{"id":68,"date":"2011-08-31T07:34:24","date_gmt":"2011-08-31T06:34:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/?p=68"},"modified":"2011-08-31T07:34:24","modified_gmt":"2011-08-31T06:34:24","slug":"el-seno-jose","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/2011\/08\/31\/el-seno-jose\/","title":{"rendered":"EL &#8220;SE\u00d1O&#8221; JOS\u00c9"},"content":{"rendered":"<p>Sol\u00eda venir los mi\u00e9rcoles cuando Lo ve\u00eda paseando, unas veces por Conde de Barcelona, otras por la amplia acera de Sinforiano Madro\u00f1ero, y en ocasiones llegaba hasta el centro de Salud de la Paz. Iba ausente con el recuerdo de una nostalgia que le atenazaba el enjuto cuerpo y hasta el habla, \u00e9l que hab\u00eda hablado tanto y tan alto en \u00e9poca de siembra y de siega, \u00e9l que hab\u00eda discutido con vehemencia sobre precios, plagas y podas.<\/p>\n<p>Un d\u00eda tuvo que dejar su casa pero lo que m\u00e1s aflicci\u00f3n le causo fue dejar la tierra, el campo al que iba a diario desde que fue ni\u00f1o. Ahora las aceitunas de verdeo las coge de un olivo que hay al final de la avenida Mar\u00eda Auxiliadora, y ha cambiado los serones por unas bolsas de pl\u00e1stico del Super Sol, Su hijo le trajo a vivir con \u00e9l a la ciudad, aquel hijo al que un d\u00eda obligo a estudiar para que no pasase fr\u00edo en invierno ni calor en verano. El hijo al que un d\u00eda mand\u00f3 a la ciudad para que se hiciese un hombre de bien y que ahora ense\u00f1a matem\u00e1ticas en un Instituto se cas\u00f3 con Ana, que trabaja de enfermera en el Infanta Cristina. Cuando el \u201cse\u00f1\u00f3\u201d Jos\u00e9 lleg\u00f3 a la ciudad estuvo bastante tiempo sin salir de casa, porque, aunque nunca lo reconoci\u00f3, le daba miedo montarse en el ascensor (el miedo es cosa de mujeres, se dec\u00eda en el pueblo), sent\u00eda p\u00e1nico de meterse en aquel espacio tan reducido pero que era imprescindible utilizar para salir a la calle.<\/p>\n<p>&#8211; \u201cSolo tiene usted que apretar el bot\u00f3n donde pone una B grande\u201d, le dec\u00eda su nuera, para poder bajar los nueve pisos que lo separan de la calle. No lo hizo hasta que pas\u00f3 m\u00e1s de un mes, no entend\u00eda que la calle estuviese m\u00e1s alejada que el borde del umbral y que el campo estuviese m\u00e1s lejos que el fin de la acera, pero un d\u00eda se decidi\u00f3 a entrar en el caj\u00f3n y pulsar el bot\u00f3n, y desde entonces baja todas las ma\u00f1anas. Cuando sale, lo primero que hace es mirar el cielo para pronosticar el tiempo, pero dice que este cielo no es aquel cielo y la nostalgia traslada su pensamiento al pueblo. Dicen que poco a poco va perdiendo la memoria pero todav\u00eda se acuerda del \u201cse\u00f1\u00f3\u201d Antonio, del Cura y de Sebasti\u00e1n el manijero, a los que echa de menos; tambi\u00e9n se acuerda de las gallinas, de la mula y de sus perros Recuerda c\u00f3mo en las ma\u00f1anas de los domingos de invierno, le gustaba coger el pan duro que sobraba durante la semana para picarlo con la navaja reci\u00e9n afilada despu\u00e9s de frotarla repetidamente contra la piedra, cortaba con la asimetr\u00eda de las cosas hechas a mano, pero con la similitud de la costumbre, todas las tiras de pan que luego pondr\u00eda en el caldero, en el aceite de fre\u00edr los pimientos, el chorizo rojo y la panceta provocando el j\u00fabilo entre los suyos, \u00a1padre ha hecho migas! gritaban los hijos.<\/p>\n<p>Est\u00e1 perdiendo la memoria pero se acuerda mucho de Carmen, su mujer, y de c\u00f3mo en los d\u00edas de invierno echaba por las ma\u00f1anas el brasero, agitando un cart\u00f3n para que prendiera el pic\u00f3n y hacer las brasas, para que luego por la noche todos se sentaran juntos en la mesa camilla arropados con la faldilla, donde regulaban el calor escarbando con la badila para apartar las cenizas. Ahora en casa de su hijo nadie se sienta alrededor de la la mesa como hac\u00edan en el pueblo, la calefacci\u00f3n destina a cada uno un rinc\u00f3n de distintas habitaciones, donde permanecen absortos en la pantalla del ordenador. Mira al hijo cuando \u00e9ste no le mira, y aunque no se lo haya dicho nunca con palabras, pero muchas con el gesto, el padre se siente orgulloso de \u00e9l, se siente orgulloso de que tenga un trabajo en el que no pasa fr\u00edo, ni se le agrietan las manos, y se siente orgulloso de haber podido mandarlo a estudiar a la ciudad. El \u201cse\u00f1\u00f3\u201d Jos\u00e9 callaba con resignaci\u00f3n su descontento por no poder volver a sentir debajo de sus pies los duros terrones de la tierra reci\u00e9n arada, ni dar las zancadas largas con las botas verdes de agua saltando los surcos los d\u00edas de siembra, ni poder partir la escarcha como un limpio cristal. A\u00fan conservaba la navaja con la que cortaba el chorizo encima del pan al que acompa\u00f1aba con un tomate que cog\u00eda de la mata para comer sentado debajo de la higuera; \u201cestos tomates relucientes de la ciudad no son tomates\u201d, dec\u00eda.<\/p>\n<p>Su hijo le lleva al pueblo muchos fines de semana, tambi\u00e9n en vacaciones. Va a la tienda de Alejandrillo para que le cuente las novedades de un pueblo sin novedades y a comprar el jab\u00f3n casero con el que se lava la cara todas las ma\u00f1anas como ha hecho en los \u00faltimos treinta a\u00f1os. Le entristece los pocos conocidos que van quedando en el pueblo, donde \u00e9l siente la seguridad de la lentitud y el silencio de lo cotidiano tan contrario a todas las caras an\u00f3nimas y aceleradas que ve cada ma\u00f1ana en la ciudad. El \u201cse\u00f1\u00f3\u201d Jos\u00e9 no es capaz de hacerse a la ciudad. Tiene por amigo a un olivo de la avenida Mar\u00eda Auxiliadora; junto a \u00e9l pasa la ma\u00f1ana sentado en un banco de madera mirando los coches y los contenedores de basura de colores que est\u00e1n llenos hasta arriba igual que los camiones de tomates en el mes de julio.<\/p>\n<p>Dicen que est\u00e1 perdiendo la memoria. Seg\u00fan el m\u00e9dico la memoria ir\u00e1 cada vez a menos, y \u00e9l para vivir lo \u00fanico que tiene son los recuerdos, as\u00ed que se agarra a ellos pensando en los d\u00edas que ayud\u00f3 a parir a la vaca: recuerda el frescor del roc\u00edo en la cara, el color de la tierra reci\u00e9n arada, el olor a limpio de Carmen, su mujer, los domingos por la ma\u00f1ana cuando iban a misa. Dice su nuera que a partir de ma\u00f1ana un hombre ira con \u00e9l todos los d\u00edas al parque para acompa\u00f1arlo.<\/p>\n<p>Sentado en el banco de madera ve c\u00f3mo los coches pasan a toda velocidad por la carretera mientras piensa que a \u00e9l solo le queda la lentitud de su memoria para vivir los cada vez m\u00e1s difuminados recuerdos, mientras escucha el permanente sonido de los engranajes de la tierra girar sin compasi\u00f3n.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sol\u00eda venir los mi\u00e9rcoles cuando Lo ve\u00eda paseando, unas veces por Conde de Barcelona, otras por la amplia acera de Sinforiano Madro\u00f1ero, y en ocasiones llegaba hasta el centro de Salud de la Paz. Iba ausente con el recuerdo de una nostalgia que le atenazaba el enjuto cuerpo y hasta el habla, \u00e9l que hab\u00eda [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/migas-canas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}