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	<title>Más allá de la noticiaVoltaire &#8211; Más allá de la noticia</title>
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	<description>Blog de Filosofía - Comunidad Hoy.es</description>
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		<title>ENEMIGOS DE LA LIBERTAD Y LA TOLERANCIA</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jan 2015 19:57:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Reflexión y Crítica]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Jean-Jacques Annaud]]></post_tag>
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		<description><![CDATA[&#160; Es difícil luchar contra los que lo han perdido todo, incluido ilusiones y horizontes, o contra los que nunca tuvieron nada; porque los que ya nada tienen que perder, lo arriesgan todo a cualquier precio, incluso la propia vida, sobre todo si ésta se inmola con el propósito de conseguir alcanzar paraísos prometidos por [&#8230;]]]></description>
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<p>Es difícil luchar contra los que lo han perdido todo, incluido ilusiones y horizontes, o contra los que nunca tuvieron nada; porque los que ya nada tienen que perder, lo arriesgan todo a cualquier precio, incluso la propia vida, sobre todo si ésta se inmola con el propósito de conseguir alcanzar paraísos prometidos por ideales o creencias que trafican sin pudor con la ingenuidad, con la miseria, la necedad o la simpleza de la naturaleza humana, que se deja seducir y embaucar hasta el fanatismo por esos espejismos y soflamas de la barbarie.</p>
<p>El brutal atentado contra la revista de humor gráfico <em><strong>Charlie Hebdo</strong></em> en París constituye otro episodio violento más de esos conflictos asimétricos que, por desgracia, parece que van a ser el pan nuestro envenenado de cada día en los años venideros, actos violentos e irracionales llevados a cabo por aquellos, sean del signo o del credo que sean, que atentan contra la libertad de expresión, contra el sentido crítico y del humor y contra la vida, en una cruzada que amenaza con desestabilizar la convivencia pacífica, el desarrollo y el progreso de los pueblos, y que pueden servir además de coartada y justificación a los Estados para actuar con parecida brutalidad y para restringir también derechos y libertades a los ciudadanos con el argumento de la seguridad por encima de todo. Habrá que mejorar la seguridad pero sin menoscabar o mutilar los valores que han hecho posible nuestros sistemas de convivencia democrática. Si volvemos a entrar en la dicotomía “o libertad o seguridad” primando el triunfo de ésta, habrán triunfado de nuevo el terror, la represión, el dogmatismo y las tiranías.</p>
<p>La venganza no debe confundirse con la justicia, si queremos seguir habitando el Estado de derecho. Responder a la violencia con violencia nunca ha reportado beneficios claros, y ese modo de responder a las provocaciones lo único que muestra es el fracaso de la racionalidad y de la capacidad de diálogo y de entendimiento entre los individuos, poniendo en evidencia nuestras limitaciones y en peligro nuestros sueños de una humanidad mejor.</p>
<p>La injusticia que hace en la práctica que las leyes no sean iguales para todos; la desigualdad que propicia y abre una brecha cada vez más profunda y más amplia entre los hombres, la miseria y la ignorancia en la que se hallan sepultados y sin horizonte tantos millones de personas en el mundo, los miedos que paralizan y ciegan la razón y la capacidad de análisis, el descontento y las supersticiones religiosas son el caldo de cultivo que fertiliza el terror y el fanatismo, que son enemigos de la capacidad crítica, de la libertad de expresión, de la risa y del humor, elementos que forman parte del patrimonio cultural de los seres humanos y que son posiblemente nuestros rasgos más característicos y que mejor nos definen.</p>
<p>Construir sociedades satisfechas, que no conformistas, en la que sus ciudadanos posean los medios materiales, culturales y espirituales para poder llevar una vida digna es posible que sea el mejor modo de garantizarse convivencias pacíficas y tolerantes en un futuro y en un mundo que inevitablemente es cada vez más plural, más multiétnico, con ciudadanos con más facilidad para acceder a la información y para enviarla, en el que las personas viajan más, se conocen, conviven y aprenden unos de otros sus modos de vida y sus costumbres.</p>
<p>La convivencia, además, necesita de la empatía, del humor, de la risa que nos une y nos transforma en seres más amables, accesibles y acogedores. Aunque, es cierto, el humor, con su carga crítica, no es aceptado del mismo modo y con el mismo agrado por todos. En <strong><em>El nombre de la rosa</em></strong>, novela de <strong>Umberto Eco</strong>, que fue llevada a la pantalla por el cineasta francés<strong> Jean-Jacques Annaud</strong>, respondía Guillermo de Baskerville a su discípulo Adso de Merk, cuando éste le preguntaba qué era lo alarmante de la risa, que la risa mataba al miedo y sin miedo no hay fe. Y sin miedo al Diablo ya no hay necesidad de Dios.</p>
<p>Prender, por otra parte, las mechas de la generalización de los culpables, de la  discriminación y de la exclusión, creando más muros de xenofobia, de intolerancia, de ira y de odio, no solo no solucionará los problemas que tienen nuestras sociedades, sino que serán nuevas trampas dialécticas y políticas que utilizarán aquellos que únicamente se sienten satisfechos cuando se cumplen a rajatabla sus dogmas, sus postulados y sus mandatos, y que a su manera también quieren matar la risa, sobre todo la de los demás.</p>
<p>Sus mensajes incendiarios son tan peligrosos como el terrorismo que quieren combatir y, además, llegan con facilidad y arraigan con contundencia en las mentes sobrecogidas por el descontento, la tragedia y el miedo.</p>
<p>Es en los momentos en los que se producen esos trágicos y graves acontecimientos que siembran el terror, en los que los sentimientos se radicalizan y obnubilan la razón, cuando adquieren toda su grandeza las palabras de un ilustrado como <strong>Voltaire</strong>, cuando manifestaba: “<em>no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo</em>”, todo un canto a la libertad de expresión, al respeto y a la tolerancia que debe presidir cualquier proyecto que se califique como humano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">Por Joaquín Paredes Solís</p>
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		<title>David Hume, el escocés ilustrado</title>
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		<comments>https://blogs.hoy.es/masalladelanoticia/2014/07/14/david-hume-el-escoces-ilustrado/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 14 Jul 2014 10:15:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biografías mínimas]]></category>
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		<description><![CDATA[Es posible que si no hubiera sido por la mirada atenta y el convencimiento de los empiristas de que la sensibilidad desempeñaba un papel importante en la adquisición del conocimiento, todavía estaríamos denostando los sentidos como fuente de errores y pecados y negando el camino más importante para la adquisición de la información que los [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="JUSTIFY"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">Es posible que si no hubiera sido por la mirada atenta y el convencimiento de los empiristas de que la sensibilidad desempeñaba un papel importante en la adquisición del conocimiento, todavía estaríamos denostando los sentidos como fuente de errores y pecados y negando el camino más importante para la adquisición de la información que los hombres poseen, de las fuentes que nos proporcionan los datos que hacen posible el juego mental, la comparación, el análisis o la relación entre ellos. <strong>Los empiristas, con su carácter práctico, nos obligaron a considerar los sentidos como fuente inicial de información, de captación de imágenes, datos, referencias y detalles necesarios para hacernos una idea del mundo que nos rodeaba y de nosotros mismos.</strong></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_de_Ockham" target="_blank">Ockham</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Bacon" target="_blank">Bacon</a> como precedentes, y más tarde <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Locke" target="_blank">Locke</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/George_Berkeley" target="_blank">Berkeley</a> y Hume, entre otros, nos obligaron a desviar la mirada de la razón, que era unidimensional y todopoderosa desde Sócrates y Platón, hacia la sensibilidad, y nos mostraron que no puede haber ideas si antes no hemos tenido sensaciones e impresiones de las cosas. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><strong><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">El escocés <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/David_Hume" target="_blank">David Hume</a> es quizás el representante más genuino y más conocido de este movimiento empirista. Nacido el 7 de mayo de 1711 en la ciudad de Edimburgo, donde murió en 1776, este filósofo, economista e historiador escocés es una de las figuras más importantes de la filosofía occidental y de la ilustración del siglo XVIII.</span></span></strong></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">Hume afirmó que el conocimiento deriva, en última instancia, de la experiencia sensible y que sin ella no se lograría saber alguno acerca de lo real. Según él, nuestras percepciones pueden dividirse en dos categorías: impresiones e ideas, que son definidas en su obra </span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><em><strong>Investigación sobre el entendimiento humano</strong></em></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">, del siguiente modo: “</span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><em>Con el término impresión me refiero a nuestras más vívidas percepciones, cuando oímos, vemos, sentimos, amamos, odiamos o deseamos. Y las impresiones se distinguen de las ideas, que son impresiones menos vívidas de las que somos conscientes, cuando reflexionamos sobre alguna de las sensaciones anteriormente mencionadas</em></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">”. Más adelante, en la misma obra, precisa el concepto de idea: “</span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><em>Proposición que no parece admitir muchas disputas es que todas nuestras ideas no son nada excepto copias de nuestras impresiones; o, en otras palabras, que nos resulta imposible pensar en nada que no hayamos sentido con anterioridad, mediante nuestros sentidos externos o internos</em></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">”. En la medida, pues, en que no tengamos el referente que proporcionan las impresiones, las ideas que formamos en nuestro entendimiento son falsas ideas, o no valen para construir un conocimiento cierto sobre lo que es real. De aquello que no percibimos aquí y ahora no podemos afirmar con seguridad que sea cierto. <strong>Esto constituye un aspecto importante del escepticismo de David Hume, pues equivale a decir que no podemos tener la certeza de que ideas como Dios, el alma o el yo y el mundo, las tres substancias cartesianas, existan, si no podemos señalar la impresión de la cual derivan.</strong></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">En 1734 Hume se traslada a La Flèche, en Anjou, Francia, y en los años que estuvo allí diseñó su plan de vida, basado en la frugalidad, para poder mantener así su independencia, considerando todas las cosas prescindibles excepto la mejoría de su talento para la literatura. Todo un ejemplo para los políticos y creadores de hoy, más ocupados e interesados en medrar que en mantener su autonomía moral, artística, intelectual o política.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">En La Flèche completó, a la edad de 26 años, su </span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><em><strong>Tratado de la naturaleza humana</strong></em></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"> (1776), que hoy se considera su trabajo más importante.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">Tras la publicación de sus </span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><em><strong>Ensayos de moral y política</strong></em></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">, solicitó una cátedra de ética y psicología en la Universidad de Edimburgo, pero fue rechazado.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">Durante la rebelión Jacobita fue tutor del marqués de Annandale y fue entonces cuando inició su gran trabajo como historiador, la </span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><em><strong>Historia de Inglaterra</strong></em></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">, obra publicada entre 1754 y 1762 en seis volúmenes y que alcanzaría el éxito que no tuvo con el </span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><strong>Tratado</strong></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><strong>Aunque David Hume fue acusado de herejía, sus amigos le defendieron alegando que al ser ateo estaba fuera de la jurisdicción de la iglesia de Escocia. Pero a pesar de que fue absuelto, y posiblemente debido a la oposición de Thomas Reid de Aberdeen, que criticó su metafísica desde el cristianismo, le fue denegada también la cátedra de filosofía de la Universidad de Glasgow.</strong><a href="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2014/07/images.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-252" title="images" src="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2014/07/images.jpg" alt="" width="188" height="267" /></a></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">En su ensayo </span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><em><strong>De la superstición y la religión</strong></em></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;">, Hume estableció las bases del pensamiento laico, aunque por los peligros que suponía en la época expresarse abiertamente contra las creencias religiosas, Hume siguió la práctica habitual de expresar sus opiniones indirectamente, camuflando sus ideas a través de los diálogos de los personajes de sus obras.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;">Desde 1763 hasta 1765 Hume ejerció como secretario de Lord Hertford, en París, donde conoció a Voltaire y a Rousseau. De su estancia en París escribió: “</span></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"><em>A menudo añoré la tosquedad de The Poker Club</em></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"><em> </em></span></span></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"><em>de Edimburgo&#8230; para corregir y rectificar tanta exquisitez”</em></span></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;">. Volvió a Edimburgo en 1768 y en 1770, Kant, el filósofo de Königsberg,</span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"> </span></span></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;">avivó el interés por los trabajos filosóficos de Hume al declarar que le habían despertado de</span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"> sus “</span></span></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"><em>sueños dogmáticos”, </em></span></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;">y desde entonces Hume gozó del reconocimiento intelectual que había perseguido durante tanto tiempo.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/James_Boswell" target="_blank">James Boswell</a> visitó a Hume pocas semanas antes de su muerte, y éste le dijo que veía la vida después de la muerte como</span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"> “</span></span></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"><em>el capricho más irracional”</em></span></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;">. <strong>Hume dictó su propio epitafio:</strong></span></span><strong><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"> “</span></span></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"><em>Nacido en 1711, Muerto en 1776. Dejando a la posteridad que añada el resto”, </em></span></span></strong><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"> </span></span></span><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;">que está grabado conjuntamente con el año de su fallecimiento en la tumba romana situada, como él deseaba, en la ladera este de Calton Hill, en la ciudad de Edimburgo. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY">
<p style="text-align: right;" align="JUSTIFY"><strong><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;">Por Joaquín Paredes Solís</span></span></strong></p>
<p align="JUSTIFY">
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"><br />
</span></span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La duda, el principio de la sabiduría</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Jun 2013 08:30:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Palabra]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; &#160; Como afirmó Descartes, “la duda es el principio de la sabiduría” (‘dubium sapientiae initium’). Es curioso descubrir que al autor  del Discurso del método, con el que pretendía fundamentar el irrefutable discurso de la certeza, se le haya escapado esta sentencia tan humana, tan razonable y tan sensata. La duda exige, al menos, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; line-height: normal;"><span style="font-size: 12.0pt; font-family: 'Times New Roman','serif';" lang="ES">Como afirmó <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Descartes" target="_blank">Descartes</a></strong>, “la duda es el principio de la sabiduría” (‘<em style="mso-bidi-font-style: normal;">dubium sapientiae initium</em>’). Es curioso descubrir que al autor<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>del <a href="http://www.casadellibro.com/libro-discurso-del-metodo/9788420674421/1824771" target="_blank"><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Discurso del método</em></a>, con el que pretendía fundamentar el irrefutable discurso de la certeza, se le haya escapado esta sentencia tan humana, tan razonable y tan sensata.</span></p>
<div id="attachment_141" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/06/dudamethode.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-141" loading="lazy" class="size-medium wp-image-141" title="La duda exige, al menos, disponer de dos opciones" src="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2013/06/dudamethode.jpg" alt="La duda exige, al menos, disponer de dos opciones" width="300" height="250" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/06/dudamethode.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2013/06/dudamethode-300x250.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-141" class="wp-caption-text">La duda exige, al menos, disponer de dos opciones</p></div>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; line-height: normal;"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman','serif';" lang="ES">La duda exige, al menos, disponer de dos opciones, de dos cosas  o de dos posibilidades entre las que se pueda elegir. Quien utiliza un monóculo reduce la realidad al espacio circunscrito por ese agujero, y puede muy bien ver solo ‘<em style="mso-bidi-font-style: normal;">una</em>’ cosa, y, por tanto, no puede ‘<em style="mso-bidi-font-style: normal;">dudar</em>’. </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; line-height: normal;"><span style="font-size: 12.0pt; font-family: 'Times New Roman','serif';" lang="ES">La raíz indoeuropea ‘<em style="mso-bidi-font-style: normal;">dwo</em>-’ (dos) genera la palabra latina ‘<em style="mso-bidi-font-style: normal;">duo</em>’ (dos) de la que proviene <em style="mso-bidi-font-style: normal;">duda</em>. El latino ‘<em style="mso-bidi-font-style: normal;">dubius</em>’ (dudoso, incierto, indeciso) proviene del indoeuropeo ‘<em style="mso-bidi-font-style: normal;">bheud</em>’ (ser, existir) significa ‘estar entre dos’, o ‘ser dos’ (<em style="mso-bidi-font-style: normal;">duo</em>&#8211;<em style="mso-bidi-font-style: normal;">est)</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; line-height: normal;"><span style="font-size: 12.0pt; font-family: 'Times New Roman','serif';" lang="ES"><strong>Los escépticos dicen que no podemos estar seguros de nada, ni siquiera de que dudamos o no sabemos, cuando pensamos que dudamos o no sabemos.</strong> Si siguiéramos su consejo, no podríamos hablar de duda, sino más bien de ‘<em style="mso-bidi-font-style: normal;">plúrida</em>’ o de ‘<em style="mso-bidi-font-style: normal;">infinítida</em>’, dado que estaríamos siempre a merced de la falta de límites, nos faltarían las definiciones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; line-height: normal;"><span style="font-size: 12.0pt; font-family: 'Times New Roman','serif';" lang="ES"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Borges" target="_blank">Borges </a>dijo que <strong>“<em style="mso-bidi-font-style: normal;">la duda es uno de los nombres de la inteligencia</em>”</strong>. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Voltaire" target="_blank">Voltaire </a>pensaba que <strong>“<em style="mso-bidi-font-style: normal;">la ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda</em>”</strong>. Y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arist%C3%B3teles" target="_blank">Aristóteles </a>ya había indicado que <strong>“<em style="mso-bidi-font-style: normal;">el ignorante afirma; el sabio duda y reflexiona</em>”</strong>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; line-height: normal;"><span style="font-size: 12.0pt; font-family: 'Times New Roman','serif';" lang="ES">Según la <strong>Lógica Clásica</strong>, de la duda se pueden seguir diferentes cosas, pero no se puede seguir ‘cualquier cosa’ o ‘todo’, mientras que de la nada, de la contradicción o del absurdo,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>se puede seguir lo que se quiera <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>(“<em style="mso-bidi-font-style: normal;">ex dubio sequitur varium; ex absurdo, nihilo vel contradictione sequitur quodlibet, omne</em>”). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; line-height: normal;"><span style="font-size: 12.0pt; font-family: 'Times New Roman','serif';" lang="ES">La duda es apertura; el absurdo, desmadre. Por poner un ejemplo, ¿por qué cualquier dictadura es un ‘absurdo’? Porque en ella se puede terminar afirmando y negando la misma realidad racional, si hace falta, o según convenga. Por ejemplo, se anulan las libertades generales <strong>en nombre de la libertad general</strong> (siendo ésta una quimera y aquellas, en cambio, reales). Lo que implica que ‘no hay libertades generales’ y, al mismo tiempo, ‘hay libertad general’. ¡Más o menos! ¿Por qué se consideran temibles los que teniendo poder no saben calcular el valor del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">diálogo</em> (intercambio de pensamientos a través de la palabra. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: right;"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman','serif';" lang="ES">Por Juan Verde Asorey</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; line-height: normal;"><span style="font-size: 14.0pt; font-family: 'Courier New';" lang="ES"> </span></p>
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		<title>Libertad de expresión, hoy y siempre</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Nov 2012 18:08:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asociación de Filósofos Extremeños</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo” François Marie Arouet, &#8216;Voltaire&#8217; (1694-1778) &#8211; Escritor, historiador, filósofo y abogado francés. COMENTARIO: En días de desprecio a las ideas contrarias y de silenciamiento de toda crítica, información u opinión desfavorable, ejercida sobre todo por los que detentan [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2012/11/filo.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-36" title="Libertad de expresión" src="/masalladelanoticia/wp-content/uploads/sites/56/2012/11/filo.jpg" alt="" width="217" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2012/11/filo.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/56/2012/11/filo-217x300.jpg 217w" sizes="(max-width: 217px) 100vw, 217px" /></a></p>
<p>“<strong><em>No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo</em></strong>”</p>
<p style="text-align: left;" align="right"><a title="Voltaire" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Voltaire" target="_blank">François Marie Arouet, &#8216;Voltaire&#8217;</a> (1694-1778) &#8211; Escritor, historiador, filósofo y abogado francés.</p>
<p><strong>COMENTARIO:</strong></p>
<p>En días de <strong>desprecio a las ideas contrarias y de silenciamiento de toda crítica</strong>, información u opinión desfavorable, ejercida sobre todo por los que detentan el poder y poseen los medios y el dinero para impedir este derecho, esta frase de Voltaire nos recuerda<strong> la importancia que tiene, hoy y siempre, la defensa de la libertad de expresión, amordazada y amenazada en tantos países del mundo en la actualidad</strong>.</p>
<p>Pone de manifiesto también este aforismo <strong>el carácter tolerante que debe regir las relaciones interpersonales e internacionales,</strong> si es que realmente queremos construir un futuro que merezca la pena ser habitado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right"><strong>Por Joaquín Paredes Solís</strong></p>
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