{"id":164,"date":"2013-08-09T16:35:43","date_gmt":"2013-08-09T16:35:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/masalladelanoticia\/?p=164"},"modified":"2013-08-09T16:35:43","modified_gmt":"2013-08-09T16:35:43","slug":"al-calor-de-las-esferas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/masalladelanoticia\/2013\/08\/09\/al-calor-de-las-esferas\/","title":{"rendered":"Al calor de las esferas"},"content":{"rendered":"<p>El siglo XXI fue durante mucho tiempo el lugar de la ficci\u00f3n, all\u00ed donde se situaban las peripecias y aventuras de los hombres y donde se imaginaban utop\u00edas y cat\u00e1strofes que salvar\u00edan o condenar\u00edan a la humanidad. Pero ya estamos en el futuro. El siglo XXI ya no es un lugar donde ubicar las novelas de ciencia ficci\u00f3n, sino que es el aqu\u00ed y el ahora en el que desarrollamos nuestra actividad cotidiana, el suelo que nos sostiene, en el que a esa humanidad vertiginosa le ha dado por edificar cada vez m\u00e1s alto, como una moderna Babel de acero, hormig\u00f3n y cristal que tratara de emular por todo el orbe a aquella otra m\u00edtica que no prosper\u00f3, al parecer, por la confusi\u00f3n de las lenguas. Pero ahora hay traductores simult\u00e1neos y todo tipo de artilugios t\u00e9cnicos que permiten paliar aquella primitiva confusi\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_165\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"\/masalladelanoticia\/wp-content\/uploads\/sites\/56\/2013\/08\/edificio.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-165\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-165\" title=\"New Century Global Center\" src=\"\/masalladelanoticia\/wp-content\/uploads\/sites\/56\/2013\/08\/edificio.jpg\" alt=\"New Century Global Center\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/56\/2013\/08\/edificio.jpg 880w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/56\/2013\/08\/edificio-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/56\/2013\/08\/edificio-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-165\" class=\"wp-caption-text\">New Century Global Center<\/p><\/div>\n<p><strong>Durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, de 1931 a 1972, el edificio m\u00e1s alto del mundo fue el Empire State Building de la ciudad de Nueva York<\/strong>, y su construcci\u00f3n form\u00f3 parte de una intensa competencia por conseguir el t\u00edtulo de edificio m\u00e1s alto del mundo en la ciudad de los rascacielos; sin embargo, <strong>el principio de este siglo ha supuesto una fiebre constructora de edificios cada vez m\u00e1s altos<\/strong>, en la que los pa\u00edses parecen competir en una carrera fren\u00e9tica por ser el que albergue el edificio con m\u00e1s altura, como un s\u00edmbolo de riqueza, de poder o de atracci\u00f3n de las miradas del mundo, o todo ello mezclado.<\/p>\n<p>La megaloman\u00eda ha acompa\u00f1ado siempre a las naciones, a los imperios y a sus dirigentes m\u00e1s soberbios. <strong>Ahora se trata, entre otras cosas, de batir r\u00e9cords, de poner nuestra marca o nuestra huella sobre la piel de la Tierra<\/strong>, que tanto y tanto soporta nuestras ocurrencias o nuestras locuras.<\/p>\n<p><strong>Puede que en estos inicios del tercer milenio se inaugure otra carrera, o la misma con otros matices: la de los edificios m\u00e1s grandes<\/strong>: no m\u00e1s altos, sino m\u00e1s grandes, y China, no podr\u00eda ahora mismo ser en otro lugar, acaba de inaugurar el edificio m\u00e1s grande del mundo que, seg\u00fan las noticias, tiene su propio sol, por lo que los visitantes no estar\u00e1n sometidos a las inclemencias del tiempo natural sino a la estable presencia del sol aritificial que alumbrar\u00e1 sus compras y sus visitas de turistas \u00e1vidos de espect\u00e1culo y novedades. <strong>El New Century Global Center, construido a lo largo de un techo de vidrio de 100 metros de alto, dar\u00e1 luz y calor 24 horas al d\u00eda 365 d\u00edas al a\u00f1o para que los adictos a las compras puedan explorar y curiosear en los 400.000 metros cuadrados de tiendas<\/strong> y establecimientos comerciales que alberga este mastod\u00f3ntico edificio de 19 millones de metros cuadrados, localizado en Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, situada en el centro suroeste de China.<\/p>\n<p>El New Century Global Center recuerda, en cierta medida, las esferas de las que habla Sloterdijk, las campanas de cristal, lugares de protecci\u00f3n y seguridad frente a la intemperie, lugares en los que los humanos materializan su b\u00fasqueda de amparo y asilo frente a la incertidumbre y el devenir cr\u00f3nico de lo que es. <strong>Buscamos en el artificio de la tecnolog\u00eda lo que la vida misma y la naturaleza de las cosas nos niegan: la exactitud y la seguridad<\/strong> frente a lo que no tiene ni ofrece garant\u00edas. Sentirnos protegidos bajo techos de cristal, sean \u00e9stos reales y materiales, virtuales o imaginados y cre\u00eddos, ha constituido una pr\u00e1ctica secular que ha acompa\u00f1ado a los miedos, a las frustraciones, a las miserias y a los deseos de los seres humanos desde que existen noticias o vestigios de sus pasos y sus movimientos sobre la piel de este planeta.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de esa seguridad absoluta, que no existe, ha marcado y condicionado gran parte de nuestra actividad t\u00e9cnica o m\u00edtica, persiguiendo en esos para\u00edsos artificiales o celestiales lo que la realidad nos negaba o, simplemente, nos mostraba, al margen de la din\u00e1mica de nuestros deseos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Por Joaqu\u00edn Paredes Sol\u00eds<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3><\/h3>\n<h3><\/h3>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siglo XXI fue durante mucho tiempo el lugar de la ficci\u00f3n, all\u00ed donde se situaban las peripecias y aventuras de los hombres y donde se imaginaban utop\u00edas y cat\u00e1strofes que salvar\u00edan o condenar\u00edan a la humanidad. 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