title="Joaquín Paredes, 1997 2  Dibujo sobre papel" src="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2016/05/Joaquín-Paredes-1997-2-Dibujo-sobre-papel.jpg" alt="" width="239" height="300" /></a></p>
<p>Por eso también son barrotes carcelarios para el entendimiento la fe, las firmezas y las seguridades que consideran la propia subjetividad como infalible e inmune a las dudas y al paso del tiempo, porque así constriñen el natural dinamismo de la mente, su curiosidad y sus desconfianzas ante lo dado, y que constituye el dinamismo y el movimiento que ha permitido precisamente al hombre construir el edificio de la racionalidad y de la ciencia, cimentado en base a la sospecha permanente, al no considerar nada como seguro o definitivo.</p>
<p>Cierto es que este modo de proceder nos deja siempre al borde del abismo, hipotecados a la interinidad y a la intemperie; huérfanos de seguridades, de firmezas y de garantías; rehenes de nuestra propia singladura, limitada y efímera. Pero es más plausible, sin embargo, que este modo de ser y de proceder, buscador y cambiante, esté más en consonancia con el devenir de nuestra humanidad, siempre proclive a la sospecha, al análisis y a la curiosidad enmarcados en el espacio y el tiempo que nos toca habitar, que son las únicas coordenadas reales que limitan y acotan nuestro afán de ser y de conocer.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">Por Joaquín Paredes Solís</p>
<p align="right">.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¿Hay que decir siempre la verdad?</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Feb 2013 12:00:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Palabra]]></category>
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		<description><![CDATA[La contraposición verdad-mentira es incompleta, ya que verdad se contrapone también a falsedad,  error o equivocación, no sólo a mentira. La mentira, y sólo ella, supone siempre intención de engañar. Lo que importa para la seguridad de nuestro conocimiento es alcanzar el mejor concepto posible de verdad. Pero saber qué es la verdad es casi [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La contraposición verdad-mentira es incompleta, ya que verdad se contrapone también a falsedad,  error o equivocación, no sólo a mentira. <strong>La mentira, y sólo ella, supone siempre intención de engañar</strong>.</p>
<p>Lo que importa para la seguridad de nuestro conocimiento es alcanzar el mejor concepto posible de verdad. <strong>Pero saber qué es la verdad es casi tan complicado como lograr la idea de  justicia</strong>. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Rawls" target="_blank">John Rawls</a> (A <em>Theory of Justice</em>) dedicó casi mil páginas a su <em>Teoría sobre la Justicia</em>. Y parece que no fue suficiente, aunque la razón principal de su escaso éxito es que casi nadie lo lee, y quien lo hace, aunque lo entienda, está condenado a no ser  escuchado ni leído (como pasó con otros a lo largo de los tiempos). Recuerdo de estudiante que reprochaba a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pilatos" target="_blank">Pilatos </a>no haber esperado la respuesta de Cristo a su pregunta ‘qué es la verdad’. Después me di cuenta de que la culpa no fue de Pilatos sino del evangelista.<a href="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/filosofiablog1.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-84" title="" src="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/filosofiablog1.jpg" alt="" width="227" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/filosofiablog1.jpg 850w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/filosofiablog1-227x300.jpg 227w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/filosofiablog1-768x1013.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/filosofiablog1-776x1024.jpg 776w" sizes="(max-width: 227px) 100vw, 227px" /></a></p>
<p><strong>En la tradición filosófica se definió la verdad como la ‘<em>adecuación entre el entendimiento y la cosa</em>’</strong> (<em>adaequatio intellectus et rei</em>). Se entiende por ‘cosa’ todo lo que hay, ya sean hechos,  realidades físicas o realidades psíquicas. Cuando lo que se piensa o se dice ‘coincide’ con los hechos y las realidades, entonces la relación es <em>verdadera</em>.</p>
<p>Pero es fácil deducir que verdad es un concepto relativo. Se refiere al estado mental psicológico, individual y social que resulta de la correspondencia o no del pensamiento con los hechos o las cosas.  Es una relación entre alguien que piensa y algo pensado, cuando lo expresado en el pensamiento se puede explicitar con enunciados calificables de <strong>‘verdaderos’ o ‘falsos’</strong>. Si no hay tal relación, no se puede hablar de verdad. Si falta la acción de pensar, o falta algo sobre qué pensar, no se puede hablar, al menos en presente, de verdad ni de falsedad. Se podría decir solamente: esto fue verdad, o puede que lo sea, pero no <em>que es</em>.</p>
<p>Hay tres clases principales de verdad: la <strong>formal</strong>, la <strong>física</strong> y la <strong>convenida</strong>. La verdad formal, como las de las matemáticas o de cualquier juego, es <em>exacta</em>, porque solamente hace referencia al cumplimiento o no de las reglas: 5&#215;5=25, por definición (se hace un número tantas veces mayor como unidades tiene el otro); el alfil se mueve siempre en diagonal y por su color, porque así lo dice la norma del ajedrez. Pero las verdades físicas son sólo <em>aproximativas</em>, según la información y tecnología de que se dispone. <strong>Las verdades sociales, por su parte, dependen de los valores que entran en juego, de cómo se entienden y de la capacidad de <em>convenio</em> entre las personas.</strong> Todas pueden cambiar si se cambian las reglas de juego, si se perfeccionan las teorías y técnicas de investigación y si se modifican los valores e intereses humanos.</p>
<p>A la mayoría de los ciudadanos la verdad que más le interesa es <strong>la verdad moral y la verdad ética</strong>. La primera para tranquilidad de su conciencia (?) y para poder fiarse de de las personas con las que se relaciona, y  la segunda para saber, con alta probabilidad, qué es lo mejor que  le conviene hacer. Porque las morales se basan en valores, principios y normas individuales o particulares (costumbres, ideologías, religiones), mientras que la <strong>Ética</strong> se fundamenta en valores, principios y normas universales (al margen creencias, culturas, tradiciones, etc. peculiares). En parte pueden coincidir, pero nunca se puede defender en  nombre de la Ética que está ‘bien’  linchar a una mujer por ir sin velo, por defender la igualdad general o por no someterse al capricho del varón. Ciertas morales, si embargo, lo justifican. <strong>Porque la vida, la igualdad y la libertad son valores éticos (para todos los seres humanos), mientras que el recato, la obediencia o la rezo son valores morales (para ciertos grupos y culturas), que sólo serán aceptables si no contravienen los valores éticos.</strong></p>
<p>A pesar de su importancia social y de su uso tan frecuente, <strong>la etimología de la palabra ‘<em>verdad</em>’ es muy difusa</strong>, debido quizás a su complejidad conceptual. Siguiendo la teoría de que casi todas las palabras provienen originariamente de imágenes, sobre todo visuales  y sonoras, quizás el término latino ‘<em>véritas</em>’ (verdad) indique ‘<em>decir lo que se ve</em>’. Y ‘decir’ deriva del indoeuropeo ‘<em>deik</em>-’ (mostrar). Siguiendo la histórica tendencia androcéntrica, hay quien relaciona la palabra ‘<em>verdad</em>’ con ‘vir’ (varón), lo mismo que ‘<em>valor</em>’ (valentía). En normando existe la expresión ‘<em>veir dict’</em> (dicho verdadero), y parece que ‘<em>veir</em>’ proviene de ‘<em>vir</em>’. Así como ‘<em>idea</em>’ significa ‘<em>lo visto</em>’ en griego, puede que ‘<em>verdad</em>’ signifique ‘<em>lo que se ve</em>’  en latín (‘<em>videre</em>’), admitiendo, entonces, que ‘verdadero’ es lo que todo el mundo ‘ve’ (entiende, demuestra, etc.), pero es más fiable cuando lo ‘ve’ el varón… (Las palabras guardan ‘historias’).</p>
<p>En cambio, <strong>el vocablo ‘<em>mentira</em>’</strong> está registrado como derivación del indoeuropeo ‘<em>men</em>-’ (pensar, mente). Porque la verdad se entiende como algo espontáneo, que no exige ‘pensar’, basta decir ‘lo que se ve’, mientras que la mentira exige tergiversar el pensamiento.  Por eso es tan difícil que todo un ‘grupo’ pueda decir ‘bien’ la misma mentira, aun partiendo de un mismo ‘guión’  (consigna).  El verbo latino ‘<em>méntior</em>’ (mentir) y el sustantivo ‘<em>mendacium</em>’ (mentira) son los padres de nuestros términos. Como la mentira no exige prueba (criterio), la misma raíz (‘<em>men</em>-’) ha derivado también hacia ‘<em>mántis</em>’ (vidente, adivino) y ‘<em>musa</em>’ (creación artística). Por eso la mentira es mucho más ‘divertida’ y ‘libertina’, ya que, de salida, va sin control.</p>
<p><strong>Después de todo lo dicho, ya debemos preguntarnos: ¿Hay que decir siempre la verdad?</strong> Decir la verdad puede ser tan malo como decir la mentira, ya que la bondad de ambas opciones depende de lo que se ‘sabe’ y de las consecuencias que se sigan de lo que se dice. La tradición ‘formulista’ supone que quien dice la verdad  siempre actúa bien. Pero si, por ejemplo, se dice ‘la verdad’ a un criminal, y, por ello, éste comete un asesinato… Un profesor ocasional de Inglés me contaba que se equivocó en la explicación sobre cómo se dice en Inglés la hora. Se dio  cuenta después. Pero en vez de decirles que se había equivocado,  confesándoles, de paso, sus escasos conocimientos de dicho idioma, minaría mucho su autoridad ante los estudiantes, con las nefastas consecuencias para la subsiguiente tarea educativa. <strong>Entonces decidió contarles que se lo había dicho mal adrede, para comprobar si ellos sabían investigarlo, dado que algún alumno había expresado en clase cierta sorpresa</strong>. Deberían aprender a desconfiar incluso de la autoridad, cuando tienen indicios para ello. <strong>Sin embargo, no se puede vivir  sin la verdad.</strong> Nadie quiere vivir en la mentira, aunque mienta. Lo que sí se puede desear es que otros vivan en el engaño (error), si eso le favorece, lo que se puede conseguir mintiendo. Pero nadie desea vivir en la mentira, si con ello se entiende que también puede ser engañado. Por tanto, todo el mundo desea la verdad.  Quien juega a divertirse con la mentira, termina por quedarse sin ovejas. (Ver en este mismo blog <a href="https://blogs.hoy.es/masalladelanoticia/2013/02/18/que-viene-el-lobo/" target="_blank">el comentario de Joaquín Paredes a  “¡que viene el lobo!”</a>).</p>
<p><strong>Conclusión: La verdad es una relación entre el pensamiento de alguien y lo que ese alguien piensa</strong>. Si el resultado (expresado por ejemplo en palabras) es avalado por la experiencia general o por una regla convenida, entonces decimos que es verdadero. <strong>Es decir, que lo que uno piensa se aproxima a lo que se entiende por verdad cuando lo piensan otros muchos o todos, bien porque todos lo ven, bien porque se ajusta a una norma</strong>. Por ejemplo, aceptada la regla de la suma, todos están de acuerdo en que 2+2=4. Eso es verdad porque cumple exactamente las exigencias de dicha regla. Si todo un grupo de personas sabe qué significa ‘día’ y ‘nublado’, y a las doce horas dicen que es de día, o que está nublado, eso es verdad. Si otro grupo de personas dice saber qué es la amistad y el odio, y todos afirman que la amistad es deseable y que el odio es repugnante, entonces es verdad que la amistad es un valor y el odio un contravalor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por Juan Verde Asorey</strong></p>
<p style="text-align: right;">
]]></content:encoded>
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		<title>¡Que viene el lobo!</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Feb 2013 10:58:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Aforismos]]></category>
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		<description><![CDATA[“El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad”.  ARISTÓTELES. 384 a. C. &#8211; 322 a. C. Filósofo griego. &#160; &#160; COMENTARIO: La verdad es un concepto nada fácil de definir, y cualquier alumno de filosofía de bachillerato sabe de esas dificultades y de que con respecto al conocimiento hay muchos tipos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad”.</strong></p>
<p align="right"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arist%C3%B3teles" target="_blank"> ARISTÓTELES</a>. 384 a. C. &#8211; 322 a. C. Filósofo griego.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COMENTARIO:</p>
<p>La verdad es un concepto nada fácil de definir, y cualquier alumno de filosofía de bachillerato sabe de esas dificultades y de que con respecto al conocimiento <strong>hay muchos tipos de verdad</strong>; y así, según nos movamos en un ámbito formal o empírico, podemos distinguir la verdad como conformidad de lo que se dice con respecto a lo que se siente o se piensa, en el primer caso, o la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente, en el segundo. <strong>El escepticismo y el relativismo</strong>, sin embargo, nos han mostrado a lo largo de la historia del pensamiento que la verdad, desde el punto de vista del conocer, es, como poco, problemática, y el error, como se ha mantenido por algunos filósofos, forma parte del camino de la búsqueda de verdades y, por supuesto, no tiene ningún calificativo moral.</p>
<div id="attachment_78" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/mentirasblog.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-78" loading="lazy" class="size-medium wp-image-78" title="Mentiras y verdades" src="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/mentirasblog.jpg" alt="Mentiras y verdades" width="300" height="260" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/mentirasblog.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/02/mentirasblog-300x260.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-78" class="wp-caption-text">Mentiras y verdades</p></div>
<p><strong>Pero no es el error, como contrapunto de la verdad en el ámbito del conocimiento, a lo que se refiere Aristóteles, sino a la mentira, que es el otro contrapunto de la verdad, pero éste considerado desde el punto de vista de la ética</strong>.</p>
<p>La diferencia estriba en que el primero se produce de forma involuntaria, como un tropiezo no querido, que ocurre en la senda de esa búsqueda de certezas que forma parte de la existencia del hombre, de su curiosidad por todo aquello que le llama la atención y no puede explicar o comprender. La segunda, sin embargo, es algo intencionado, pertenece al ámbito de la ética, y se origina cuando alguien trata de engañar deliberadamente con sus afirmaciones. Cuando, además, este modo de proceder embustero y mendaz se produce de forma reiterada, siembra en los demás el convencimiento de que el autor de tales aserciones es poco de fiar, con el consiguiente descrédito de su persona y de lo que manifiesta, y con el perjuicio que conlleva el que en algún momento pueda decir verdad, ya que no será creído.</p>
<p>Cuando éramos niños nos contaban con frecuencia una fábula de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Esopo" target="_blank">Esopo</a>, “<em>El pastor y el lobo</em>”, en la que se narraba como un pastor que estaba guardando su rebaño, pensó que sería divertido convocar a los vecinos diciendo que los lobos atacaban el rebaño. <strong>¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo!, gritaba</strong>. Cuando los vecinos llegaban a toda prisa para defender el rebaño, el pastor se reía de ellos. La broma se repitió varias veces y los campesinos, una y otra vez, comprobaron cómo el pastor se mofaba de ellos, y que acudían inútilmente a salvar el rebaño.</p>
<p><strong>Un día, el lobo vino realmente y el pastor gritó con todas sus fuerzas: ¡Qué viene el lobo! ¡Que viene el lobo! Pero la gente del pueblo estaba tan acostumbrada a sus mentiras, que no acudió a la llamada desesperada del pastor, y el lobo, sin encontrar resistencia, pudo comerse tranquilamente todas las ovejas</strong>.</p>
<p>Antes parece ser que bastaba con la palabra o con un apretón de manos para sellar tratos entre las personas, y faltar a ella implicaba el descrédito, la humillación y el deshonor para aquellos que osaran faltar a tan sagrado acuerdo; <strong>hoy parece que ni todas las firmas, fórmulas, normas y papeles impiden el que se falte de manera reiterada y alegre a los pactos y tratados que deben formar parte de una convivencia pacífica y confiada entre individuos o comunidades</strong>, que por su propio bienestar no pueden estar continuamente sospechando de los otros, en un recíproco estado de incertidumbre.</p>
<p>Si aplicamos esta fábula a la actividad política actual, el <strong>no cumplir las promesas electorales</strong>, o cualquier otra, de forma reiterada, implica la desconfianza hacia esa actividad y hacia los que la ponen en entredicho con esa forma de proceder, y <strong>alimenta un recelo hacia la clases política que, por desgracia, crece como la mala hierba, y siembra en la ciudadanía la sospecha de la incredulidad y de la suspicacia</strong> para aquellos que deberían ser objeto de todo lo contrario, puesto que en ellos se ha depositado, precisamente, el crédito y la salvaguardia de los intereses comunes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right"><strong>Por Joaquín Paredes Solís</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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