{"id":1074,"date":"2017-04-01T21:33:15","date_gmt":"2017-04-01T20:33:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/?p=1074"},"modified":"2017-04-01T21:33:15","modified_gmt":"2017-04-01T20:33:15","slug":"la-mujer-del-candelabro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/2017\/04\/01\/la-mujer-del-candelabro\/","title":{"rendered":"LA MUJER DEL CANDELABRO"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/migas-canas\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2017\/04\/DSC03989-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1075\" title=\"DSC03989 (3)\" src=\"\/migas-canas\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2017\/04\/DSC03989-3.jpg\" alt=\"\" width=\"1288\" height=\"966\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2017\/04\/DSC03989-3.jpg 1288w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2017\/04\/DSC03989-3-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2017\/04\/DSC03989-3-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2017\/04\/DSC03989-3-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1288px) 100vw, 1288px\" \/><\/a><strong>Aquel domingo me hab\u00eda quedado en la cama remoloneando.<\/strong> La habitaci\u00f3n estaba en penumbra. Encend\u00ed la vela. La llama blanca ilumin\u00f3 tenuamente las sombras d\u00e1ndole un aspecto \u00edntimo a las paredes reci\u00e9n pintadas. El fuego de la vela bailaba al ritmo de la leve brisa que entraba por los huecos de la persiana: sinuosa,coqueta, sensual como una mujer reci\u00e9n levantada vestida solo con la camisa a cuadros de su pareja.<\/p>\n<p>Ella dej\u00f3 encima de la mesilla aquel candelabro que qued\u00f3 all\u00ed para siempre como s\u00edmbolo de su ausencia, de su adi\u00f3s definitivo.<\/p>\n<p>Compr\u00e9 el candelabro que envolv\u00ed en papel de regalo pensando que le gustar\u00eda. Sin embargo, cuando lo vio, casi me lo tir\u00f3 a la cabeza. Pens\u00f3 que era una broma, dec\u00eda que como me hab\u00eda atrevido a comprar semejante mamarachada en el d\u00eda de su cumplea\u00f1os. La decepci\u00f3n fue tan grande que yo creo que ese tambi\u00e9n fue uno de los motivos para que cuando cerr\u00f3 la puerta de un portazo nunca m\u00e1s volviera a abrirla.<\/p>\n<p>Ahora no s\u00e9 donde est\u00e1, ni que habr\u00e1 sido de ella. Probablemente no se acuerde de mi y menos imaginar que cada ma\u00f1ana, cuando veo el candelabro que nunca quiso llevarse, me acuerde de su pelo negro y rizado; de su sonrisa enigm\u00e1tica; de su cuerpo femenino y fibroso moldeado por las pedaladas en el gimnasio.<\/p>\n<p>Algunas de aquellas ma\u00f1anas de s\u00e1bado y domingo en los que no madrugaba, ese momento m\u00e1gico de encender la vela donde mi cuarto volv\u00eda a llenarse de vida con la luz suave de la llama, en ese instante, algunas veces, aparec\u00eda su imagen flotando en el lugar oscuro del olvido m\u00e1s \u00edntimo. Ese hueco delicado del interior donde duelen m\u00e1s sacar las cosas. Cuando la llama adquir\u00eda su m\u00e1ximo volumen iluminaba mi habitaci\u00f3n con el m\u00e1s sabroso de los recuerdos y volv\u00eda a tenerla entre mis brazos igual que lo hac\u00eda en aquellos locos d\u00edas de vinos, rosas y s\u00e1banas revueltas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s ya no fuese como la imaginaba aunque su figura emerg\u00eda como un iceberg entre las aguas heladas de mi habitaci\u00f3n llen\u00e1ndola de su c\u00e1lido esp\u00edritu , impregnando mi \u00e1nimo con su presencia. En aquellos d\u00edas que me atacaba la melancol\u00eda de un pasado cada vez m\u00e1s remoto percib\u00eda su olor, la suavidad de su piel, su mirada enigm\u00e1tica, la calidez de su voz como un susurro habl\u00e1ndome al o\u00eddo. Todo eso estaba dentro de aquel candelabro de plata que un d\u00eda estuvo a punto de incrustarme en mi cabeza.<\/p>\n<p>Miraba el candelabro como si fuera un presagio, era mi destino. Aunque no lo sab\u00eda, yo hab\u00eda nacido para estar solo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquel domingo me hab\u00eda quedado en la cama remoloneando. La habitaci\u00f3n estaba en penumbra. Encend\u00ed la vela. La llama blanca ilumin\u00f3 tenuamente las sombras d\u00e1ndole un aspecto \u00edntimo a las paredes reci\u00e9n pintadas. El fuego de la vela bailaba al ritmo de la leve brisa que entraba por los huecos de la persiana: sinuosa,coqueta, sensual [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[1130],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1074"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1074"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1074\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1074"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1074"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1074"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}