<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>EL BAR DE LUIS | MIGAS CANAS - Blogs hoy.es</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/migas-canas/2013/03/01/el-bar-de-luis/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/migas-canas</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Sat, 16 Sep 2023 17:33:18 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>EL BAR DE LUIS | MIGAS CANAS - Blogs hoy.es</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/migas-canas/2013/03/01/el-bar-de-luis/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/migas-canas/2013/03/01/el-bar-de-luis/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 01 Mar 2013 08:10:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Algaba Mansilla</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Esquina]]></category>
		<post_tag><![CDATA[alopecicos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[bar Luis]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Cachola]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[café]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cerveza]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[chandal]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[colonia militar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Flecha Negra]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[José Pache]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Manolo el gordo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[migas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pestorejo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[supermercado]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tarde de sábado]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/migas-canas/?p=242</guid>
		<description><![CDATA[Me encontré con él en el supermercado a esa hora de la tarde de un sábado en la que sales de casa pensando que no vas a encontrarte con nadie conocido. Los dos íbamos en chandal, con prisas, robando minutos al tiempo para comprar un producto de última hora: un condimento, queso fresco o leche [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><strong>Me encontré con él en el supermercado a esa hora de la tarde de un sábado en la que sales de casa pensando que no vas a encontrarte con nadie conocido</strong>. Los dos íbamos en chandal, con prisas, robando minutos al tiempo para comprar un producto de última hora: un condimento, queso fresco o leche desnatada para la dieta. <strong>Cuando la necesidad aprieta uno olvida la coquetería y la prisa se convierte en el enemigo que maneja nuestros actos  llegando  hasta  la ordinariez de vestuario.</strong><br>
<strong>Recordamos que cuando eramos jóvenes pasábamos las tardes  en el campo de fútbol  de la federación, antes de que fuera el Jose Pache de Cachola, corriendo, saltando y sudando a las ordenes de Manolo el gordo:</strong> Nunca encontré a nadie que dedicase tantas horas y pasión a una afición de forma altruista sin recibir dinero ni sobres como aquel orondo y entrañable pintor de brocha gorda que vivía para enseñar todo lo que sabía de fútbol a adolescentes barbilampiños y soñadores.<br>
Luis me dijo que tenía un bar y que fuera  a<strong> probar sus migas. Hablaba de ellas con la misma seguridad con la que conducía el balón por la banda derecha  y se presentaba en la portería contraria a una velocidad de negro jamaicano sin que nadie pudiera frenarlo.</strong> El lunes fui a su bar. Migas ya no quedaban, se habían acabado. Me dio igual porque estuve disfrutando  con  fotografías que tenía guardadas y plastificadas con el color apagado de la nostalgia. <strong>Aquellos muchachos vestidos de futbolista eramos nosotros.  Dos alopécicos que miraban un pasado olvidado de  musculosas piernas</strong> y  barriga para dentro.<br>
El bar esta frente al Perpetuo Socorro entre tiendas de ópticas y ortopedias. Sirve desayunos a  trabajadores del Hospital  y a los que van y vienen del médico.<br>
<strong>Luis insiste en que tengo que volver otro día, más temprano, para probar sus migas</strong>, pero a mi se me van los ojos al pestorejo que sale humeante de la cocina para el aperitivo  a esa hora intermedia de las doce que mezclan a  cafeteros con cerveceros.<br>
L<strong>lega un cliente habitual, ¿que te pongo? ¿ Café o cerveza?. Da igual, lo que más a mano tengas,le contesta. Luis le pone un tubo con un plato de pestorejo.</strong><br>
-Anda, dame a mi otro que las migas ya las probaremos otro día. Me tomo la cerveza <strong>y  me voy paseando con lentitud por las traseras del bar, por  ese barrio de casitas blanca de cuento   de la colonia militar, pensando en el placer de lo sencillo y en todos aquellos que no nos interesa conocer  bancos suizos ni siquiera los nuestros para ser feliz.</strong></p>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/migas-canas/2013/03/01/el-bar-de-luis/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>242</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
