{"id":279,"date":"2013-04-18T13:44:31","date_gmt":"2013-04-18T12:44:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/?p=279"},"modified":"2013-04-18T13:44:31","modified_gmt":"2013-04-18T12:44:31","slug":"san-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/2013\/04\/18\/san-francisco\/","title":{"rendered":"SAN FRANCISCO"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_282\" style=\"width: 140px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/migas-canas\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2013\/04\/san-francisco.jpeg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-282\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-282\" title=\"san francisco\" src=\"\/migas-canas\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2013\/04\/san-francisco.jpeg\" alt=\"san francisco\" width=\"130\" height=\"90\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-282\" class=\"wp-caption-text\">san francisco<\/p><\/div>\n<p><strong>Lo empezamos a frecuentar cuando lo llamaba San Paco<\/strong>, un nombre familiar para restarle solemnidad al respeto que le ten\u00edamos.<strong> Era el lugar por conquistar<\/strong>. La escuela en la que por primera vez nos sentamos en un velador con amigos y amigas abandonando las tardes de juegos infantiles. <strong>Era el primer paso para relacionarnos con el otro sexo. El templo prohibido y sagrado que nos introdujo en un mundo de adultos desde el d\u00eda en el que nos sentamos por primera vez en los veladores sin protecci\u00f3n paterna, siendo nosotros los que ten\u00edamos que sacar la cartera para pagar las consumiciones, ese l\u00edquido amargo que trago a tragos nos hizo despreciar los sabores infantiles y dulzones.<\/strong><br \/>\nSan Franciso era tan grande a los 18 que hab\u00eda que conquistarlo poco a poco para poder figurar en el meollo del bollo, en el grupo de los <strong>modernos: progres y camaradas que se mov\u00edan con naturalidad entre mesas faldas y panfletos.<\/strong><br \/>\nLos que eramos j\u00f3venes quer\u00edamos ser adultos encendiendo cigarros sin saber fumar, aguantando la tos como un s\u00edmbolo de falsa madurez que en muchos casos ni siquiera con los a\u00f1os lleg\u00f3.<br \/>\n<strong>El siguiente paso para llegar a aquellos que llamaban \u201chacerse un hombre\u201d era la mili.<\/strong> Con una cerveza en la mesa y un cigarro entre los dedos, esper\u00e1bamos el d\u00eda del sorteo sacando pecho sin importarnos si nos tocaba lejos, Ceuta, Melilla o Canarias, aunque, en el interior, sent\u00edamos envidia por aquellos que ten\u00edan los pies planos o cualquier circunstancia que evitara entrar en el bombo verde del ejercito. No molaba ir a dar la vida por la patria a base de barrigazos en cualquier cuartel de una Espa\u00f1a sin autonom\u00edas. Por entonces, Espa\u00f1a se divid\u00eda en regiones que conoc\u00edamos con sus provincias y r\u00edos despu\u00e9s de haber cantado sus nombres delante de un mapa de Espa\u00f1a se\u00f1aladas por el maestro con la palmeta de dar palmetazos. <strong>La mili: ese tiempo donde a base de calimocho intent\u00e1bamos comprender, sin asociar al movimiento surrealista, que en un calabozo estuviera arrestada una bandera o una bicicleta<\/strong> porque alguna mando se hab\u00eda ca\u00eddo de ella en mitad del patio. San Francisco fue empeque\u00f1eciendo. Con los a\u00f1os se hacia m\u00e1s manejable y daba menos v\u00e9rtigo, ya dejo de darnos verg\u00fcenza bailar las canciones que sonaban en los d\u00edas de fiestas.<br \/>\nAhora, con el paso de los a\u00f1os, lejano aquel San Paco, vuelvo a San Francisco y leo la historia de Pizarro pintadas y escritas en el banco mas pr\u00f3ximo al edificio de Caja Badajoz y recuerdo aquellos a\u00f1os cuando la palabra banco todav\u00eda no era hom\u00f3grafa para nosotros. <strong>Eso era la tan deseada y desconocida madurez, pasar de vivir sin preocupaciones a vivir siempre preocupados<\/strong>. La felicidad consist\u00eda en conocer solo el banco de descansar cuando entro en nuestras vidas el otro se empez\u00f3 a complicar todo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo empezamos a frecuentar cuando lo llamaba San Paco, un nombre familiar para restarle solemnidad al respeto que le ten\u00edamos. Era el lugar por conquistar. La escuela en la que por primera vez nos sentamos en un velador con amigos y amigas abandonando las tardes de juegos infantiles. 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