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	<title>MIGAS CANASdiscoteca &#8211; MIGAS CANAS</title>
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		<title>EL BAILE</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Feb 2021 16:59:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Algaba Mansilla</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Desde la Plaza Alta]]></category>
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		<description><![CDATA[Yo iba a un baile  que hacían los sábados por la tarde en un local de Olivenza al que llamaban el Chacha  y al que nosotros llamábamos discoteca. Éramos cinco muchachos amochuelados  que no podíamos disimular nuestra timidez ni siquiera en el refugio del  grupo.  El disc jockey pinchaba un primer lote de canciones sacados [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC07270-2.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-1619 aligncenter" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC07270-2-300x169.jpg" alt="" width="408" height="230" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC07270-2-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC07270-2-768x432.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC07270-2-1024x576.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC07270-2.jpg 1500w" sizes="(max-width: 408px) 100vw, 408px" /></a></p>
<p>Yo iba a un baile  que hacían los sábados por la tarde en un local de Olivenza al que llamaban el Chacha  y al que nosotros llamábamos discoteca. Éramos cinco muchachos amochuelados  que no podíamos disimular nuestra timidez ni siquiera en el refugio del  grupo.  El disc jockey pinchaba un primer lote de canciones sacados de los 40 principales conocidas como las sueltas.  Luego apagaban las luces y sonaban las lentas para bailar agarrados. Ellas se sentaban en unos sillones alrededor de la pared y nosotros íbamos en fila preguntando: ¿bailas?,¿bailas? A mi todas me contestaban que no. Una tarde una chica me  dijo sí. Empleé toda mi concentración en hacer correctamente lo ensayado en casa. Dos pasos con la derecha y uno con la izquierda, las primeras preguntas estaban preparadas para no fallar, ¿cómo te llamas?, ¿estudias o trabajas? Luego ya dependía de la habilidad de cada uno el camino que tomara la conversación y las manos para recorrer la espalda femenina con el fin de alcanzar el idealizado amor de adolescencia. Las mías  quedaron paralizadas por los nervios y ni siquiera acertaron a sentir la textura de su jersey gordo de lana y cuello alto. Me confundía con los pasos, me quedé callado, no le pregunté el nombre. Estaba más pendiente del dos y uno y de no pisarla que del inexistente dialogo. Aquella canción me parecía que no iba acabar nunca.  Pensaba en que me iba a plantar  en la pista por patoso y aburrido. También tenía ganas de que acabara  para salir corriendo y contárselo a mis amigos. Hoy, al cabo de los años, todavía recuerdo  la cara de aquella chica y de la <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC04670.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-1620 aligncenter" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC04670-300x200.jpg" alt="" width="458" height="305" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC04670-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC04670-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC04670-1024x683.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2021/02/DSC04670.jpg 1500w" sizes="(max-width: 458px) 100vw, 458px" /></a>canción que se me hizo eterna” mis manos en tu cintura” de Adamo.</p>
<p>Teníamos dieciocho años. Nos creíamos sabios pero éramos ignorantes, fuertes pero vulnerables, únicos aunque fuéramos iguales hasta en los andares. Queríamos hacernos mayores, descubrir los placeres de la vida en dos días.</p>
<p><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2020/05/DSC04113-2.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-1555 aligncenter" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2020/05/DSC04113-2-300x200.jpg" alt="" width="437" height="291" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2020/05/DSC04113-2-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2020/05/DSC04113-2-768x511.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2020/05/DSC04113-2-1024x682.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2020/05/DSC04113-2.jpg 1364w" sizes="(max-width: 437px) 100vw, 437px" /></a></p>
<p>Hoy, hablando con un amigo de aquella época, nos preguntamos ¿si nosotros hubiésemos  vivido esta pandemia a los dieciocho, nos hubiéramos encerrados en casa en aquellos años de rebeldía y alteraciones hormonales o hubiéramos sido igual que los que no respetan el confinamiento?  Los dieciocho es una mala edad para encerrarse. Pensamos que  nos hubiéramos aislado, y si no los hubiéramos hecho por nosotros mismos nos hubieran obligado nuestros padres. y eso cuando yo era joven, era innegociable Y</p>
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		<title>DE RODRÍGUEZ</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jul 2018 19:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Algaba</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Esquina]]></category>
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		<description><![CDATA[Fui a despedirlas a la estación de trenes. Llevaban una maleta y una mochila para las dos. Veinte agotadores días de playa por delante. Yo me quedé en la ciudad, tenía que trabajar. Esta vez el tren no se estropeó. Ellas llegaron a su destino a la hora prevista y yo me convertí en un [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2017/05/DSCN0453-2.jpg"><img loading="lazy" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2017/05/DSCN0453-2.jpg" alt="dscn0453-2" width="1152" height="864" class="alignnone size-full wp-image-1102" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2017/05/DSCN0453-2.jpg 1152w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2017/05/DSCN0453-2-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2017/05/DSCN0453-2-768x576.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2017/05/DSCN0453-2-1024x768.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1152px) 100vw, 1152px" /></a>Fui a despedirlas a la estación de trenes. Llevaban una maleta y una mochila para las dos. Veinte agotadores días de playa por delante. Yo me quedé en la ciudad, tenía que trabajar. Esta vez el tren no se estropeó. Ellas llegaron a su destino a la hora prevista y yo me convertí en un Rodríguez.<br />
Lo que pasó después no sé como sucedió. Aunque en el piso de arriba no vivía Marilyn, si vivía la tentación. Un joven de unos treinta años con el que hasta ahora solo había coincidido en el ascensor. Ese día me lo encontré en el bar de abajo. Yo no solía ir al bar. Antes  solo  había entrado una o dos veces, pero estaba solo en casa y la casa se me caía encima, así que bajé para huir de la angustia. Cuando iba por la segunda cerveza llegó  el vecino de arriba. Era un tío simpático y educado que habló de algo de los buzones del bloque, no recuerdo bien qué. Después de varias cervezas me dijo que había quedado con unos amigos en un pub del casco antiguo. Me dijo que si quería ir, y yo, envalentonado por la cerveza y por la curiosidad de ver dónde y cómo se movía la gente joven, me apunté. Hacía tiempo que no entraba en una discoteca, ni en un bar de copas, así que fui con él. No recuerdo el nombre del bar, si recuerdo que nos tomamos un gintonic. Fueron llegando sus amigos, me los presentó, luego, cada uno se fue moviendo por el local con la soltura de los que conocían el terreno. Saludaban a unos y a otros, hablaban con las chicas, así que me quedé solo en la barra un poco achispado, creo que achispado es una palabra menor para mi estado. No sé cuando llegó ella, Morena, con un bronceado de playa, el pelo largo y liso, llevaba unos pantalones vaqueros rotos y una camiseta de tirantes blanca y ajustada,se movía con soltura dentro de los tacones. Me sonrío. Miré atrás buscando el receptor de la sonrisa, no había nadie, la sonrisa era para mi. Creo que se me pasó de repente el achispamiento.  Se acercó y no sé como empezó a hablar conmigo,  no recuerdo bien de qué. Tomamos otro gintonic . Tampoco sé como, de pronto, estábamos los dos en un taxi camino de su casa, vivía al otro lado del río. No recuerdo bien su casa pero si recuerdo que nos empezamos a besar, cada vez con más pasión. Me quitó mi polo azul, ella se quitó la camiseta blanca mientras seguía besándome con pasión y decía que no. “No quiero” me decía mientras me desabrochaba el cinturón; “No quiero” decía mientras me empujaba a su cama; “no quiero” decía mientras que con habilidad se colocaba encima de mi.<br />
Y ahora en casa, recordando aquel día, no recuerdo que en aquella noche hubiera ni un solo  si.</p>
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		<title>MACARRA DE CEÑIDO PANTALÓN</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Feb 2017 20:43:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Algaba</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Esquina]]></category>
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		<description><![CDATA[Algunas veces volvería a mi 127 marrón; a los sábados por la tarde; a los cubatas de Larios con Cocacola; a embadurnarme con colonia Brummel; a las discotecas de Almendralejo,  Montijo, Olivenza,Valverde, esas que se llamaban Maikel, Yonisur, Mas Power. Algunas veces volvería a las bolas de colores girando en el techo; a mi vertiginosa [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/migas-canas/wp-content/uploads/sites/8/2017/02/DSCN2719-3.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-1031" title="DSCN2719 (3)" src="/migas-canas/wp-content/uploads/sites/8/2017/02/DSCN2719-3.jpg" alt="" width="1150" height="862" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2017/02/DSCN2719-3.jpg 1150w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2017/02/DSCN2719-3-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2017/02/DSCN2719-3-768x576.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2017/02/DSCN2719-3-1024x768.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1150px) 100vw, 1150px" /></a><strong>Algunas veces volvería a mi 127 marrón</strong>; a los sábados por la tarde; a los cubatas de Larios con Cocacola; a embadurnarme con colonia Brummel; a las discotecas de Almendralejo,  Montijo, Olivenza,Valverde, esas que se llamaban <strong>Maikel, Yonisur, Mas Power.</strong> Algunas veces volvería a las bolas de colores girando en el techo; a mi vertiginosa cabeza; a preguntar una y otra vez, en ese momento que el disc jockey cambiaba a las lentas, ¿bailas? Aunque cuando estuviéramos bailando frente a frente todo un mar de hielo nos separase. Bailar lento era la única manera de estar cerca de ese misterio tan desconocido que era la mujer, y que ahora lo sigue siendo para mi. Aquellos tiempos en los que Charlot solo era una discoteca y no un tipo entrañable con bigote y bastón.</p>
<p>Algunas noches volvería a ser aquel aprendiz de macarra de ceñido pantalón y rizada melena. Volvería a aquellos años en los que solo existía el presente y la vida rebosaba vida y andaba por el mundo con la seguridad de no tener pasado, de no tener dudas, ni miedos. Cuando todavía me miraba en el espejo y utilizaba el secador y la brillantina y llevaba un peine en el bolsillo del ajustado vaquero; cuando todavía no me habían herido nunca con la amarga espada del desamor y el amor solo era un sueño. Cuando quería aprender a fumar como Bogart en Casablanca aunque el humo me produjera tos y arcadas. Pero incluso en aquellos tiempos, muchas veces, estaba deseando regresar a casa y cambiar la música bulliciosa sin letra de <strong>Boney M, de Michael Jackson</strong> por la de <strong>Víctor Jara, Paco Ibañez, Silvio Rodríguez,</strong> <strong>Amancio Prada, Jarcha</strong> y leer a a <strong>Miguel Hernández, a Machado, a Neruda, a León Felipe.</strong> Cuando era un joven aprendiz de macarra ya era tan viejo como lo soy hoy. Pero todavía, algunas veces, sueño con montar a cuatro amigos en el 127, poner <strong>Extremoduro</strong> a toda pastilla y buscar una discoteca con bola en el techo y futbolines y billar a cuatro bandas y volver a preguntar ¿bailas?</p>
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		<title>CUANDO NO EXISTÍA EL BOTELLÓN</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Jul 2013 16:03:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Algaba Mansilla</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Desde la Plaza Alta]]></category>
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		<description><![CDATA[Ya hay muchos que no se acuerdan de cuando no existía el botellón, igual que hay otros que no recuerdan cuando no teníamos democracia. Ahora,todas las fiestas de Badajoz,ya sean recientes como los palomos o tradicionales como San Juan, terminan en un gigantesco botellón. Hubo un tiempo en el que los jóvenes se divertián de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/migas-canas/wp-content/uploads/sites/8/2013/07/leño.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-302" title="leño" src="/migas-canas/wp-content/uploads/sites/8/2013/07/leño.jpg" alt="" width="226" height="223" /></a>Ya hay muchos que no se acuerdan de cuando no existía el botellón, igual que hay otros que no recuerdan cuando no teníamos democracia. Ahora,todas las fiestas de Badajoz,ya sean recientes como los palomos o tradicionales como San Juan, terminan en un gigantesco botellón.</p>
<p>Hubo un tiempo en el que los jóvenes se divertián de otra manera aunque el fin fuese el mismo. Desde el Arcipreste de Hita hasta nuestros días, casi todos los hombres han tenido como objetivo el “arrejuntamiento con hembra placentera”. Cuando nos aproximamos al sexo contrario, el arma de de seducción más eficaz es tener una buena labia. La retórica,aunque parezca encaminada a la exaltación del espíritu,el único fin que tiene es satisfacer la bragueta.</p>
<p>Antes, muchos pacenses,ibamos a los pueblos donde había discotecas de verano. Un aliciente de las vacaciones eran las forasteras. Pensabamos que esas muchachas nacidas en el País Vasco o Cataluña, de padres extremeños, tenían un nivel superior, como si vinieran de la pasarela de la fábrica de montaje a lucir cuerpos métalicos ejerciendo su magnetismo con olor a horas de curro, dominando un vocabulario fino, de pronunciaciones perfectas, terminado las palabras y haciendo sonar las eses. Por aquellos entonces todavía no conocíamos a Ibarra, ni se había puesto de moda el orgullo de hablar en extremeño. Ellas eran de nuestra edad pero parecián mayores. A ellas yha les había llegado la libertad de mente, una cosa que viajaba en trenes que siempre paraban en Madrid, igual que ahora.</p>
<p>Para ligar lo importante era tener pico de oro, Cada noche de sábado inventabas tu propia biografía jugándote un revolcón. La suerte o mala suerte dependía de un instante, del lugar que ocuparas en la barra, de quien estaba a tu lado. Algunos,los más vivos, usaban la estrategia de colocarse en el mejor sitio del bar o de la pista de baile, otros, lo dejaban al azar. Los más seguros; los altos, delgados y atléticos no les hacía falta ninguna colocación, ni siquiera hablar-en alguna ocasión me he encontrado con algunos de aquellos, ahora calvos y panzones,paseando por las barras su alcoholismo silencioso- Los guapos, no tenía estrategia porque la estrategía era su cuerpo. Los demás, utilizabamos un lenguaje sonoro, como dictado por Ruben Dario, algunas veces cursi, había veces que te sorprendias a ti mismo diciendo palabras de las que desconocías su significado y que se podían volver en tu contra.</p>
<p>También estaban los que no iban a la discoteca y alucinaban con Leño y sus manera de vivir. Pero esa es otras historia, más densa, más de invierno.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>PUEBLOS</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Nov 2012 06:49:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Algaba Mansilla</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Desde la Plaza Alta]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando abro el periódico compruebo que hay mucha vida cultura en la ciudad: Semana de teatro, jazz. cineclub en C.O.C. exposiciones en el&#8230; Recuerdo,hace algunos años, que salió en Badajoz una guía del ocio. El primer número recomendaba ir a comer cochinillo a los Gabrieles, después, tomar una copa en el Chaqueta roja. El segundo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/migas-canas/wp-content/uploads/sites/8/2012/11/paseo.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-184" title="paseo" src="/migas-canas/wp-content/uploads/sites/8/2012/11/paseo.jpg" alt="" width="259" height="194" /></a><strong>Cuando abro el periódico compruebo que hay mucha vida cultura en la ciudad</strong>: Semana de teatro, jazz. cineclub en C.O.C. exposiciones en el&#8230; Recuerdo,<strong>hace algunos años, que salió en Badajoz una guía del ocio</strong>. El primer número recomendaba ir a comer cochinillo a los Gabrieles, después, tomar una copa en el Chaqueta roja. El segundo aconsejaba comer en Portugal y el tercero no se publicó por falta de contenidos.</p>
<p><strong>En Badajoz no existía vida cultural ni había entretenimientos para jóvenes</strong>, Así que muchos de los muchachos de aquellos años nos desplazabamos a los pueblos de alrededor.</p>
<p><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Olivenza" rel="external nofollow"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-186" title="images" src="/migas-canas/wp-content/uploads/sites/8/2012/11/images.jpg" alt="" width="184" height="184" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2012/11/images.jpg 184w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/8/2012/11/images-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 184px) 100vw, 184px" />Olivenza</a> era uno de los destinos, estaba cerca</strong>.<strong> Uno, que todavía arrastra ese punto macarra y callejero, recuerda, como si fuera una fotografía irreal amarillenta y deformada por el tiempo, aquellos años, en los que iba a la discoteca de Olivenza</strong> a la que llamaban “chacha” Cuando ponían canciones lentas ellas se sentaban y nosotros, en una ordenada fila, pasabamos mezclados con oliventinos para solicitar una pieza. ¿<strong>Bailas?, ¿bailas?, luego, yo,cansado de tanta negativa, me daba una vuelta por el pueblo,</strong> así conocí la espectacular luz de <a href="http://www.alextur.net/Senderos/numero3/iglesia_magdalena/iglesia_magdalena.html" rel="external nofollow">la Iglesias de la Magdalena</a> con sus columnas entorchadas, el paseo grande y chico,las mollejas del Fofo, el Liceo y <strong>la pastelería Fuentes, donde todavía voy, de vez en cuando, a comprar técula mécula para endulzar el paladar y la fonética con esa amielada músicalidad lusa que los de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=l7cX1unEk3I" rel="external nofollow">Acetre </a>han plasmado en sus discos</strong>. Unos años en los que los institutos no eran mixto y el sexo contrario era un enigma por descubrir.</p>
<p><strong>Lo importante de aquellas excursiones iniciáticas era tener un amigo con un seiscientos, un ciento veintisete o un Simca mil</strong>. <strong>La discoteca era el lugar donde se buscaba a esa mujer para toda la vida</strong> a la que demostrar todo el romanticismo sublime que llevamos escondido en nuestra adolescencia bruta de balones de fútbol y bolindres de cristal.</p>
<p><strong><a href="/migas-canas/wp-content/uploads/sites/8/2012/11/alburquere.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-188" title="alburquere" src="/migas-canas/wp-content/uploads/sites/8/2012/11/alburquere.jpg" alt="castillo de Alburquerque" width="275" height="183" /></a>En los pueblos,no conocí aquel amor idealizado de los libros pero si el muelle de Barcarrota. los dulces de Marabé, el Castillo de Alburquerque, la Ermita de Carrión,las Iglesias de Jerez de los Caballeros, el chorizo de Valverde de Leganes</strong> cuando salía hambriento de la discoteca Yonisur <strong>sin haber conocido mujer que se arrimase para practicar, sin temblor de voz, el ¿estudias o trabajas?,</strong>ni poder aproximar la sedosidad tierna del cuerpo femenino al fuego del mio entre torpes pasos de elefante en celo disimulando el nerviosismo adolescente del que cree que se esta jugando el porvenir de la felicidad, antes de saber que <strong>la felicidad son instantes y que el camino del amor es largo y sinuoso.</strong></p>
<p><a href="/migas-canas/wp-content/uploads/sites/8/2012/11/magdalena.jpg"><img loading="lazy" title="magdalena" src="/migas-canas/wp-content/uploads/sites/8/2012/11/magdalena.jpg" alt="" width="260" height="194" /></a></p>
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